Prólogo
Era un viernes soleado y en las calles se veía a una joven de unos 14 años que andaba caminando para ir al instituto.
La muchacha tenía su cabello azul poco oscuro y sus ojos son de color castaño.
Su piel es blanca como la nieve y su estatura es mediana.
Se sentía triste por una noticia que su madre le contó y le afectó demasiado.
Pero la peli azul quería olvidarse de ese tema y pensar que dentro de unos meses tendrá sus merecidas vacaciones de invierno.
Ha estado estudiando mucho durante todo el curso y ha obtenido buenas calificaciones para satisfacer a su madre.
No es que la mamá de la muchacha sea exigente y dura con ella, pero se defrauda cuando su hija suele sacar malas notas y no atiende en clases.
Sobre todo con matemáticas, es su materia favorita, pero el problema más grave es la profesora.
Su profesora en vez de estar satisfecha con su alumna, la desprecia demasiado y hasta llega a humillarla delante de todos sus compañeros, así siendo el centro de la burla en clase.
Pero la joven intentaba ignorarla y aprobar la asignatura para que su maestra se le caiga la cara de vergüenza al ver que su alumna ha logrado sacar su materia.
Sé que le dolía que sus compañeros se burlen de ella por sufrir cualquier humillación o que cometa un error, pero tenía que acostumbrarse.
No toda la vida es de color rosa y no todos los humanos son buenos.
Lamentablemente existen personas malvadas e insufribles que tenía que soportar todos los días en la escuela o en cualquier sitio.
La peli azul al llegar al instituto se encontró con su mejor amiga.
- ¡Violet! - dijo la joven nombrada quién se alegra de ver a su amiga.
Ambas se dan un abrazo amistoso, en un rato se separan y empiezan a caminar para encontrar la respectiva aula en dónde tendrían clases.
- ¿Qué? ¿Contenta de verme? - preguntó feliz la azabache.
- Sí. Sabes que lo único que me gusta de ir al instituto es hablar contigo. - dijo la peli azul alegre. - Aunque, ¿cómo vas con las calificaciones del curso?
- Bien. Pero... ¿Por qué lo preguntas? Falta mucho para las vacaciones de invierno.
- Por curiosidad, además faltan 2 meses para la Navidad, estamos a principios de octubre.
- En eso tienes razón. Nosotras hemos tenido buenas calificaciones y nos comportamos bien en clases. Menos mal que mis padres estarán felices por mis notas y no me castigaran 1 año sin videojuegos. - dijo Violet riéndose nerviosamente por lo último.
- Yo espero aprobar todas las materias, sobre todo matemáticas por la maldita Karen que de seguro ella me hará una mala jugada para que reapruebe. - dijo Marilyn un poco triste y enojada a la vez.
- Agh, a veces ella da rabia, sobre todo con humillarte delante de nuestros compañeros. No sé qué tiene en contra de ti.
- Yo menos lo sé, creo que será por envidia, ya que soy la más inteligente de la clase y le arde la cabeza de que yo sea mejor que ella.
- Buen punto. Pero esa no es una razón para que ella te traté como la mierda.
- Tienes razón, estoy pensando en contarle eso a la directora del instituto, pero no creo que ella me escuche.
- ¿Por qué? Podría ser el momento perfecto para que Karen sea expulsada por la directora Audrey y no vuelva jamás por aquí.
- Porque oí que la profesora es su favorita, y cuando la directora tiene a su maestro preferido, no se atreve a expulsarlo.
- Oh, lo siento, olvidaba eso.
- No importa, Violet. Aunque puedo resistir a esa bruja.
- Sería un gran milagro de que Karen se vaya de este instituto y no vuelva nunca.
- Cuidado, no vaya a ser que Karen nos esté oyendo. - dijo Violet de broma.
- Jajajajajaja, no lo creo. Además esa vieja está un poco sorda a sus 64 años.
Ambas se ríen por las bromas que están diciendo y después de un rato llegaron a su clase.
Estaban a punto de entrar, pero vieron que alguien se puso en la puerta para que no entrarán.
- ¿A dónde creen que van, queridas?
- Ya, Zack. Déjanos pasar, llegaremos tarde por tu culpa. - dijo Violet enojada.
- No os estaba impidiendo el paso, os estaba ofreciendo amablemente a que entréis. - dijo Zack ofreciendo a que ellas pasen.
Marilyn se quedaba incómoda de la actitud del rubio, quería ya olvidarse de él y que la dejé tranquila.
Violet notó eso en su amiga, así que decidió defenderse para satisfacer a su colega.
- A ver, quítate, perdedor. - dijo la azabache aportándolo y pasando junto con la peli azul.
Ambas jóvenes se sentaron en sus escritorios y sacaron sus cosas antes de que viniera el profesor.
- Ey, tú no le hagas caso a ese imbécil. Sé que te sigue afectando la ruptura que tuvistes con Zack, pero yo te seguiré defendiendo.
- Gracias, amiga. - dijo la peli azul sonriendo tristemente.
Querían seguir hablando, pero oyeron que alguien entró en el aula y era el profesor de historia, Fernando.
Los alumnos no hicieron mucho en clase, Fernando les dio trabajo que hacer, mientras él corregía los exámenes de la semana pasada.
Marilyn era la que estaba más nerviosa, se llevó todos los días estudiando ese examen y temía reaprobarlo.
Todo el esfuerzo que le dedicó a esa prueba sería desperdiciado por completo.
Sus compañeros se copiaban los ejercicios entre ellos porque tenían pereza de hacer las actividades.
Marilyn que no entendía un ejercicio de historia, Violet se lo explicaba detalladamente para que lo entienda.
Pero por un momento, la peli azul se despistó pensando en la conversación que tuvo con su madre por la mañana.
La azabache se dio cuenta de que su amiga no la estaba escuchando.
- Marilyn, ¿me estás escuchando?
- Perdona, amiga. Mi mente se fue para otro lado. - dijo Marilyn con una sonrisa nerviosa.
- Mmmm... Creo que te sucede algo, pero por una extraña razón no me lo quieres contar. ¿Es algo privado?
- No es nada, amiga.
- Oh vamos, Marilyn. Nos conocemos desde hace 2 años, yo te conozco perfectamente y sé que me ocultas algo.
- Está bien, te lo diré... Tengo un poco de miedo de sacar una mala nota en el examen de historia.
La peli azul lo que le contaba era un poco verdad, pero todavía era pronto para contarle su conversación con su mamá.
— ¿Por qué tu madre te regañara?
— No regañarme, pero sí que se decepcione...
— Tranquila, Marilyn. Solo relájate y espera.
— Está bien... Gracias por intentar animarme, amiga. — dijo Marilyn sintiéndose un poco mejor.
Pasaron unos 10 minutos, y el profesor estaba preparado en decir las calificaciones de los exámenes.
— Os diré vuestras notas del examen. Os pido que estén todos callados o si no dejaré de decir vuestras notas y pondré más ejercicios como castigo. ¿Habéis entendido? — preguntó Fernando con un tono serio.
Todos los alumnos asintieron sus cabezas y se quedaron callados.
— Amy, tienes un 8 de 10.
— ¡Toma ya! — dijo Amy muy contenta.
— Violet, un 6.
— Siiiiii he aprobado el examen.
— Jejeje enhorabuena, amiga. — la felicitó Marilyn.
— Ainhoa, un 9.
— ¡Yujuuu! He aprobado. — dijo Ainhoa emocionada.
— Sacaste mejor nota que yo, cerebrito. — dijo Amy con envidia.
— Lo siento, pero ganó yo esta vez. — dijo la castaña con orgullo.
— Grrrr no sabes cuánto te odió, Ainhoa. — dijo la peli rosada con enojo.
— ¡Oye! ¡Cállense o si no les bajó la nota por hablar tanto! — regañó el profesor.
Las dos se asustaron tanto que se callaron la boca.
Fernando suspiró para calmarse y siguió diciendo las calificaciones.
— Marilyn...
La peli azul sonrió nerviosamente para calmarse y tener las esperanzas de sacar una buena nota.
— Tienes un 3.
A Marilyn se le borró su sonrisa que decidió protestar por primera vez.
— ¿¡Qué?! ¿¡Un 3?! Pero si he estudiado toda la semana para ese examen, no es posible que lo haya reaprobado.
— Haber estudiado más, Marilyn. Ahora si no le importa... — Fernando fue interrumpida por su alumna quién se levantó de su asiento.
— No es justo, profesor. Usted me vio que le entregaba todas las tareas de ese tema y las sacaba bien. — dijo la peli azul con un tono triste.
— ¡Marilyn White! ¡Vuelva a sentarse en su asiento o me veré obligado a ponerle una sanción como me vuelva a protestar de nuevo!
Marilyn quería seguir protestando, pero al escuchar su advertencia, no quería que le ponga una sanción.
Su madre se decepcionará demasiado cuando se enteré la primera sanción de su hija en el instituto.
— Está bien, profesor. — dijo la peli azul sentándose en su asiento.
— Estoy muy decepcionado contigo. Eres la primera alumna en reaprobar este examen. Tendrás que recuperar este examen y quiero esta vez que saques una nota alta. ¿Lo has entendido?
— Sí...
Sus compañeros se reían en bajo al enterarse que Marilyn es la única en haber sacado una mala calificación en el examen.
La peli azul echó su cabeza en su escritorio para evitar pasar vergüenza.
Violet le daba unas palmadas en su espalda como muestras de consuelo.
[•••]
Finalizó la clase de historia y los alumnos salieron al patio para descansar un poco antes de que llegué la profesora de literatura.
Marilyn estaba triste de haber sido humillada por su profesor.
Quería irse a casa y poder llorar todo el tiempo que necesitaba hasta que se le acaben sus lágrimas.
Violet notaba los sentimientos de su amiga y quiso consolarla.
— Marilyn, siento mucho por lo que ha pasado.
— No importa, amiga. Ya sabía que ésto iba a pasar, pero no que Fernando me humillara de esa forma.
— Tendrías que hablarlo con la directora. Él acaba de violar una norma del instituto, no debes permitir que te traten de esa manera.
— Pero no tengo pruebas. Ella no me va a creer.
— Tiene cámaras de seguridad en cada aula. Marilyn, deja de ser una cobarde. Tienes que encontrarle una solución a cualquier problema que tengas. — aconsejó Violet con preocupación.
— Tienes razón... Perdona si algunas veces me pongo así.
— No te disculpes, amiga. Yo comprendo que estés pasando por una mala situación y estés triste sin saber que hacer. — dijo la azabache poniendo su mano en el hombro de su amiga.
— Hola, perdedoras. ¿Qué tal están?
Ellas voltearon y vieron que eran Polly y Verónica.
— ¿Qué quieren ahora? — preguntó Violet con un tono frío.
— Nada. Solo recordarle a tu amiguita que es una patética en ser la única en reaprobar el examen de historia. — se rió la pelirroja.
— ¡Cállate, Polly! ¡Tú también reaprobaste historia el curso pasado! — gritó la azabache.
— Sí, pero por lo menos mejoré en esa asignatura. ¿No, Verónica?
Polly miró a su amiga la cuál estaba despistada.
— Eeeeh sí. Claro que sí. — dijo Verónica con un tono nervioso.
— Aún no puedo creer que te hayas relacionado con ella, Verónica. ¿Tú sabes que te está utilizando? — preguntó Violet intentando convencerla.
— ¡Eso es mentira! Yo consideró a Verónica como amiga, ¿a qué sí? — dijo Polly poniendo su mano en el hombro de su amiga.
— Por supuesto, Polly. No como ella. — dijo la castaña señalando a la peli azul.
Marilyn se quedó en shock cuando ella la señaló.
— Resultó ser una de las peores amigas que conocí. Menos mal que conseguí deshacerme de esa molestia.
Marilyn comenzó a salirle lágrimas en sus ojos haciendo que Polly y Verónica se dieron cuenta de eso y empezarán a reírse.
En ese momento, vieron que la profesora de matemáticas entrando en el aula lo cuál ellas se quedaron con dudas.
— Qué raro. ¿Por qué Karen ha entrado en la clase? ¿No que nos tocaba con María? — preguntó la castaña.
— ¿Yo que sabré, Verónica? Mejor entremos, ya me aburrí de molestar a Marilyn. — dijo la pelirroja con un tono frío y se va con su amiga.
La peli azul se secó sus lágrimas y le habló a su mejor amiga.
— Creo que deberíamos entrar.
— ¿Estás segura? Veo que sigues un poco triste por esas idiotas.
— Sí. Además creo que la profesora de literatura no asistió y Karen nos dejará hacer lo que quiera en esa hora.
— Oh ok. Bueno, allá vamos.
Ambas entraron en el aula y se quedaron en sus respectivos asientos al igual que todos sus compañeros.
— Hola a todos, sé que os estaréis preguntando sobre María, vuestra profesora de literatura.
— Lamentablemente no ha podido venir por encontrarse indispuesta, yo no os daré clases de literatura, pero podéis hacer las tareas de matemáticas que os he enviado ayer. En caso de que ya las habéis terminado, podéis hacer lo que queráis.
Los demás compañeros se pusieron a hacer los deberes de matemáticas, mientras que Marilyn se ponía a dibujar, ya que ella ya había hecho sus tareas.
Dibujar no era su pasatiempo favorito, pero la relajaba bastante de su estrés.
Violet miraba como dibujaba su amiga en su cuaderno.
— ¿Qué estás dibujando, Marilyn? — preguntó la azabache con curiosidad.
— Un gato. Son uno de mis animales favoritos y decidí dibujarlo.
— ¿Quién no le va a gustar los gatos? Son los seres más tiernos del mundo.
— Tienes razón. Me gustaría tener un gato, pero mi hermano Dani les tiene alergia.
— Oh vaya. Pero cuando cumplas los 18 años y tengas tu propia casa, puedes adoptar a un gatito.
— Puede ser. El problema es que tener una mascota es una gran responsabilidad, y... Yo no soy muy responsable que digamos.
— Mientras más crezcas, poco a poco te volverás una persona responsable. Aún eres demasiado menor para madurar.
— Oh vamos, Violet. Tampoco soy demasiado menor, tengo 14 años.
— Jejeje está bien, lo que tú digas. — dijo la azabache riéndose. — ¿Aunque no tienes lápices de colores?
— No. Pero no pasa nada, cuando llegué a casa, lo empezaré a colorear.
— Me parece buena idea, Marilyn.
— Gracias.
Ambas se rieron por estar pasándola bien, pero la profesora le molestaba esas risas y se acercó al escritorio de la peli azul.
— ¿Qué es todo este escándalo que ahí aquí? — preguntó Karen con un tono serio.
— Nada, profesora. Solo nos estábamos riendo.
— Esa pregunta no era para ti, Violet. Es para tu mejor amiga.
La profesora miró fríamente a la peli azul haciéndola poner nerviosa y avergonzada.
— Lo siento, Karen. Intentaré estar más calmada.
— No lo creo. ¿Y eso qué tienes en tu mesa qué es? — preguntó Karen señalando el dibujo.
— Es un dibujo que estaba haciendo.
— ¿Y tú sabes qué tienes que ponerte con la tarea?
— Ya la hice en mi casa, si no me cree, se lo muestro.
— No hace falta, es más, no estamos en clases de dibujo.
En ese momento, la profesora le quita el dibujo y la peli azul se asusta.
Marilyn sintió que sus compañeros la estaban mirando y se avergonzo.
— ¿Me puede hacer el favor de devolverme el dibujo?
Karen no le respondió y se fijó en el dibujo.
— ¿Acaso ésto es un gato? — preguntó la profesora con cara de asco.
— Eeeeh sí... — respondió la peli azul con timidez.
— ¿En serio? ¡Marilyn, ya no estamos en la primaria! — se rió Polly.
— ¿¡Un gato?! Menuda cursi nos salió. — se burló Chelsy.
— ¿Sabes qué dibujar es de infantes? — preguntó Zack.
— Jajajaja que patética es. — comentó Amy.
— ¡Callarse de una vez! ¡Son sus gustos y deben de respetarlos! ¡Qué dibujé un gato no significa que sea infantil, idiotas!— gritó Violet enojada para callar a sus compañeros.
— ¡Violet, silencio! — ordenó Karen furiosa.
— ¡Pero ellos también deben callarse! ¡Están molestando a Marilyn!
— Violet, esta es mi clase y tú no mandas a los demás.
La profesora logró callar a la azabache y en este momento inesperado para la peli azul escuchó un papel romperse.
Karen había roto el dibujo y lo partió en dos.
Marilyn se quedó en shock por lo que hizo su maestra.
Algunos de sus compañeros se reían y otros se quedaron impactados por la actitud de la profesora.
— Cuando terminé la hora, usted vendrá conmigo al despacho de la directora, Marilyn.
Karen se va a su escritorio y se sienta para ponerse a corregir unos exámenes de otro curso.
Mientras que la peli azul seguía en shock por lo que acababa de pasar.
La iban a castigar de manera injusta, lo peor es que sus compañeros ni siquiera la defendieron.
Pero, ¿qué se iba a esperar de unos compañeros que se metían con ella?
Violet le iba a hablar, pero Marilyn la calló.
— Ahora no, Violet... No estoy de humor.
La azabache se percató de su actitud y decidió no decirle nada hasta que se le pasé.
La clase estuvo en silencio durante el resto de la hora.
[•••]
Cuando finalizó la hora, todos los alumnos se fueron del aula para descansar, a excepción de Violet y Marilyn.
Karen recogió sus cosas y se acercó a la peli azul.
— Sígueme, Marilyn. — ordenó con un tono estricto.
— Nos vemos más tarde, Violet. — dijo Marilyn con temor.
La peli azul sigue a la profesora y se van del aula, mientras la azabache las miraba con preocupación.
Tenía el presentimiento de que algo malo iba a ocurrir.
Karen estaba bastante enojada con su alumna por tener que interrumpirla, pero para Marilyn era injusto lo que le estaba pasando.
Solo trataba de tranquilizarse después de lo ocurrido de esta mañana.
Pero para su mala suerte, siempre había alguien que la molestaba para que su día empeore, ya sea sus profesores o compañeros.
Lo único que la tranquilizaba era su mejor amiga y su arte en sus dibujos.
Lástima que la mayoría vean a los dibujantes como personas infantiles y raras.
Era parte de la burla de sus compañeros por ser artista.
Sus pensamientos la dejaron en trance que no se dio cuenta que ya habían llegado al despacho de la directora.
— Deja de estar en tu burbuja, ya hemos llegado. — dijo la profesora con un tono serio.
— Sí, lo siento...
Karen no dijo nada ante la disculpa de su alumna y solo se limitó a dar un par de golpes en la puerta.
— Adelante.
Abrió la puerta y vio a la directora revisando unos papeles, pero cuando las oyó entrar, las miró atentamente.
— Marilyn, que sorpresa verte aquí.
— Sí... — dijo la peli azul dando una risa nerviosa.
— Respecto a ella, ha tenido una actitud totalmente inaceptable en mi clase.
— Es extraño, la señorita White nunca ha estado en mi despacho, ¿qué ha sucedido?
— Se puso a dibujar en mi clase.
— ¿Y cuál es lo malo?
— Qué no me quiso entregar su tarea en cuánto se lo pide y se quedó dibujando. No siguió mis órdenes.
— ¡Eso es mentira, maestra! ¡Hasta le tengo la tarea! — dijo Marilyn quitándose su mochila y empezar a abrirla para mostrar su tarea.
Pero Karen “accidentalmente” hizo caer la mochila de su alumna.
— Deja de hacerte la inocente, jovencita. Sé que tuviste una actitud totalmente inaceptable en mi clase y eso tus compañeros lo saben. — dijo la castaña enojada.
La peli azul estaba perdiendo su paciencia, no soportaba el comportamiento de su maestra.
Le estaba mintiendo a la directora para inculparla de un acto que no hizo.
— ¿Lo ves, directora? ¡Ella intenta inculparme en algo que yo no hice! ¡No sé qué hacer con ella! ¡Es un...! ¡JODIDO PROBLEMA EN MI CLASE!
Lo último sonó como eco en la mente de Marilyn.
Jamás Karen la había dicho un insulto tan cruel que le ha llegado a afectar.
La peli azul apretó sus puños y miró con furia a su profesora.
Después de mucho tiempo aguantando sus maltratos, ya perdió la paciencia.
— ¿Y usted puede dejar de hacerme la vida imposible? ¡¡Eres una bruja!!
Un silencio incómodo se formó en el despacho, mientras que la peli azul se tapa su boca por lo que acababa de decir.
Karen y la directora la miraron con enojo por su actitud.
— ¡Marilyn White! ¡Tu actitud me es totalmente inaceptable en faltarle el respeto a tu profesora! ¡Tendré que llamar a tu madre! — le regañó la directora.
— Pero no fue mi intención, yo...
— ¡No hay excusas, niña! ¡La directora es la quién decide, no tú!
— Dios mío... ¿Qué he hecho? Ahora estaré más en problemas por mi culpa... — pensó Marilyn a punto de llorar.
[•••]
Después de un rato, la peli azul estaba fuera del despacho esperando a que su madre terminé de hablar con la directora.
La joven se encontraba nerviosa hasta no podía parar de temblar, sabía que su madre no le iba a creer y se iba a enojar demasiado.
Deseaba que estuviera Violet para protegerla, pero su amiga se encontraba en clases y no podía ayudarla.
Hasta que escuchó la puerta del despacho abrirse mostrando a su madre con cara de decepción.
Sabía lo que iba a pasar...
— La directora me ha dicho que estás unos 5 días expulsada por faltarle el respeto a tu profesora y no hacerle caso a lo que te diga.
— Mamá, yo...
— No quiero que digas nada, ahora vámonos a casa. Estás castigada 1 semana y no saldrás de casa hasta que sepas comportarte.
Ambas caminan en dirección para la salida del instituto, pero Marilyn no iba a quedarse callada.
— Tú nunca me crees, ¿no? Piensas que yo soy la culpable cuando tú ya me conoces perfectamente. ¡Soy tu hija!
Su madre seguía ignorandola, estaba totalmente enojada que ni siquiera se atrevió a mirarla.
— ¡Por lo menos deja de ignorarme y dime algo!
— ¿Y qué quieres qué te diga? ¿Qué tu actitud fue la mejor en ser una maleducada con tu profesora?
— ¡No fui maleducada! ¡Ella empezó todo con acusarme falsamente de una cosa que yo no hice y me humilló frente a mis compañeros! ¿Crees que eso te parece normal?
— ¡Marilyn, no discutire contigo de este tema en público! ¡Fin de la conversación!
— ¡Vale, pues entonces si te da igual de cómo me siento y mucho menos me crees, no merezco tener una madre tan cruel como tú!
La peli azul se fue corriendo, mientras su madre no paraba de gritar su nombre con el fin de que la escuché.
Pero su hija no la escuchó y salió del instituto, afortunadamente no llamó la atención de sus compañeros ni de su amiga.
Aunque eso no le importaba, ahora quería estar sola sin ser molesta por nadie.
En las calles se encontraba un parque que le gustaba ir, así que decidió entrar con el fin de estar tranquila.
Vigilo por todos lados si estaba su madre, pero no la veía.
Entró en el parque y había pocas personas.
A ella le gusta más ir a lo más lejos del parque dónde no hay nadie y pueda estar relajada.
Se sentó en el césped y miró el cielo soleado.
— Ojalá todo se solucione... Si no tendré que pasar por el resto de mi vida afuera de mi casa y del instituto, dónde no pueda sufrir... — pensó Marilyn melancólica.
La peli azul escuchó un ruido que la asustó, pero se dio cuenta que era su vientre rugiendo.
Tenía hambre.
Había pasado unas tres horas después de haber desayunado una tostada de mermelada junto con un té.
Buscó en su mochila y sacó su almuerzo para el receso.
Era un sándwich de jamón York con queso y un zumo de naranja.
Mientras comía su almuerzo, miraba el paisaje hermoso.
— Sí que tiene buenas vistas este parque. Recuerdo que a mi padre le gustaba sacar fotografías con su cámara.
Marilyn sonrió por lo que dijo, pero luego dio un suspiro triste.
— Extrañó esos viejos tiempos...
Dio un sorbo a su zumo de naranja, pero de repente sintió que un objeto golpeó en su cabeza por atrás.
La peli azul se dio la vuelta y vio que cerca suya había una pequeña esfera que se podía abrir.
Agarró el objeto y miró por todos lados para descubrir quién se lo había tirado, pero no vio a nadie.
— Qué extraño. ¿Quién dejaría una esfera en el parque? Tal vez eso pertenezca a una clase de geometría.
Tenía muchas preguntas en su cabeza acerca de la esfera, pero sabía que uno no iba a venir a responderle todas sus dudas.
Estaba llena de curiosidad por ese objeto, a ella le gustaba mucho las esferas, ya sea en la actualidad o cuando era una niña.
Sí, iba a sonar raro para cualquiera, pero usaba las esferas para coleccionar o abrirlas para guardar anillos o pulseras pequeñas.
La peli azul abrió la esfera para saber si había algo dentro, pero como dice el dicho:
“La curiosidad mató al gato”
Ya que al abrirlo, salió una luz brillante en el objeto haciendo que Marilyn junto con la esfera desaparecieran sin dejar ningún rastro.
Lo que ella no se esperaba que desde ese día es que su vida cambiará por completo...
Fin del prólogo








