|| Consuelo ||
Era una tonta, una pésima guardiana. ¿¡Cómo pudo perder todos los miraculous!? Cometió un error fatal y eso le costó que el enemigo tenga en su poder toda la caja, la misma que el maestro le había confiado.
Quería gritar, romper y llorar debido a la ira y decepción a sí misma. Estaba devastada completamente y todo era su culpa, solo suya.
Su amor por Adrien fue lo que ocasionó esto y se dio cuenta que no podía seguir así, debía hacer algo para detener esos sentimientos, no quería que nuevamente por un error los siguientes que perdiera fueran los suyos o el de su compañero.
Cada sitio de su habitación le daba recuerdos de los kwamis ya sea jugando o haciendo travesuras, la tristeza adornaba en su rostro mientras tomaba entre sus manos los distintos y pequeños sombreros que las criaturas sabían colocarse de vez en cuando, desde que un día se pusieron a discutir por uno de los sombreros de Tikki y casi ocurre una desgracia en su habitación, y en todo París, se decidió por diseñar a cada uno el suyo para que luego no pelearan por ellos.
La roja criatura de puntos negros voló hasta posarse sobre su hombro mirándole con tristeza y preocupación, no le gustaba para nada ver a su portadora de esa manera. Con sus pequeños bracitos le abrazo su hombro dándole su apoyo, Marinette llevo su mano izquierda hacia su kwami agradeciendo y correspondiendo su gesto.
Su mirada se dirigió hacia la caja de hilos donde guardaba la caja de los miraculous, sus ojos se cristalizaron al recordar que no había nadie allí y todo por su culpa. Suspiro cerrando sus ojos y evitando derramar alguna lágrima.
Por un momento quiso renunciar, dejar sus aretes y con ellos a Tikki. No quería perderla también pero tenia miedo, no sabia que hacer. Agitó su cabeza alejando aquellos tontos pensamientos pues no iba a huir, tenia que reparar todo lo que ocasionó.
Subió hasta su cama, miró vagamente las fotografías que tenia allí y con otro suspiro subió por la trampilla para estar en su balcón donde las estrellas adornaban el cielo azul oscuro de París. Las luces daban un aspecto hermoso a la ciudad pero no podía apreciarlo, ni siquiera sentía aquella tranquilidad que le daba esa vista.
Con ayuda de su pequeña criatura voladora salió de su casa y se detuvo en su lugar especial, el lugar donde iba para buscar inspiración. Se destransformó en un lugar seguro para luego sentarse mirando la Torre Eiffel donde momentos antes había aparecido la advertencia de Shad-...Monarca. Vaya nombre.
Sus ojos brillaban aún más debido a las luces cercanas, miraba su alrededor notando como unas pocas personas se retiraban a sus casas. Una de sus manos se dirigió a su cabeza donde desordenó su cabello frustrada, sus coletas le molestaban por lo que se las deshizo quedando suelto y cubriendo sus ojos.
Mientras tanto en la mansión Agreste, el rubio de ojos verdes miraba su computador con una expresión de tristeza e impotencia. No podía creer como su primo fue capaz de algo así, se dejó manipular y ahora todo París estaba aún más en peligro porque su enemigo poseía todos los miraculous, cortesía de Félix y para el colmo, no podía localizarlo ni sabía nada de él además tenía que actuar con cautela pues sería muy sospechoso que de pronto quiera saber su paradero.
Desvío la mirada del perfil de su primo y al ver la hora suspiro, ya era hora de dormir pero dudaba mucho que pudiera conciliar el sueño, pasó tanto en tan pocas horas, obviamente no iba a poder descansar tranquilo.
Si él estaba así, no quería ni imaginar como estaba su Lady simplemente con presenciar como había entrado en crisis al notar que Félix poseía el miraculous y aún más al perderlos. Recordó el llanto de la chica a través de la puerta cuando se había transformado nuevamente esperando encontrar algo pero al no hacerlo, sus lamentos le destrozaron el corazón.
— Niño, estas murmurando. -Plagg voló con su queso mientras agitaba el mismo frente al chico.
— Perdón, estoy pensando... -El kwami sabía que su portador estaba mal después de todo tampoco se quejó de su queso. — ¡Agh, como fui tan tonto!
Plagg solo le observó en silencio mientras comía su apestoso aperitivo, Adrien mostró una mirada decidida y sin más la luz verde se hizo presente en su habitación dejando ver como un Chat Noir salía por la ventana con rumbo a los tejados de París.
El suave viento soplaba moviendo los rubios cabellos del superhéroe, en cada tejado se detenía un momento para observar su alrededor. toda la ciudad parecía estar un poco más calmada, por las calles ya casi no había ciudadanos después de todo el clima se volvía más frío.
Antes de que pudiera saltar hasta otro tejado, notó la silueta de una persona. Estaba sentada en una de las gradas con vistas a la Torre Eiffel aunque desde su sitio no podía distinguir quien era pero por su postura sacó la deducción que estaba triste. Así que para evitar algún Akuma o un desastre se acercó despacio intentando no asustarle.
Al estar cerca y con ayuda de la luz de luna, reconoció que era una chica y su sorpresa fue más al descubrir que era más y nada menos que Marinette Dupain-Cheng, su compañera de clases.
Los cabellos sueltos de la chica cubrían su rostro, además la postura en la que estaba era una donde abrazaba sus piernas pegadas a su pecho y entre ellos escondía su cara, su cuerpo temblaba levemente, tal vez por el frío. ¿O tal vez algo más?
— ¿...Marinette...?.-Susurró algo dudoso el de traje negro, además no quería asustarla.
Lastimosamente no pudo evitar que la joven diera un leve brinco en su sitio por la inesperada aparición del héroe, pero aún así no levantó su cabeza.
— Marinette ¿Estás bien? ¿Qué ocurre?.-Su tono de preocupación hizo que la azabache apretara su agarre en sus piernas. — ¿Marinette?
— H-hola Chat Noir... -Su voz salió con un leve temblor mientras levantaba despacio su cabeza, al parecer estaba aguantando sus lágrimas.
El rubio de traje negro se inclinó frente a la chica, claro teniendo cuidado ya que estaba entre las gradas, apoyó su mano sobre su propia rodilla mientras miraba fijamente a su contrario con preocupación.
— ¿Sucedió algo malo? ¿Estás lastimada? Por favor, dime algo. -Suplicó tomándola suavemente de los hombros.
Ambos se miraron a los ojos, azules y verdes. Sin embargo, un par de ojos ya no soportó más y dejó salir las lágrimas lanzándose a los brazos del chico, el cual la abrazó por instinto y de manera protectora la acurruco en su pecho dejando que la joven se desahogara.
Los sollozos de la azabache era lastimero y se podía sentir el temblor que su cuerpo daba debido a esto, le abrazaba con fuerza y se aferraba a su espalda sin dejar de ocultar su rostro.
— Tranquila, puedes llorar todo lo que quieras Marinette, yo estoy aquí para protegerte. -Con una mano acarició el cabello de la chica.
Después de esto, sus sollozos se convirtieron en verdaderos llantos de tristeza, tanto que le hizo sentir mal a Chat Noir y solamente siguió abrazándola con fuerza y cerrando sus ojos. Marinette lloraba como nunca antes lo había hecho, estaba demasiado afectada por todo y ya había soportado mucho estando callada así que necesitaba dejarlo salir pero no podía hacerlo frente a nadie, además temía atraer algún Akuma, para su suerte el superhéroe llegó y fue ahí cuando supo que podía desahogarse de todo.
La temperatura fue disminuyendo en la ciudad mientras las bellas estrellas empezaban a ser cubiertas por las nubes grises, las cuales se iban apropiando del cielo de París. Al parecer una fuerte lluvia se acercaba.
Chat Noir al notar esto cargó a su amiga en sus brazos, la llevaba como una princesa y tuvo que maniobrar para usar también su bastón e irse impulsando sobre los tejados. No hizo falta mucho tiempo para llegar al balcón de Marinette, se quedó parado y en silencio pensando en lo siguiente que debería hacer.
Una fría gota cayo sobre su nariz, seguida de esta empezaron a caer más pero de manera lenta, así que optó por reafirmar su agarre en la chica para después pidiendo perdón y al entrar susurró un suave ”permiso" bajó por la trampilla a la habitación de la azabache.
— Sana y salva Madame.-Intentó bromear un poco mientras colocaba a la joven sobre el sofá largo que allí había.
Pero no le respondió, se mantuvo en silencio con unos sollozos además que se había negado a soltarlo.
Nunca la había visto así, definitivamente algo muy malo tuvo que ocurrirle para que actuara de esa manera, verla tan triste y tan destrozada le estrujaba el corazón ya que siempre se mostraba con una sonrisa alegre por lo que este era un nuevo lado que no conocía.
— P-perdón... .-sollozó. — G-gracias por traerme... gracias gatito...- Se separó un poco intentando limpiar en vano sus lágrimas pues éstas seguían saliendo sin control.
— Hey Marinette, tranquila .-Tomó entre sus manos el suave rostro de la contraria, acarició sus mejillas teniendo cuidado de no lastimarla con sus garras. — Mírame princesa, no estás sola, yo estoy aquí contigo y si necesitas algo cuenta conmigo, no se por lo que estés pasando pero te aseguro que habrá una solución y todo se resolverá ya sea tarde o temprano pero lo hará, después de todo eres la gran Marinette Dupain-Cheng, la que no se dejó engañar por Lila y quien se convertirá en una famosa diseñadora incluso derrocando al conocido Gabriel Agreste y yo seré tu fan número uno, porque confío en ti. . -Al finalizar le otorgó una gran sonrisa a la azabache.
— Gracias, gracias Chat Noir. -Lo abrazó con fuerza mientras las lágrimas empapaban el hombro del superhéroe.
El rubio correspondió con cariño aquel gesto, nunca la había visto tan necesitada por un abrazo, un apoyo, alguien en quien confiar y poder derrumbarse; bueno tal vez en Alya, pero al parecer era algo tan personal que ni siquiera a su mejor amiga se lo ha dicho, la bloguera no hubiera dejado que Marinette salga así. Un sentimiento cálido se instaló en su pecho mientras sus manos daban pequeñas caricias a la espalda de la franco-china.
Pasaron unos minutos así hasta que Chat Noir sintió como la respiración de la chica se iba calmando hasta llegar a ser pausada y la fuerza en sus brazos se iban debilitando. Sonrió al saber que cayó dormida.
Con sumo cuidado la carga estilo nupcial hasta la cama en la parte superior de la habitación, la arropó y acomodó unos cuantos mechones de cabellos rebeldes que estorbaban en su rostro. La observó dormir con tranquilidad, unas pequeñas lágrimas quedaron en el borde de sus ojos un poco hinchados y algo rojos por el llanto, así que las limpió sin dejar de observar detenidamente el rostro de su amiga.
— L-lo siento...-Marinette murmuró sorprendiendo al rubio enmascarado.— …perdón...
Al parecer debía ser muy serio para que incluso en sueños tenga que disculparse ¿Qué hizo la chica para estar así?
— Perdón...-Nuevamente prestó atención.— …Maestro Fu...
Fue ahí que su rostro quedó en blanco por un momento, esa frase se repetiría en su mente por algún tiempo.
¿Marinette conoce al Maestro Fu?
¡Hola mis pervertid@s!
¿Cómo están?
Este one-shot lo hice antes de que saliera la quinta temporada de MLB sin embargo me había quedado hasta la mitad por falta de tiempo, cuando ví el primer capítulo corregí algunas cosas mientras que otras las mantuve, así que éste fue el resultado.
Espero les guste y nos vemos pronto nwn
Historia subida en Wattpad y resubida en Inkitt









está buenísimo
es el mejor ff marichat que he visto en mi vida, por favor dime que hay más 😭😭