¿Study Group?

Summary

La preparatoria Shujin, clasificada por algunos como la peor de todas o simplemente referida como un nido de delincuentes por otros. Hanagaki Takemichi tiene solo dos objetivos al entrar ahí. Sobrevivir y mejorar sus notas, para lograrlo cree que lo mejor será tratar de no llamar la atención de nadie, mantener un perfil bajo y concentrarse en lo suyo. Tristemente será más difícil de lo planeado al toparse con uno de los chicos más fuertes de la escuela. *********** All×Takemichi//Mitake *********** ×Los personajes pertenecen a Ken Wakui. ×El concepto está ligeramente inspirado en el webtoon "Study Group" de Hyungwuk Shin y Seungyeon Ryu.

Status
Ongoing
Chapters
27
Rating
5.0 1 review
Age Rating
16+

ᴾᴿᴼᴸᴼᴳᴼ·

Cuando Hanagaki Takemichi era pequeño, era un niño muy alegre y extrovertido que tristemente desde muy temprana edad tuvo que aprender que el mundo en el que vivía era muy injusto.

Sus padres lo amaban, eran personas muy amables y cariñosas pero cuando Takemichi seguía siendo muy pequeño se tuvieron que ir al extranjero por cuestiones de trabajo y lo dejaron a cargo de su abuela, pero la pobre mujer tenía una edad muy avanzada y al final fue Takemichi quién terminó cuidando de ella.

En la escuela las cosas no eran mejor, a pesar de que el pequeño pelinegro siempre intentó ser amable y sociable con sus compañeros de clase para poder llevarse bien y hacer amigos, estos siempre escontraban una razón para aislarlo de los demás, molestarlo y humillarlo, haciéndolo sentir como un bicho raro, era doloroso ver cómo los demás se burlaban siguiendo el juego o lo miraban con pena pero sin hacer nada, había otros que lo veían aliviados simplemente por no ser ellos el blanco de todo ese abuso y sus profesores solían ignorarlo con la excusa de que ‘no eran más que juegos de niños’.

Odió todo ese tipo de actitudes y después de un tiempo llegó a la conclusión de que ya no se dejaría humillar tan fácil pues si nadie se atrevía a defenderlo, él mismo lo haría y si veía a alguien sufriendo en silencio o siendo molestado como él, se encargaría de hacer lo que fuera que estuviera en su poder para ayudar a esa persona.


Así fue como conoció a Takuya. Un día de camino a casa, el pelinegro vio cuando unos niños molestaban a uno más pequeño, en un acto de impulso intervino en el alboroto gritándole insultos y sus verdades a aquellos abusivos.

¿Recibió golpes? Claro, muchos. Sólo que aquella vez a parte de la paliza también se llevó el respeto y amistad del pequeño rubio al que defendió.

Takemichi no podía ser más feliz por haber conseguido a su primer amigo de verdad, dando inicio a la “fase rebelde” de nuestro protagonista.

Cuando su abuela falleció sus padres decidieron que lo mejor sería volver para cuidar de su hijo al menos hasta que éste tuviera la edad adecuada para estar por su cuenta.

Al finalmente reunirse con Takemichi después de varios años se sintieron como los peores padres del universo pues descuidaron demasiado a su pequeño sol quien al parecer se había unido a una pandilla con unos amigos e incluso se había teñido el cabello de rubio.

Porque si, durante sus años de secundaria Takemichi solía pertenecer a una pequeña pandilla junto con otros cuatro chicos entre ellos Takuya, aunque ese no era el mayor de los problemas de sus progenitores. El problema el problema era que Takemichi y sus amigos se metían con muchas personas problemáticas y él no era precisamente bueno peleando por lo que siempre llegaba golpeado a casa.

Sus padres estaban preocupados por él, querían que su hijo aspirara a cosas grandes además de que les dolía ver a su bebé llegar tan herido todos los días. Por lo que hablaron con el varias veces intentando que dejara de lado esas ideas de las pandillas pero ninguna tuvo éxito.

Hasta que llegó el trágico día en el que Takemichi terminó en la sala de emergencias debido a una pelea que había salido mal.

Ese suceso fue como un llamado por parte de la realidad que le hizo entender que tal vez sus padres estaban en lo correcto en esa ocasión. Que tal vez debería concentrarse en otras cosas.


Cuando dejó de lado sus delirios de adolescente se dio cuenta de que no sólo se había lastimado a sí mismo y que también había lastimado a sus padres todo ese tiempo. Quiso cambiar.

Estaba decidido a mejorar a partir de ese momento, mejoraría sus notas, entraría a una buena universidad y haría que sus padres se sintieran orgullosos. Si, eso haría.

Sólo existía un pequeño problema, el cuál era que Hanagaki Takemichi no era alguien que se pudiera definir como “el mejor estudiante” si no todo lo contrario aunque a veces, si tenía suerte casi llegaba al título de “estudiante promedio”.


Casi, pues sus notas eran tan deplorables que no le serían de ayuda para entrar a una preparatoria decente ahora que se graduó de secundaria.

“Puede que sea suficiente con que lo hagas bien en el examen de ingreso” le habían dicho sus amigos para tratar de alentarlo. Pero ese era el problema, no sabía nada.

Ni siquiera recordaba que era lo que se supone que debía de haber aprendido durante esos años.

No estaba seguro de como se había logrado graduar en primer lugar. Supuso que lo había logrado con pura fé.

Pero por desgracia esta vez la fé no fue suficiente para que lo aceptaran en una preparatoria decente, presentó en varias escuelas pero todas lo rechazaron a excepción de la preparatoria Shujin.

Esa escuela era puro caos, era bastante conocida en toda la ciudad por albergar a los delincuentes de hoy y del mañana. La preparatoria que no rechaza a nadie porque nadie cuerdo querría entrar ahí en primer lugar—razón por la que también aplicó para entrar por el “pase de entrada seguro”—.

Tanta mala fama aterró a los padres del teñido quienes quisieron convencerlo de tomarse un tiempo para reforzar sus conocimientos y después intentar aplicar en otra escuela, la pareja estaba dispuesta a dejar todo su sueldo en una escuela privada si era necesario con tal de que el chico estuviera bien, cosa que hacía sentir peor y más culpable al teñido pues la colegiatura de todas estas las escuelas privadas que investigó eran demasiado costosas.

Por esta razón Takemichi insistía en que no quería atrasarse, además él mismo se había buscado todo eso al descuidar tanto sus estudios por algo en lo que siempre terminaba lastimado sin mencionar que existía ese pequeño temor en su interior de ser rechazado por tantos lugares otra vez.

Los padres del chico aceptaron con la condición de que al primer incidente lo darían de baja inmediatamente.

No le quedó de otra más que aceptar.

Takemichi quería mejorar, así que durante sus vacaciones antes de entrar a preparatoria intentó estudiar, pero estaba muy perdido, no sabía por dónde empezar o que era lo que debía repasar.

Al ver su desesperación, su madre quiso ayudar e intentó contratando a varios tutores que le pudieran ayudar a Takemichi, pero todos terminaban renunciando.

Todos excepto uno.

— Está mal, revisa tu procedimiento e inténtalo de nuevo.

— P-pero Shinichiro-san ¿Cómo voy a saber en qué me equivoqué si no me lo dices?—replicó Takemichi deprimido.

Ya era la tercera vez que lo intentaba, si fallaba otra vez se pondría a llorar.

— Esta bien, te lo diré está vez pero me gustaría que fueras más conciente de tus errores para poder evitarlos—se rindió el mayor—Mira, olvidaste poner este número positivo cuando lo pasaste del otro lado del signo de igual.

Shinichiro Sano era un joven fanático de las motocicletas, graduado con honores del bachillerato y que por alguna razón fue bendecido con un cerebro que era capaz de retener información por mucho mas de cinco minutos y procesarla a diferencia del de Hanagaki que no era capaz ni de recordar su desayuno.


A pesar de que Shinichiro era prácticamente un genio, nunca había entrado a la universidad.

— Sigo sin entender que significa eso de “pasar al otro lado del signo”—se quejó Takemichi.

Shinichiro soltó un suspiro y sonrió divertido. El mayor creía a Hanagaki capaz de mejorar sus notas, solo necesitaba buscar una manera de que fuera capaz de entender cada tema como es debido.

La curiosidad y ganas de entender todo del menor jugaban gran papel en esto, solo que los otros tutores no lo supieron usar a su favor.

— Mmm... Supongo que si es algo más complicado que solo “pasar”.

—Sigo sin entender nada—respondió el menor tratando de ocultar su curiosidad.

— Para resolver una ecuación de este tipo en álgebra todas las operaciones que hagas sobre esa ecuación tienen que afectarla toda en conjunto, es decir que tiene que pasar lo mismo de ambos lados del signo de igual ¿Me entiendes?—explicó Shinichiro.

— Si, pero a la vez no. Al quitar un número y ponerlo del otro lado pero con el signo contrario no haces lo mismo de ambos lados ¿O si?—preguntó dudoso, a ese punto ya no sabía que creer, tantos números y símbolos lo estaban mareando.

— Incorrecto—el teñido solo lo miraba con confusión—¿Cómo eliminas los números positivos?

Takemichi no sabía si se trataba de algún tipo de pregunta capciosa pero no perdía nada con expresar lo primero que se le venía a la mente.

— ¿Los restas?

— Correcto—el menor se sintió aliviado al escuchar eso—¿Y los negativos?

— ¿Les sumas un número igual?

— Bien, creo que ya estás entendiendo ¿No es así?

— Uhm.. No, para nada.

— Supongo que es mejor que lo veas mientras explico—Shinichiro tomó un lápiz y una hoja para poder explicar mejor—por ejemplo en la ecuación ”x - 6 = 0" queremos que la ”x" esté sola de un lado y así encontrar su valor, pero para eso tenemos que deshacernos del ”-6" convirtiéndolo en cero ¿Entendido?

— E-entiendo ¿entonces tenemos que sumar ”6“?

— ¡Exacto!—Shinichiro estaba orgulloso de que su pupilo estuviera en la misma sintonía hasta el momento—Y si realizamos la operación de ambos lados...

Takemichi abrió sus ojitos de par en par sorprendido al darse cuenta lo que su tutor le estaba tratando de decir.

— ¡Entonces el“-6”se convierte en“0”y el“0”del otro lado se convierte en“+6”!—respondió emocionado mientras tomaba nota de todo lo que acababa de comprender.

— O en resumen ultra simplificado“pasa del otro lado con el signo contrario”

— Wow, ¡Gracias Shinichiro-san, ahora lo entiendo!

Ahora todo eso tenía sentido y difícilmente lo volvería a olvidar otra vez.

Por eso le gustaban tanto sus clases con Shinichiro, el mayor siempre encontraba la manera de ayudarle a comprender lo que no entendía.

— Bien, creo que fue suficiente por hoy—sentenció el mayor después de un rato.

— ¡Gracias por todo Shinichiro-san!

— No hay nada que agradecer, solo hago mi trabajo—respondió el mencionado con una sonrisa—Escuché que te aceptaron en Shujin...

A Shinichiro le preocupaba un poco su pequeño estudiante.

— Oh si ¿No te había contado?

— No lo habías hecho, pero ¿Estás seguro de querer entrar ahí?

— Si, definitivamente, no me quiero atrasar—Takemichi se veía muy decidido, Shinichiro no podría hacer nada más al respecto así que se limitó a sonreír—Si me concentro y mantengo un perfil bajo puede que me ignoren, que es justo lo que quiero. No te preocupes por mí Shinichiro-san.

— Está bien Take—el mayor revolvió los cabellos del rubio con una sonrisa—Sólo ten cuidado, también aunque no lo parezca hay maestros buenos y los chicos no son tan malos.

Bueno, Shinichiro sólo conocía a uno de los profesores pero ya era algo ¿No?

— ¿También te graduaste de Shujin?—preguntó Takemichi sorprendido, no sabía que su tutor hubiera salido de ahí también.

— ¿Qué? Nah, para nada, me gradué de una de las mejores preparatorias de la ciudad—”Que humilde”pensó Takemichi—pero si se que hay chicos buenos.

— ¿En serio?

— Bueno, no son malos, son ¿Incomprendidos? Tal vez, creo...—al menos Shinichiro no los comprendía.

—¿Okay?...—Takemichi no confiaba en esa respuesta, seguiría con su plan de pasar desapercibido—de cualquier manera no necesito amigos ahí para lograr lo que quiero, fue la única escuela que aceptó a un idiota como yo y no desperdiciaré la oportunidad.

— Take...—No le gustaba que su pequeño estudiante hablara así de sí mismo—No hables así, sabes que no eres un idiota, todos pueden aprender solo que cada quien debe encontrar su manera de hacerlo, también puede que algunos deban de esforzarse más que otros.

— Lo sé, pero ¿Qué debería hacer si no entiendo algo?—ese aspecto aún le daba un poco de ansias.

— Puedes preguntarle a tu profesor o a mí—el mayor reflexionó un poco más y pensó en una idea, era alocado pero valía la pena intentar proponerlo—o podrías iniciar un grupo de estudio, así sería más divertido y menos solitario para tí, debe de haber alguien que quiera unirse...


Tenía a alguien en mente claro que si, pero al ver la mueca que se formó en el rostro de Takemichi, como si acabara de contar un muy mal chiste descartó la idea. De todas maneras no era como que la persona que había pensado fuera a aceptar algo como eso.

— O-olvídalo...

Silencio...

— ¿Crees que soy un buen tutor?—preguntó Shinichiro después de unos segundos—La verdad es la segunda vez en mi vida que le enseño a alguien más.

— ¡Si!—respondió Takemichi emocionado—mira, mi papá me compró esta libreta y me ayudó a dividirla en varias partes, ¡aquí puse todo lo que me has enseñado Shinichiro-san!

El mayor tomó la libreta, era gruesa y estaba forrada con papel azul, en la portada tenía escrito el nombre del menor con marcador negro.

La hojeó un poco y cabe recalcar que Shinichiro estaba impresionado, como el teñido había mencionado, estaba dividida en secciones que correspondían a distintas asignaturas y estaba llena de notas, resúmenes y explicaciones. Todo lo que le había enseñado estaba ahí.

— Esto es impresionante Take.

— N-no es nada—respondió el menor apenado.

— Me alegra ver que te sirven de algo estas sesiones.

— ¡Claro que lo hacen! Por cierto, ¿Por qué decidiste no seguir estudiando? Con todo lo que sabes deberías haber entrado a dónde tú quisieras.

— Uhmm... Simplemente decidí que no era para mí, como sabes me encantan las motocicletas y mi sueño es tener una tienda de motocicletas.

— Ya veo, ¿Y que haces aquí enseñándome?

— Para un sueño como el mío se necesita dinero, bastante dinero, por lo que tengo varios trabajos para ahorrar y para ayudar con los gastos de la casa, así que acepté darte tutorías más que nada por el dinero que me ofrecieron tus padres.

— Tiene sentido...—reflexionó el menor colocando la mano en su barbilla.

Al menos el 30% de eso era verdad.

La verdad era que había aceptado el trabajo porque su abuelo lo obligó.

Había acompañado a su abuelo al súper mercado por la despensa cuando se encontró con la hija de uno de sus viejos amigos. La mujer le contó que estaba desesperada porque todos los tutores que contrataba para ayudarle a su hijo renunciaban después de una sola sesión.

Ellos siguieron su conversación y después de un rato Shinichiro estaba cansado de estar de pie sólo viendo a los mayores hablar y siendo ignorado, estaba a punto de irse para dar una vuelta a cualquier otro lugar, pero su abuelo lo detuvo.

El hombre comenzó a alardear de lo inteligente que era su nieto y así en contra de su voluntad lo ofreció para enseñarle a ese niño. Y lo que era peor aún, también lo obligó a ofrecerse el mismo.

Quería cancelar, pero su abuelo lo regañó y lo obligó a ir. A regañadientes se preparó y se fue a la casa de aquellos desconocidos el día acordado.

Al principio Shinichiro pensaba hacer lo mismo que los demás y renunciar después de una sesión, creyó que si todos renunciaban debía de ser un niño problema, un pandillero o algo así, no tenía ganas de lidiar con niños problemáticos. Suficiente tenía con sus hermanos menores y los amigos de estos.

Pero no.

Takemichi era un niño bueno, solo necesitaba un poco más de paciencia para enseñarle, eso era todo.

Sin darse cuenta, se encariñó con aquel chico y lo comenzó a ver cómo si fuera su propio hermanito. Desde ese momento se había encargado de darle tutorías todos los días durante ese verano.

— Esfuérzate Take—dijo el mayor con una sonrisa mientras se despedía.

— Sabes que lo haré-aseguró el menor desprendiendo un aura confiada.

— Si no entiendes algo no dudes en preguntarme.

— Gracias Shinichiro-san.