Chapter 1
La tranquilidad de vivir en una azotea que da a toda la vista de la ciudad…
A pesar de que en la calle hay varios ruidos por la parte delantera del edificio, la parte de atrás, deja ver el majestuoso paisaje del atardecer que hace que se me olvide aquel ruido de aquella zona.
<< Me encanta salir a respirar el aire, me encanta contemplar cómo se oculta el sol y le va siguiendo el anochecer, dejando ver cómo aparecen las estrellas titilantes y de bajo de ellas los edificios cubiertos de luces que tratan de imitar el cielo>>.
— Ahora si a meterme a mi departamento, que ya hace mucho viento frío. Si no voy a enfermarme.
Dentro del departamento unas horas después...
<< Bueno... ya me di mi atracón de comida está semana, ahora sí mañana juro solemnemente que ahora sí mañana comienzo mi dieta sin ponerme ningún pretexto >>.
Ángela colocó en una libreta horarios para seguir al pie de la letra todo lo que va a comer.
— Ah... cierto necesito poner mi ejercicio, creo que me pondré una rutina muy sencilla, porque si exagero me puedo lastimar y el martes me va a doler todo y lo más seguro es que suspenda mi rutina porque no me voy a poder levantar si me canso demasiado. Ok empezaré con 15 minutos y poco a poco voy a incrementar el tiempo.Tengo que levantarme a las 7 de la mañana para comenzar mi día completo… Ahora sí a dormir se ha dicho...
Al día siguiente...
Bit...bit...bit... sonaba la alarma muy insistente. Estire la mano para apagarla antes de que siguiera insistiendo.
—Ummm, me tengo que levantar todavía está algo oscuro... ummm... tengo sueño aún. Creo que dormiré unos quince minutos más para descansar mejor...
Pi,. pi... cantaban los pájaros afuera de la calle, ya anunciaban que día había comenzado, y era tiempo de que debían apurarse a recolectar su alimento antes de que el sol se volviera muy caliente.
—Ummm. ¿Qué hora es?.
Vi el reloj del celular con los ojos entrecerrados:
— ¡Queeeeeeee! ya son las once de la mañana, otra vez no... me volví a despertar tarde. Maldita sea, siempre me pasa lo mismo.
— << Tengo que hacer el desayuno, pero ya es tarde para limpiar la verdura, eso va hacerme que me tarde mucho, mejor me hago unas tortas y mi café... ya mañana empiezo con calma a hacer un desayuno más sano >>.
Prepare los alimentos rápidamente, es muy fácil cortar un bolillo y ponerle aderezo y embutidos y mientras lo hacía ponía a hervir el agua para el café, terminando me apresure a desayunar, y aún con el último trozo de torta en la boca dije:
— Ahora si, él ejercicio hay que hacerlo.
<< Hay pero aún me encuentro llena, mejor veo una serie, ya mañana lo hago>>.
Y así paso la semana...
Trataba de correr para alcanzar el camión
—¡Espere!... por favor espere —le grite.
Pero me dolía demasiado mi rodilla y aunque trataba de alcanzarlo ... CRACK... trono fuertemente e hizo que se me fuera de lado haciendo que cayera de un sopetón al suelo, quedé casi cerca fuera de la banqueta, que si me pasaba un poco, casi me rebanada la cabeza un carro. Me raspe toda mi rodilla y la gente solo se me quedó viendo.
—¡Ayudenla! —dijo una pequeña anciana que si apenas podía con ella misma.
"Es demasiada gorda" cuchicheaba la gente a los alrededores
—Por favor ayude a la pobre —dijo la anciana a un joven que pasaba cerca de ella.
Mientras yo permanecia aún tirada en el suelo ya que no me podía levantar del dolor.
—Lo siento señora, pero esa señora es demasiada gorda y si la intento levantar de seguro me romperé la columna y ya seremos dos tirados en el suelo —el chico se dio la vuelta y se fue.
—Que muchacho tan majadero, está juventud va de mal en peor.
—<<¿¡Señora!?... Ese idiota como se atreve... si apenas tengo 30 años>> —pensé muy molesta —<<él si acaso tiene 25.
Después la señora se dirigió a mí.
—Te encuentras bien.
—Si señora muchas gracias, solo voy a esperar a que se me pase algo el dolor y me levanto.
—Hay hija si te pudiera ayudar lo haría, pero como ves me es imposible —se veía mortificada por mi estado en el que me encontraba.
—No se preocupe, le agradezco mucho su amabilidad señora.
Una mujer que pasaba con su bebé cerca, se acercó a mi.
—¿Te encuentras bien?
—Creo que si. Me duele mi pierna, voy a esperar a que se me pase el dolor para levantarme.
—Acabo de hablar a una ambulancia para que venga a ayudarte.
—Muchas gracias pero creo que no era necesario.
—Yo creó que si, tienes casi de lado tu rodilla.
Mientras conversábamos llegó la ambulancia. Bajo inmediatamente un paramédico y se me quedó viendo.
—¿Por qué no me avisaron que la accidentada es de talla extragrande? —le dijo a la mujer con el bebé.
—No sabía que debía decir su talla, señor —le respondió.
—Permíteme un momento —, fue hacia donde se encontraba el chófer de la ambulancia eh hizo que saliera para ayudarle.
Cuando me vio el chófer se me quedó viendo, y después giro hacia su amigo y le dijo;
—Pues hay que intentarle compañero.
—Voy por la camilla —dijo el otro y la sacó. La acercó hacia mi.
Entre los dos intentaron cargarme pero no podían con mi peso.
—Lo siento pero esta muy pesada señora —me dijo el chófer.
<<Ummm debo a acostumbrarme a lo de señora, como me molesta esa palabra>> —Lo siento —dije muy apenada.
—Tendremos que pedir ayuda.
Me dejaron en el suelo y fueron a buscar a unos señores, cuando llegaron con ellos entre los cuatro me cargaron y por fin pudieron subirme a la camilla para llevarme en la ambulancia...
Ya llegando al hospital en la entrada llegó otro camillero con una silla de ruedas.
—Hay que cambiarla a la silla de ruedas —dijo el camillero.
Entre los dos camilleros intentaron cargarme y transferirme, pero por mi peso no pudieron hacerlo. Ya después de varios intentos...
—¿Disculpen puedo intentar hacerlo yo por mi cuenta? —les dije viendo qué no podían hacer ya nada por mí, era más mi pena, que por lo que intentaban hacer y no lograban nada. Aparte de que la gente en el hospital se quedaba viendo todo el espectáculo.
—¿Segura señora?
<<Hay en serio que me retuerce el alma que sigan diciendome señora, creo que es lo que más me duele que la rodilla, me da ganas de torcerle el pescuezo, al parecer creo que es una palabra tabú para mi>>.
—Sí, creo que puedo.
Me tomé de la cama como pude y gire para bajar primero una pierna, la que no me dolía y ya después bajar la lastimada —solo me puedes ayudar a cargar y mover la pierna mala —le pedí ayuda y mientras lo hacía uno de los camilleros me acercó la silla y por fin pude sentarme, pero había otro inconveniente; Qué no entraba totalmente en el asiento solo una pequeña parte de mi trasero.
—Creo que no entra bien señora, tendré que ir por una silla más grande, calcule mal — lo anunció demasiado fuerte.
—En esta estoy bien, muchas gracias —. Le dije rechinando los dientes para que ya nos fuéramos de ahí y la gente dejara de burlarse o vernos como un espectáculo —¡vámonos ya! —lo apresuraba.
Una enfermera me llevó rodando en la silla de ruedas hasta llegar con el doctor, después me hicieron una revisión y me mandaron hacer unas radiografías.
—Señorita —me dijo la enfermera.
—Si.
—Ahora que terminamos las radiografías la llevaré para que digan que prosigue sobre su herida.
—Si está bien, muchas —por primera vez alguien me habla bien.