Capitulo 1
Siempre ha pensado que tenía la mejor de las suertes, creció con sus padres los cuales jamás han sufrido por problemas económicos, y hasta podían comprarle lo que quiere (Casi); desde niño, casi desde que entro a la escuela, siempre ha sido alguien popular entre sus compañeros, amado por varios, y odiado por muchos ¿Y esto por qué? Digamos que él no era conocido por ser simpático con el mundo. Kevin era alguien cretino, de mal carácter y hasta un grosero, al menos eso comentaban muchos que conocían la verdadera personalidad del popular.
Kevin siempre le ha gustado la atención que recibía, iba a fiestas casi siempre y además era bueno en las competencias de autos, sin embargo, esta vez quiso hacer un cambio ligero.
Se había hartado un poco de lo mismo, de estar en la misma ciudad, de ver a las mismas personas que detestaba, así que tomó la decisión de mudarse en otro lugar, por al menos un corto lapso de tiempo. Investigo mucho en qué lugar sería apropiado para darse un respiro, y encontró uno el cual no tenía tanta información, "Ciudad Playa" Es el nombre del sitio donde había decidido llegar.
Ciudad Playa era un pequeño pueblo donde casi no encontró información clara sobre el lugar, de lo único que pudo investigar es que contaba con un mar bastante brillante y hermoso. Al moreno siempre le ha gustado ese tipo de vista, un mar extenso donde podría admirar cada que quisiera, afortunadamente había conseguido rentar un hogar donde pasaría sus próximos meses, el dinero no le era problema en absoluto.
Fue extraño para él, en un inicio pensaba que tardaría años en conseguir un buen lugar, pues él no es de convencerse a la primera con alguna cosa, pero esta vez no fue así, había muchas personas que rentaban o vendían sus casas, por motivos de mudanza o algo así. Aunque el lugar donde alquilo si estaba un poco alejada del centro turístico de Ciudad Playa, pero eso no le importaba, no quedaba tan lejos y era muy poco probable que se perdiera.
Levanto su brazo izquierdo donde tenía alrededor de su muñeca su reloj nuevo, aun había tiempo para conocer un poco la nueva ciudad donde ahora viviría, sin embargo tenía que esperar a los muchachos de la mudanza, los cuales traerían sus cosas necesarias para estos meses, algunos muebles los cuales su padre le había regalado, y uno que otro que compro antes de irse de su ciudad natal.
Kevin se encontraba fuera de su hogar, esperando a dichas personas, no le gustaba esto de andar esperando pero era necesario si quería sus cosas. Antes de que siquiera pudiera dar un paso al frente, al chico de la chaqueta color marrón escucho como le llegaba una llamada, al inicio creyó que sería su padre o algo así, pero por suerte eran sus contactos de la mudanza.
De inmediato contesto la llamada, respondiendo con un "Aquí Kevin".
Mientras el nombrado respondía a su llamada, cerca de donde se encontraba, exactamente en la casa contraria, una joven, probablemente de la misma edad que ese chico, entregaba su última orden de pizza a su cliente, estaba algo agotada en caminar y/o trotar casa por casa, su hermana había tomado de nueva cuenta el auto, lo positivo era que la chica ya estaba acostumbrada a salir a correr, siempre lo hacía cada mañana antes de trabajar.
—¡Que tenga un buen día! —Dijo con entusiasmo la de cabello rizado recogido al tomar el dinero de su cliente.
La chica pelinegra estaba dispuesta a irse, sin embargo, al ver la casa de lado noto algo que le sorprendió un poco, había un chico de cabello castaño parado haciendo lo que parecía era atender su llamada telefónica. ¿Era nuevo en lugar? Ciudad Playa casi no tenían habitantes como habíamos mencionado, suponía que su respuesta sería acertada. Sin pensarlo dos veces, camino a pasos casi veloces para saludar al chico nuevo de buena manera.
—Entonces... ¿En una hora?... —Suspiro un tanto pesado por la respuesta. —De acuerdo, aquí espero —Colgó su llamada, según informaron el camión con sus cosas tardaría en llegar, al menos eso le daría tiempo para explorar.
—Hola! —Saludo hacia el chico, con una sonrisa grande.
Kevin no tuvo la misma cara al ver que esa chica se acercó para hablarle, en cambio solo puso su cara de pocos amigos, esa típica que ponía cuando alguien le enfadaba o simplemente no le quería hablar.
—Hola... —Contesto cortante, guardando su celular a su bolsillo.
—Eres nuevo por aquí, ¿No es cierto? —Pregunto la chica sin quitar su entusiasmo por conocer a alguien nuevo, era extraño cuando alguien se mudaba por aquí, por lo menos lo era cuando aún faltaba para el verano.
—Nooo, ¿Cómo crees? Siempre he vivido aquí, solo que nunca me mostré hasta ahora —Soltó con un sarcasmo tan grande que sonaba como un grosero.
Con eso creyó que la chica se iría, pero en lugar de molestarse, solo soltó una pequeña carcajada, entendiendo que tan solo era un chiste.
—¡Jajaja!, Ya te entendí —Paro de reír como pudo mientras se acomodaba un mechón se su cabello. —Me llamo Kiki, bienvenido a Ciudad Playa. –
Las personas que conocían a Kiki sabrán que ella era, a diferencia de su hermana gemela, la persona más amable y bondadosa con todos sin importar el comportamiento de la gente, trataba de poner buena cara ante todos, siempre hacia ese esfuerzo por ser alguien linda con quien sea. Kevin alzo una de sus cejas, observando a la chica morena de arriba hacia abajo con ligera sospecha y hasta con aburrimiento, no estaba interesado en nuevas amistades por ahora.
—¿Cuál es tu nombre? – Cuestiono con curiosidad Kiki.
—Pues... Soy Kevin —Dijo su nombre casi rápido, tampoco quería ser tan descortés ante una chica, no era su estilo.
- Pues, mucho gusto en conocerte Kevin – Sonrió una vez más la chica. – Espero que la pases bien en este lugar con una playa linda. –
—Emm...Gracias —Agradeció Kevin, mostrando un poco de enfado en que la chica se tarde tanto en retirarse, quería aprovechar su tiempo antes de que los de la mudanza llegaran.
Kiki recordó que tenía un trabajo pendiente, aun había muchas ordenes por entregar y no quería retrasarse, o si no su papá la regañaría, aunque de las gemelas, su hermana es la que termina más regañada por no hacer bien su trabajo.
—Bueno, me tengo que ir, que te la pases bien —Dijo la chica en lo que retrocedía poco a poco hasta darse la vuelta por completo e irse lo más rápido posible a la pizzería. —¡Nos vemos luego, chico nuevo! —Grito Kiki mientras se iba alejando.
"Eso fue raro..." Susurro para sí mismo el moreno, levanto su brazo izquierdo donde tenía su reloj, aún faltaba para que aquellos llegaran, definitivamente tenía tiempo para ir a la zona turística del lugar, y de paso comprarse algo para beber ya que, a decir verdad, tenía una sed por el viaje de horas que realizo.
Saco sus llaves las cuales estaban guardadas en su bolsillo de su chaqueta, abrió la puerta de su auto después de asegurar primero la de su nueva casa. Anteriormente mencionado, la playa realmente no le quedaba tan lejos de donde estaba, pero aun así él no podía salir a ninguna parte sin su valioso auto veloz.
★★★
A los pocos minutos llego a lo que sería el centro de Ciudad Playa, las pocas personas que habitaban por el lugar observaban el coche tan lujoso del muchacho de la bufanda, claramente Kevin noto que en este lugar no era común que alguien tuviera algo así de llamativo como eso.
El joven asomaba su cabeza por la ventana de su vehículo, ya podía sentir más de cerca la brisa tan refrescante del mar, y esto hizo que asomara una pequeña risa de gusto en su cara, aunque no duro mucho después de ver la zona por donde pasaba. Se suponía que este era el centro turístico, sin embargo, todo parecía tan...Vacío y abandonado, al inicio creyó que era porque no era tiempo de vacaciones para las familias, y quizá sea cierto, pero aunque fuera así, no veía lo que le atraería los turistas a este lugar, la mayoría de lo que se supone que seria los locales de negocios estaban cerrados, algunos hasta con falta de partes, como ventanas rotas, u otras hasta con la pared con rajas de quebradura, parecían gastados por el tiempo, porque para ser honestos, muchos de los sitios parecían como mínimo hace unos 2 o 3 años, ni tan viejos pero tampoco nuevos.
Termino por estacionarse frente a un negocio el cual aún parecía que estaban abiertos, que tenía por nombre "La gran rosquilla", quizá por aquí vendían alguna bebida buena antes de fijarse a la playa, pensó el de cabello castaño mientras bajaba de su vehículo veloz y se estiraba un poco. Después de hacer aquello de nuevo noto a esas personas que ahora no solo estaban mirando su auto, si no a él. Una de las cosas que caracterizaban a Kevin era su sentido de la moda, siempre suele llevar ropa que le hacía lucir bien y que además era bastante llamativa.
Kevin mostro su disgusto por eso haciendo una expresión en su cara, una de enfado, algo que detestaba era en verdad es a los mirones y/o metiches que solo detallaban con sus ojos su lujoso vehículo con interés, aunque bueno, lo positivo es que al parecer este lugar no tenía tantos habitantes, en su ciudad natal era muy molesto que medio mundo se le quedaba mirando.
—¿Se les perdió algo? —Soltó con una voz para nada amigable. Los que escucharon aquello decidieron voltearse o irse a otra parte, ya pocos notaron que sería de esos chicos tan arrogantes, y no estaban equivocados.
El joven no le tomo ni la mínima importancia a aquello, en lugar de eso levanto su mirada al local que ya habíamos mencionado, al igual que los locales anteriores este también tenía sus daños, pintura gastada, rayones en la pared, y un logo gastado por el sol, quizá por dentro luciría igual de gastado, o así lo creyó el chico. Al entrar noto que por dentro no tenía tantos defectos como por fuera, aunque de todos modos lo tenían.
Para empezar, uno de los refrigeradores del lugar estaba por completo vacía, parecía que estaba descompuesta y tenía su tiempo sin mantenimiento, después están lo que le dan luz al lugar, unas estaban apagadas pero las que estaban encendidas emitían un sonido ligero pero molesto.
Bueno, no era un lugar elegante, pero por lo menos tenían por aquí una de sus bebidas favoritas, el cual era un jugo de manzana, que más bien se trataba de un energizante, perfecto para recuperar sus energías después de días de movimiento. Tomo entre sus manos la bebida, y después camino hasta el mostrador donde detrás de este había un chico el cual leía una revista, mientras que la otra empleada se encargaba de limpiar el piso con un trapeador.
—Ejem...—Trato de captar la atención del empleado, quería que lo atendieran rápido para ya poder salir de aquí.
—Sadie, te toca atender —Hablo el pelirrojo, sin la intención de bajar su revista.
La nombrada observo a su compañero, de una forma bastante molesta, siempre era la misma con él, prácticamente ella hacia todo el trabajo y él nada.
—Tu atiende, ya estas detrás del mostrador —Soltó la rubia, un tanto enojada por la irresponsabilidad de su compañero.
—Yo ya atendí a muchos clientes por hoy —Esto hizo que la más baja se enojara más.
—¡No has hecho nada en este día Lars! ¡También trata de aportar algo en este trabajo! —La rubia lanzo el trapeador para acercarse con el chico muy enojada, iniciando así una discusión entre los dos.
Kevin torció sus ojos en expresión de enfado, en verdad que no tenia el tiempo para ver estas discusiones de una complicada, tan solo quería pagar su bebida para largarse y ver un poco la playa antes de regresar a su hogar. Dejo su bebida sobre el mostrador, golpeando un poco la lata con enojo.
—¡OIGAN! —El grito tan fúrico del joven hizo que ambos empleados se espantaran y detuvieran su discusión. Kevin miro a ambos con el ceño fruncido, mostrándose claramente su enojo.
—Yo no tengo tiempo para ver su pelea marital, o lo que sea que sean, ¡ASI QUE DEJEN SU DISCUSION! —Ordeno a ambos, ambos empleados estaban atónitos ya que nunca habían recibido un grito así por parte de un cliente.
Kevin ya un poco desesperado, saco de su bolsillo del pantalón su billetera, sacando un par de billetes y lanzándoselos al cajero. Agarro su bebida, girándose para salirse de ese sitio antes de que su cabeza estallara por culpa de esos dos, susurrando un "Locos..." Mientras que la chica mas baja tuvo que recoger el dinero que se había caído al piso detrás del mostrador.
★★★
Una vez que salió, Kevin tuvo que respirar hondo un par de veces para lograr calmarse, no le gustaba ponerse a ese nivel, pero en primer lugar ellos fueron los que empezaron la discusión, si ambos seguían así en su horario de trabajo era probable que sus pocos clientes se espantaran. Decidió olvidar aquello y mejor dio unos pasos para dar una caminata cerca de la arena mientras abría finalmente su energizante y daba un par de sorbos.
Mientras observaba el mar, reflexiono un poco mas sobre este lugar, tenia un toque gris debido a como lucen muchos de lo que fueron negocios y/o casas, apenas y se notaban unas personas caminando por ahí, ¿Habrá pasado algo en este lugar que perdió su popularidad? Se pregunto, bebiendo un poco mas de su bebida en lata, quizá eran preguntas que jamás serian contestadas.
Quizá si había pasado algo en este lugar, y seria esa la razón por la que muchas personas decidieron mudarse de aquí. Lo rescatable de este sitio era su playa, era lo que daba un toque de color, que, aunque ligero, era lo suficiente para el joven se quedara, mientras tuviera este paisaje, con gusto pasaría el tiempo aquí, además era genial el hecho de que casi no tenían turismo, era el escape perfecto de esa jungla de su ciudad y personas.
Por ahora todo lo que hacia era disfrutar de la vista mientras caminaba lentamente, muchos de sus amigos le habían sugerido lugares que eran, según ellos, mejores que este, si ellos estuvieran aquí se tragarían sus palabras, se dijo en su mente Kevin mientras asomaba una sonrisa en sus labios.
Al momento de decirse aquello, freno sus pasos rápidamente cuando capto algo a lo lejos en la playa, específicamente a la orilla del mar se encontraba una persona de rodillas haciendo lo que parecía era mirar su reflejo y/o jugar un poco con el agua. Era extraño, algo hizo frenarse para ver a esa persona la cual probablemente sea un chico, y no entendía Kevin el porqué lo hizo, parecía una persona común pasando tiempo a solas.
El de tez morena mostraba una expresión de desinterés, como de costumbre, sin embargo, por dentro y sin razón alguna crecía una curiosidad en él, y ni Kevin sabia porque, quizá solo le parece curioso el como una persona esta por completo sola en la playa.
"¿Qué estará haciendo ese tipo?" Se pregunto, mientras observaba que dicha persona comenzaba a ponerse de pie, parecía que había recogió algo, al momento que se puso de pie Kevin pudo notar mejor unas cuantas características, en primera que este chico parecía un adolescente usando una chaqueta oscura algo vieja, además de que su cabello era rizado y de color castaño oscuro. Esta persona se había volteado mostrando finalmente su rostro, este muchacho sonreía y reía mientras sostenía lo que parecía una moneda.
—Genial ¡Una moneda! —Fue lo que expreso ese chico.
Luego, el mundo pareció detenerse cuando este volteo y cruzaron miradas, Kevin no podía creer lo que estaba mirando en este momento, ahora sabia que ese chico no era nada normal, y esto lo supo debido a una cosa.
Esos ojos...No eran para nada normales, no tenían un color común de una persona normal, estos tenían un color distinto, eran rosas, un tono de rosa fuerte. Debido a ciertas mezclas de emociones de ese momento, dejo caer su bebida, derramándose el líquido de la lata en segundos, jamás en su vida había visto algo tan peculiar, debía admitir que esos ojos eran tan...En su cara mostro un tono rojo en sus mejillas, aquellos ojos se habían iluminado por alguna razón.
El chico que parecía menor a él quedo igual en un estado de shock, tanto que también dejo caer algo, la moneda que recién se había encontrado y por alguna razón su cara se había enrojecido, pero su sonrojo era mil veces mas notorio.
Aquel momento único en ambos se vio interrumpida debido al celular del joven de tez morena sonando, cosa que lo espanto hasta dar un pequeño salto del susto, ya que no se esperaba una llamada en ese instante tan pronto. Se giro un tanto rápido, dándole la espalda al chico misterioso de la playa, saco su celular de su bolsillo con mucho enojo, contestando la llamada sin siquiera mirar que numero era primero.
—¿Qué? —Contesto, sin molestarse en disimular su enojo por espantarlo, al final ese enojo en él desaparecio, ya que se trataba de los tipos de la mudanza.
—Ah...En ese caso los espero ahí —Colgo su llamada lo mas pronto posible, tan solo para volver a mirar ese chico.
Pero, en lugar de verlo, se llevo la sorpresa de que ese muchacho ya no estaba por ninguna parte.
—¿Eh? —Kevin se extraño por esto, se cruzo caminando por la arena hasta llegar a donde el chico estaba de pie anteriormente. Era una locura...Volteo a los lados, no estaba ni cerca ¡Era como si nunca hubiera estado aquí! Ni siquiera había huellas en la arena salvo por el sitio donde se había puesto de pie.
Se sostuvo su cabeza, pasando sus dedos por todo su cabello mientras trataba de procesar lo que había visto, definitivamente no pudo haber sido una ilusión, claro que no, lo que vivió fue totalmente real, jamás había visto y sentido esto antes, al momento que miro esos ojos del misterioso chico, pareció estallar algo dentro suyo, algo inexplicable...No aceptaba que fue una tonta ilusión de mar, no sentía esta clase de cosas todos los días.
Una pequeña luz molesto sus ojos, ese reflejo venia de abajo. Cuando agacho su vista noto algo que definivamente probaría que no estaba loco.
Era la moneda...La misma que tenia el chico y dejo caer. Kevin se inclino hacia abajo lo suficiente para alcanzar esa moneda, era la única prueba suficiente que ese momento extraño fue real.
—¿A dónde diablos se fue?... —Susurro totalmente intrigado, aun fijándose en la moneda.
Después miro la hora en su reloj, recordó que los de la mudanza dijeron que ya estaban a media hora de llegar, era mejor ir a recibirlos antes de que pasara algo, así que guardo la moneda en su bolsillo de la chaqueta antes de irse casi corriendo hacia su vehículo.
★★★
Le llevo casi horas esperar a que bajaran y acomodaran sus muebles, Kevin no quería hacerlo por sí mismo, no le molesta pagar extra por eso. Miro como el camión se iba alejando después de que el moreno les pagara por su trabajo, este suspiro cansado antes de ingresar de nuevo a su hogar, lo único que habían dejado eran las cajas, el los acomodaría luego, por ahora solo quería recostarse en su sofá.
—Que día —Kevin se dejo caer en su sofá, pasando su mano por su frente para levantar su flequillo.
Finalmente podía sentarse después de tanto, ahora sí podría pensar mejor. Saco aquella moneda, recordando a aquel chico de los ojos extraños y de como desapareció de la nada.
—¿Por qué no puedo quitarme esos ojos de mi mente? —Hablo mientras analizaba la moneda, quería verlos de nuevo, sin embargo, él era nuevo en ese lugar, no sabría por donde encontrarlo.
Momento.... De inmediato Kevin se enojó en lo que se ponía de pie de nueva cuenta ¿Por qué querría buscarlo?
—¡¿Qué diablos me pasa?! Si fue raro y todo ¿Pero por qué querría ir a buscar a ese chico tan raro? —Dejo la moneda en el mueble al lado del sofá. —Yo vine aquí a divertirme ¡No a buscar gente rara! —
De nueva cuenta se tomo el cabello, mientras respiraba hondo y observaba esa moneda, pensando en que hacer para no clavarse tanto en ese tema, recién había llegado a este lugar y ya tenía conflictos tontos.
—...¡Eso es! —Trato de sonarse positivo (Cosa que ni él se lo creía) —Mañana se me olvidará todo, ocupare de mis asuntos y todo estará bien, ya no pensare mas en esos super raros ojos. –—
Sonreía mientras pensaba en lo listo que era al hacer ese plan, era probable que todo eso no se le olvidaría, pero no estaba lo suficientemente loco como para ir a buscar un chico que ni siquiera conocía.
...¿O sí?
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