Prólogo
Las lágrimas recorrieron los ojos de una niña pelirroja, ella estaba desorientada, triste y lo mas importante, abandonada.
Aun lo recordaba de una manera escalofriante mente perfecta, lo que había pasado en la torre del cielo.
*Erza chan mientras estemos juntos mi espada será invencible*
Esas palabras palabras, tan confiada aún la hacían llorar, no entendía el porque lo había echo, demonios, incluso en su estado sabía que podía luchar aún pero simplemente cedió.
Lo odiaba, simplemente lo odiaba por lo que podía hacer en ella, odiaba a su primer amigo, odiaba con todo su ser a Uzumaki Naruto.
Odiaba esos ojos que la reconfortaban, odiaba la maldita sonrisa que la hacia callar, odiaba cuando le daba esa mirada, una mirada que, simplemente, Erza no podía describir.
Feliz?. cariñosa?. confiada?. Simplemente era inútil, intentar describirla, pero lo que más odiaba era, que no estuviera con ella ahora.
Sus ojos, dos ojos de distintos colores vieron un collar con un dije de espada, algo sencillo pero significativo, viendo más fijamente, notó una pequeña inscripción que no podía leer muy bien al esta un poco borrosa.
Trajeado un poco, se puso el collar nuevamente, levantando un par de Katanas, vio el mar azul.
*tu puedes*
El susurro de su amigo le provocó un estremecimiento, guardando las dos espadas, se dio la vuelta y empezó a caminar, ya no tenía caso, nada podía sobrevivir a una explosión de tal magnitud, así que, tendría que vivir con su ausencia de ahora en adelante.
Mientras, un ojo se abría, en medio del mar, un niño de 10 años, se intento levantar, su único ojo, un ojo violeta viendo lo que quedó de la torre del cielo.
*parece que estoy solo otra vez* murmuró un poco divertido para seguido escupir sangre y toser, o esto seria duro, pero no más que estar en Konoha.
Y corte