Capítulo 1
Unos metros mas y haré podio. Esto significaba que llegaria a correr en el gran turismo.
En mi cabeza resonaban las frases: "dios ayúdame a acelerar", pero que hago pidiéndole ayuda a dios, si soy atea, yo puedo, yo he llegado sola hasta aquí, he peleado por mi , para mi, para ganar. Mientras que en mi cabeza estas palabras no dejaban de sonar, un coche me presionaba para que abriera la curva pero si lo hacia tendría oportunidad para poder adelantarme, pero si yo no abría esa curva y él decidía acelerar sin importarle nada más que ganar, podría matarme en un accidente que le habría provocado.
La decisión de mantenerme cerrada en esa curva podría haberme costado la vida, pero haber abierto esa curva podría haberme costado mi sueño y me niego a eso, acelera, cierra la curva ,tira del freno de mano para derrapar y coger la curva con más intensidad para poder acelerar hacia la meta y de repente ahí estaba yo, llegando tercera a la meta, había hecho podio.
Bajé del coche con la sangre hirviendo y me dirigí al coche de mi rival
‒Se puede saber qué haces con tu vida Marco podrías haber provocado un accidente sabes que no puedes presionar así una curva, es de primero de conducción- dije quitándome el casco-
‒Irina, Irina, Irina bájale, que un poquito de presión no le viene mal a nadie. Además no hay ninguna norma que lo prohíba que se haga por cortesía y que yo no lo haga no es culpa mía -dejo con un tono de prepotencia-
‒Ah bueno, entonces en la próxima carrera si yo llego presionando contra el arcén, hasta que te salgas no es culpa mía que te hayas salido del pavimento ni el accidente que he provocado. -dije riendo por la impotencia y dándome me la vuelta hacia mi coche-
‒Por eso a las mujeres no deberían dejaros conducir, sois demasiado emocionales además de que os mueven normas no escritas.- mientras le entregaba el casco de mala manera a uno de sus ayudantes-
Me mordí la lengua y golpee el techo de mi coche con las palmas de las manos intentando contener mi ira interna, pero no funcionó, así que me di la vuelta y camine hacia él. Víctor caminó hacia ambos para meterse ya que conocía mi carácter y sabía de lo que era capaz y no era bueno que la prensa viera una disputa así entre dos de los mejores corredores. Fue a continuar una frase pero antes de eso ya había empezado a hablar con un tono bastante elevado que opacaba su voz
‒ la única razón porque a las mujeres no nos deberían dejar conducir contra tipos como tu es porque os ganamos y eso no favorece vuestra reputación -di unos ligeros golpecitos en su pecho para terminar diciendo- y ahora por favor sal de mi campo de vision y de mi espacio personal y vete a a ver como disfruto mi podio porque aunque solo haya quedado tercera yo sí voy a correr en el Gran turismo a la primera.
‒Ni se te ocurra volver a tocarme en tu vida. -se dio la vuelta contra su coche con lo que pareció un ataque de ira-
Y ahora sí aun con la adrenalina pero más eufórica que nunca sin miedo había ganado, ya había ,cumplido por fin podría participar en el Gran Turismo, abracé a Iván con todas mis fuerzas no sabía si reír o llorar, sentía la adrenalina de golpe y todo gracias a mi esfuerzo, a mi dedicación, a un sueño que estaba dispuesta a cumplir sacrificando lo que fuese necesario. Ver a Iván y sus ojos oscuros y su cabello castaño claro me reconfortaban, me quite el hans device los cabellos de mi trenza se veian un poco desenmarañado pero me daba igual cómo me veía una vez que todos los coches llegaron a la línea de meta los dos ganadores y yo subimos al podio.había quedado tercera, todos los ojeadores tendrían los ojos puestos en mí ya que los otros dos ganadores ya participaban en ligas superiores de vez en cuando, a lo que había que sumarle que casi ninguna mujer llegaba a este punto, me da igual que no hubiera ganado el primer puesto yo celebraba cómo sí hubiera ganado por 19ª vez el Gran Premio de México. Por fin podía agitar esa botella de champán y dejar que saliera toda la espuma. Entre la multitud pude encontrar los ojos de, Víctor Hernández Zabara, mi profesor de deporte en el instituto, entrenador y figura paterna; no me quitaba sus ojos grandes ojos oscuros de encima y levantaba la Copa de champán que tenía en la mano acompañada de esa típica sonrisa de esa satisfacción antes de guiñar me un ojo. no sé quién está más orgulloso en ese momento sí el o yo, nadie había creído en mí ,hasta que él llegó a mi vida ,me enseñó todo, bueno casi todo lo que sé sobre los coches y la conducción, y mi determinación eso si que no podía enseñármelo aunque si pudo alimentar mi determinación.
Tras las entrevistas puede que quizás con las cámaras todavía siguiéndome, cogí a Iván de las manos dispuesta a salir con él del recinto dónde estábamos y me daban igual las cámaras gritando "Irina que se siente al llegar este punto tan joven y siendo mujer" y comentarios similares.
Entre los periodistas pude ver a Víctor apartado en la esquina junto a las puertas de los boxes
‒Irina corre aprovecha vete de aquí antes de que las cámaras se acumulen aún más y no puedas salir -dijo Víctor sonriente-
‒Gracias, no sé cómo agradecerte todo lo que has hecho por mí- dije con una sensación como de una pelota en el pecho-
‒Tú solo gana y con tu victoria todo me lo estás agradeciendo. Ahora coge a ese chaval tuyo, y sal de aquí lo más rápido que puedas, entretendré a las camaras lo máximo que pueda para que te dé tiempo a irte y disfrutar que esta noche lo tienes todo.
Me lancé a su cuello abrazándolo; el no se lo esperaba, pero ese abrazos significaba mucho más que un simple gracias por haberme enseñado a conducir; significaba gracias por ser el padre que nunca tuve, gracias por nunca dejar de creer en mí, gracias por no dejar que me rindiera coma voy a seguir ganando por ti por un sueño que ambos tenemos un victoria que ambos ansiamos.
‒Me voy cuanto antes salga de aquí tú también podrás hacerlo -me di la vuelta pero gire la cabeza sonriéndole mientras seguía caminando-
Tras unos pocos metros llegué a donde estaba Iván sin dudarlo le bese, dejando que los periodistas y las cámaras lo captarán, sonaban en el fondo las camaras fotografíado el momento; quería que la gente viera que para ser una campeona que es capaz de ganar en un mundo de hombres. no tenía que renunciar a cosas como el amor aunque sí que tuviera que renunciar a muchas otras cosas. cuando me separé de él
‒ vámonos de fiesta a la discoteca que tú quieras donde tú quieras pero vámonos de fiesta tengo 21 años recién cumplidos y todavía no he tenido tiempo de disfrutar. -Exclamé algo inquieta y emocionada-
‒ vale, vale, respira relájate, vamos a hacer lo que quieras pero y las cámaras qué haremos con ella -dijo entre risas al ver mi estado-
‒ me dan exactamente igual las cámaras ignorémoslas al fin y al cabo que es lo peor que me puedan ver disfrutando de lo que soy adolescente que quiere salir de fiesta llevo toda la vida entrenando para correr para este momento ahora solo quiero ser feliz durante un par de horas
Fuimos a una discoteca muy conocida de Madrid, la música, el ambiente, todo era perfecto el momento con un par de copas encima bailando nunca había estado tan despreocupada infancia no me había dejado ser niña en mi carrera no me había dejado ser una adolescente apenas con suerte me dejo enamorarme esa noche con mis brazos entre su cuello sus brazos alrededor de mi cintura, los besos con los que ya no nos bastaba y la ropa que nos sobraba. a las tantas de la madrugada llegamos a mi casa para tener una de las mejores noches de mi vida.
Esa mañana me desperté yo primero ver su cabello lacio cayendo por su frente ver cómo por fin había conseguido alguien en mi vida que se quedará para siempre, alguien que me quisiera era tan hermoso y aterrador al mismo tiempo.
‒ Buenos días -dije con una sonrisa-
‒ Buenos días ganadora -me respondió apartándome un mechón de mi cabello rizado de la cara y poniéndomelo detrás de la oreja-
me besó antes de salir de la cama de un salto directo a la cocina tardé unos pocos minutos en seguirle pero para cuando llegue a la cocina el ya tenia el pan en la tostadora y el café listo me quede embobada viéndole.
‒Oyeee reacciona jajajajaja- dijo chasqueando los dedos en frente de mi cara- qué pasa tienes resaca es fuerte el champán del podio-
‒ojalá esta sensación que hace que mis pupilas se dilaten al mirarte sea el champagne -cogí mi taza de café y un azucarillo ya que solo me había echado uno-
‒ojalá no pero creo que esa sensación se llama amor, y es culpa de que soy el amor de tu vida. -dijo besando mi cuello te abrazándome por la espalda.-
Una leve carcajada salió de mi boca antes de que los besos fuesen escalando a un siguiente nivel. Pero antes de que pudiera suceder nada sono la alarma del móvil de Iván
‒Dios, no quiero que te vayas. -dije mordiéndome el labio-
‒sabes que es importante nena. Si no no me iría ni te dejaría aquí. -dijo mientras se vestía-
‒estás seguro que no quieres que te acompañe puedo cancelar el entrenamiento.
‒Tú no vas a cancelar nada. Además creo que esto lo tenemos que hacer solo mis padres mi hermana y yo.- se inclinó en la cama para besarme a modo de despedida-
‒vale -dije mientras ponía y mi mano tras su cuello para alargar un poco ese beso de despedida-
‒eh eh bajale no me líes que nos conocemos -apartó a mi mano de su cuello mientras dejaba salir una pequeña carcajada.
‒Vale vale pararé el pero esto no se va a quedar así.-dije con la sonrisa-
‒Te tomo la palabra de que seguiremos con esta guerra de besos en algún momento-mientras se incorporó y abrocha los botones de su camisa-
una extraña sensación surgió en mi pecho pero supuse que era simplemente porque no estaba acostumbrada a ser tan feliz.
Cuando por fin me quedé sola mira el teléfono quería ver las noticias sabía que estarían hablando de mí pero aún aún no sabías si sería por mi victoria, por el gran paso las mujeres acaban de dar en el mundo de los coches por el beso o porque casi golpeó a uno de los mejores pilotos que competía contra mí en esa tarde que aún peor de admitirlo es uno de los mejores a la hora de correr en la pista bajo presión.
Cogí mi teléfono llamé a Víctor necesitaba compartir mi alegría con otra persona necesitaba saber que no era la única eufógica por mi victoria en esa llamada donde solo había gritos y ya recordando que había ganado me invito a tomar un café tenía que hablar conmigo sobre algo muy importante no sonaba demasiado preocupada de darme el mensaje entonces me arregle sin prisa y salí de mi casa para llegar 5 minutos antes de la hora a la que habíamos quedado pero aún así cuando llegue al café él ya estaba allí mire mi reloj sorprendida pero le habrás dado a bien marcada once veinticinco había llegado cinco minutos antes de lo previsto entre me senté frente a él dejando la chaqueta de cuero en el respaldo de la silla
‒Llegas tarde - hizo una pausa para coger aire- llegar puntual significa llegar cinco minutos antes de lo previsto.
‒Llegó totalmente puntual que te hayas regalado cinco minutos antes que yo no significa que yo tenga que llegar diez minutos antes de la hora prevista - respondí con un tono ligeramente desafiante, aunque mi sonrisa tratara de ocultar cualquier rastro de tensión.
Me miró con picardía, poniendo la lengua en uno de sus colmillos mientras esbozaba una sonrisa cómplice, un gesto que yo había aprendido tras muchos años de complicidad con él.
‒Te he pedido un café largo de máquina, con leche caliente, y dos de azúcar. Que esta charla va para largo -añadió, su tono más frío y serio delataba que algo no iba bien.
‒Sabes qué, prefiero no escucharlo. Tu postura corporal me indica que no vas a decir nada bueno, y yo prefiero seguir disfrutando de mi felicidad por haber ganado al cabrón de Marco y haber hecho podio -intervine, tratando de restar importancia al momento, aunque en el fondo sabía que algo preocupante se avecinaba.
‒Irina, no te tomes este tema a la ligera. Es muy serio. Supongo que has leído las noticias sobre ti -resopló, aunque ya conociera mi carácter.
‒A dónde quieres llegar con esto porque las noticias que he leído son todas buenas -murmuré, mordiéndome el labio por la frustración que comenzaba a burbujear dentro de mí.
‒No has visto la entrevista que le han hecho a Marco esta mañana -hizo una pausa para coger aire- no sé cómo ha podido pasar, Irina, pero se ha filtrado casi todo tu pasado. La historia con tus padres, que eres la única de cinco hermanos que ha llegado a la edad adulta, las autolesiones, los romances adolescentes...
De repente, mi mundo se detuvo. Sabía que él seguía hablando, podía escuchar sus palabras, pero un pitido ensordecedor resonaba en mi cabeza, ahogando cualquier otro sonido todo se tambaleaba a mi alrededor. Mis manos temblaban y un frío gélido se apoderaba de mi cuerpo, paralizándome por completo.
‒¿Co-como?-hice una pausa y cogía aire-cómo puede ser ten hijo de puta utilizar algo como eso solo porque le gané.
‒Irina, cálmate. Vamos a llegar al fondo de esto -sus palabras se filtraban a través del velo de mi confusión y angustia. Sentí su mano aferrarse a la mía, buscando mi pulso, un gesto que había repetido tantas veces desde aquel primer ataque de ansiedad que él presenció.
Pero ya no podía soportar estar allí. Necesitaba salir, sentir el aire fresco contra mi piel, lejos de las miradas curiosas y las palabras que amenazaban con desgarrar mi mundo una vez más.
Sin decir una palabra más, me levanté de la mesa temblorosa y salí de la cafetería, sintiendo cada paso como si fuera un esfuerzo titánico. El mundo seguía girando a mi alrededor, ajeno a mi tormento interno, mientras yo luchaba por mantenerme en pie, por seguir adelante a pesar del abismo que se abría ante mí.
Necesitaba espacio, tiempo para procesar lo que acababa de escuchar, para enfrentarme a los demonios del pasado que amenazaban con devorarme una vez más. Y en ese momento, lo único que podía hacer era huir, escapar hacia la libertad que ofrecía la oscuridad de la noche, aunque fuera solo por un breve instante.