🕸| Orbe I: Visiones
Escuché que alguien abría la puerta de la entrada y a su vez unas voces que me hicieron despertar.
—Y este es el sitio.
Un adorable maullido acompañado de unas pequeñas y delicadas pisadas no tardaron en hacer acto de presencia.
—¡Tienes un gato!
Me incorporé en la cama y deslicé los dedos por mi cabello para arreglarlo un poco. Hobie y Gwen habían llegado.
No pude evitar preguntarme, ¿cuánto tiempo dormí?
—Su nombre es Mr. Whiskers, es bastante tranquilo.
—¡Es adorable!
Sólo recuerdo que me recosté acariciando el otro lado de la cama, sonriendo y pensando en que iba a extrañarlo a él y a ese hábito suyo de introducir sus traviesas manos en el interior de mi camiseta por las noches. También iba a extrañar dormir a su lado, aunque era consciente de que sólo sería por una temporada.
—El camarote de huéspedes está más adelante, puedes ir a dejar tus cosas.
—Gracias, ya vuelvo.
Me miré en el espejo y me aseguré de verme presentable antes de cruzar la puerta.
Al salir, ví a Hobie recostado en el sofá, afinando su guitarra.
Al verme, se levantó y se acercó a mí.
—Estamos en casa. —Besó mi frente y sentí sus manos posarse en mi cintura.
Yo asentí.
Acaricié su rostro, haciendo que cerrara los ojos al tacto y soltara un suspiro.
—Voy a extrañar dormir a tu lado —susuró en mi oído y yo no pude evitar sonreír al saber que ambos compartíamos el mismo sentimiento.
Besé sus labios, sintiendo la ya conocida sensación del metal de su piercing contra los míos.
—Sólo serán unos meses —respondí en voz baja, juntando nuestras narices.
Él bajó sus labios a mi cuello depositando otro beso, levantó un poco mi blusa y frotó sus largas manos contra la piel de mi espalda.
Sabía que si seguíamos así no pararíamos, es por ello que me separé de él y me dirigí hacia la cocina para preparar la cena.
—¿Qué tal su día?
—Lo normal. ¿Recuerdas a Mayday, la hija del Peter de la dimensión humilde —Asentí.
—Casi se come al Spider-Lego. Su papá, Miguel y Jessica estuvieron con ella unos 45 minutos, intentando que lo escupiera. Le gané 5 dólares a Pavitr, apostándole que no se lo comería.
—¿Y Peter B. no le tomó fotos de casualidad? -Saqué unos vegetales de la nevera.
—Grabó un vídeo como de unos 15 minutos, hasta que Miguel le gritoneó que apagara eso.
Solté una carcajada imaginando la situación completa.
De reojo, ví pasar a una sombra y sonreí. Era ella.
—Gwendy, quiero presentarte a alguien.
Sequé mis manos y volteé, encontrándomela al lado de Hobie.
—Gwendy, ella es MJ. MJ, ella es Gwendy.
La ví y noté que apretaba entre sus dedos la manga del suéter rosado que vestía. Oh, mi niña, estaba muy nerviosa.
—Hola, en realidad soy, Gwen, Gwen S...
—Gwen Stacy, de la 65. —Sonreí y ella asintió.
Me acerqué a ella y le dí un gran abrazo que al inicio dudó en corresponder, pero terminó haciéndolo. Quizá no lo decía, pero con el simple hecho de mirar sus ojos sabía que lo necesitaba más que nunca.
Después de unos segundos, nos separamos.
—¿Tienes hambre? —Asintió un poco más relajada y con una pequeña sonrisa en sus labios.
—¿Puedo ayudarte? —Me preguntó.
—Claro que sí, linda. Hobart, no seas flojo y también colabora.
—Yo no creo en la pereza.
—Entonces muévelas y corta los vegetales.
Gwen rió.
Iba a proceder abrir la carne, pero recordé que tenía el cabello suelto.
—Regreso en un momento, iré a hacerme una coleta. —Avisé, dirigiéndome al camarote principal.
—¿Y cuanto tiempo llevan juntos?
—Dos años —respondió Hobie.
—Así que son novios desde hace dos años.
Hobie arqueó una de sus cejas.
—Sabes que no creo en las etiquetas, Gwendy.
—¿Tu chica?
—Ni que fuera de mi propiedad. —El guitarrista la miró extrañado, sonriendo de lado.
—Oh, ¿enton...
—Ella es mi compañera de vida.
Escuché el ruido de la puerta de la entrada, junto a las voces de Hobie y Gwen haciendo que abriera los ojos una vez más.
—Y este es el sitio.
Ahí estaba aquel adorable maullido junto a las pisadas del minino.
—¡Tienes un gato!
Me incorporé en la cama y deslicé los dedos por mi cabello para arreglarlo un poco, habían llegado.
Me dí cuenta que lo anterior había sido otra visión.
Nota mental: pedirle consejos a Cassandra la próxima vez que nos veamos para controlar estas visiones.