~
Su día era tranquilo, dormía sin preocupación alguna antes de que su alarma fuera aquella que lo sacará del reino de los sueños.
Con mucho pesar y con mucha pereza se levantó, se baño y se arregló para salir a su oficina, se alegraba que al fin era viernes, así podría ir a beber a con sus amigos, quería ver a esa chica, que lo volvía loco, aún que ya llegaba mucho tiempo de verla, realmente tenía esperanzas de poder verla, como lo hacía desde el día que llegó a ese lugar.
Suspiro con pesadez y en un abrir y cerrar de ojos ya estaba en su oficina, saludaba a todos con su actitud de siempre.
Saludo a sus colegas y amigos hasta su jefe quien animado como siempre lo recibía.
Mientras trabajan ardua y duramente, a la hora de su almuerzo fue llamado desde la recepción ya que un hombre lo llamaba.
Se extraño ya que no entendía quién podía ser, pero aún así lo hizo, al bajar, noto a un hombre mayor, pero se veía imponente, además tenía un bigote raro, aún así se sentía en peligro.
Suspiro y se acercó, notando que no tenía una pierna y a su lado había una pequeña canasta.
— Buenas tardes, ¿Me buscaba? — Dijo de forma amable y tranquila.
— ¿Es usted Roronoa Zoro? — Pregunto.
— Si, ese es mi nombre estoy a ...
No lo dejo terminar cuando sintió una fuerte patada en la cara y en el estómago, haciéndolo caer adolorido.
Además de sentir como era golpeado nuevamente una y otra vez.
— ¡Esto te sacas por dañar a mi adorado hijo!, ¡Maldito pervertido asqueroso! — Grito con molestia mientras seguía golpeando al peli verde.
En cuanto el mayor lo dejo en paz jadeando se acomodo el saco que tenía y le dió una patada más en el rostro.
— Y ahí, está la consecuencia de las porquerías que le hiciste a mi hijo, el no se va a encargar de tu mierda — Dijo en un gruñido.
Vio como aquel hombre se retiraba, el moreno solo veía como se iba mientras intentaba ponerse de pie.
La mujer había llamado a la policía, así como a su jefe quien había tardado en bajar.
Mientras tanto Zoro como pudo se levantó y adolorido se acercó a la canasta viendo una pequeña bolita rosa durmiendo.
No entendía que sucedia, no sabía que había pasado, ¿De que chico hablaba?, ¿Como esa bolita era suya si no recordaba haber embarazado a nadie?.
Al oír la voz de su jefe y mejor amigo cerro la canasta.
— ¡Zoro!, ¿¡Que te paso!?, ¿¡Quien fue el maldito que te hizo esto!?, ¡No sé lo perdonaré! — Dijo con enojo el mejor amigo del peli verde.
— ¿Por qué no te defendiste?, ¿Quien tendría la fuerza para golpearte así?— Dijo el chico con él paliacate en la cabeza.
— ¡Waaa, Zoro!, ¡Un médico!, ¡Un médico!, ¡Está herido! — Grito con angustia un pequeño castaño.
— Chopper tu eres el médico —Rio la mujer de cabello azabache.
— Oh, cierto — Rio y se acerco— Anda vamos a curarte en mi consultorio.
Ya que todos hablaban no habían notado la canasta, hasta que se levantó y siguió a su médico.
— Después responderá a todas sus preguntas, debo curarlo —Sonrio el pequeño médico para calmarlos.
El moreno no sabía que había pasado y no sabía que contestar, solo tomo con cuidado la canasta y se fueron.
Al llegar se sento y suspiro viendo a la nada.
— ¿Quieres hablar?, digo, lo pregunto por qué tú rostro dice que algo no anda bien— Dijo mientras suavemente comenzaba a limpiar sus heridas.
— Chopper, necesito que hagas una prueba de ADN — Hablo de forma seria.
— ¡Que!, ¿¡De que hablas!?, ¿Te golpearon fuerte en la cabeza? — Pregunto confundido.
— Suspiro y suavemente tomo la canasta — Mira, ese imbécil vino a dejar esto, y quiero saber si es mío.
El castaño lo miro confundido y luego a la canasta, la cual abrió y se sorprendió demaciado.
— Quiero saber si realmente lo es, necesito saber que es mío y si no para devolverlo o deshacerme de él.
— Cálmate Zoro, mira, haz memoria, trata de recordar si, dormiste con alguna mujer o si te embriagaste tanto como para olvidar, algo — hablo preocupado el médico.
Suspiro haciendo memoria, debía recordar hasta que hizo click su memoria, era cierto si se había acostado con una mujer, pero era una mujer, ¿Verdad?, aún que el viejo no dejaba de repetir que era su hijo amado y adorado, no, no, entonces no podía ser ella.
Suspiro y miro al pequeño médico.
— Me acosté con una mujer, muchas veces, pero recuerdo que realmente era una mujer —Suspiro y lo miro — Solo haz la prueba, necesito saber que hacer con esto —Dijo en un suspiro y miro como les saco algo de sangre a ambos.
Causando en el bebé que empezará a llorar, su querido amigo le mostró y le dió un pequeño curso de como cuidar a un niño, aún que ya tenía algo de experiencia con cuidar niños, ya que su mejor amiga luego le encargaba a su pequeño hijo así que tenía algo de conocimiento.
Sabía que sería un día largo lleno de preguntas y sin saber que contestar, termino por irse junto al niño a su lugar de trabajo.