.Prólogo.
La primera vez que lo viste fue cuando te habías mudado, luego de haberte divorciado y haber perdido la custodia total de tu hijo.
Habías ingresado como profesor de ética en una escuela nocturna, para jóvenes y adultos que deseaban terminar su escolaridad.
- ¿A que dermatólogo vas? - fue lo primero que escuchaste al ingresar al aula del último curso.
Aun recuerdas lo mucho que te molesto la falta de formalidad en el modo de hablarte.
¿Por qué habías aceptado dar clases acá?
- ¿Disculpa? - preguntas a la chica de grandes ojos, quien mastica su goma de mascar con la boca abierta y una sonrisa torcida.
- ¿Que a que dermatólogo va? - vuelve a preguntar sin quitar aquella expresión de su rostro, incluso hasta con mayor arrogancia - dijeron que tiene más de treinta años, y la verdad es que no parece tener más de 23 - explicó, encogiendo los hombros.
- Moonbyul, solo Cállate - dijo una chica de cabellos negros, con un flequillo corto sobre las cejas.
No respondiste a la pregunta. En su lugar te dedicaste a recorrer con la mirada el aula, contando la cantidad de alumnos que había en la misma. Sin mucho esfuerzo contaste hasta llegar al nueve.
Nueve alumnos.
Y no es que el nueve tuviera una gran importancia, pero lo que si lo tenía era la novena persona al final del aula.
Quien llamo por completo tu atención fue el número nueve. El alumno que tenía puesta su capucha, que dormía usando un brazo de almohada mientras el otro colgaba hacia adelante sobre el banco.
Tal vez lo miraste demasiado, porque lo que te trajo de nuevo a la realidad fue la voz de ahora un alumno, quien dijo: Ese es Hwang Hyunjin, ¿lo despierto profesor?
Estabas sorprendido.
En tu vida te había pasado algo así. El castigo que cargaba tu familia era este, era saber los momentos exactos en que el final estaba cerca, sin excepción.
Pero ahora no lo estabas viendo.
No lo podías ver.
No pudiste ver la cuenta regresiva sobre su cabeza, sobre la cabeza de quien se llamaba Hwang Hyunjin.
______________________