Capítulo 1
Ella
A veces pienso que si algún día intentara escribir la historia de mi vida, tal vez lograría tener mucho éxito porque sería el drama perfecto.
Mi nombre es Ella Anderson y esta es la historia, sobre cómo mi vida fue de la más hermosa historia de amor, hasta infierno en la tierra.
Todo empezó cuando mi papá consiguió el trabajo de sus sueños, y tuvimos que mudarnos de mi hogar en Los Ángeles, a Madrid, España.
La decisión de mi padre fue muy dura de aceptar para mí al inicio, ya que yo tenía una vida hecha en Los Ángeles, con amigos y muchos planes para el futuro. Sin embargo, no pude negarme a acompañarlo, pues soy la única familia que le queda desde que mi mamá murió hace algunos años.
Es por eso, que a la edad de 17 años dejé todo atrás, y me mudé a España con mi papá.
Ahora vivimos en una casa muy bonita en las afueras de Madrid. Tengo que confesar que me siento muy orgullosa de mi papá y de todo lo que ha logrado aquí, pues tenemos una muy buena vida gracias a su trabajo.
Cuando llegamos aquí, tuve que encontrar algo que hacer con mi vida, aunque siendo sincera, lo único que quiero hacer es cantar. La música siempre ha ocupado una gran parte de mi vida e invierto casi todo mi tiempo libre escribiendo canciones y soñando con ser una cantante famosa algún día. Sin embargo, hasta ahora eso es todo lo que tengo, mis sueños.
Mi papá insistió en que debía entrar a la universidad o a una escuela para recibir educación superior, así que decidí ir a una escuela de música y juntos buscamos la mejor escuela de la ciudad, por lo cual después de un duro proceso de selección, entré a la famosa Escuela de Música, Reina Sofía.
He estado estudiando ahí por casi un año y estoy muy feliz con la decisión que tomé porque ahora tengo amigos y estoy aprendiendo mucho de mis maestros, estoy mejorando mucho mi manera de cantar y de componer, lo cual me hace mucha ilusión.
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El día que lo conocí hacía mucho frío, llovía a cántaros en Madrid y yo corría para no llegar tarde a mi clase. Mi auto se averió, así que tuve que tomar el tren y como no tengo mucha costumbre de hacerlo, tomé uno equivocado y terminé en otro lugar.
Luego, tuve que tomar otro de regreso al inicio y finalmente tomar el tren correcto. Eso significa que cuando llegué a la estación correcta, ya era dos horas tarde.
Como ya no tenía caso entrar a mi primera clase llegando tan tarde, decidí tomar un café en una pequeña cafetería cerca de la estación de tren. Es un lugar muy pequeño y con mesitas en las que sólo caben dos personas, gracias a Dios no está tan lleno, así que pude sentarme y relajarme un poco leyendo mi libro.
Pocos minutos después y mientras leía, tuve la sensación de estar siendo observada. Levanté la mirada y mis ojos se cruzaron con el color azul más hermoso que he visto en mi vida. Volví a mirar mi libro, sin embargo seguí sintiendo su mirada fija en mí.
Es un chico muy guapo, con cabello dorado y pómulos muy perfilados, sus cejas son pobladas y sus ojos, ¡Dios mío! los ojos más bellos que he visto. Después de unos segundos de habernos quedado viendo el uno al otro, él sonrió y yo hice lo mismo, se levantó de su mesa y se acercó a la mía.
—Hola, me llamo Adrien. —se presentó con timidez y al notar mi silencio continuó con su presentación —Disculpa, la verdad nunca hago estas cosas, pero realmente quería hablar contigo. —se ve muy avergonzado y por alguna razón eso me pareció adorable, así que le sonreí.
—¿Es ese el discurso que usas cada vez que quieres hablar con una chica? —pregunté bromeando.
—Mmm no, la verdad esta es la primera vez que lo hago. —respondió sonriendo con timidez.
Dios, qué guapo es.
—Bueno, mucho gusto en conocerte Adrien, mi nombre es Ella. —extendí mi mano para estrechar la suya.
—Es un hermoso nombre. ¿Eres de aquí? Tienes un acento extraño. —preguntó soltando mi mano.
—Gracias, y no, de hecho soy norteamericana, de Los Ángeles para ser exacta. Me mudé aquí con mi papá hace un año. ¿Qué hay de ti? Tampoco eres de aquí ¿verdad?
—No, soy de Francia y me mudé aquí hace bastante tiempo. ¿A qué te dedicas? Cuéntame sobre ti. —Ahí está otra vez esa sonrisa hermosa.
—Bueno, soy músico y estudio música en Reina Sofía. Mi papá consiguió un excelente trabajo y nos mudamos aquí hace un año. Mi mamá murió hace algunos años, así que solo somos mi papá y yo. ¿Y tú, a qué te dedicas? —pregunté bebiendo un poco de mi café, sin notar que por estar embobada en sus ojos, tal vez le di más información de la que debería.
—¡Wow eres músico! Eso es genial, yo soy jugador de fútbol profesional, creo que ustedes le llaman soccer. Vine a España desde Francia cuando tenía 13 años, para jugar en la ciudad de San Sebastián por un equipo que se llama Sociedad Deportiva, ahora juego para el Sporting Madrid y pronto se cumplirá un año desde que me mudé a Madrid.
—Ese es un equipo grande ¿verdad? ¿Eres bueno? —pregunté bromeando.
—Mmm sí, creo que sí lo soy. —rió y sus ojos se ven más hermosos. —Deberías venir a uno de mis partidos pronto y verlo por ti misma.
—Me encantaría. —Miré la pantalla de mi celular y me di cuenta que es muy tarde y debo irme ahora para llegar a mi siguiente clase. —Lo siento mucho, tengo que irme ahora, porque tengo una clase, fue muy lindo conocerte —me despedí tomando mis cosas y levantándome de la silla.
—Oh entiendo. ¿Puedes darme tu número de teléfono, por favor? Tú sabes, para darte los tickets para los partidos. —preguntó sonrojado.
—¡Claro! Por supuesto, me encantaría, dame tu teléfono. —grabé mi número en su celular y luego de despedirme me fui.
Cuando salí de la cafetería la lluvia había cesado, así que caminé a la escuela y en el camino recibí un mensaje.
—Fue un placer conocerte, Ella. Muchas gracias por una mañana increíble. No puedo esperar para volverte a ver. —Adrien.
—Muchas gracias, yo no puedo esperar para verte jugar. —Ella
—¡Lo harás! Que tengas un lindo día. —Adrien.
—Tú también. —Ella.
Después del último mensaje de Adrien, pasé todo el día pensando en él, así que me resultó bastante difícil concentrarme en mis clases, no obstante, eventualmente lo logré.
Cuando mi día terminó, me fui a casa a preparar algo para cenar, me muero de hambre y pensé que sería lindo cenar con mi papá, ya que intentamos almorzar o cenar juntos por lo menos una vez a la semana, porque los dos estamos tan ocupados con nuestras obligaciones, que a veces es muy difícil vernos, incluso viviendo en la misma casa.
Llamé a mi papá y le pedí que intentara llegar temprano a casa para que podamos cenar juntos, a él le encantó la idea y aceptó. Quiero contarle sobre mis clases y mis amigos, la verdad no estoy muy segura si contarle sobre Adrien, pues recién lo conocí hoy, pero ya veremos.
—Hola cariño, ya estoy en casa. —saludó mi papá en cuanto entró a la casa.
—¡Hola papi! ¿Cómo estuvo tu día? Ven, la cena está casi lista, por favor ayúdame a poner la mesa.
Siempre cenamos en la mesa de la cocina, ya que sólo somos nosotros dos. Nuestra casa es muy moderna y bonita, tenemos todo lo que necesitamos y estamos muy cómodos viviendo aquí.
—¿Y qué tal la escuela? ¿Hay alguna novedad? —preguntó mi papá en algún momento durante la cena.
—¡Es genial! Estoy aprendiendo mucho, papá; siento que mi canto está mejorando y mis composiciones también, bueno, al menos eso es lo que dicen mis maestros. Estoy muy feliz porque siento que realmente estoy yendo a algún lado con mi música.
—Me alegro mucho por ti, cariño, eres muy talentosa y estoy seguro de que pronto lograrás que tu sueño se haga realidad. Solo debes trabajar duro para eso. —Su consejo siempre es el mismo y yo recuerdo bien lo que él me dice.
«El trabajo duro es la clave».
—Gracias papi, lo sé y estoy dando lo mejor de mí. ¿Papá, sabes algo sobre fútbol? Quiero decir, hay una liga aquí ¿verdad? —traté de preguntar casualmente.
—¿Fútbol? Sí, de hecho he estado en algunos partidos, son muy buenos. ¿Por qué lo preguntas?
—Solo por curiosidad. Hay un equipo de aquí ¿verdad? Sporting Madrid o algo así. —Sé que podría googlear fácilmente su nombre; sin embargo, me interesa saber la opinión de mi papá sobre los jugadores.
—¡Ah claro! Tienes razón y son muy buenos. La última temporada fue excelente. ¿Por qué lo preguntas? No me digas que eres una de esas fans que andan persiguiendo a los jugadores todo el tiempo. —preguntó sonriendo.
—¡Oh no! Para nada, es sólo que escuché a algunos compañeros en la escuela hablando sobre eso y me dio curiosidad, eso es todo.
Cuando terminamos de cenar, él se fue a su habitación a descansar. Yo me fui a la mía y aproveché de googlear el nombre del equipo de Adrien, en cuanto puse su nombre en el buscador, muchas fotos del equipo aparecieron.
Su apellido es Gautier. Adrien Gautier, el número 7 en su equipo y resulta que sí es muy bueno. Mientras estaba leyendo un artículo sobre él, mi celular empezó a sonar y me sorprendió ver su nombre en la pantalla.
—Hola Ella, soy yo Adrien ¿cómo estuvo tu día? —preguntó y suena muy alegre.
—Hola, qué lindo escucharte otra vez, mi día estuvo genial. De hecho empezó muy bien está mañana así que...
—Ah ya veo. Tal vez deberíamos repetirlo todas las mañanas, para así asegurarnos de que siempre tengas un gran día. —bromeó.
—Mmm lo pensaré, aunque tú tienes que entrenar muy temprano por las mañanas. ¿No será eso un problema?
—Sí, tienes razón, aunque podríamos arreglarlo ¿No te parece? ¿Por qué no empezamos contigo cenando conmigo mañana en la noche? —mi corazón empezó a latir muy fuerte al escuchar su invitación que salió de la nada.
—Me encantaría, por supuesto. —respondí intentando no sonar demasiado emocionada.
—¡Excelente! Bueno, paso por ti a las 7pm ¿está bien?
—Sí, está perfecto, te enviaré mi dirección.
—Bueno, ahora me tengo que ir y te veré mañana, hermosa. —Su voz suena muy bien en el teléfono.
—Sí, nos vemos, buenas noches, Adrien.
Me siento tan feliz que quiero bailar, cantar, gritar y todo. De repente, muchos pensamientos vinieron a mí, así que me senté en el piano y empecé a tocar, la música viene a mi mente muy fácilmente con solo pensar en este chico de ojos azul cielo.
Todo acerca de él me resulta muy inspirador, su voz, su pelo y sus hermosos ojos azules, pasé casi cuatro horas escribiendo, luego me fui a dormir muy feliz y cansada a la vez.
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