Capítulo unico
Para Velvette la tecnología y redes sociales lo eran todo, ver como las estúpidas e inferiores almas publicaban parte de su vida en un sitio en donver verde cualquiera puede ver y usar a su antojo esa información era bastante estimulante para ella.
Más aún sabiendo que no solo las inútiles almas humanas usaban las redes sociales, si no también grandes entidades como Asmodeus, Octavia de los Ars Goetia, Mammon e incluso el mismísimo Lucifer. Sin duda alguna disfrutaba ver como todos se hundian en un espiral lleno de estupidez y dejaban que los comentarios carcomieran su estilo de vida.
Definitivamente amaba las redes sociales y todo lo que su poder llegaba a abarcar, sin embargo aun no podía entender el estúpido echo de ella viendo los perfiles de las hijas de cierta overlord que detestaba con toda su jodida alma.
Luego de la cancelación de los exterminios las reuniones de los overlords se habían echo más constantes, tanto que inclusive el mismísimo Lucifer había decidido participar en una y ordenarle a los overlords que tomen cartas en el asunto en caso de que el cielo vuelva a atacar.
Lo que significaba que Velvette tuvo que ver más seguido a esa maldita vieja, que se creía la puta ama de todos y darse cuenta de que la infeliz se veía mucho mejor con el cabello suelto que con ese escandaloso peinado que simulaban ser cuernos.
—Carajo ... se ve malditamente sexy —suspiró mientras sacaba una de sus manos de su pantalón.
Cuando se dio cuenta de la porquería que había echo con sólo ver a la overlod en una fotografía junto a sus hijas, tiró su teléfono lo más lejos que pudo. Se quito los pantalones que traía puestos y los quemo en un intento de desaparecer la evidencia de su calentura anormal.
Pronto unos toques en su puerta la hicieron reaccionar, respiró profundamente antes de abrir; busco entre sus cosas pantalones nuevos y se los puso; fue a abrir como si no hubiera pasado nada y vio a Vox esperando que abriera.
—¿Qué es lo que quieres ahora? —preguntó, el otro enarco una ceja y negó con lentitud.
—Hay otra reunión, Val y yo estamos muy ocupados; así que pensamos que fueras tu a representarnos.
Velvette lo miro con el ceño fruncido, es obvio que ese "estamos muy ocupados" significaba cojer sin parar mientras ella no estaba, suspiro, no había otra cosa que pudiera hacer asi que simplemente asintió y cerró la puerta con fuerza. Ciertamente era molesto ir a una reunión con unos viejos, pero habían buenas cosas allí; por ejemplo que Carmilla iría y de seguro la notaria.
Una sonrisa sádica y engreida se formó en su rostro, utilizaría uno de sus conjuntos más sensuales solo para que aquella vieja de mierda por fin la notará.
Llegó a la sala se reuniones de los overlords, la mayoría ya estaba sentado en su respectivo asiento; Velvette tomó una silla cualquiera y se sentó, se aseguró de que su pecho sobresaliera un poco del corsé que llevaba puesto. La reunión inició y para llamar un poco más la atención decidió no hacer ningún tipo de ruido; Carmilla la miró con desconfianza y los otros igualmente.
—Como saben el plan Como contingencia en caso de que el cielo vuelva a atacar —hizo una pausa solo para mirar a Velvette.
Esta le sonrió con sorna, levantó un poco más su busto. Vio como la mayor abría un poco los ojos y apartaba la vista con rapidez, soltó una pequeña risilla casi imperceptible para el resto.
La mayor continuó hablando y Velvette solo presto atención al lindo trasero de la mayor, las piernas tan torneadas y fuertes y sobre todo esos dedos relativamente grandes. La menor seguía odiando con todas sus fuerzas a Carmilla, por el maldito echo de ser tan malditamente deseable.
—Bueno, Alastor ... como van las cosas en aquel hotel tuyo —preguntó.
—¡De maravilla! Varios nuevos pecadores se han unido en la tarea de redimirse.
El tono tan caracteristico de voz de Alastor a Velvette le parecía bastante tierno; nunca entenderá porque Vox le tenia tanto odio al demonio de la radio.
La reunión finalizó, los overlords comenzaron a salir de la sala e incluso varios se despidieron de ella mostrando un atisbo de respeto. Velvette sonrió engreida y se dispuso a salir de la sala hasta que las huesudas manos de alguien la detuvieron.
—Bolas arrugadas —mencionó con algo de desinterés al ver a Zestial.
El mayor soltó un pequeño gruñido al oír aquel inusual apodo que le había puesto la chica.
—Espero poder seguir viendo ese buen comportamiento en las siguientes reuniones Velvette, te has ganado el reconocimiento de todos aquí —luego de aquellas palabras tan condescendientes se marchó del lugar.
Aunque sentía algo de felicidad al saber que la mayoría tenía algo de respeto hacia ella, aun no había logrado nada con Carmilla; el pequeño momento de antes no había significado nada pues la mayor dejo de verla en ese mismo instante y comenzó a prestarle más atención al resto de los overlords.
Suspiro con bastante cansancio, decidió irse de aquel lugar.
—Velvette —la mención de su nombre la hizo girarse sobre sus talones.
Carmila estaba parada a una distancia de dos metros, la mayor comenzó a acercarse lentamente y Velvette empezaba a hartarse de la demora de la mayor.
—¿Qué mierda quieres anciana? —preguntó con burla y algo de fastidio. Carmilla gruñó ante la forma tan irrespetuosa de hablarle.
—Me parece que no has quitado esa pequeña falta de respeto tuya hacia tus mayores ... pero tal parece que has mejorado —La felicitó. Velvette sonrió, mordió un poco su labio; se aseguró de que su pecho nuevamente sobresaliera. Deseaba que la mayor ls viera.
Sin embargo Carmilla quito la vista rápidamente del pecho de la más pequeña, algo que enfureció un poco de más a Velvette. La mayor decidió irse lo más rápido que pudo, pero la mujer mas pequeña le tiro del cabello e hizo que se volteara para verla.
—¿Que diablos te pasa? —preguntó indignada, Velvette le sonrió con picardia y se acercó lo suficiente.
—Tu has estado en mi mente durante toda la puta semana y ahora me vas a ayudar.
Carmilla abrió los ojos ante aquellas palabras tan inusuales y se sorprendió aún más cuando Velvette la empujó contra la mesa y se sentó sobre ella. Las manos de la menor pasaron por todo su torso y se posaron en su pecho.
—¿Que ... que haces? —tartamudeo, en su rostro había aparecido un pequeño sonrojo; algo que personalmente a Velvette le parecía adorable.
La menor se relamio los labios y se acercó con toda intención de provocar algo más en la mayor; beso su cuello dejando pequeños chupetones. Carmilla no pudo hacer nada más que suspirar, nunca se había dado cuenta de lo sensible que era; vio como Velvette se quitaba el corsé que llevaba puesto y mostraba unos senos medianos.
Carmilla enseñó sus colmillos, esta situación era interesante; sus pensamientos solo derivaban en morder y chupar los senos expuestos de la más baja.
—¿Madre? —la voz de Odette la hizo regresar a la normalidad, rápidamente tomó a Velvette en brazos y la escondió por algún sitio de aquella sala de juntas.
—Querida ... emm pensé que ya habías regresado a casa —desvío la mirada e intentó aclararse la garganta.
—Te estábamos esperando, ¿sucede algo?
Carmilla intentó buscar alguna excusa, para que su hija no sospechara de su reciente encuentro con la overlod más pequeña.
—Eh ... yo demorare un poco más, puedes ir con tu hermana a casa —ordeno, Odette asintió y salió de aquella sala.
Al poco rato Carmilla volvió al lugar en donde habia escondido a Velvette, la demonio masadeaba sus pechos, su ropa estaba desarreglada y la falda que usaba ese día un poco más arriba de lo habitual.
—Mierda —masculló
Velvette era todo un desastre de gémidos, Carmilla la había llevado hacia la habitación en donde comúnmente Zestial y ella discutían temas un tanto más íntimos.
Su ropa estaba tirada por la mayoría del lugar y Carmilla no había reparado en nada cuando comenzo follarsela; debía admitir que la mayor era buena en este ámbito, adoraba que los dedos de Carmilla la toquen en zonas específicas y le brindaran una enorme satisfacción.
—Quítate ... esa estúpida ropa —jadeo intentado detener el movimiento de los dedos de Carmilla.
La mayor accedió a regañadientes, sacó sus dedos del interior de Velvette y comenzo a quitarse la ropa, la menor observaba con lujuria el cuerpo bien tratado de Carmilla. Finalmente volvió al ataque, los pechos de Velvette fueron los primeros y por supuesto la menor no dejaba de gémir el nombre de la mayor.
Los dedos de Carmilla se volvieron a adentrar en el interior de Velvette, la menor comenzó con el balanceo de sus caderas contra los dedos de la mayor.
—¡Mierda¡ ¡solo un poco más! — gimió, Carmilla sonrió satisfecha por esto y movió sus dedos un poco rápido.
—Vamos querida —Carmilla alento a que se corriera, Velvette usando la fuerza que le quedaba se lanzó contra la mayor y atrapó sus labios en un beso desesperado.
Carmilla lo aceptó y lo continuo con algo más de intensidad, finalmente Velvette se corrió, la mayor sonrió al ver el linda expresión que había echo. Sacó sus dedos y comenzó a lamerlos, Velvette recuperaba el aliento; veía como Carmilla deslizaba su lengua por sus largos dedos.
Mordió su labio una vez más, esa acción la había vuelto a exitar; deslizó sus manos por todo su cuerpo y llegó hasta su chorreante intimidad.
—Oye anciana. —Carmilla volteo a verla con algo molestia —Aún no acabas —y con esas palabras separó sus labios mayores dándole mejor vista a Carmilla.
La mayor sonrió, se acercó y comenzó a devorar el coño de la menor; Velvette no dejaba de gémir el nombre de Carmilla, enterró sus pequeñas manos en el cabello de la mayor y la acercó un poco más.
Sin duda alguna esto no era nada de lo que Velvette esperaba, pero le alegraba poder disfrutar de un buen rato con Carmilla y que esto durará un poco más de tiempo.
Finalmente todo terminó, Velvette estaba acurrucada en el voluptuoso pecho de Carmilla; le enseñaba algunas fotografías que tenía con Vox y Valentino. La mayor comentaba algunas cosas sobre las mismas y Velvette por supuesto le respondía con un poco más de amabilidad.
De rato en rato la menor le pedía algunos besos, a los que la mayor aceptaba sin problemas. Nunca pensaron en terminar así, después de todas las cosas que se habían presentado; tener sexo, terminar acurrucadas viendo fotografías y comentandolas.
Velvette regreso a su casa, tenía una sonrisa enorme en la cara; antes de irse terminó por dejarle algunos chupetones más a Carmilla. Valentino se encontraba recostado en el sillón de la sala de estar, cuando oyó la llegada de Velvette se levantó y fue directo hacia ella.
—¿Se puede saber en donde mierda estabas? —preguntó Valentino histérico.
Velvette lo ignoro monumental mente y se fue directo a su habitación. El demonio polilla se enojo y comenzó hacer un enorme berrinche; Velvette se quito la ropa, desató su cabello, tomo su teléfono y tomó una fotografía.
Luego de enviar, procedió a escribir un mensaje.
>Espero que te guste ♡
No puedo esperar a verte mañana<
Velvette sonrió, sin duda alguna había dejado una pequeña huella en Carmilla Carmine, solo faltaba poco para que las hijas de la mayor también comenzarán a llamarla "mamá". Y por supuesto Carmilla también había dejado muchas huellas en ella, si bien Velvette no deseaba ningún tipo de relación amorosa, quizá debía sucumbir a todo lo que Carmilla le ofrecia; después de todo la maldita vieja de mierda sabía enamorar de maneras peculiares.
Luego se su pequeño encuentro al día siguiente, Carmilla comenzó a mandarle flores y no solo flores, le enviaba los chocolates más caros de todo el infierno, regalos de los más costosos y la invitaba a citas en los otros anillos del infierno.
Velvette a pesar de todo eso, aún no se sentía segura; le gustaba disfrutar de todo lo que Carmine era capaz de ofrecerle, pero ¿y si eso se acababa un día?
¿Desde cuándo se había vuelto tan vulnerable? Tomó su teléfono y pensó en hacer lo más estúpido que podría habercele ocurrido. Publicó todas y cada una de las fotografías que había tenido en todas y cada una de las citas que había tenido con Carmilla.
Las redes explotaron y se convirtió en una noticia demasiado escandalosa, los medios no dejaban de hablar de ellos y por supuesto casi al instante instante su teléfono sono. Carmilla sin duda alguna estaba al pendiente de la mayoría de cosas que hacía su ¿novia?
》¿Hola? –contesto Velvette en tono inocente.
—¿Vel que mierda hiciste? —preguntó enojada.
》Solo marque territorio, esas malditas perras deben saber a quien le perteneces –usaba ese tono sensual que tanto le gustaba.
—Debiste consultarlo antes conmigo —suspiró, no podía enojarse con Velvette era demasiado linda.
》Lo se, lo sé ... que te parece si preparas esa linda boca tuya para esta noche, esta vez yo invito –y con eso colgó el teléfono.
Carmilla suspiró, esta mocosa irrespetuosa la tenía en cierta forma comiendo de su mano y para ser exactos le encantaba.