Donde todo inició
Una gran tragedia estaba ocurriendo en la aldea de la hoja, el kyubi estaba atacando y dejando a su paso mucha destrucción y muertes. Se escuchaban los llantos desolados de una pequeña criatura. Había pasado no mucho tiempo desde que todo inició, pero aun así los ninjas creyeron que ya habían evacuado aquella zona. Kakashi se acercó al lugar donde provenía el llanto, tenía el corazón a punto de salirse de su pecho, conocía muy bien aquellas calles, sabía quién vivía cerca y rogaba para que aquella persona estuviera a salvo.
Pero sus súplicas no fueron escuchadas. Dos cabezas pelirrojas se ven, Kakashi corre en esa dirección, toma a la bebé, que al momento de sentir calor humano se calma. A unos pasos de distancia estaba aquella mujer que conocía tan bien.
—Nozomi-san… —su nombre salió en un hilo de voz al ver a aquella mujer ser aplastada por lo que era una de las casas del lugar —. La voy a ayudar, por favor, resista.
—Kakashi, cuida de mi niña… —susurró ella, mientras se alcanza a ver a lo lejos una barrera aparecer —. Cuida de Mito, que no se aleje de Naruto… que sepa de mí y su familia.
—La tengo que ayudar, Nozomi-san
—Júralo, Kakashi
—Lo juro, lo juro
Y antes de poder hacer algo más, más casas empiezan a desplomarse. Ahora sí que no había esperanza. La barrera estaba levantada, no podrían ayudar a Minato o a Kushina, Nozomi estaba muerta, Kakashi ni siquiera tenía la certeza de que Naruto estuviera vivo, y de ser el caso, ¿qué pasaría con ambos? ¿Los separarían? No conocía la respuesta a esa pregunta y a muchas otras que circulaban por su mente. Mito apenas tenía cinco meses y Naruto, si todo salía bien, acababa de nacer, ambos necesitan de sus padres y Mito ya los perdió a ambos.
Unos años atrás, Nozomi Uzumaki conoció a otro integrante de su clan en una misión, fue cuestión de tiempo para que ambos empezaran a salir y se casaran, pero su Kaito murió en misión antes de que Mito naciera.
Nozomi y Kushina eran muy buenas amigas, ambas pelirrojas y con un carácter similar, no fue ninguna sorpresa cuando Nozomi le pidió a Kushina y a Minato ser los padrinos de Mito. Tampoco fue sorpresa que ellos le pidieran a ella ser madrina de Naruto. Los tres confiaban plenamente en el otro para poder cuidar de sus hijos en casos de que algo les llegase a suceder, pero nunca se les vino a la cabeza la posibilidad de que algo les ocurriera a los tres la misma noche.
Cuando el ambiente se calmó y todo el peligro cesó, ahora tocaba reconstruir la aldea y ayudar a las personas que lo necesitaban. Kakashi, en vez de estar afuera junto al resto de ninjas, estaba en la oficina del Hokage con la bebé en brazos, ella estaba completamente dormida y se aferraba su ropa como si temiese que le separasen de él.
—Me gustaría pedir su tutela —dijo él, sorprendiendo así al hokage
—¿Estás seguro de eso? Tienes 14 años, es una gran responsabilidad
—Le juré a Nozomi-san que cuidaría de Mito y eso haré —el hokage asintió dando el visto bueno —. ¿Qué pasó con…?
—Estará en buenas manos, pero no debe saber la verdad, le abrumaría —respondió el anciano
—¿Entonces simplemente se le ocultará quienes son sus padres y porque no están con él? ¿Se le ocultará que es lo que posee dentro? Puede que él no lo sepa, pero la gente sí y ellos tienen memoria —replicó el de cabello gris —. ¿Siquiera permitirán que pueda relacionarse con Mito?
—No me atrevería a prohibir que se relacione con ella…
—Le ocultarán lo demás, entonces… ¿Cómo le llamarán?
—Naruto Uzumaki, si te sientes mejor, pueden decirle el parentesco que tiene con Mito, así se tendrán mutuamente.
Han pasado unos cuantos años desde ese suceso, se puede ver una cabellera rubia junto a una pelirroja correr por la aldea entre risas.
—¿Crees que el viejo se enoje? —preguntó la pelirroja
—No, nunca nos toma en cuenta ¿Por qué lo haría ahora? —respondió el rubio
Ambos siguieron corriendo hasta que Naruto se detuvo para ver unas máscaras, eso no tendría nada de malo, de no ser por el dueño de la tienda, esa persona empezó a insultar y tratar mal al rubio llamando demonio. Mito escuchó esto y regresó en sus pasos hasta donde estaba Naruto, podía ver al rubio triste, ella solo pudo reaccionar mostrándole el dedo del medio al señor que se dio la vuelta, ofendido.
—No los escuches, además, estaban bien feas esas máscaras, Kashi tiene unas más bonitas, de seguro podría prestarte una —le dijo ella para animarlo —. Naruto…
—¿Por qué me tratan así, Mito?
—Son tontos —respondió ella —. Da igual lo que ellos digan, les demostraras al mundo lo bueno que eres y yo estaré a tu lado para ayudarte y para protegerte, es una promesa.
Aquella promesa se selló con un apretón de manos y un abrazo.
—Ahora vamos o Kashi me va a regañar
El lazo entre ellos se fortaleció con el paso de los años y cuando entraron a la academia ninja esto no cambió, siguieron tan unidos como siempre e incluso lograron hacerse amigos de Shikamaru y Chouji, ellos, a diferencia de muchos otros, se mostraron diferentes, como personas que no juzgaban, o por lo menos no demostraban interés en lo que los demás decían de Naruto.
Sentían que en verdad podían confiar en ellos.








