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Nuevamente ambos individuos se encontraban en medio de una acalorada discusión, que principalmente se había originado cuando uno de los rivales de Las Nevadas se había atrevido a mostrar el rostro por el lugar.
— ¡¿Por qué no solo puedes irte a la mierda?! — Exclamó el de ojos bicolor, habían estado discutiendo por alrededor de 20 minutos, el tiempo suficiente para que Quackity pierda completamente los estribos.
— Mierda Big Q ¿Porque me odias tanto? — El rostro del menor era la clara definición de irritación, enojo e impaciencia, sin embargo si te adentrabas a ver sus ojos con más detalle podías observar que había un brillante destello de lujuria y deseo en esos profundos ojos oscuros.
Por el lado del británico, este se mantenía extremadamente calmado para la situación en la que se encontraba, pero superficialmente solo estaba así, ya que en su mente intentaba calmar todos los pecaminosos escenarios que su cerebro formulaba al tener un ambiente tan acalorado con el chico que lo tenía obsesionado.
Ignoró por un segundo los gritos de su contrario, viendo una mesa de billar al fondo, una idea llegó a su mente, una idea que podía llevar la discusión a otro nivel bastante más sexual, el cuál serviría para dos cosas.
Calmar la discusión, ya que ciertamente esta ya lo estaba hartando bastante.
Y para follar con el deseable chico frente a el.
— Big Q, hagamos un trato — Dijo el de mechón viendo a su contrario con su plan bien formulado y calculado en su cabeza.
— Habla — Respondió el de cicatriz de forma bastante confiado — Dos rondas de billar, si yo gano quedo definitivamente vetado de este lugar, sin embarg si yo gano puedo venir aquí cuando se me plazca — Sonrió.
— Acepto — La única razón por la que aceptó era porque sabía que ganaría, pues al ser dueño de una nación entera, la cuál su objetivo principal era la diversión y sobretodo los juegos y apuestas era un experto en cualquier juego que tuviera que ver con apuestas y sabía estrategias que sin duda lo harían ganar fácilmente.
— Oh, no me dejaste terminar Darling, igualmente tienes que dejarme follarte cuando yo lo desee en el momento que yo desee — El rostro de Quackity cambió completamente de una expresión confiada y egocéntrica a una tota
lmente desconcertada y temerosa, iba a comentar algo cuando se vió interrumpido — Lastima por ti, ya aceptaste — Sonrió Wilbur con malicia.
Pasaron dos horas, dos horas en las que la tensión sexual era más que palable, dos horas de coqueteos bastante explícitos de parte del enemigo del dueño del too el lugar.
Dos horas en las que Wilbur pudo obtener la victoria con un par de trampas perfectamente practicadas y calculadas.
El más bajito se encontraba recargado en la mesa de billar en total estado de shock, analizando todo lo que había pasado en el juego e intentando ver si su rival había hecho algún tipo de trampa, hasta que llegó a la conclusión d que había sido un juego extremadamente limpio para ser cierto.
Se encontraba tan sumido en su mente que no se dió cuenta cuando la figura del mayor se aproximó y lo tomo de la cintura, haciendo que saliera de su trance.
— ¿Recuerdas lo último que mencioné cuando hicimos la apuesta? — Susurró el de mechón en su oreja, provocando un sonrojo y escalofríos que recorrieron toda la columna vertebral del azabache.
— Bueno, pues, quiero cojerte ahora mismo — Empezó a descender de su oreja hasta a su cuello, dejando en su camino besos y mordidas, las cuales se tornarían moradas y rojas después de unos minutos.
— W-Wil, e-esto no tiene porque ser ahora — Por más que Big Q intentara evitarlo, una erección creciente empezaba a formarse en sus pantalones, en especial cuando Wilbur encontró un punto erógeno que lo hizo suspirar y retorcerse un ligeramente entre sus brazos.
Las manos del mayor alojadas en su cintura empezaron a bajar a sus glúteos, amasandolos y abofeteandolos de vez en cuando, sacando gemidos ahogados de los pomposos labios del contrario.
El castaño desabotonó la camisa blanca y bajo los tirantes de Quackity, dejando así su torso completamente expuesto, pudiendo apreciar con determinación los rosados pezones, la fina y delgada cintura del contrario, junto con un abdomen plano y levemente marcado y bajando un poco más podías observar como una "v" se marcaba en la parte baja del abdomen contrario.
Sin contar su piel lechosa, decorada por bastantes lunares distribuidos por distintos lugares — Oh Quackity, eres jodidamente perfecto — Sin más que decir atacó los pequeños y erectos "botones" rosados.
— ¡A-ah!~ — Sus ojos estaba
n apretados, con sus labios en medio de sus dientes intentando evitar que de su boca salieran más sonidos obscenos.
El pezón que no era atendido con su lengua era atendido con sus dedos, pues estos estaban masajeando perfectamente esa zona de su pecho.
Una de las manos de Q se dirigió a las hebras castañas, enredando sus dedos en ellas, acariciando y jalando suavemente el cabello de Wilbur.
El de mechón cargó a su contrario sin dejar de lamer su pecho, recostandolo en la mesa de billar, en la cuál anteriormente había hecho trampa para ganar la apuesta y la que usaría ahora para follar a su rival.
Quito ágilmente el cinturón que portaba el pantalón de su contrario y lo bajo con rapidez, dejando ahora al menor en ropa interior, dejó de atender su pecho para ver el rostro sonrojado y levemente sudoroso del de cicatriz.
— Yo también quiero un poco de ayuda con esto Q — Quackity bajo su mirada encontrando un gran bulto en el pantalón del castaño, se sonrojó y bajo de la mesa, para después arrodillarse y quitar el pantalón de Wilbur junto con sus bóxers.
Vio aquel pedazo rígido de carne de por lo menos 25 centímetros, haciendo que sus 18 centímetros se vieran totalmente estúpidos.
Con rapidez introdujo el miembro del castaño a su cavidad bucal, el salado y un poco dulce sabor del líquido pre-seminal inundó sus papilas gustativas, haciendo que su agua salivara aún más, ya que el sabor le agradaba de sobremanera.
Jugueteaba con la gruesa extensión de carne en su boca, su lengua jugaba con la punta mientras que lo demás que no podía ingresar a su boca lo masajeaba con su palma.
Wilbur sacaba gemidos y jadeos ahogados y fue donde Quackity agradecía que el castaño fuera tan vocal en el sexo, pues si, no era su primera vez cogiendo con el y el hecho de que el mayor gimiera o jadeara lo excitaba aún más.
El de mechón algo insatisfecho con el ritmo que llevaba el de cicatriz empezó a empujar sus caderas en la boca del azabache, agarro su cabeza suavemente y empezó a follar su boca
Vió los ojos entrecerrados y lagrimeantes de Quackity y eso solo lo excito aún más e hizo las embestidas más frecuentes y rápidas, el menor intentaba no tener arcadas, pues realmente sentía como el pene del más alto llegaba hasta lo más profundo de su garganta.
Sin embargo el hecho de ser usado de esa manera hizo que el bulto cubierto de ropa aumentará.
Llevó una de sus manos a su doliente erección y empezó a masajearla en un intento de aliviar el persistente dolor que presentaba en esta.
— Oh mierda, tu boca es jodidamente caliente, mírate, te excita tanto que te usen, eres una completa perra necesitada — Un gemido ahogado del azabache hizo que su hombría vibrara y se corriera en la garganta del menor.
Quackity tragó como pudo el espeso semen del mayor, su garganta dolía levemente, sin embargo era algo que podía sobrellevar.
Sintió como lo cargaron por sus regordetes muslos, al igual que sintió como se despojaban de sus bóxers.
Suspiró con alivio, por tener su erección completamente al aire, no obstante el dolor seguía ahí.
El castaño vio la necesidad que este tenía, por lo que empezó a sobar levemente el miembro erecto del azabache.
Este movía sus caderas en un descarado intento de obtener más contacto y poder aliviar el dolor en su extensión, el cuál a pesar de ser excitante era sin duda alguna bastante molesto.
— Parece que alguien está necesitado ¿No Big Q? — Sonrió burlándose — Mgh~ Por favor Wilbur — Dijo entre jadeos el más bajo.
— Dime lo que deseas y con gusto follaré tu apretado culo hasta dejarlo escurriendo de mi semen por días, hasta dejarte sin caminar por mínimo una semana —.
— Déjame escuchar tus súplicas como la puta que eres, tan necesitado de un pene para calmarte — Quackity gimió al oír lo que tanto amaba escuchar, sintiéndose aún más necesitado.
— Por favor follame Wilbur, déjame gritando tu nombre tanto, hasta que lo único en lo que pueda pensar sea en tu deliciosa verga penetrandome, hazme lo que quieras, márcame, lléname, pero solo por favor, te necesito —.
Quackity mecía sus caderas en la mano del mayor, intentando buscar alguna fuente de placer que aliviara su desesperación.
Wil abrió las piernas del necesitado chico abajo de el y de una estocada metió todo su miembro, sacando así un grito de placer y dolor del menor.
— A-ah ¿P-Por que no me preparaste a-antes? — Dijo el azabache entre jadeos y gemidos, le dolía, pero le gustaba ese dolor.
Q sintió como era agarrado por el mentón y cuando menos lo esperó ya se encontraba besando apasionadamente los labios contrarios.
Apenas dió la señal de que ya se podía mover empezó a embestir con rudeza la entrada del más pequeño — Wil~ Por favor ¡Mgh! Más —.
Acató sus órdenes inmediatamente, ahora poniendo una de las piernas de Quackity encima de su hombro, logrando llegar mucho más profundo.
Su miembro daba golpes certeros en su próstata, sacando gritos y gemidos de placer, junto con palabras absolutamente inentendibles — Dios ¡AH! —.
Podía sentir el miembro de su enemigo ir tan rápido y profundo que incluso podía decir que iba mucho más allá de su punto dulce, su garganta ardía de tantos sonidos que salían de esta, sin embargo por más que intentara contenerlos era completamente imposible no gemir ante tan deliciosas embestidas.
— AaAah~ Please cum inside of me~ mark me, oh god~ ¡Keep doing that!~ — El castaño empezó a lamer y succionar un punto erógeno que en menor tenía en la clavícula, mientras que una de sus manos masturbaba su miembro con rapidez.
Wilbur sentía como el interior del contrario se contraía cada que hacía algo que lo excitaba aún más — Oh lord, you're so tight darling~ — Sabía que el azabache estaba cerca de correrse, pues su interior absorbía su pene con rudeza y el miembro de Q sacaba pesadas y espesas gotas de pre-semen.
En un momento dado aumento más la velocidad, vio el rostro de Big Q, tenía los ojos entrecerrados, la boca abierta sacando suspiros y gritos, su hermoso cabello azabache estaba pegado a su frente por el sudor.
Wilbur empezó a lamer todo su torso, provocando una gran sobreestimulación.
Las paredes se apretaron aún más a él mientras chorros de líquido blanquecino salían de la extensión contraria.
Bastaron un par de estocadas para venirse dentro de la apretada entrada.
Después de unos minutos salió cuidadosamente del menor, viendo como su semilla salía de su hinchado agujero.
— So I won the bet? —
Que raro se siente todo en esta aplicación. 🗣️‼️
Primera historia que paso de Wattpad aquí, no hice absolutamente ningun cambio más que los separadores, así que no hay nada diferente.
En fin, recuerden que lxs amo muchote. 💗
BYEEE.