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Segunda Oportunidad

Summary

Universo Alterno: Momo Yaoyorozu perdió su casa, su Familia, su Honor y su apellido. Desesperación, miedo y tristeza la azotaron con tanta fuerza que cuando terminó de asimilarlo ya era demasiado tarde. Al perderlo todo o al menos gran parte de su vida, se hundió en una enorme depresión, sin embargo la ayuda llegará de donde menos lo esperé. Izuku x Momo ¨Sabes, a veces uno tiene que caerse para darse cuenta de lo que lo rodea, sin embargo, cuando logran levantarse y seguir adelante, logran brillar con tanta luz propia que se vuelven mejores de lo que eran antes, permíteme estar ahí y ayudarte a conseguir tu luz propia, toma esta Segunda Oportunidad Renuncia de Derechos My Hero Academia es una obra creada, escrita y dirigida por Kohei Horikoshi, este fanfiction es creado sin fines de lucro, su único propósito es el de entretener. Algunos eventos y edades fueron modificados, por lo que se encuentra fuera del canon del anime.

Status
2yrs ago
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

La Caída

La lluvia caía con fuerza, sus prendas estaban completamente empapadas y pesadas debido a la humedad esparciéndose por cada fibra en la tela, comenzaba su cuerpo comenzaba a reaccionar ante el frio, pero su mente se encontraba en shock total.

¿Estaba llorando? No, ella no estaba llorando, era la lluvia que se deslizaba entre sus mejillas, mientras su voz era opacada por el ruido de los truenos, creando una atmosfera bastante tensa.

Su desconcierto era tal, que incluso alguien tan inteligente como ella estaba teniendo problemas para procesar lo que estaba sucediendo en esos momentos. Sus manos estaban aferradas a las rejas de metal que daban acceso a su hogar, mientras del otro lado, miraba unas siluetas que parecían no tener intenciones de permitirle el acceso a la propiedad.

- Por favor, yo... yo sé que les fallé, pero necesito una oportunidad para redimirme - La lluvia caía fuertemente sobre una joven de cabellos negros que estaba aferrada a las rejas que estaban fuera de los terrenos de su casa -Madre, Padre, soy su hija- Lloraba desesperada la chica.

Ambos adultos se vieron entre ellos y simplemente se echaron a reír de forma altanera, generando un sentimiento de incredulidad e impotencia en la muchacha, la cual solo pudo verlos reírse hasta lograr tranquilizarse.

- Creo que estás confundida jovencita, nosotros no tenemos una hija y de tenerla, nuestra hija jamás nos haría pasar una vergüenza tan grande, como la que seguramente les hiciste pasar a tus padres, al fallar tan miserablemente -Respondió un hombre de cabellera oscura.

Este sujeto tenía un porte bastante elegante, cabellos peinados hacia atrás, sus ojos eran negros y no parecían expresar nada más haya de un oscuro abismo. Sus ropas constaban de una gabardina negra, el cual parecía ser único en su clase y hecho a la medida, por debajo llevaba una camisa roja de cuello alto y corbata negra con relieves dorados. Lleva unos pantalones negros que parecían ser corte italiano, mientras su calzado constaba de unos zapatos negros brillantes y puntiagudos.

La joven miró que, al lado de este sujeto, había un anciano, este sostenía un paraguas con el cual evitaba que el amo se mojara la ropa. El viejo hombre al ver a la chica, solo desvió la mirada.

- Los Yaoyorozu jamás fallamos, nunca nos equivocamos, somos perfectos y tu... has manchado el historial de la familia, no podemos permitir que esa mancha se propague, a partir de este momento, dejas de ser una Yaoyorozu -Mencionó una mujer hermosa con las facciones más finas y bellas que pudieran presenciarse, a su lado estaba una sirvienta mojándose con la lluvia mientras sostenía una sombrilla que cubría a la ama.

La joven era la viva imagen de aquella bella mujer que se encontraba al otro lado de la puerta.

Su cabellera era oscura como la noche, llegaba hasta su espalda baja y tenía ligeras ondulaciones. Sus facciones eran delicadas y muy finas, ojos negros y piel clara como sin ningún tipo de imperfección. Llevaba un abrigo blanco que la cubría del frio, pero se podía apreciar que por había un vestido de color rojo.

- Por favor, Mamá... Papá -Cayo de rodillas- Soy su hija, nunca me equivoqué, merezco una segunda oportunidad -Decía la joven con la cabeza agachada mientras que las lágrimas se perdían con la lluvia que la mojaba sin apiadarse de ella.

Flashback/Pov

Perfección, Prestigio, Honor, Estatus

Palabras que me han guiado de la mano a lo largo de mi vida. Fui educada bajo los más estrictos estándares y regímenes de estudio, Literatura, Ciencias, Historia, Matemáticas todo eso es demasiado sencillo para mí, pero... si hablamos de las actividades de esfuerzo mayor, como los deportes... soy un fracaso rotundamente.

Mis padres nunca creyeron que fuera algo esencial dado que mi quirk era simplemente esplendido según sus palabras, otro punto a aclarar es que el apellido de la familia me abriría camino a lo largo de mi vida, sin embargo... llego ese día.

Fue un enfrentamiento en el festival deportivo de la U.A, miles de espectadores tanto en las gradas como televidentes observaban a los prospectos a héroes en enfrentamientos cuerpo a cuerpo, donde podrían lucir sus Kosei para llamar la atención de algún héroe profesional.

Perdí... no estaba preparada para los ataques de Tokoyami, era algo completamente distinto a lo que acostumbraba, no podía acercarme, había muchos ojos mirándome y Dark Shadow no me daba descanso, mi escudo no resistiría tanto castigo y mi mente estaba en blanco, no podía pensar y sin embargo tras un paso en falso... fui completamente derrotada ante miles de espectadores.

Me sentí como un inútil ¿De que servía tanto conocimiento en un campo de batalla? mi confianza en mí misma estaba completamente perdida. No pude hacer otra cosa que huir de mi propia vergüenza. Llegue a una zona donde nadie podría verme, mi espalda estaba contra la pared y lentamente me fui deslizando hasta terminar sentada en el suelo, lágrimas de frustración bajan por mis mejillas y solo atiné a sollozar abrazando mis piernas y escondiendo el rostro entre ellas.

Entonces comencé a escuchar unos pasos acercarse a mí, era hora de las preguntas incomodas y burlas, sin embargo, fue algo que no me esperaba para nada.

- ¿Puedo sentarme? -Escuché una voz masculina, de todas las voces que conozco jamás espere que él, de todos mis compañeros se presentara ante mí en este momento tan incomodo en mi vida.

- Midoriya -Susurré al ver a un muchacho de cabellos verdes, ojos como esmeralda y unas pecas en las mejillas que parecían mostrar inocencia pura.

Quería pedirle que se fuera, decirle que yo estaba bien, esto no era de su incumbencia al final, quiero decir, no somos amigos cercanos, solo somos un par de conocidos, sin embargo, mi cuerpo reacciono por sí mismo y solo asentí, por lo que él se acomodó a mi lado, no sabía que decir o que podría decirme el.

- Vaya pelea, a pesar de que perdiste, siento que lo hiciste bastante bien -Comenzó Midoriya mirando hacia arriba enfocando su vista en el techo, podía verlo de reojo mientras controlaba mi llanto, no podía permitirme que me vieran así- Se que no somos amigos y apenas dirigimos palabras, la última vez creo fue cuando fui elegido presidente de la clase, recuerdo estar muy nervioso esa vez -Mencionaba Midoriya, como si quisiera generar una especie de ambiente.

- ¿Porque estás aquí? -Pregunté sin rodeos, quizás de forma muy brusca pues lo hice sobresaltarse mientras sonreía de forma nerviosa por mi pregunta tan directa.

- Solo quería decirte que no te sientas mal, puede que hayas perdido, pero no significa que es el fin. A veces uno aprende más de una derrota que de una victoria, debido a que libras un duelo interno -Decía Izuku creyendo saber cómo me sentía, vaya arrogancia de su parte.

- No estoy de luto, solo frustrada -Me quejé y dejé ver ese orgullo que tanto caracterizaba a mi familia, mientras sentía con unos pequeños brotes de lágrimas amenazaban con escapar de mis ojos.

- Lo que quiero decir es que, con las derrotas aprendes, te detienes y analizas tus fallas para después mejorar y evitar que eso vuelva a ocurrir -Explicó el peliverde que sonrió en mi dirección- Yaoyorozu-san, no te dejes caer en ese pozo de tristeza y soledad, es muy difícil salir de su interior mientras más te hundes, créeme -Decía el muchacho expresando mucha melancolía.

- ¿Como puedes saberlo? tu no perdiste, YO SÍ, perdí ante miles de personas y es tan humillante que ni siquiera pudiera defenderme -Exclamé exaltada y de forma molesta comenzando a derramar lágrimas de impotencia.

- Se lo que se siente ser impotente, humillado y sin oportunidad de defenderme -Comentaba Midoriya, lo cual se me hacía extraño ¿A dónde quería llegar? ¿Quería que sintiera lastima por él? – Sabes, esta sería la primera vez que se lo cuento a alguien, pero, yo fui un Quirkless por más de 14 años -Comentó Midoriya dejándome en shock.

- Tienes que estar mintiendo, es imposible que un Quirk se manifieste después de tanto tiempo -Estaba completamente consternada por lo que decía Midoriya, entonces miré como el de su pantalón sacaba un pañuelo y me lo ofrecía, con algo de inseguridad lo tomé.

- Bueno, como podrás notar aún no sé cómo manejar mi quirk de la manera correcta, pero si tienes dudas, puedes preguntarle a Kacchan, el gran parte de mi vida estuvo torturándome por años al ser un quirkless -Me explicaba el peliverde- Hace pocos meses mi Quirk por fin se manifestó, desde los cuatro años hasta poco antes de entrar a la U.A fui víctima de humillaciones y burlas -Sus palabras parecían de broma, pero la seriedad y melancolía de su rostro me hizo darme cuenta que estaba diciendo la verdad.

- Suena tan... fantasioso, como si me contaras una de esas historias de comics americanos -Dije limpiando mis lágrimas, era extraño pero la presencia de Midoriya estaba manteniéndome muy calmada.

- Vivimos en un mundo donde los superhéroes y villanos son cosas del día a día -Respondió con una risita dejando ver la ironía de la situación, debo admitir, su risa fue ligeramente contagiosa haciéndome torcer un poco los labios, pero recordé mi realidad, entonces él se puso de pie y se postró ante mí.

- Midoriya -Dije confundida al verlo extender su mano ante mí.

- Una mano amiga puede ayudar bastante si lo permites, no tienes por qué guardarte tu dolor para ti sola, si quieres llorar, llora, grita, lo importante es desahogarse, no guardarse ese dolor -Terminó su explicación mirando hacia mí y no sabía que pensar siendo sincera.

Todo lo que el chico decía, estaba en contra de todas las enseñanzas de mi familia, se supone debía poder hacer las cosas por mí misma y sin ayuda para así tener historias impresionantes ante la sociedad sobre mis logros como mis padres. Pero... y si... por una vez yo... solo por una vez.

Tomé la mano de Midoriya, me percaté rápidamente de lo diferente que era la mía, los tamaños y texturas, su mano era mucho más grande que la mía y se sentía mucho más áspera, creo que incluso pude sentir sus cicatrices.

Rápidamente Sali de mis pensamientos cuando sentí como el dio un tirón y me ayudó a ponerme de pie, sin embargo, la fuerza y rapidez aplicada provocaron un desbalance en mí y terminé tropezándome

¡Genial! las cosas no podían ser más vergonzosas, pero Midoriya reaccionó rápidamente y me tomó `por la cintura mientras mi mano libre quedaba apoyada sobre su pecho... no mentiré, estaba algo fornido y al ser mi primer acercamiento con un chico era algo emocionante.

- ¿Estas bien? -Preguntó el peliverde mirándome asentir en silencio, podía sentir el latir de su corazón con mi mano apoyada en su pecho, mientras mis ojos se fijaban en los suyos, nunca los había visto con tanta atención, eran muy... bonitos.

- Si... es... estoy bien, pa... para ser mi... mi primera vez -Respondí nerviosa con un suave rosa en mis mejillas y un calor en mi pecho, mientras mi corazón se sentía muy agitado.

- ¿Primera vez? -Me preguntó extrañado ante mis palabras.

- Es la primera vez que estoy tan cerca de un chico y también, es la primera vez que… bueno, que sujetan mi -Respondí muy avergonzada hasta que una voz nos interrumpio.

- ¡Yaomomo! -Escuché la voz de mi amiga Kyoka-chan, al girar la mirada pude verla acercarse con una expresión preocupada que pasó a sorpresa y confusión- ¿Midoriya? ¿Qué haces aquí? Tu pelea es en 10 minutos deberías estarte preparando -Aclaró de brazos cruzados para después alzar una ceja y vernos detenidamente- Por qué... ustedes- Señalaba como nuestras manos estaban unidas, como la otra mano de Midoriya estaba posada en mi cintura, además de que mi mano libre estaba apoyada sobre su fornido pecho.

Al notar esto ambos nos miramos notando la posición comprometedora y nos separamos desviando la mirada, mientras que Kyoka se cruzaba de brazos con sus jacks agitándose un poco molestos mientras miraba al peliverde.

- ¿Qué está pasando aquí? -Preguntó de forma sobreprotectora Kyoka-chan amenazando a Midoriya con sus jacks.

- Yo, bueno es que vi a Yaoyorozu-san triste -Mencionaba Midoriya muy nervioso, al parecer volvía a ser el Midoriya Izuku de siempre.

- Si y el, solo me estaba dando unas palabras de ánimo, ve... ¿verdad Midoriya? -Pregunté muy nerviosa, rayos mi corazón parecía que se saldría de mi pecho en cualquier momento.

- Hai, hai, palabras de ánimo, espero que te hayan servido Yaoyorozu-san, yo bu... Bueno, yo me retiro para pelear, con permiso -Mencionó Midoriya completamente nervioso comenzando a alejarse a paso robótico apresurado sintiendo la mirada fría de Kyoka-chan sobre su espalda.

- Que chico tan mas raro -Comentó Kyoka mientras que yo tenía mis manos sobre mi pecho, no fue mucho lo que hablamos, pero de cierta forma la pequeña charla de que tuvimos me calmó al saber que él me apoyaba a pesar de no ser muy cercanos.

- Midoriya-kun -Llamé haciéndole voltear- Gracias por tus palabras, las tomare en cuenta también, te... te estaré apoyando -Una sonrisa se asomó por mis labios y mis expresiones se suavizaron, el peliverde se giró sintiéndose muy feliz por eso, pero al ir distraído y darse la vuelta para seguir su camino se estrelló con una pared haciendo que me llevara mis manos a mi boca con preocupación- ¿Estas bien? -Pregunté mientras lo veía sobarse la nariz y alzar el pulgar para seguir su camino.

- Que bicho tan raro, ¿Está ocurriendo algo entre ustedes? ¿desde cuándo le llamas Midoriya-kun? -Preguntó Kyoka de brazos cruzados, sonrojándome.

- Na... nada, solo estoy agradecida con él por venir y darme ánimos, ahora vamos que se lo prometí -Mencioné adoptando un porte honorable, aunque sentía mis mejillas algo tibias.

- Acaso ¿Él te gusssssta? -Me preguntó Kyoka con una sonrisa burlona, sabia lo mucho que le gustaba de hacer ese tipo de bromas.

- Por... Por su puesto que no, ya te lo dije, estoy agradecida con el -Me quejé algo indignada mientras seguía mi camino, aunque aún la escuchaba soltar risillas, parecía que encontró algo con que molestarme.

Al final del festival deportivo mire como Midoriya-kun termino convirtiéndose en el ganador y el número uno, aunque el muy idiota se lastimó mucho con sus ataques al enfrentar a Todoroki y Bakugo, sin embargó no pude evitar sentirme bien por él, sobre todo cuando All Might le colocó aquella medalla sobre su cuello.

El evento terminó y un par de minutos más tarde, mientras esperaba mi transporte me di cuenta que el cielo estaba gris y agua comenzaba a caer, esto enserió me tenía muy preocupada, pero entonces... el regresó.

- Yaoyorozu-san -Me llamó el peliverde, le sonreí al verlo, aunque parecía ser que él se dio cuenta.

- Aquí viene el campeón, me sorprende que te acuerdes de los que estamos por debajo de ti -Solté una bromita queriéndolo hacer sentir importante, él se puso rojo de pena.

- Yo... yo no soy así, soy... más este -Decía el muchacho rascándose la nuca de forma nerviosa.

- Tranquilo solo estaba jugando -Me burlé de el para enmascarar lo que sentía en ese momento- Creí que saldrías con Iida-san y Ochako-san -Comenté mirando al muchacho.

- Iida-kun tenía un compromiso con su familia y Uraraka-san se fue con Ashido-san y Hagakure-san parecían muy emocionadas -Mencionó el muchacho rascándose la nuca, sin embargo, termine aferrándome a él, cuando un trueno me dio el susto de mi vida -Yao... Yaoyorozu-san- Se le escuchaba nervioso ante mis acciones repentinas.

- Oye ricachona, parece que estas muy cariñosa con Midoriya -Volvió a bromear Kyoka-chan llegando por detrás de Midoriya lo cual nos sobresaltó a ambos y nos separamos rápidamente.

- Odio los truenos, esto es diferente -Me defendí con el mejor argumento que se me ocurrió mientras Deku se ponía colorado.

- Es raro ver que no vengan por ti -Comentó Kyoka-chan notando como mi preocupación aumentaba.

- Lo sé, ya los llamé varias veces y no contestan, supongo que tendré que ir caminando -Susurré con pesar pues enserio era tarde y solo deseaba darme un baño y terminar este día de pesadilla.

- Bueno si tú quieres podemos acompañarte -Sugirió Midoriya mirándome.

- Oh no podría pedirles eso yo -Entonces recordé las palabras de Midoriya, tome aire y me relaje un poco- Esta bien, pero no traigo paraguas y ¿Ustedes? -Pregunté mirándolos negar, el día hasta hace unas horas estaba soleado y ahora estaba lloviendo un poco más fuerte.

- Parece que están en problemas -Dijo una voz gruesa, entonces los tres miramos a All Might con una gabardina, listo para salvar el día.

- ¡All Might! -Dijo Izuku con emoción al ver a su héroe.

- Así es Shonen, ¡Ya estoy aquí! Salvaré su día -Dijo All Might dejando en manos del peliverde un paraguas lo suficientemente grande para los tres, lo malo era que... al alzar la mirada este era rosado con corazones.

- Lindo... Paraguas -Comentó Kyoka con una ceja alzada.

- Era de la abuela Might, nos vemos -Dijo este emprendiendo una carrera y desapareciendo.

- Yaomomo no puedes crear un paraguas menos... ¿vergonzoso? -Preguntó Kyoka mirando a Momo negar.

- No eh comido nada además mis lípidos están en su capacidad mínima -Respondí con pesar, además estaba exhausta.

No nos quedó de otra, Midoriya tomo el paraguas y entonces Kyoka-chan se acomodó a su derecha y yo a la izquierda, fue algo incomodo pues algunas personas nos miraban, sobre todo a Midoriya a quien reconocían como el campeón y lo felicitaban por su triunfo como por venir con dos chicas lindas.

Caminamos por varias calles, fueron largas, pero en todo momento olvide mis problemas de haber fallado, las bromas de Kyoka-chan burlándose un poco de Izuku, sobre que éramos chicas lindas y debía consentirnos eran bastante graciosas.

Sin embargo, llegue a casa, ahí fue donde todo ocurrió mire el portón de rejas y suspiré sin saber lo que me esperaba.

- Muchas gracias por acompañarme chicos -Agradecí mirando a Kyoka-chan y Midoriya-kun sonreír, fue cuando al acercarme miré como 4 siluetas se acercaban, eran Mamá, Papá y dos sirvientes, sin embargo, su aura era diferente a la acostumbrada- ¿Mamá? ¿Papá? -Pregunté extrañada mientras ambos se miraban indiferentes.

- Viste querida, una desconocida cree que somos sus padres -Dijo mi padre con frialdad, en ese momento Kyoka-chan y Midoriya seguían a mi espalda.

- Si, la escuché, debe estar confundida -Respondió mi madre muchos decían que yo terminaría viéndome como mi madre cuando fuera adulta, algo que tomaba como uno de los mejores halagos.

- Mamá, Papá está lloviendo, no es momento para esto ¿Podemos hablarlo dentro de casa? -Pregunte un poco irritada.

- Ajajajajajajajaja -Reían los dos sorprendiéndome, con esas risas tan altaneras.

- Midoriya esto no me está gustando nada, tenemos que sacarla de aquí -Escuché a Kyoka-chan murmurar.

- ¿Entrar? Solo los Yaoyorozu pueden entrar a estos terrenos y lamentablemente para ti, has dejado de ser una Yaoyorozu -Sentenció Papá dejándome en shock.

- ¿Que? -Apenas pude pronunciar- N-no es verdad, yo... yo soy su hija, Momo Yaoyorozu -Me temblaba la voz mientras mis ojos se llenaban de lágrimas.

- ¿Nuestra hija? Nosotros no criamos perdedores -Sentenció Papá haciéndome caer de rodillas.

- Oiga que le pasa ¿Como pueden decir eso de su hija? -Gritó Kyoka-chan defendiéndome cuando un trueno se escuchó con fuerza en el cielo.

- Teníamos una hija, pero está muerta -Sentenció Mamá dejándome muda y de rodillas en la entrada mientras solo sentía lagrimas bajar más rápido por mis mejillas que la misma lluvia, mientras todos mis recuerdos de esa casa pasaban por mi cabeza.

- Que son 16 años más, podemos comenzar de nuevo y hacer un hijo nuevo, un heredero digno -Dijo Papá con una sonrisa.

Mi grito y un trueno se combinaron mientras corrí a la reja con desesperación y la golpeaba ante su rostro calmado e inexpresivo.

Fin de Flashback/Pov

- Enciendan la reja -Ordenó el hombre, Momo no se dio cuenta debido a su desesperación, Izuku reaccionó tomándola del hombro alejándola de la reja, para su mala suerte este había tocado el metal.

- ¡Aaaahhhh! -Gritó el peliverde electrocutándose y después fue arrojado contra un muro al otro lado de la calle donde la electricidad recorría el cuerpo de Izuku causándole reflejos involuntarios.

- ¡Midoriya! -Gritó Kyoka al ver al peliverde y después ver a los ¨padres¨ de su mejor amiga solo regresar a paso tranquilo a la comodidad de su hogar.

- Des... Desalmados... Momo es una humana, puede equivocarse, no es una computadora que jamás tendrá errores -Exclamó Izuku lo suficientemente alto para ser escuchado.

- Ni las computadoras son comparadas con nosotros chico -Respondió arrogante la señora Yaoyorozu saliendo del campo visual.

Esas fueron las últimas palabras de los Yaoyorozu, mientras que Izuku gruñía molesto comenzando a caminar, mientras alzaba su mano usando su derecha para un Delaware Smash, sin embargo, Momo le detuvo, se le miraba rota pero su mirada se lo suplicó.

- No te lastimes por mi o por ellos -Pidió ella con lágrimas bajando por sus ojos.

- Yaomomo, vámonos de aquí -Pidió Kyoka, pues esto solo sería una pérdida de tiempo- Midoriya ¿Estas bien? -Preguntó Kyoka recibiendo un asentimiento.

- Vamos a mi casa, la lluvia no parece que cesará pronto -Mencionó el peliverde tomando el paraguas con su mano para llevarse a las chicas con las cuales no pusieron objeción, lo mejor era cubrirse antes de que el clima empeorara.

El camino fue silencioso, nadie quería decir nada, el peliverde miraba a Momo llorar y Kyoka la abrazaba con fuerza no queriendo dejarla sola. Para cuando llegaron al hogar de los Midoriya Inko se sorprendió al ver que su hijo estaba empapado y que venía con dos chicas en un estado similar con sus uniformes mojados.

- ¿Qué ocurrió? -Preguntó la regordeta mujer mirando a su hijo.

- Mamá primero, prepara el baño para ellas, después te lo explicare todo -Comentó el peliverde mirando a la mujer.

- Si -Respondió la mujer para verse como se retiraba dejando a los chicos a solas.

- Me meteré con ella, dudo que tenga fuerzas para hacerlo sola -Dijo Kyoka preocupada por el estado de su amiga.

- Lo agradezco -Mencionó el peliverde mirando como Inko llegaba con un par de toallas.

- Hijo, sécate, chicas síganme pongan su ropa en el cesto de la ropa y se las secare lo más pronto posible -Comentó la peliverde mirando a las chicas que avanzaron lentamente al baño, entonces Inko regresó con Izuku y este solo la abrazó, a la mujer no le importó que estuviera húmedo.

- ¿Tú me correrías de la casa por fallarte? -Preguntó el peliverde derramando lágrimas.

- ¿Que? No, jamás lo haría, eres mi hijo y te amo -Decía la mujer sintiendo como Izuku se aferraba más a ella -Espera no me dirás que a ellas- Dijo la mujer preocupada.

- Es... una larga historia Mamá -Dijo Izuku, pasado el tiempo se miraba como la mujer estando en la mesa en compañía de su hijo escuchaba la historia, como Momo perdió, como él le dio ánimos y como sus dichosos padres la destruyeron emocionalmente, todo mientras que Kyoka ayudaba a una sollozante Momo en el baño.

- Pero cuanta crueldad, como puede ser eso posible -Decía la mujer con lágrimas bajando por sus mejillas.

- Lo mismo pensé yo mamá, tú me has cuidado toda la vida y más cuando mi Quirk no se había desarrollado, nunca podre estar lo suficientemente agradecido contigo por ser la mujer más maravillosa de mi vida -Mencionó el muchacho mirando a la peliverde mayor.

- Y yo no pude pedir a mejor hijo -Respondió la mujer poniéndose de pie para abrazar al muchacho.

Los minutos transcurrieron y tanto Momo como Kyoka salieron vistiendo camisas largas que tenia Izuku, entonces fue el turno del peliverde de retirarse a bañar cosa que Inko aprovechó acercándose a Momo tomándola de las manos.

- Lo que esas personas te hicieron fue muy cruel, eso no se le hace a nadie, sé que estas acostumbrada a otro modo de vida, pero si quieres, puedes quedarte aquí, tenemos una habitación de huéspedes -Decía la mujer preocupada cuando Momo no lo soportó más y la abrazó llorando en el hombro de Inko- Ya.... Ya linda, no fue tu culpa, hay personas que no nacen para ser padres y hay personas que tienen la capacidad, pero no la oportunidad- Decía la mujer acariciándole el cabello a la chica.

Por su parte Izuku estaba bajo el chorro de la regadera, ahora miraba su mano quemada por la electricidad con mucho enfado.

- Juro que no permitiré que vuelva a pasar algo similar, a partir de hoy, cuidare de Momo-san -El peliverde apretó el puño con fuerza.

ESTA HISTORIA CONTINUARÁ...

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Good Writing

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Great Character

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Strong Dialog

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