Capítulo 1
Ya estaba costumbrado al mismo sermón de siempre. En realidad, era consciente de que su comportamiento no era precisamente de un hombre de treintaiún años. Yoongi ya sabía todo eso. Veía como su padre apretaba el puente de la nariz al ver el estado de su único hijo, de nuevo se había pasado de la raya. Y esta vez no era para menos.
- ¿Cuántas veces te he dicho que tienes que ceñirte a lo que te dijo el Doctor Choi?- Lo miró con seriedad a los ojos, ya no estaba para bromas- ¿Crees que es gracioso ver como descuidas así tu salud día sí y día también?- La vena del cuello demostraba lo muy enfadado que estaba y Yoongi sabía que estaba a nada de acabar explotando.
Se hizo el silencio en el despacho de su padre, la tensión era tal que podría cortarse con el filo de un cuchillo. ¿Qué era lo que se suponía que iba a responder?, ¿iba a negarlo?, ¿darle la razón a su padre?, se suponía que sí pero, su edad mental no se correspondía para nada con su edad actual; era la de un adolescente de diecisiete años. Sabía que no era la manera correcta de obrar, pero estaba tan cansado de todo y de todos que ya le empezaba a dar todo igual.
El doctor Choi al no ver respuesta del joven sentado frente a ellos, carraspeó mientras se mantenía de pie mirando a otro lado con la misma cara de decepción que el progenitor del menor.
- Es necesario que siga todas las recomendaciones Joven Yoongi- dijo el doctor- sabe que tiene que seguir a rajatabla la dieta que le hemos proporcionado, además de que debe dejar de una vez el alcohol, así como el tabaco.
Yoongi veía como el paquete de tabaco que le acababan de encontrar el bolsillo de su cazadora era tirado a la basura y resopló. Todo eso que le decían lo sabía de memoria, ¿pero que iba a hacer él?. ¿Acaso no entendían que le daba todo igual?, ¿Que le importaba un reverendo pepino si empeoraba o no?. Agradecía su preocupación, pero él sabía que ya no quería esforzarse más. Una tras otra fueron sus desgracias tras la muerte de su madre, la que realmente sí le comprendía. Desde que ella falleció hacía 8 años, todo en su vida fue cuesta abajo. Su carrera en medicina, sus amistades, incluso su vida amorosa, se fueron al garete todas ellas. Fue incapaz de soportar la pérdida de su madre aún después de tanto tiempo. Era su pilar, su apoyo emocional, había sido dependiente de ella durante demasiados años. Y ahora ya no estaba. El vacío era insoportable, tal era la magnitud que aún después de tanto tiempo no lo lograba llenar de ninguna de las maneras, sin ella no sabía como poder afrontar la vida.
Ahora era la enfermedad de Crohn la que se sumaba a la gran lista. Si bien, no era la enfermedad más grave del mundo, era una más en su lista. Desde temprana edad sufría de fobia social, la cual se derivó en depresión y ansiedad, esta última dando paso al trastorno alimenticio que sufrió durante años y todavía sufre.
Saliendo de su ensoñación miró a ambos que lo observaban con cara de pocos amigos e hizo una mueca seguida de un carraspeo.
- La misma sala de siempre, ¿no? - sin más se levantó y miró a los dos que tenía delante con cara impasible, el Doctor Choi asintió a lo dicho mientras su padre enfurecido, con los ojos inyectados en sangre; lo miraba como si lo fuera a asesinar ahí mismo. En realidad, estaba más que acostumbrado y nada de lo que pudiera decir o hacer su padre lo inmutaba. Agarró su cazadora que se encontraba en el asiento y, haciendo una mueca; les hizo una reverencia a ambos y se giró caminando hacia la puerta de salida.
Una vez cerró la puerta escuchó como su padre echaba sapos y culebras por la boca, tenía que decir que en el fondo le encantaba sacar de quicio a su viejo padre. Sonrió inconsciente y tomó del bolsillo de su pantalón un cigarrillo y un mechero que tenía siempre escondido por si lo terminaban pillando.
Se dirigió a la salida de emergencia que doblaba la esquina y bajó las escaleras a la sexta planta donde tenía que ir a que le pusieran el medicamento y algunas vitaminas en vena. Como siempre, al llegar al sexto piso, giró dirección contraria a su supuesto destino y pasó por delante de unas cuantas salas. Esa planta no solía estar muy concurrida por lo general, pasó por delante de varias habitaciones donde tenían a gente interna de gravedad, además de gente hospitalizada de larga duración, como gente que se encontraba en estado vegetativo o en coma.
Iba de lo más tranquilo con su objetivo fijado, hasta que escuchó como en una de tantas habitaciones una chica hablaba desconsolada. Por lo general, para la privacidad de la gente ingresada; las puertas permanecían siempre cerradas, pero la 613 no lo estaba.
La curiosidad fue más fuerte que su voluntad y se asomó para cotillear, en la habitación pudo ver a una chica sentada en una silla mientras hablaba bastante molesta mientras lloraba, junto a un chico intubado por la boca y lleno de vendas por todos lados, parecía que el chico estaba en coma. No pudo evitar acercarse a la puerta y atender lo que la chica decía.
- ¡No entiendo como es posible que nos encontremos en esta situación! ¡¿que he hecho yo para merecer esto?!- se cubrió la cara con ambas manos y no dejó de llorar.
El peli negro no sabía donde meterse, odiaba ver a la gente llorar, básicamente porque no sabía cómo reaccionar. Además, no tenía que estar curioseando lo que estaba sucediendo en ese cuarto. Bastante tenía él con sus problemas para sentirse afectado por los problemas ajenos. ¿Era egoísta? Mucho, pero él no era el héroe, él era el villano, y así quería seguir siendo hasta el fin de sus días.
Con cara de desagrado, se apartó de la puerta y vio a uno de los enfermeros que estaba haciendo la ronda y lo llamó.
- Ey, Park, ¡Park Jimin! pss, pss... - el enfermero que estaba revisando algo en su carpeta, reaccionó a su llamado y vio como Yoongi se había acercado a él mientras este se recolocaba las gafas. Este último le dio un asentamiento para hacerle entender que estaba atendiéndole- En la habitación 613 hay una chica que está llorando desconsoladamente y está haciendo un poco de espectáculo con la puerta abierta- Jimin abrió los ojos como platos mientras miraba hacia la puerta y volvía su mirada con el ceño fruncido hacia Yoongi- Por favor, métele un tranquilizante en vena o algo, su novio vegetal no le va a hacer caso por mucho que grite...
Dicho eso Yoongi se rió con una mueca, orgulloso de si mismo; mientras el rubio enfermero a cargo de la planta ponía la mano izquierda en su cintura y le miraba de arriba a abajo con cara de circunstancia.
- En vez de entrometerte en los asuntos ajenos- dijo seriamente- ¿Por qué no vas a la sala para que te ponga el medicamento y las vitaminas?- dijo Jimin con la ceja derecha levantada- Me acaba de avisar el Doctor Choi.
Yoongi al darse cuenta de lo que decía Park intentó escapar, pero el otro enfermero que estaba de guardia apareció por detrás de Yoongi y le sonrió con esos oyelos característicos bloqueándole el paso. Yoongi sabía que no podría negarse, Kim Namjoon era mucho más alto y más corpulento que él.
- Señorito Min, por aquí por favor- dijo este ultimo mientras lo agarraba el hombro y le obligaba a irse andando con ellos mientras era regañado por el “enano” de Park.
Bufó mientras era dirigido a la sala a la que lo llevaban, por un momento giró su mirada de nuevo viendo la puerta de la 613 y sin más se encogió de hombros.
De todas maneras, a él no le interesaban las desgracias ajenas.