𝐌𝐘 𝐇𝐄𝐑𝐎 𝐀𝐂𝐀𝐃𝐄𝐌𝐘
𝗙𝗮𝗹𝗹𝗶𝗻𝗴 𝗙𝗼𝗿 𝗬𝗼𝘂
𝗙𝗮𝗹𝗹𝗶𝗻𝗴 𝗙𝗼𝗿 𝗬𝗼𝘂
'⸼ ⤹
HIDEKI PASEABA POR LOS
recintos del clan. Estaba aburrido y como ya había terminado sus clases no tenía nada que hacer así que decidió observar cómo se desarrollaban las cosas por las tres divisiones del Clan esa mañana. La primavera y los árboles de Sakura estabanllenos de flores con un aroma dulzón que invitaba a los infantes del clan asentarse bajo su sombra y descansar un rato. Una verdadera lástima para los dela rama terciaria, pues, al haber nacido ahí no tenían permitido acercarse atal objeto sagrado para el clan de forma extracurricular.
Ahora que lo pensaba, solo estaban estrictamente autorizados a brindarles su debido mantenimiento sin ser capaces de apreciar su belleza con detenimiento. Ese era un lujo que muy pocos podían tener.
Suspiró cansado. Ninguna de las amables sugerencias que había aportado en las reuniones fueron tomadas en cuenta.
Era un desperdicio que un árbol tan hermoso estuviera solo y sin poder disfrutar de la presencia de los niños; sentía como se volvía algo triste con el pasar del tiempo y, eventualmente, algún día moriría debido a la soledad y falta de buenas energías. Tal vez cuando tomara su lugar como líder del clan pueda ser menos estricto—o hacer unos pequeños cambios—en cuanto algunas cosas con sus menores. Los niños no eran culpables de lo que hacían sus padres para ser degradados ni mucho menos de nacer en la rama más baja de la sociedad en la que vivían. Su sensibilidad al entorno mejoraba su raciocinio y para él era importante que la fuente de vida de la familia fuera fuerte e irradiara energía jovial. Los niños de la tercera rama eran euforia y alegría pura y eso era escaso en la rama principal. Los pertenecientes a ella solo eran niños con caras largas, espíritu apagado y magulladuras por los constantes entrenamientos que eran impartidos sin lugar a descanso, pero aun siendo algo bizarro lo agradecía de cierta manera, gracias a ello es uno de los mejores de su clan.
— Eso es lo único bueno... — murmuró para si mientas se disponía a regresar al salón principal.
Sus agudos sentidos le dieron la capacidad de sentir movimientos muy cerca de donde estaba, escuchaba y sentía la vibración ejercida en el suelo por los—para nada discretos—pasos de la nueva aya que no pasaba los treinta y fue capaz de deducir que se dirigía a su ubicación actual.
— Joven Hideki, se solicita su presencia en la sala de reuniones.
Soltó un suspiro con irritación y asintió sin verla. Aquella mujer no era más que una desdichada que solo quería ganar un poco de dinero para mantener a su familia. No valía la pena verla, no lo merecía. Vestía con el uniforme del servicio del clan, pero bajo sus ojos había ojeras gigantes acompañadas por una sonrisa que no daba ni una pizca de lástima. Era repulsivo verla, solo era una bacteria que lamentaba no tener posición social ni económica y tenía que matarse trabajando para mantener aquellos niños que realmente no le importaban, pero se jactaba de sacrificar su vida por ellos para conseguir lastima y aprobación social.
Podía sentir compasión por los infantes, sí. Pero con los adultos era otra cosa, solo eran miserables que se perdieron a ellos mismos siendo egoístas y siguiendo sueños estúpidos. Si no tenían el talento, ¿Qué les hacía creer que serían importantes? Simplemente no estaban destinados a triunfar. Ignorando a la mujer, que seguía en el mismo lugar, entró por la primera puerta que encontró sin que le importara mucho, no quería estar cerca de... Ella. Cerró la misma tras cruzar y caminó al otro lado topándose con las empleadas que rápidamente se hicieron a un lado para que pudiera pasar.
Sonrió galante, amaba que conocieran su posición. No le desagradaba en lo absoluto, ellas eran una simple escoria y él el dueño de sus vidas que podía hacer lo que le plazca.
Después de una larga caminata por la casa principal llegó a su destino, el salón de reuniones. Estaba parado frente a la puerta esperando a que los guardias que custodiaban el acceso a la habitación para poder ingresar una vez le dieran la autorización y acudir al llamado. Fue anunciado de inmediato.
— Hideki-san: Heredero del clan, hijo primogénito, próximo propietario de la espada del zorro y guardián de las llamas oscuras.
Era un nombre genial, pero algo infantil, lo admitía. Con todos esos títulos parecía príncipe. Técnicamente lo era, sin embargo, no quería imaginar que tan largo sería su entrada para el futuro. Tal vez iba a aparecer en el libro de Los Récords Guinness.
Ingresó al salón con las miradas nada discretas de sus padres, abuelos y por supuesto, el "increíble" invitado.
Nezu, el director de la "prestigiosa escuela" U. A. para futuros héroes lo esperaba sentado mientras charlaba y tomaba té con su familia de forma relajada.
Hizo una reverencia en general mostrando el respeto que sentía por todos y prontamente tomó asiento al lado izquierdo de su madre. De modo casi inmediato una de las acompañantes de su abuela le sirvió té junto a una variedad de dulces y se retiró del lugar. Se abstuvo de realizar algún sonido de molestia y miró a su madre. Ella le indico con los ojos que saludara al director y con algo de molestia se dirigió hacia aquel personaje.
— Es un placertenerlo con nosotros este día, director. — una sonrisa modesta se plantó en sucara
Estaba incómodo por lo que bebió un sorbo de su bebida para disimular su actuar.
— El gusto es mío, joven Reiketsuna. — aquella criatura habló, y con elegancia agregó — Vengo en nombre de La Academia U. A. para hacerte una oferta.
Hideki vio a su abuelo, Amon Riketsuna, y a su padre con atención. Solo le devolvieron la mirada con un leve asentimiento y le prestó atención a Nezu. No podía hablar sin solicitar permiso a alguien que estaba en una posición sobre él. Ambos hombres eran la autoridad en su familia y no dudarían un segundo en hacer caer con firmeza sus leyes solo porque era alguien de linaje directo. No quería ser castigado. Le interesaba muy poco lo que Nezu quería parlotear, pero en su formación le han inculcado escuchar a las demás personas aún si no te interesa en lo más mínimo. Aunque esa ley solo la hacían valer entre los miembros de la familia.
— Le escucho. — Contestó.
— Me gustaría que vinieras a la Yuuei.
Nezu tomó una galleta entre sus manos prestándole más atención que a los Reiketsuna y eso molestó verdaderamente a Hideki, ¿quién se creía que era para ir a su hogar e ignorarlos? Con una mirada de advertencia de su padre dejó aquel asunto sin remover, a veces las decisiones más sabías iban acompañadas de disconformidades.
— Tienes grandes capacidades y serías un buen héroe a futuro.
— ¿Qué ganaría yo con eso? — Hideki añadió con delicadeza un pequeño bocadillo y lo llevó a sus labios sin quitar la vista de él sujeto.
¿Pequeños bocadillos de mermelada cubiertos con masa y bañados en caramelo dulce destilando fragancia a rosas? Su dulce favorito estaba siendo servido en una reunión sin aparente importancia. Algo olía extremadamente raro, probablemente era el pelaje de su invitado.
— Una excelente educación por supuesto, la gratitud de las personas por salvarlos día a día, ¿Eso acaso no es suficiente para ti?
Nezu suspiró, sabía que tenía que negociar con los Reiketsuna. Nunca hacen nada sin tener algo a cambio, es su más poderosa ley y él lo sabía en carne propia.— No me interesa — cortó tajante — Recibo buena educación en este lugar pero, ¿por qué arriesgar mi vida por personas que al más mínimo error me juzgarían?
Lo observó con atención y de forma fauta. Casi al segundo sintió escocer su mano al recibir un breve golpe proporcionado por su madre a modo de reproche. Bufó y la miró de reojo en forma acusadora. La mujer contrarresto de manera despectiva y le pico una de sus cosillas provocando que se sobresaltara sobre su lugar.
— Tienes razón, tal vez no sería muy seguro y puede que te señalen por tus errores. — se levantó con cuidado de la silla — Eres un muchacho muy fuerte, nos preocupa que te desvíes del camino, aún si no das señales de ello, la institución haría de ti un buen arma contra el crimen.
Eso provocó que su sangre comenzará a calentar. Sabía que las demás personas veían al clan Reiketsuna como un arma. Peor aún, creían que podía irse por el camino del mal y traería consigo el fin de la sociedad solo por ser un poco más fuertes que ellos y por tener ideales distintos. Por esas mismas razones viven en un bosque en el que solo ciertas personas eran conocedoras de su actual ubicación. Y con todo y eso un foráneo se adentro en su territorio demandando su utilidad como una herramienta. ¡Que descaro! Repudiaba que los vieran como si no fueran humanos capaces de sentir, eran crueles, pero no insensibles. La corrupta sociedad heroica en su máximo esplendor, pero claro que quería sacrificar su vida por bastardos que ni siquiera lo consideraban de carne y hueso.
Su abuela opinó — ¿Tendría que hacer el examen de admisión?
— Tenemos que pensar bien en tú propuesta.
— No Señor Reiketsuna. Entraría por recomendación. Y no se preocupe, tienen dos semanas para pensarlo.
Hizo una reverencia y salió comiendo un par de dulces que había tomado antes y guardó en su maleta para el momento de partir. La calidad era muy buena, difícilmente encontraría unos similares. La sala se quedó en silencio unos minutos hasta que su padre tomó la palabra.
— Es una gran oportunidad, Hideki.
— Eso es cierto hijo. Te vendría muy bien, tal vez encuentres una pareja o alguien con un buen quirk.
Habló esta vez su madre sin verlo. Aun así, podía asumir a lo que se refería, un matrimonio por quirk. Algo muy común en la actualidad.
Hideki suspiró colmado. Van a su casa, le dicen que ni siquiera lo ven como algo humano y nadie en su familia lo defiende y dice algo al respecto, lo ignoran y cierran sus posibilidades encadenándolo a que acepte aun si no quiere porque sabe que si se niega la pasaría horrible. Odiaba que hablaran como si tuviera la capacidad de elegir que hacer con su vida a pesar de que todo estuvo planeado desde el momento de su concepción. Cerró los ojos recapitulando que pasaría si se negara por primera vez en su vida, si decidiera seguir lo que grita su subconsciente y se aleja de ese ambiente. No conoce nada más fuera de su normalidad, sabe que las relaciones familiares no deberían ser manipuladoras, pero es lo único que conoce. Para él esa es su normalidad. Si no quería acabar casi muerto por negarse a la demanda familiar, solo le quedaba una opción.
En ese breve instante los volvió a ver con determinación inyectada en sus ojos.
— Iré.
Se levantó en silencio y sin añadir nada más salió del lugar enojado. Sí, muy en contra de lo que quería había aceptado. No debatió con su familia el por qué le parecía una mala idea como le acostumbraba hacer, pero sabía que si no daba respuesta en la tarde los entrenamientos serían infernales y no podría llevar la clase de política de forma óptima. La idea de ser héroe no era de su total agrado, pero así aprendería a manejar algunas cosas de su Quirk que se le salían de control y fallaban, y hacerlo lejos de su hogar le parecía una buena forma de explorar otras enseñanzas que no conseguiría en las restricciones asfixiantes en las que vivía.
Además, sería capaz de formar lazos con próximos héroes donde les sacaría provecho en un futuro no tan lejano. Y, aunque no lo quiera aceptar, su madre tenía razón.
Encontrar una persona de su nivel y con un quirk decente era difícil. Dejar descendencia era una de sus prioridades impuestas y la cumpliría, sea como sea lo haría para que lo dejaran en paz.
Si iría a ese estúpido lugar de disfraces y estupideces iba a ir por lo más alto y no se conformaría con basuras que encuentra en todas partes, es un Reiketsuna después de todo.
𝗙𝗮𝗹𝗹𝗶𝗻𝗴 𝗙𝗼𝗿 𝗬𝗼𝘂
𝗙𝗮𝗹𝗹𝗶𝗻𝗴 𝗙𝗼𝗿 𝗬𝗼𝘂
𝗙𝗮𝗹𝗹𝗶𝗻𝗴 𝗙𝗼𝗿 𝗬𝗼𝘂
❝Deja de decir estupideces como esas. Ninguno de los extras te dejarían atrás... Yo no te dejaría atrás.❞
𝗙𝗮𝗹𝗹𝗶𝗻𝗴 𝗙𝗼𝗿 𝗬𝗼𝘂
𝗙𝗮𝗹𝗹𝗶𝗻𝗴 𝗙𝗼𝗿 𝗬𝗼𝘂
𝗙𝗮𝗹𝗹𝗶𝗻𝗴 𝗙𝗼𝗿 𝗬𝗼𝘂
❝Yo... Creo tener la certeza de que me estoy enamorando... enamorando de ti y no sé si eso es bueno.❞
𝐇𝐢𝐝𝐞𝐤𝐢 𝐑𝐞𝐢𝐤𝐞𝐭𝐬𝐮𝐧𝐚
𝔈𝔩 𝔭𝔦𝔩𝔞𝔯 𝔟𝔩𝔞𝔫𝔠𝔬
❝Eres más molesto
que mí hermano. ❞
𝐁𝐚𝐤𝐮𝐠𝐨𝐮 𝐊𝐚𝐭𝐬𝐮𝐤𝐢
𝔈𝔩 𝔭𝔬𝔰𝔦𝔟𝔩𝔢 𝔡𝔲𝔢ñ𝔬 𝔡𝔢 𝔩𝔞 𝔫𝔞𝔠𝔦ó𝔫
❝¿Sí te toco el cabello
mueves la cola?❞
𝐘𝐚𝐦𝐚𝐭𝐨 𝐑𝐞𝐢𝐤𝐞𝐭𝐬𝐮𝐧𝐚
𝔈𝔩 𝔩í𝔡𝔢𝔯
❝Al fin alguien...
¿Jugamos? ❞
𝐌𝐞𝐢 𝐑𝐞𝐢𝐤𝐞𝐭𝐬𝐮𝐧𝐚
𝔏𝔞 𝔠𝔥𝔦𝔠𝔞 𝔡𝔢 𝔩𝔬𝔰 𝔡𝔲𝔩𝔠𝔢𝔰
❝Es molesto que yo tenga
que caminar y tú te
apareces así de la nada❞
𝐀𝐨𝐲𝐚𝐦𝐚 𝐘𝐮𝐮𝐠𝐚
𝔈𝔩 𝔟𝔯𝔦𝔩𝔩𝔬 𝔟𝔩𝔞𝔫𝔠𝔬
❝Hide-chan, tan brillante
como siempre ❞
𝐍𝐚𝐫𝐮𝐦𝐢 𝐑𝐞𝐢𝐤𝐞𝐭𝐬𝐮𝐧𝐚
𝔏𝔬𝔰 𝔬𝔧𝔬𝔰 𝔡𝔢 𝔇𝔦𝔬𝔰
❝Pequeño bastardo.❞
❝ No, no soy un bocadillo en absoluto. Mira, nena, soy toda la maldita comida.❞
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Guías espirituales
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Ao as
Kokichi-san / Koki / Rata
Número 2 as
Kuroko / Perrito / cosa bonita