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―¡Dale un vistazo a Abel, mientras voy por la esfera, cariño!
Los ojos del duque Cronia miraron como su hija menor jugaba con un perro. Su princesa era tan adorable en todos los sentidos posibles. Él siempre pensó que iba a estar solo por el resto de su vida, pero todo cambio con la llegada de Elena, aquella mujer extraña que apareció en el jardín del ducado cronia en una noche estrellada con ropa rara.
Aún puede recordar las palabras que menciono cuando lo vio. "¿Eres un ángel? ¡Claro que lo eres! Viniste a mí porqué te enamoraste de mi belleza sobrenatural, ¿verdad? ¡Dios, soy toda una rompe corazones incluso cuando estoy muerta! Lo siento, pero ya tengo una pareja"
Incluso cuando dijo eso, él sabía que estaba temblando demasiado.
―Sirius, ¿Karrie se llevo otra vez a Abel? ―El nombrado salió de sus pensamientos al oír la pregunta de su esposa.―No, el no puede ser.
Ella había recordado que su hijo estaba con su abuelo paterno, así que miro a su esposo con rostro asustado.―¿Dónde está mi bebe?
―De que hablas, Abel está aquí. . . ―Se congeló por completo al ver que su hija ya no estaba. Se distrajo en sus pensamientos que su hija desapareció.―Tranquilizate un poco Elena. ―Le dijo a su esposa la cual comenzaba a entrar en pánico.―Ella estará bien, sabes como es.
―¡Encuentra rápido a mi hija Siruis! ¡Y cuando aparezca, considérate hombre divorciado! ―Grito enojada, mientras lo miraba con furia.
El duque solo pudo asentir por lo bajo y regañar en su mente a abel, su bebe era una niña traviesa. No era la primera vez que se escapaba, ni creía que fuera era la última.
(...)
―Un insecto se coló en el gran territorio Agriche―Menciono el niño, viendo a una niña de cuatro años mirarlo con curiosidad y miedo. Él sabía que esa niña no pertenecía aquí al verla tan limpia y algo tonta.
De repente los ojos de la niña se llenaron de lágrimas al no ver a su padre y en su lugar había un niño mirándola de forma extraña.
―Quelo a baba, wawawa.
El niño la tomo del cuello al ver como empezaba a llorar, era mejor deshacerse de ella, pero un poder hizo que se estrellara en la pared.
―¿Qué demonios? ―Los ojos azules del niño miraron a la niña con asombro. Sin duda alguna, la familia de esa niña, era tan poderosa.
Una sonrisa se posó en sus labios y comenzó a reírse como un loco.
Encontré un nuevo juéguete para mí solo