Me pregunto... ¿qué es esto?
Un azabache se encontraba tranquilo en su finca recién llegando de una misión, cuando le llegó una carta que era de una cazadora muy cercana a él.
Giyū, al leerla, sintió calidez y alivio por saber que la chica estaba bien.
¿Qué es esto?
¿Por qué mi corazón se acelera cuando tu me miras?
¿Acaso estoy enfermo?
“Me ponen tan nervioso tus miradas, se me revuelve el estomago de tan solo presenciar tus suaves miradas, sin embargo... Cada que cruzamos miradas, siento como si estuviera en el paraíso... Finalmente puedo volver a sentir lo que hace tiempo perdí, Sabito... Tsutako, les prometo que nunca más fallaré, protegeré a esta bella dama como si mi vida volviera a tener sentido. Se siente tan bien, eres demasiado linda... Eres una de las razones por las que recuerdo como sonreír.”
Fuertes pisadas se escucharon llegar a la habitación, no era nadie más que el pilar del viento.
Aquel ruido desconcertó al azabache.
-"Hey, Tomioka..."- hizo una pausa el albino y miró desconcertado al otro. -"¿Te estás volviendo loco? ¡¿ESPERA, ESTÁS SONRIENDO?!"- finalizó con una expresión de asombro.
-"¡Por supuesto que no!"- replicó nervioso y con una expresión de disgusto. -"¡Y-Yo solo le estaba dando las indicaciones a mi cuervo para entregar una carta! Ya sabes que está un poco viejo..."-
Inmediatamente su expresión cambió a una más sombría, pero no pudo evitar sentir el calor inundar su cuerpo entero.
-"Tsk... como tú digas."- dijo el albino rodando los ojos.
-"Bueno... ¿para qué viniste, Shinazugawa?"- preguntó serio el azabache.
-"¡Ah, sí!, vine para decirte que el patrón nos requiere dentro de una hora en su finca, eso es todo."- finalizó indiferente y se fue.
El azabache suspiró y negó con su cabeza.
-"¿Por qué rayos hablo solo?"- dijo mientras miraba su reflejo en el espejo con una mueca de confusión.
Tan solo bastó la carta de Yōko para que sonriera...
Finalmente el varón se puso su haori y fue a lavarse la cara para ignorar lo recién sucedido.








