Eʟ Lᴇɢᴀᴅᴏ Sɪʟᴠᴇsᴛʀᴇ

Summary

Senshi, el último heredero de un legado ancestral, se encuentra enfrentando una antigua oscuridad que busca corromper el legado de su familia. Mientras su aura pura y pacífica representa la esencia de su linaje, fuerzas opuestas buscan desequilibrar el orden establecido. En medio de esta lucha entre la luz y la sombra, Senshi se ve obligado a defender su legado ancestral mientras busca preservar la esperanza en un mundo envuelto en misterio.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

1. Sᴇᴍɪʟʟᴀs ᴅᴇʟ Mɪsᴛᴇʀɪᴏ

En las profundidades de un bosque, un joven niño de tan solo 5 años se sumergía en un mundo de maravillas naturales. Sus ojos brillaban con asombro y fascinación mientras al observar el ballet silencioso de las hojas danzantes y escuchaba el susurro melodioso del arroyo cercano. La conexión del infante con la naturaleza era innegable.


Corría de un lado a otro jugando con los animales cercanos, mostrando una sonrisa de alegría pura.


Su pelo blanco se mecía con el suave viento de primavera, su estación favorita.


Sentándose de espaldas a un árbol, miraba hacia el cielo, curioso de lo que había más allá de los bosques de Yakushima.


Quería explorarlo, ver más del mundo, fuera de esa isla que aunque la adoraba con todo su ser, sentía la necesidad de salir de ahí para viajar por el mundo, ver el resto de la naturaleza a la que tanto amaba.


Levantó en alto su mano, apuntando hacia el cielo, como si quisiera tocar las nubes.


La voz de su madre lo sacó de sus pensamientos.


ー⁠¡Senshi! -Al girarse a verla, mostró una tierna sonrisa. Su madre caminaba hacia él con una expresión contenta y una canasta llena de comida para los dos. ー⁠Hora de almorzar.


Con esas palabras, Senshi se levantó, corriendo rápidamente hacia ella y abrazándola.


Sentándose frente a la mesa que su madre había traído, esperó a que esta sacará todo el almuerzo que ella misma había preparado. Curioso por la ausencia de su padre, llamó la atención de su mamá.


ー⁠¿Papá no nos acompañará hoy? -Preguntó, ladeando su cabeza hacia un lado, mientras su madre terminaba de ordenar los alimentos.


ー⁠Tu padre decidió quedarse en casa hoy, tus abuelos vinieron de visita. -Esas palabras alegraron mucho más su día, amaba pasar tiempo con sus abuelos, siempre tenían algo para contar. ー⁠Muy bien, cariño, a comer.


Dando un asentimiento, el pequeño niño se dispuso a comer felizmente su comida, algo bueno para él, ya que en la tarde debía entrenar con su padre.


ー⁠Menudo banquete. -Halagó, viendo encantado su plato.


Su madre rió y levantó su mano, dejando que un pequeño pájaro blanco se pose sobre esta.


ー⁠Asegúrate de dejar limpio el plato, ¿sí? -Dijo, a lo que el pequeño asintió con ánimos, almorzando tranquilamente.


ー⁠«Mi pequeño Senshi, es tan increíble lo rápido que has crecido, hace nada eras un bebé al que podía cargar con un sólo brazo y ahora.. eres un precioso niño saludable de 5 años que va de aquí para allá, jugando con los animales.» -Pensó la mayor, viendo con ternura y amor a su hijo. Había pasado toda su vida en esa isla, aislada de los peligros del mundo exterior. Tanto ella como su esposo nacieron y crecieron allí, ambos siendo unos amantes de la naturaleza, por algo se convirtieron en guardabosques.


Al enamorarse, no tardaron en empezar a salir, amando cada momento que pasaban juntos. A los 22, habiendo cumplido 7 años de haber empezado su noviazgo, su novio, Takeo, le pidió matrimonio en ese mismo bosque. Ese había sido el día más feliz de su vida, hasta que dos años después nació su pequeño, Senshi Hayashi, su mayor orgullo de ella y de su esposo, incluso podía decir que de toda la familia.


Desde que nació, sus familias se habían unido aún más, con tal de compartir con el nuevo integrante más importante de sus vidas.


Se había hundido en sus pensamientos, Senshi la miraba curioso.


ー⁠Mamá, voy con papá, ya es hora de entrenar. -Avisó tocando la mano de su madre.


Hikari abrió los ojos, mostrándole una hermosa sonrisa y dándole un asentimiento permisivo.


ー⁠Vé con cuidado, pequeño. -Dijo, y su hijo asintió, corriendo rápido a su casa para ver a su padre, siendo visto por su mamá, que no borraba su sonrisa. ー⁠«Eres más especial de lo que imaginas, mi pequeño arbolito nevado.»


Mientras Senshi corría por el bosque, el ballet de las hojas continuaba, a la vez que por los árboles podía ver algunos monos observándolo.


Amaba eso, amaba la naturaleza... Si supiera que fuera de aquella isla, mucha gente amenazaba aquello que amaba.


𝙷𝚘𝚛𝚊𝚜 𝚍𝚎𝚜𝚙𝚞𝚎́𝚜.


Al caer la noche, Senshi cayó dormido sobre su cama, siendo transportado a un reino de sueños donde el tiempo y el espacio se desdibujaron. En medio de la neblina onírica, fue testigo de algo desconcertante, que lo hizo mantenerse quieto en su lugar, observando con atención.


Un hombre desconocido se encontraba de pie frente a él, su pelo era negro con leves mechas de color plata, sus ojos eran verdes, igual que las hojas de los árboles. Llevaba un dogi que a la vista era algo antiguo, totalmente blanco con leves detalles negros.


El hombre se puso en una posición de pelea que jamás había visto, y sin que se lo esperara, lanzó un golpe al aire que sacudió violentamente las hojas del alrededor.


El niño movió su vista de lado a lado por el bosque. Por lo poco que podía ver, habían símbolos muy particulares en las piedras y en algunos árboles, además de unos emblemas que se le hacían extrañamente familiares.


La niebla de pronto fue dispersada con un golpe del hombre bicolor.


Senshi volvió a verlo con asombro, notando que llevaba un amuleto en su cuello.


Desplegaba un poder misterioso que parecía entrelazarse con la misma esencia del mundo que lo rodeaba. El aura que lo rodeaba demostraba una calma y pureza que nunca había visto en su vida, poniéndole la piel de gallina. Con cada acción del hombre, las hojas se movían a su alrededor, con cada golpe que daba al aire, parecía salir una luz de sus puños; estaba fascinado.


Cada cosa que ese joven hacía lo tenía sorprendido, su forma de conectar con la naturaleza, moviéndose con tanta libertad que parecía tener el control total sobre el área en la que se encontraba.


Algo dentro de él se revolvía al verlo, sentía una sensación de familiaridad al estar cerca suyo y ser testigo de sus habilidades.


Quería ser como él.


Entonces, el hombre se giró a verlo, mostrándole una sonrisa, rodeándose rápidamente en un remolino de hojas y desapareciendo, como si nunca hubiera estado ahí.


Los ojos de Senshi se abrieron con sorpresa, su corazón latiendo con una mezcla de asombro y anhelo por comprender aquel suceso inexplicable.


La mañana siguiente trajo consigo un nuevo sentido de propósito para él, uno el cual no comprendía.


Al levantarse de su cama, caminó rápidamente al baño y se lavó la cara, luego sus dientes, y por último se dio un buen baño. Al salir de su casa, corrió nuevamente hacia el bosque. En ese sueño, pudo ver que todo era más antiguo, como si hubiera sido enviado al pasado.


Mientras jugaba entre los árboles centenarios, parecía encontrar consuelo en la presencia silenciosa de la naturaleza, como si compartiera un secreto con cada hoja y cada criatura que lo rodeaba. Un aura de misterio comenzaba a rodear al joven niño, preludio de un secreto ancestral que aguardaba ser desentrañado.


Se encontraba caminando por el bosque, mirando curioso cada árbol, intentando encontrar siquiera uno de los símbolos que vio en su sueño, pero al no haber resultado, se rindió, dando un suspiro largo y sentándose de espaldas.


Posando su vista en uno de los árboles, se dio cuenta, estaba exactamente en el mismo sitio que aquel hombre. Algo dentro de él se preguntó: "¿Qué era ese poder?" Más importante, "¿quién era ese hombre que se le hacía tan familiar?" Tantas preguntas, pero ninguna respuesta.


A medida que el día transcurría, el pequeño interactuaba con los miembros de su familia, quienes irradiaban una calidez familiar impregnada de historias pasadas y tradiciones arraigadas en la tierra misma. Cada gesto y palabra resonaban con la herencia ancestral que fluía a través de sus venas, aunque él aún no podía comprender completamente su significado.


Mientras entrenaba con su padre, su cabeza seguía pensando en aquel sueño, el cual lo tenía inquieto.


Por estar desconcentrado, su papá logró tirarlo al suelo, mirándolo con una sonrisa y una expresión de curiosidad.


ー⁠¿Qué ocurre, campeón? Estás algo distraído hoy, ¿pasó algo? -Senshi negó, volviéndose a levantar para correr hacia su padre, buscando como todos los días, acertar siquiera un golpe, fallando en el intento.


Al caer la tarde, Senshi se acercó a su abuela, una mujer sabia cuyos ojos centelleaban con el conocimiento antiguo del mundo natural. La conversación que siguió entre ellos sembró las semillas del descubrimiento y la búsqueda personal que definirían el destino del niño.


ー⁠Abuelita... ¿Hay historias de nuestra familia que vayan más allá de nuestras propias experiencias? ¿Algo que esté escrito en libros?


Su abuela le mostró una sonrisa dulce, acariciándole la cabeza y disponiéndose a hablar.


ーMi niño, ¿a qué viene esa pregunta? ¿hay algo que te tenga inquieto?


Senshi infló sus mejillas en un puchero, dudoso de si contárselo o no. Se tomó su tiempo para pensarlo, pero finalmente se decidió.


ー⁠Es que… tuve un sueño muy raro. -Confesó, a lo que su abuela palmeó su pierna, invitándolo a sentarse, a lo que él sonrió y se subió, siendo abrazado por ella.


ー⁠Cuéntame, pequeñín, ¿qué soñaste?


ー⁠Bueno.. es difícil de explicar… estaba en un bosque, idéntico al que suelo ir a jugar, pero todo era distinto, habían emblemas y símbolos tallados en algunos de los árboles, y en el centro del bosque había un hombre. Él… llevaba un amuleto en el cuello, y también habían símbolos tallados en las piedras.


Su abuela se sorprendió por lo que su nieto le contaba, recordaba que su madre solía contarle historias sobre su familia, sobre unos guerreros que se dedicaban a proteger la naturaleza con uñas y dientes, incluso llegando a usar un poder que hoy en día dejaría en ridículo a los héroes.


Ella no creía del todo esas historias hasta ese día, pues parecía otro cuento que su mamá le contaba para que ella durmiera tranquila y cómoda.


Con una sonrisa acarició su blanca cabellera, disponiéndose a contarle la misma historia que su madre, y aveces su padre, le contaban cuando era niña.


ー⁠Mijo, escucha con atención. -Senshi asintió. ー⁠Hace mucho, en nuestra familia, existieron unos valientes guerreros. Su propósito era cuidar a toda costa de la naturaleza, y todo lo que fuera parte de ella. Usaban tanto su cuerpo, como también un poder único para defenderla. Este poder venía de la naturaleza misma, y mientras más conexión tuviera el usuario con esta, más poderoso se volvía. -La cara del pequeño era de asombro, y a la vez de maravilla.


ー⁠Pero como toda historia, no todo era color de rosa. Estos guerreros también tenían enemigos… seres perversos que amenazaban el bienestar del mundo con tal de alcanzar sus objetivos. Estos malvados buscaron obtener el poder de los guerreros por siglos, pero siempre fracasaron, pues no eran dignos de portar tal poder, no cuando tenían sus corazones tan podridos. -Senshi escuchaba con atención a su abuela, recordando con más detalle su sueño.. ese hombre era uno de esos guerreros, de eso estaba seguro.


ー⁠Abuelita.


ー⁠¿Mmmh? -La anciana detuvo su relato para escuchar a su nieto.


ー⁠Uno de esos guerreros estaba en mi sueño… era tal y como lo describiste, se podía sentir en su aura, tenía un poder increíble, y cada que atacaba físicamente, las hojas se movían a su alrededor.. y cada que daba un golpe al aire, parecía salir una luz de sus puños. No lo entiendo, abuelita… ¿Por qué estaba ese señor en mi sueño? ¿Por qué me sonrió..?


Su abuela estaba perpleja, jamás había esperado que su nieto soñara algo así. No pudo responderle, por lo que sólo le acarició la cabeza.


Así concluyó el primer capítulo, marcando el comienzo de un viaje extraordinario para un joven niño cuyo amor por la naturaleza se entrelazaba con un legado ancestral lleno de secretos por descubrir.