Cuestión de Tiempo

Summary

Tweek era feliz con la vida que llevaba, vivía en un pequeño pueblo llamado South Park donde sus padres tenían una cafetería y tenía grandes amigos. Además de eso, Tweek era el chico más afortunado en el amor, pues su novio era el chico más guapo de la escuela y popular, Stan Marsh. Sus padres los apoyaban y sus amigos igual, siendo una querida pareja y viviendo felices hasta ese terrible día. Tweek perdería todo en menos de un minuto. Y, ahora, en aquella nueva ciudad ¿podría volver a amar? Pues aquel chico de chullo azul le recordaba demasiado a su querido Stan…

Status
Ongoing
Chapters
27
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo I: Vida Perfecta

Capítulo I: Vida perfecta.

Tweek corría lo más rápido posible, apenas daban las 6 de la tarde y el chico salía corriendo de la cafetería de sus padres, después de una jornada tediosa laboral debía aventarse 3 cuadras para poder alcanzarlo, antes de que alguien más lo viera y lo convenciera de una estupidez.

- ¡Corre Tweek, corre! -Le gritaba su amigo Kevin que lo había visto pasar, era su amigo medio idiota que apoyaba todo lo que hiciera y por eso lo apreciaba mucho…

Doblo a la izquierda una vez llego al puesto de comida china de su ciudad, eso lo animaba más puesto que si seguía abierto significaba que llevaba una ventaja de varios minutos, ya que el dueño siempre cerraba a las 6:05 de la tarde, teniendo entonces 10 minutos para cruzar dos calles más, tranquilizando al rubio.

Tweek tenía 16 años, el cabello rubio y siempre iba de camisa verde y jeans azules, quienes lo conocían sabían que tenía una adicción al café, que tocaba el piano y que era muy bueno en el boxeo, era un chico de temer, aunque también quienes lo protegían eran de temerle.

Porque, desde los 12 años, el chico había tenido un novio en particular… Stanley Marsh, líder del team Stan.

- ¡Stan! -Grito Tweek al ver que su novio estaba junto a su tío cerrando la tienda de armas que ambos administraban, jamás iba a olvidar la vez que Stan lo amarró a una silla y se quedaron con sus amigos en casa porque un adolescente de otra clase había logrado comprar un arma.

No paso nada, pero más valía prevenir.

-Hola cafecito. -Dijo Stan con una sonrisa, mientras se acercaba al chico para besarlo, feliz de ver a su lindo novio rubio. - ¿Cómo estuvo la cafetería?

-Bien, un poco aburrida. -El chico se abrazó a Stan, Tweek no le gustaba el contacto físico a menos que viniera de su noviecito. - ¿Y qué tal tu día?

-Es temporada de cazar, vendimos bastantes cartuchos ¿verdad tío? -El hombre mayor asintió, despidiéndose de ambos chicos. - ¿Quieres ir al parque o al hotel?

Tweek se quedó rojo, aunque llevaban más de dos años teniendo relaciones, no podía acostumbrarse a ese tipo de insinuaciones que lo ponían totalmente rojo de los nervios y la emoción.

-Al pa-parque ¡Ack! -Uno de sus tics regreso, haciendo que empezará a temblar, pero Stan ya tenía la suficiente experiencia para saberlo y por eso solo se sacó su chamarra café y se la puso en los hombros del chico.

-Tranquilo amor, solo jugaba… vamos al parque y después al hotel. -Tweek dio un grito de la impresión mientras que su acompañante solo rio y lo abrazó, los dos chicos disfrutaban de su paseo por aquel pintoresco pueblo. -Pero antes, nuestros boletos.

Todos los conocían, al querido único hijo de los Tweek y el hijo menor de los Marsh, siempre juntos, unidos como solo ellos dos podían llegar a ser. Caminaron juntos hasta que el pelinegro reconoció a la persona que iba delante de ellos.

- ¡Hola Kyle! -Dijo Stan al reconocer a su super mejor amigo enfrente de ellos, venía con su hermano menor Ike.

- ¡Stan! -Kyle se alegró de ver a su mejor amigo, chocando el puño y luego abrazándose, ellos eran como la uña y la mugre, siempre unidos y siendo el apoyo emocional el uno al otro, cosa que no le molestaba a Tweek pues entendía la necesidad de tener un mejor amigo y valorarlo, él tenía a Jason que era su voz de la razón y la cordura.

Porque con Stan, bueno, una vez había amenazado a unas personas con una metralleta sin dudar, salir con el grupo de amigos de su novio era meterse en una aventura que no sabía cómo habían llegado vivos hasta esa edad.

- ¿Van lejos? -Pregunto el pelirrojo viendo cuando Tweek se le acercaba. -Por cierto, hola Tweek.

Kyle le puso el puño y Tweek lo acepto, haciendo que ambos se sonrieran.

-Hola y ¡Ack! Si, un poco…

-Vamos al parque, están los góticos ahí y quiero conseguir unos boletos para un concierto de la próxima semana que iremos Tweek y yo. -Le explicó el pelinegro a su amigo.

-Uy, cuídense… -A Kyle no le gustaba esa banda, por eso no lo habían invitado. -Y suerte chicos, los veo mañana en la escuela.

Ambos chicos asintieron mientras caminaban juntos, disfrutando la compañía del otro, saludando a sus amigos y paseando en aquellas tranquillas calles.

-Hola chicos. -Dijo Stan a los chicos que estaban en la cancha, fumando y leyendo a Edgar Allan Poe como siempre, Stan era un viejo integrante y aún conservaba el collar que Henrietta le había regalado del cuervo, nunca se lo quitaba.

Tweek pensaba que era muy lindo, “es para no olvidar nuestro pasado” le decía cada que le preguntaba porque lo usaba, su novio era todo un poeta.

-Hola Stan, Hola Tweek ¿Cómo está la pareja menos conformista de la ciudad? -Los saludo Pete como todos los demás, eran muy queridos por ellos también.

-Bien, vamos al parque, pero antes ¿Tienes los boletos? -Pete sonrió y asintió, sacando un par de boletos para la banda favorito de ambos, Bon Jovi. -Aquí tiene, disfrútenlo.

-Oh claro que lo haremos viejo. -Stan contestó feliz guardando los boletos mientras Tweek también asentía emocionado.

-Muchas gracias Pete, no olviden pasar por su café. -Tweek siempre le regalaba café a ese grupo de amigos, y el que el chico hacía particularmente se les hacía muy delicioso, el mejor de la ciudad.

-No se nos olvida Tuercas, diviértanse. -Hablo Michelle mientras ambos chicos terminaban su recorrido por el parque en el lago de South Park, aquel lugar donde ambos acordaron crear esa farsa de “novio falso” para ganar dinero gracias a un reallity show que vieron y tuvo tanto efecto que no solo se ganaron más de 500 dólares, si no que de verdad se enamoraron.

Stan era todo para Tweek y Tweek era todo lo que Stan necesitaba en esta vida.

-No puedo creer que hayan pasado tantos años amor. -Dijo Tweek viendo el lago, sosteniendo la mano de su novio. -Han sido los mejores de mi vida…

- ¡Qué coincidencia! Los míos también. -Dijo Stan agarrando de la cintura a su novio. -A pesar de que inicio como un engaño, eres mi soporte Tweek, por ti me levanto cada mañana con una sonrisa, tu voz al llamarme borra todas las peleas matutinas que tienen mis padres y Eric y Kyle en la mañana para que así el mundo tenga color…

Tweek estaba sin palabras, completamente rojo por las cosas lindas que decía su pareja.

-Eres un ángel que vino a sanar a este pobre diablo. -Stan le robo un beso a su novio, ambos embobados en su mundo. -Te amo hoy, mañana y siempre y prometo, ante dios y este lago que es testigo de nuestro amor, que solo estaré en paz siempre y cuando estes feliz…

-Oh Stan. -Tweek quería llorar, ese chico era el novio perfecto, no había mejor. -Yo prometo siempre quedarme a tu lado todo el tiempo que me lo pidas, ser tu soporte y ser tu estabilidad, se todo lo que necesites que sea, te amo y siempre te amaré mi pequeño alcohólico.

-Vaya, yo me pongo romántico y tú te pones de agresivo. -Ambos rieron, era un chiste de ambos. -Bien tuercas, ya que estamos en esta atmosfera, ten.

Stan agarró la mano de Tweek donde puso un anillo de plata con una serpiente en forma de “s”, el cual se le hizo muy lindo a Tweek y sentía que era como una propuesta de matrimonio.

-Mientras me ames, prométemelo que no te los vas a quitar, es como una pre-propuesta de matrimonio.

Tweek se quedó viendo el anillo y unas lágrimas empezaron a escapársele, feliz de la vida que tenía, feliz de que Stan estuviera con él, feliz de poder amar a alguien con la misma fuerza que esa persona te amaba a ti…

- ¡Lo prometo!, ¡Prometo que jamás me lo quitaré y sí me casaré contigo! -Tweek se le abalanzo a su novio, haciéndolo caer mientras reían.

-Te amo Tweek. -Le susurró el chico mientras disfrutaba el momento.

-Te amo Stan…

Y así juraron un pacto de amor, uno muy fuerte que, aunque el tiempo tenía otros planes, el amor jamás iba poder vencer.