Γ PrΓ³logo Γ
ββββββββββββββββββββββββββ
Te conocΓ cuando mi vida ya ardΓa en su propio infierno. El camino se volvΓa Γ‘spero, seco, un pΓ‘ramo sin fe donde hasta el aire pesaba.
Y justo ahΓ apareciste vos, tan limpio, tan joven, con esa manera de mirar el mundo como si todavΓa hubiera belleza en Γ©l. Me aferrΓ© a vos sin darme cuenta. Era eso o seguir cayendo.
Recuerdo la primera vez que me sonreΓste despuΓ©s de verme llorar.
No dijiste nada al principio, solo te quedaste ahΓ, empapado por la lluvia, mirΓ‘ndome con esa calma que parecΓa imposible.
ββNo llores mΓ‘sβ¦ todo va a estar bien.β
Tu voz temblaba un poco, lo notΓ©. Y sin embargo sonaba tan segura que quise creerla. Me abrazaste con torpeza, con miedo tal vez, y sentΓ que por un instante el mundo se detenΓa.
Pero vos sabΓas, igual que yo, que no todo iba a estar bien. Ambos tenΓamos las manos manchadas por algo que no se lava con agua ni con lΓ‘grimas.
Nunca imaginΓ© que ese muchacho de mejillas sonrojadas, de manos suaves y sonrisa limpia, terminarΓa varado entre pΓ©rdidas, traiciones y balas nacidas de la mentira. Nunca pensΓ© que los dos acabarΓamos tan lejos de aquel momento bajo la lluvia.
QuizΓ‘ para vos fui solo un capricho, un juego mΓ‘s de los que se olvidan con los aΓ±os. Para mΓβ¦ fuiste el ΓΊnico error que quise cometer.
Esta guerra no era mΓa.
Este amor tampoco me pertenecΓa.
Y aΓΊn asΓ me quedΓ©, atrapado entre tus silencios y mis verdades a medias.
Lo siento.
No he sido honesto.
Pero vos tampoco.
Y eso, amor, nos ha condenado a todos.
ββββββββββββββββββββββββββ