rutina de alfa ♡ jjk

Summary

HaiSugu | Dónde Haibara tiene su primera rutina, desgraciadamente muy cerca de Geto. ☆ hai › top, sugu › bottom ☆ + aclaraciones dentro de la historia !

Genre
Romance/Other
Author
mimii
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

unico ♡

     。 ¡Omegaverse! Haibara ‹ Alpha & Omega › Geto.

     。 Contenido semi-explicito, one shot, mención a

     otras parejas.

     。 Semi-au ¡Nadie muere!




。 Otras etiquetas


☆ torpe haibara yu, haibara yu es un rayo

de sol, inexperto haibara yu, geto suguru

necesita un abrazo, gojo satoru es su pro

pia advertencia, accidentes bochornosos

sesión de besos, nido omega, dinámicas

a/b/o, rutina alfa, besos descuidados, y

algo mas, leve satosugu, leve shokohime

leve nanamei, no lector beta morimos

cómo mahito.



—Oye, Haibara. ¿Podemos pasar? —. La voz de Shoko era externa a sus oídos. Estaba jadeando, tenía calor, mucho calor; su cuerpo se movía por su cama frenético mientras buscaba algo. Alivio. Calma. A alguien.


Aún estaba un poco consciente y sabía que estaba pasando con él y con su cuerpo, solo que no pensó que fuera tan repentino.


Hace algunas horas aún estaba en una misión con su senpai, Getō, y todo estaba bien. El aroma suave y fresco del mayor siempre lograba tranquilizarlo, le gustaba demasiado, y más allá del claro enamoramiento que sentía por su senpai, era tal vez porque Getō era un omega.


Sin embargo y para arruinar la linda tarde de descanso que le esperaba después de la misión, el olor de Getō comenzó a ser mas... Dulce. Intentó controlarse. Era ciertamente normal sentirse atraído por el omega de ojos púrpura; ya sea por su belleza natural o por su gentil forma de ser con casi todo el mundo. "Senpai es tan dedicado". Había veces en las que Nanami tenía que controlar la emoción de Yu, porque aún era un cachorro y por lo tanto aún no gestionaba sus emociones correctamente.


Y he ahí el problema; Yu aún no tenía un subgénero presentado. Entre Yaga y Shoko especulaban que podía ser un beta o hasta un omega por su personalidad y su escasez de olor. Lo normal en la mayoría de los casos era sacar unas pruebas de sangre y esperar al primer celo del sujeto (Yu en este caso). Sin embargo y al dar por hecho que sería probablemente un beta, ninguna otra prueba procedió.


Claro que ninguno imaginaba que de pronto el aumento de olor de Suguru al consumir la maldición provocaría que las hormonas de Haibara se descontrolaran. Mucho menos que este se lanzará encima de él.


"¿Haibara? Hey, ¿Qué sucede? Estás demasiado roj-" Recuerda que ni siquiera le dió la oportunidad de terminar de hablar a Getō cuando con una fuerza desconocida en el castaño lo terminó tirando al piso del templo en donde había sido asignada la misión. Getō no entró en pánico, pero si se sorprendió al ver a su kōhai fuera de si; estaba salivando, respirando demasiado fuerte (casi como un animal) y gruñendo. Getō supo al instante que algo andaba mal.

Entonces entró en pánico cuando Yu comenzó a llamarlo "omega", cuando empezó a remover su uniforme en desesperación mientras su cuerpo parecía crecer.


"Omega, omega, para mí. Quédate quieto." No estaba usando su comando alfa, porque para este punto para Suguru era claro que Haibara era un alfa. Un alfa que recién se estaba presentando y muy probablemente ahora estaba en celo (gracias a él).


Tragó saliva nervioso, por más que intentará apartar a Yu de él, no lograba ni moverlo un centímetro. Entendía bien el porqué, pero definitivamente no lo calmaba.


Apenas tuvo la oportunidad, pateó el estómago de Yu (con mucha pena, escuchar a su kōhai quejarse lo hizo sentir mal) y se alejó como pudo, tomando su teléfono del bolsillo de su pantalón y marcando a Yaga-sensei. Necesitaba que alguien más en la preparatoria de hechicería fuera con él, porque de lo contrario el olor tan potente de Yu adelantaría su celo también.


"Haibara, cálmate. Yaga-sensei vendrá y te pondremos en tu habitación. Solo contente un poco más-" Él también empezó a sudar, y para su mala suerte lo que se estaba temiendo comenzó a suceder lentamente. Se estaba mojando de solo pensar en que un alfa como Yu podía tomarlo ahora; y no le agradaba.

Y no, no porque no quisiera que fuera Yu.


No, no quería eso porque conociendo a su kōhai, se culparía por siempre si hiciera algo fuera de su consentimiento.


Entonces pasaron minutos que le fueron eternos. Dónde Haibara se había quedado en la esquina de la habitación, jadeando y gruñendo como un perro mientras murmuraba entre dientes cosas que Getō no lograba escuchar. Le daba pena.


Ciertamente, ver a Yu, un chico tan sonriente y amable reducido por su segundo género hizo que su corazón se apachurrara. Su omega interno entonces comenzó a querer hacer las cosas por él.


«Alfa, omega tiene que cuidarlo. Abrazalo, mimalo. Es nuestro trabajo, debemos consolar a alfa.»


Él también gruñó, porque no le desagradó esa idea.


Entonces, un Satoru en pánico y Yaga con sentimientos encontrados llegaron al lugar. Shoko venía detrás de ellos por si uno de los dos estaba herido (y por supuesto, tratar a cierto alfa castaño).


Y después de todo ese espectáculo, Haibara fue encerrado en su habitación al menos hasta que su celo pasará. Celo, rutina, realmente a Yu no podía importarle menos.

Ahora lo que realmente le importaba era como actuó con su senpai.


Estaba frustrado. Y avergonzado. Todo junto y el calor infernal que su cuerpo estaba sufriendo no hacían las cosas mejores.


No podía creer que no hubiera sido capaz de controlarse con él, con Getō. Aunque bueno, nunca se imaginó que él fuera a presentarse como un alfa, era una idea lejana para él. Pero se da cuenta que no era tan imposible como pensaba y fue inesperado de principio a fin.


Ahora tenía a Shoko tocando su puerta, probablemente junto a Satoru listo para reclamarle el casi haberse aprovechado de "su" omega. (Porque claro, no tenían nada oficial y según Satoru, solo se ayudaban entre si cuándo llegaba su temporada de calor).


Había estado recibiendo mensajes de Nanami desde hacía un buen rato, también de Mei Mei (aunque fuera raro, la beta era medio amiga suya). Pero los ignoró cada uno. La cara se le caía de vergüenza.


Estaba en su cama, hecho bolita y cubierto de su única sábana. No sabía mucho de cómo funcionaban los celos alfa, pero tampoco es que pudiera hacer más. A diferencia de Utahime (la pareja de Shoko) y Nanami, él no tenía a una pareja que quisiera compartir ese momento juntos. Tampoco era como Satoru, tan descarado como para pedirle a su mejor amigo (el cual presumía sentir algo por él) que lo ayudara y viceversa.


Además, era muy tímido como para dejar que alguien más, alguien que no conoce lo conozca de manera tan íntima.


Así que para Yu, era mejor acostumbrarse. Aunque doliera, tal vez con el tiempo disminuiría.


Claro que no tenía en cuenta que ese aroma fresco y suave llegaría de nuevo a sus fosas nasales. Lo recordaba y con mucho cariño. Lo deseaba, lo añoraba. Getō estaba tocando su puerta ahora, el olor de Getō se filtraba por la puerta y está vez era más dulce. Revolvió su estómago. Mantener su autocontrol fue más difícil, porque ahora de lo único que tenía ganas era de abrir su puerta y atraer a Getō a él, envolverlo en sus brazos y unirlo, de unirse.

Se golpeó mentalmente, intentando mantenerse cuerdo.


—¿Haibara? Soy yo, Getō. Shoko me dijo que no quieres comer y tampoco quieres ver a nadie...— Su voz salió como una melodía hasta sus oídos; se arrastró desde su cama hasta el borde. Oliendo por el aire su aroma que estaba actuando como un afrodisíaco, mientras más olía más imaginaba cuan buen omega podía ser el mayor. Lo era, apuesto que Getō era el mejor omega que él pudiera conocer.

Con su cabello oscuro y sedoso, siempre tan elegante a dónde quiera que fuera; su cuerpo bien trabajado, con curvas notables aunque musculoso, era un sueño. Y ni hablar de su lindo rostro, de sus ojos hipnotizantes y sus labios color salmón.


—Haibara, necesito que me abras. — ¿Qué? Yu se descolocó, no entendió. —¿Q-qué? Getō-senpai, n-no.. No puede...— susurró, sin mucha esperanza de que Geto alcanzará a escucharlo.


—Yu. Abreme por favor. — entonces se congeló. Ni siquiera Nanami lo había llamado por su nombre antes. De alguna manera eso solo lo emocionó. No quiso hacerle perder más el tiempo al omega, se acercó a la puerta rápidamente para quitar el seguro y luego se tumbó al suelo de nuevo. Entonces el aroma de Suguru lo golpeó más fuerte y juntó toda la fuerza de voluntad que pudo para no hacer de (Getō) su habitación un desastre.


Y cuando Suguru entró, Yu pensó que podría perder la cabeza.


Getō estaba sin su chaqueta del uniforme de la escuela, sin su calzado habitual y con el moño perfectamente peinado de su cabello suelto; sus pantalones de cintura alta remarcaban más sus curvas y hacían parecer que sus caderas eran más anchas, además, su camiseta blanca estaba desabrochada.


Yu sintió su respiración detenerse un segundo, antes de bajar la cabeza también. Él igual no tenía el uniforme puesto, solo el pantalón y una camiseta blanca cualquiera.


—Y-yu... ¿Cómo.. C-cómo te sientes?— Getō mantuvo su distancia y Yu lo comprendió. Sin embargo, su alfa interno le rogaba que dejara su pena y obedeciera su instinto y sus deseos. Pero jamás iría en contra de Getō aunque su deseo fuera él.

Trato de sonar seguro, pero solo consiguió que su voz saliera muy débil y como un murmullo. —B-bien.. uh, estoy b-bien Getō-senpai... Y-yo— su cabeza comenzó a dar vueltas y de nuevo gruñó. La presencia de Getō estaba afectando más de lo que debería.


Y en su cabeza solo se repetía lo mismo. «Omega, necesito tenerlo. Quiero tomarlo. Tómalo, crialo. Omega» y era vergonzoso. Escuchar los pensamientos de su alfa interno era tan humillante, porque Haibara no solo quería eso con Getō. Lo que sentía por su senpai iba más allá de placeres carnales y primitivos.


Entonces, contra todo pensamiento o presentimiento que Haibara tuvo alguna vez, las suaves manos de Suguru acunaron su rostro. Su cuerpo se acercó tanto al de él que pudo pensar que era un sueño. Una parte de él brincó de alegría genuina, y la otra se paralizó con miedo.

Antes de que pudiera decir algo, Suguru se acomodó, de forma que Yu estaba de frente a él con Getō sentado en su regazo, con las piernas a los lados de su cintura y su nariz demasiado cerca de su glándula odorifera.


—G-getō-senpai... Q-qué.. — Entonces Getō lo calló, con un dedo en sus labios mientras él también se llenaba de valor para lo siguiente que iba a hacer. —Haibara, escúchame. Voy a ayudarte, ¿De acuerdo? Es tu primer celo y... Es mejor que lo pases con alguien que sepa lo que hace. — Yu no dijo nada, pero sabe que Getō supo lo contento que estaba. Su aroma lo delató, eso y el beso ferviente y ansioso que luego Yu tomó de sus labios.


Haibara no sabía besar muy bien, así que casi segundos después del beso Suguru fue quien tomó las riendas. Al igual que de los movimientos lentos y pasados que iniciaron después.


Getō movió su cadera en su regazo un poco, hasta ahora aunque su cuerpo había reaccionado al calor de su celo, no había despertado una erección como tal; claro que con el movimiento lento de sus caderas y posteriormente, la molienda lenta y sensual de Getō sobre él, logró animarlo. Sus manos agarraron sus bordes, apretando por encima de la tela, deseando que no estuviera ahí. Quería seguir, su cuerpo y su lobo interno anhelaban continuar al siguiente nivel.


La lengua de Getō se enrollo en la suya, y el beso de volvió más profunda cuando las manos de Suguru tocaron su mentón y cuello; con un tacto gentil que lo hizo jadear en sus labios.


Yu no pudo evitarlo, pero comenzó a preguntarse el como Getō sabía dónde tocar, dónde hacer que Haibara se derritiera entre sus dedos y como satisfacer a un alfa. Y era obvia la respuesta. Tomando en cuenta que Gojō era dos años mayor que él y los alfas normalmente se presentan entre los 15-16 años, era más que obvio que al menos se habían ayudado mutuamente una vez.


Pero no pudo seguir pensando en ello (además, no quería), porque Getō se separó, lo hizo mirarlo y el aroma del omega pareció intensificarse.


—Alfa, por favor mírame. — que Getō lo llamara tan... Profundamente, en definitivo removió sus entrañas. Gruñó, su lobo interno entonces casi tomó control de su cabeza; tuvo la necesidad de saltar sobre el omega e impregnarlo de su amor, de lo que Haibara era capaz, que no era un simple chico al que debería guiar.


—Mmm, alfa. Cálmate, i-iremos por.. por partes— la voz de Suguru era suave, sabía cómo comportar a Yu, y a Yu no podía encantarle menos. Lo enloquecía.


Entonces el movimiento lento de caderas en su regazo fue un poco más rápido, frotando está vez. Yu no pudo contener entonces los vergonzosos gemidos que salieron de su boca; porque además, las manos de Suguru acariciaban su cuello, mientras desvestía su torso, besando su clavícula y bajando por su pecho.

Podía sentir a través de la tela del pantalón como la mancha se extendía hasta el suyo, estaba empapado y Haibara se preguntó si por mera casualidad Suguru no estaba en celo también.

Esperaba que no, porque un omega en celo era más fértil que uno en estado casual. Y aunque la idea de ver a Suguru llevando sus cachorros fue absurdamente emocionante, aún se negaba a hacerlo sin tener a Suguru completamente para él.


Ver a su senpai con el cabello cayendo por sus hombros y esa expresión tan suave, quería por un momento pensar que podía ser solo para él. Suguru nuevamente se acercó hasta sus labios y comenzó un beso rápido de nuevo, está vez era un poco más pasional que el primero, y Yu de nuevo luchó por demostrar dominancia. Fallando en el intento por su inexperiencia.


Al separarse, se vieron a los ojos por instantes, Haibara sintió que fue flechado de nuevo; porque esos ojos púrpuras profundo hacían su alegre corazón saltar de alegría cada que chocaban con los suyos. Suguru tal vez no tenía idea del efecto que su solo mirada causaba en el alfa, pero no importaba, al menos no por ahora.

Haibara por un momento deseó que aquello no fuera solo de un instante, que Suguru se quedará con él como su pareja, quería a Suguru para él, solo con él. Marcarlo y hacerlo suyo, demostrarle que podía ser un buen alfa para un omega tan increíble como él.

Pero claro, había tan poca posibilidad que nunca lo pensaba demasiado, y en esas circunstancias era mejor ni siquiera tocar el tema.


Entonces Suguru pareció darse cuenta de que el alfa estaba distraído, que su cabeza no estaba con él en esa habitación y que no estaba prestando atención, así que de pronto saltó muy ligeramente sobre él; Yu gimió, su erección estaba probablemente muy despierta en este punto, y el movimiento constante de Suguru solo la empeoraba, estaba duro, y ahora mismo necesitaba pone sus manos en el trasero del omega, probar más de él, ir más allá. Reclamarlo.


Cuando intento subir sus manos a su trasero, Suguru dió un manotazo, alejando sus manos de ahí. Lo escuchó reírse entre dientes cuando se quejó, mientras seguía moliendo su trasero contra su entrepierna, disfrutando de provocar a Haibara de esa forma, quien solo jadeaba y gruñía, sudando con los ojos cerrados mientras moría por tocar más, por tratar de aliviar el calor.


—Uh, alfa travieso. T-te lo dije Yu, haremos lo que quieres, pero espera un poco...— su respiración sonaba agitada, y por su tono de voz, Yu imaginaba que también comenzaba a desesperarse.


—G-getō-san.. por... P-por favor, quiero.. quiero- — gimió, Suguru se bajó de encima de él rápidamente y bajo sus pantalones. Haibara enrojeció exageradamente cuando sus pálidas y delgadas manos tomaron entre si su longitud, él mantenía una sonrisa en su rostro. Suguru parecía disfrutar el proceso. Y si en algún momento, Haibara pensó que lo hizo porque alguien se lo pidió, ahí se fue cualquier otro tipo de pensamiento.

Entonces Suguru se inclinó hacia él de nuevo, con su camisa desabrochada al igual que sus pantalones, mostrando su torso bien trabajado pero delgado, su cintura pequeña y su entrepierna igualmente mojada, él también estaba tan excitado como él.


—No puedo dejarte tocar más allá, Haibara, lo siento. Pero puedo ayudarte de otra forma..— sabía a qué se refería, y dolió un poco, pero aquello se fue cuando Suguru volvió a besarlo, mezclando su saliva al juntar sus lenguas y con sus manos comenzó a subir y bajar por su falo, tan lento que fue tortuoso. Sus labios se movían a la par que los del mayor, mientras su mano se encargaba de su erección y las de Yu apretaban su cintura con fuerza, estaba seguro de que dejaría un moretón notable.


Se separaron por aire por un instante, y después volvieron a juntarse, chocando sus labios rápidamente, mientras la mano de Suguru iba más rápido y de vez en cuando rozaba con su entrepierna, mojada y sensible, aún sin tocar (porque Haibara aunque estuviera ansioso, nunca desoberderia a su senpai). Los labios de Suguru estaban hinchados, y ambos tenían la respiración agitada, pero no bajaban el ritmo, al contrario, parecían aumentarlo con cada segundo transcurrido.


Haibara comenzó a gemir en medio del beso, y Suguru lo callaba con cada beso, cada uno más largo y apasionado que el anterior; lo estaba colmando de puro placer, con el objetivo único de complacerlo como podía (y al menos, como sabia).


Porque a diferencia de lo que muchos creían, aunque Satoru y él se ayuden en sus celos, nunca (de los nunca) habían llegado a la penetración. Solo eran besos desesperados, un poco de juego previo y tal vez una que otra vez orales. Pero nunca había experimentado lo que era tener un pene dentro suyo (por más que su omega lo rogara entre llanto en su temporada de calor).


Así que tenía miedo, podría decirse. Si nunca le había permitido a Satoru llegar a ese punto siendo lo que eran (como se le llamara a su relación), menos podía animarse con Haibara.

Y aunque quisiera, estaba nervioso, era como tener su primera vez y no es que no quisiera hacerlo con su kōhai... Simplemente era demasiado tímido como para entregar su virginidad aún.


Así que decidió seguir adelante, moviendo su mano más rápido y jugando gentilmente con el pene del menor. Podía ver qué lo disfrutaba, Haibara era más ruidoso que Satoru.


Iban a ser días largos (y depende), pero Suguru creía que podía manejarlo. Yu era un rayo de sol, un chico tan dulce y amable, Suguru estaría mintiendo si negara que alguna vez lo vio como una posible pareja.


Y por eso en primer lugar se había ofrecido él para ayudar con su celo, porque bien pudo haber dejado que Shoko o Mei Mei se hicieran cargo, pero, además de que sus respectivos alfas negaron con continuidad, él quería hacerlo.

Y si bien podía considerarse como virgen, tal vez después de esa ocasión ya no podría llamarse así.


Porque había notado con cuánto amor Yu solía mirarlo. Y mentiría si dijera que no le resultaba tierno el pequeño alfa.


Sonrió en medio de uno de sus muchos besos, está vez juntando su intimidad con la de Yu, viéndolo a los ojos de nuevo.


Oh sí, iba a ser días largos. Pero para ambos estaba bien.


Fue un descuido conveniente, y por primera vez Yu se sintió afortunado de que el destino le haya jugado en contra.



primer trabajo en inkitt !

algo haisugu que también

habia subido en wattpad ♡