Unique part - the boy next door is not the boy...
De saber que los días sin ti serían eternos, te hubiera dicho cuanto te amaba desde la primera vez que nos vimos. Supe en ese instante que serías la persona con quién anhelaba pasar todas mis noches contigo.
Siempre tuvimos discusiones cada que nos veíamos, pero supimos como manejar todo, sin embargo, tus celos y excusas me llevaban al límite de mi ansiedad: la cuál provocaba mis ataques. No me ayudabas, solamente me dejabas ahí solo como si fuera un bicho raro... ¿A caso había algo malo en mi?, ¿No fuí un buen novio con él?
«Jeonghan-hyung, por favor escúcheme.» Dije sabiendo que no responderías a mi llamado desde la cocina, ver dirigir tus pasos para evitar verme, me hacía sentir horrible como persona. Repetía tu nombre, una y otra vez, hasta que decidí levantarme de aquel sofá color mármol y seguirte. «¿Piensa aplicarme la ley del hielo?»
Únicamente bufó, podía esperar una mejor respuesta pero no fue así, en sus hermosos ojos podía ver un brillo reflejarse, tus labios empezaron a temblar tratando de formular alguna palabra. Yo podía escucharte día y noche sin aburrirme.
«Es solo que estos días... No me he estado sintiendo algo bien, sabes que en estas fechas nunca me siento bien.»
Era verdad, Jeonghan había sufrido demasiado con la pérdida de su antigua pareja, Soonyoung había sido todo para él; sus mejores días se los dejó al igual que esas noches de ardua intimidad. Jeonghan debía salir adelante y sentí que había llegado yo en un buen o mal momento.
Había días en que discutíamos por el simple hecho de preguntarle si realmente me amaba, o solo estaba conmigo para olvidarlo.
«Dokyeom, es mejor que nos demos un tiempo. No eres tú, soy yo y no quiero que tengas una mala imagen de mí... Lo he pensado bien y es mejor que yo me vaya de regreso con mis padres, con ellos estaré mucho más tranquilo y seguro.» Sugirió Jeonghan mientras bebía algo de jugo sabor arándanos, ver cómo lamía sus labios para evitar que escurriera el jugo, me hizo despertar cierto instinto. «Necesitamos un tiempo a solas, pero no te preocupes, sé que en un futuro volveremos a estar juntos y haremos como si nada hubiese pasado.»
«Hyung, sabe perfectamente que sin usted no soy nada. Desarrollé un apego incondicional y, siento que seré un desastre sin usted a mi lado.»
«Bobo, a tus veintisiete años ¿Tienes apego hacía mi? Estoy a punto de cumplir mis casi treinta, debes entender que no es normal haber desarrollado un apego. Prometo que volveré y todo será cómo si nunca hubiera pasado algo.»
Jeonghan tenía razón, el haber desarrollado un apego no fue la mejor idea, pero el simple hecho de haber tenido lindos momentos juntos me hizo sentir cosas demasiado lindas y únicas por él; quería besar sus labios pero este se alejó, sabía que no era bueno seguir juntos sabiendo que algo estaba mal.
Ví cómo te alejabas de mi para dirigirte hacía la habitación, cuyo lugar fue testigo de nuestras noches, tanto de pasión como tristes, nunca olvidaré aquella vez en qué llegué ebrio y llorando a moco tendido. Me habías consolado como nadie más lo pudo hacer: tus labios dejando besos por mis mejillas y frente era lo mejor, cuándo besabas mis labios era muchísimo más.
La primera noche que nos entregamos en cuerpo y alma nunca la olvidaré, fue tan majestuoso ese momento que quisimos repetirlo una y otra vez. Ahora todo sería diferente.
Los días pasaron y te habías marchado de casa, quedándome completamente solo, mi familia venía de vez en cuando a visitarme. Su compañía me hacía sentir bien, pero no era lo mismo, te necesitaba junto a mi, quería abrazarte y decirte cuánto te amo; las noches en cama se sienten frías, añorando tu calor, quería que esto terminase rápido.
La ansiedad y depresión me consumían demasiado, no tenía noticias sobre ti, tus redes sociales dejaron de actualizarse con publicaciones tuyas. Era curiosi saber que necesitaba medicamento para controlar mi ansiedad, los ataques eran continuos, afortunadamente mi hermana cuidaba de mi para este tipo de situaciones.
«Jeonghan-hyung, sé que algún día estaremos de nuevo juntos, y cuándo eso suceda te abrazaré tan fuerte que pediras ayuda.» Empezaba hablarle a tu fotografía que tenía en mi celular, recordando aquellas veces que fuimos a París, el único lugar donde podíamos disfrutar de nuestros momentos y compañía agradable.
No podía creer que pasaron más de cuatro meses y tú aún no das alguna señal de vida, un día salí hacía el patio trasero y noté cómo un camión de mudanzas se había estacuonado frente a la casa de lado, en instantes también había llegado un carro tipo Chevy Silverado, era bonito y la persona que bajó de ahí me sorprendió demasiado.
No sabía si eran alucinaciones mías, pero la silueta que parecía verse en el auto se asemejó bastante a la tuya. Quise investigar más, acercando mis pasos hasta la cerca que nos dividía, pero me detuve cuándo ví a una chica medio curvy acercarse, dándose un abrazo el cuál parecía estar lleno de amor y cariño. A lo lejos escuchaba que gritaban mi nombre, volteé la mirada y era mi hermana quién llamaba para tomar mi medicamento. Al hacerlo, poco después todo volvió a la normalidad, aquella casa que había visto seguía abandonada, no había ningún medio de transporte fuera de ese lugar.
Las alucinaciones eran cada vez peor, la ansiedad me habia consumido por completo y no sabía que hacer con todo esto.
«Hermano, ¿Te encuentras bien?, ¿Qué hacías observando esa casa abandonada?» Preguntó mi hermana mientras me daba un vaso con poca agua para pasarme mis pastillas. «Tengo miedo que todo esto te esté haciendo un daño horrible e irreparable. Venga, vayamos a preparar tu comida favorita, es un día demasiado especial.»
«¿Jeonghan vendrá?»
«Tal vez si, tal vez no, pero sé que él te ama demasiado con todo su corazón. Él piensa mucho en ti.»
«Hace días que no sé nada de él, ¿Por qué mejor no me llevas a su casa?»
Parecía que mi hermana ocultaba algo, al entrar a casa y dirigir nuestros pasos hasta la cocina, ella se retiró un momento, era extraño porque escuchaba un llanto, quise acercarme un poco sin que se diera cuenta, pero desearía no haberlo hecho. Esas palabras que escuché sonaron demasiado dolorosas para mi persona. Estaba seguro de que todo era un sueño, Jeonghan está en casa de sus padres y no muerto, él prometió que volvería y todo sería como antes.
«Hermana...»
«Dokyeom, ¿Qué haces ahí? Se supone que preparabas tu bebida especial.»
«No estés nerviosa, escuché todo, pero no creo que Jeonghan esté muerto. Él más bien está con sus padres, te dije que vendría pronto y estaremos juntos nuevamente como si nada. No tienes de que preocuparte Minji, todo está bien.»
«Ay Doky, cómo me gustaría que por primera vez vieras el mundl como es. Estás alucinando muchísimo, debo decirte la verdad... Jeonghan hace tiempo murió, ya no volverá nunca más.»
«No. Eso es mentira, Jeonghan está vivo, ¡Está vivo! Sé que regresará pronto y cuando eso pase nos vamos abrazar como siempre lo hacemos... Yo no alucino cosas, probablemente la que alucina eres tú y quieres culpar a los demás. Minji, siempre pensé que tenías envidia de mi... Ahora lo puedo confirmar con todo esto.»
«No Dokyeom, en verdad debes entenderlo, Jeonghan ya no está más con nosotros... Oor favor hermanito, entiéndelo.»
Las palabras de mi hermana sonaban demasiado sinceras, pero no quería creer nada en lo absoluto. Todo podía ser un sueño, un sueño del cuál yo despertaría pronto.
Otros cuatro meses pasaron y Jeonghan no llegaba, cada día salía al patio para esperarte, ver que realmente vendrías. La ansiedad se controló debido a mi consumo excesivo de sustancias y estupefacientes que no eran aptos para mi consumo ni el de nadie; nicotina, heroína y morfina era lo que más consumía. El verme en el espejo no me gustaba, me veía demasiado demacrado y pálido, mi cuerpo estaba llegando a la delgadez extrema, casi no comía y tampoco dormía debido a las sustancias. Pensaba que contigo sería demasiado diferente.
Esa misma tarde decidí recostarme sobre el césped del patio trasero, estaba bajo los efectos de una droga la cual me hacía sentir feliz; el mundo era diferente y de nueva cuenta dirigí mi vista hacia la casa de lado, para mi sorpresa logré verte ahí. Al parecer habías decidido regresar y vivir en ese lugar; la casa tenía un color demasiado pintoresco y agradable, noté como acercabas tus pasos para cruzar por una abertura que se encontraba en la cerca. Me levanté rápidamente y también dirigí mis pasos, encontrándonos nuevamente para abrazarnos, todo me daba vueltas y mi vista se nublaba haciéndome ver borroso.
No podía distinguir tus fracciones, pero sabía que eras tú. A pesar de que en vida no pudiste cumplir la promesa, en este hermoso lugar si podemos hacerlo y vivir la vida que realmente nos merecemos. Hasta ahora entendí perfectamente que no eras el chico de a lado y que siempre estuviste conmigo hasta el último minuto de mi vida.