¿Destino?

All Rights Reserved ©

Summary

Un puente, dos almas rotas que se encontraron por casualidad... ¿o fue el destino?

Genre
Romance
Author
Emma
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

¿Destino?

Era una noche lluviosa, un chico viajaba en su carro a una baja velocidad, la lluvia cada vez aumentaba, gracias a que la carretera estaba despejada, el observaba todo tranquilamente, era raro, todo estaba como siempre, pero a él le encantaba como se veía la cuidad cuando llovía, sobre todo, el aspecto de un puente en especial.


Al voltear hacia la derecha observó a un chico rubio a punto de caer del puente, lo que hizo que rápidamente se detuviera y bajara del auto corriendo hasta donde él se encontraba.


Al estar cerca lo toma del brazo jalándolo hacia atrás, notó sus ojos rojos y algo hinchados, señal de que había llorado mucho, por más que las gotas de lluvia camuflaban sus lágrimas, era algo obvio el que aún seguía llorando.


En cuestión de segundos, la mirada del rubio cambió, de sorprendido y triste, a molesto e incómodo, él se apartó soltándose del agarre del desconocido.


-No es la solución. -pronunció el desconocido luego del largo rato que se miraron fijamente.


-¿Tú qué sabes? -contestó tratando de sonar molesto, pero su voz sonó algo quebrada lo que le hizo desviar la mirada.


-Lo que sé es que esta no es la solución. -caminó acercándose al puente y se cruzó de brazos al darse la vuelta, el rubio solo se mantuvo en silencio-. Se que soy un completo desconocido, pero me han dicho que es bueno desahogarse con alguien que no conoces porque sabes que no lo volverás a ver y te hace sentir mejor, así que, ¿te gustaría hacerlo?


-El rubio cerró los ojos un momento y suspiró -. Te estas mojando, deberías irte, te enfermaras, no sirve de nada que hable contigo.


-¿De verdad crees eso? -dio un paso adelante-. No importa, da igual si me enfermo, desahógate, te hará sentir mejor, ya verás.


El chico sonrió, su sonrisa se veía sincera, también le daba una especie de calma al rubio, este suspiró intentando decir algo, pero aún no se sentía seguro, el pelinegro notó esto y retrocedió sentándose cerca del puente, dio unas palmaditas a su lado indicándole al rubio que se sentara a su lado, este obedece con algo de nervios esperando a que el desconocido empiece.


-Escucharé todo lo que tengas que decir, no te preocupes, así que, ¿qué pasa?


-El rubio se toma un momento para tomar aliento y empieza-. Estoy cansado de absolutamente todo, desde pequeño siempre tuve que ser perfecto, soy hijo único de una familia con buena posición social, muchos esperaban mucho de mí, nunca tuve tiempo de hacer verdaderos amigos, estaba rodeado de puros niños y adultos ricos despreciables, yo nunca pude ser como mis padres querían, siempre minimizaban mis problemas, solo quería ser normal, pero me prohibían las cosas que supuestamente interferían en mi camino a la perfección.


El pelinegro escuchaba atentamente cada palabra y veía de reojo como al chico le temblaban las manos.


-En mi familia y circulo social de mis padres está mal visto el acudir a un psicólogo, ellos creen que es solo para gente loca y sobre todo, imperfecta, un día decidí mentirles y tener una consulta, me desahogue con él y me dijo que si no me arriesgaba a detener a mis padres, mi estrés podía traerme muchas consecuencias, además que estaba entrando en una profunda depresión, desgraciadamente, mis padres me descubrieron, dijeron que estaban decepcionados de mí, que no entendían como no aprovechaba la vida que tenía gracias a ellos, yo no tengo a nadie, mi familia materna y paterna está del lado de mis padres, y no tengo amigos... -se detuvo por un momento-. ¿Sabes? -el rubio sonrió-. Tuviste razón, si se sintió bien decirte todo esto, por lo menos lo supo alguien antes de hacer una estupidez.


-No es estúpido -habló de inmediato, aunque intentó relajarse debido a que el tono había sido algo brusco-. Para mí, los que han decidido suicidarse en realidad fueron personas llenas de coraje... porque no cualquiera puede... muchos dicen que lo harán, pero cuando están a punto de hacerlo el miedo nos consume... si quieres hacerlo y sientes que puedes, hazlo, no te detendré, pero si quieres hacer el intento de descubrir que la vida si puede ser linda, no lo hagas.


-El rubio se giró a verlo algo incrédulo-. ¿Y cuál es tu plan para eso? -el chico sonrió levantándose y tomándolo del brazo lo llevó a su auto-. ¿Qué crees que haces?


-Ven conmigo, quiero enseñarte un lugar, no te haré nada malo, lo prometo... -el pelinegro pensó un momento si lo que quería decir era adecuado-. Además, ¿no quieres morirte?


-Si, pero sin dolor.


-Ibas a tirarte de un puente, si querías morir sin dolor hubieras tomado pastillas.


El rubio solo desvió la mirada entrando al auto, el chico sonrió entrando también y comenzó a manejar.


El viaje duro aproximadamente unos 20 minutos, ninguno dijo ni una sola palabra. Pronto llegaron a lo que parecía ser una pequeña cabaña luego de adentrarse un poco al bosque.


-"Si, definitivamente hoy voy a morir" -pensó el rubio.


Ambos bajaron y el pelinegro abrió la puerta dejando que el chico entrara primero, al prender la luz tenía la apariencia de una casa normal, era pequeña, pero con el suficiente espacio para una persona, el rubio no entendía si debido a que siempre se sintió incómodo en la casa de sus padres y sus conocidos, la casa del desconocido le trasmitía paz.


-Sígueme. -le indicó el chico caminando hacia una puerta al fondo.


-Claro, la sangre es difícil de limpiar, los sillones puedes arruinarse. -habló con cierto sarcasmo sin dejar de ver la casa.


-El pelinegro solo suspiró-. Que no voy a hacerte nada malo.


-Qué lástima.


De nuevo, el pelinegro abrió la puerta dejando pasar al chico primero, al prender las luces, se dejó ver un vivero con muchísimas flores de distintas formas, colores y tamaños, era de gran tamaño a comparación con la casa, estaba muy bien organizado, lo que hizo que el rubio colocara una expresión de asombro, miraba de arriba a abajo y de izquierda a derecha mientras caminaba por todo el lugar, pronto, una sonrisa iluminó su rostro.


-¿Te gustan? -preguntó acercándose al chico.


-¡Por supuesto! ¡Esto es hermoso! -se giró a ver al chico aún con una sonrisa, pero se avergonzó un poco y se dio la vuelta tocando ligeramente unas rosas.


-Me alegro. -contestó con una sonrisa, aunque el chico no pudo verlo.


-¿Como lograste todo esto? -preguntó el rubio después de un tiempo


-Descubrí este lugar cuando escapé de casa. -el pelinegro soltó una risita, el chico dejó de tocar las rosas y se giró a verlo-. Cuando lo encontré parecía que lo habían abandonando hace unos 4 años, aún así, se encontraba en un buen estado para estar en un bosque, desde ese día, debido a que no tenía donde quedarme, me dediqué a cuidarlo, no sin antes hacerlo legalmente mío, fue algo complicado, pero una vez que lo logré se convirtió en mi lugar seguro, siempre he sido un amante de la naturaleza, así que poco a poco fui trayendo todas las flores que ves ahora, llevo cuidando este lugar un año, y gracias a tu reacción me di cuenta que he hecho un buen trabajo.


-El pelinegro sonrió haciéndole una pequeña reverencia y el chico sonrió-. Es... increíble como lo has cuidado tan bien... de verdad. -tocó otra vez una de las rosas y vio de reojo al desconocido, tenía ganas de preguntarle algo, pensó por unos minutos y habló- ¿Porque... huiste de casa?


-Por mis padres... -el pelinegro caminó tomando dos bancos que estaban cerca-. Son personas abusivas. -le extendió uno y ambos se sentaron-. No recibía un buen trato de su parte, lo mejor que hice fue salir de ahí cuando junté el dinero suficiente... este lugar... es parte de la razón por la que no acabé con mi vida... por eso quise traerte aquí, tenía la esperanza de que tuviera el mismo impacto en ti.


El rubio no sabía que decir, su rostro mantenía una expresión de asombro, se sentía mal por lo que el chico había pasado, antes de que pudiera decir algo, el pelinegro se adelantó.


-¿Sabes dónde y cómo intenté quitarme la vida? -el rubio negó-. De la misma manera y el mismo lugar donde tú ibas a hacerlo-. El chico abrió un poco más su boca y sus ojos-. Antes ese puente tenía muchas flores, antes de caer, vi un girasol, el único qué había, por alguna extraña razón, la cual ahora agradezco, decidí no hacerlo, lo arranqué y seguí caminando hasta que encontré este lugar... algo tonto, pero me sirvió mucho.


-Es... increíble. -dijo el rubio después de unos segundos-. La verdad es que no encuentro las palabras correctas, pero es increíble que después de lo que pasaste lograste seguir adelante y aún sonríes...


-El chico sonrió-. Eso es porque después de todo me di cuenta que no quiero que otras personas sufran, me he dedicado a ayudar lo más que puedo a quién lo necesite, no me importa si me encuentro bien o mal, me gusta cuando veo a las personas seguir con su vida, así como yo lo hice... es por eso que quise traerte aquí...


El rubio formó puños con sus manos, bajó la cabeza y se mordió ligeramente el labio inferior en un intento inútil de no llorar, él quería morir porque estaba cansado de su vida, porque no tenía a nadie ni nada que lo hiciera feliz, él sentía que su vida era terrible debido a la presión de sus padres, él siempre fue solitario, reprimido y regañado, pero el chico frente a él tuvo una vida de malos tratos, una posible vida de golpes, insultos, gritos, sentimientos de soledad o quien sabe qué, se sentía mal por no saber cómo agradecer correctamente a su esfuerzo.


-Oye... -el pelinegro se levantó de su asiento acercándose al chico-. ¿Dije algo malo? ¿Por qué lloras? -preguntó preocupado.


-P-Perdón...


-¿Por qué te disculpas? No has hecho nada malo -el pelinegro levantó su mano y algo inseguro levantó la cabeza del chico haciendo que lo viera-. Solo tuviste una mala vida, así como muchos... lo importante es que tomes una decisión, así como te dije en el puente, si ya no quieres seguir dímelo y no intentaré nada más, pero si...


El pelinegro no terminó cuando el chico se levantó dándole un abrazo.


-G-Gracias... G-Gracias por haberme traído aquí... g-gracias por no ignorarme al verme... -el rubio se separó y notó la expresión sorprendida del mayor, rápidamente se separó con algo de vergüenza por su reciente acción-. P-Perdón... no debí abrazarte de pronto.


-El pelinegro sonrió-. No te preocupes, solo me sorprendió... pero... ¿Ese abrazo significa que si quieres continuar con tu vida? -el chico asintió y el pelinegro volvió a sonreír-. Me alegra saberlo -acarició su cabeza y rápidamente recordó algo-. ¿Te diste cuenta que no nos hemos presentado formalmente? Ni siquiera sé tu nombre.


-Es cierto... -el rubio soltó una pequeña risita rascando su nuca algo nervioso-. Me llamo Liam, ¿qué hay de ti?


-Mi nombre es Christopher, un gusto Liam.


-El chico sonrió y unos segundos después abrió los ojos algo sorprendido- ¿Puedo saber qué edad tienes? Te he estado hablando informalmente todo este tiempo y creo que eres mayor.


-¿Me veo viejo? -preguntó con una sonrisa.


-No es lo que quise decir, solo dime tu edad.


-Tengo veinticinco.


-Carajo, tengo veinte y te he estado... digo, le he estado hablando informalmente, perdón. -el menor parecía preocupado lo cual hizo reír ligeramente a Christopher.


-Wow wow, no te preocupes, la verdad me siento viejo cuando me tratan formalmente, aun somos jóvenes, puedes hablarme informalmente.


-Mis padres estarían decepcionados si me escucharan, no debería...


-Christopher se acercó tomando el rostro del rubio con sus manos-. Tus padres no están aquí, no estas frente a esos hombres ricos despreciables que exigen que les trates formalmente, así que no te preocupes.


Liam parpadeó un poco y asintió levemente, el pelinegro se alejó con una sonrisa.


-¿Te gusta el café? -Liam contestó un "Si"- haré un poco, nos mojamos mucho tiempo y ni siquiera nos secamos al entrar, si tenemos suerte no nos enfermaremos, después puedes tomar una ducha. -decía todo esto caminando hacia la puerta y el rubio lo seguía.


Al llegar abrió la puerta dejando que el menor pasará primero, él se sentó en uno de los sillones y el mayor se dirigió a la cocina.


-Liam


-¿Si?


-¿Quieres vivir conmigo?


-¿Eh? -la pregunta lo había tomado por sorpresa, rápidamente se sintió nervioso.


-Dijiste que tu familia paterna y materna estaban del lado de tus padres y que no tenías amigos, ¿Tienes donde quedarte? Supongo que no tomaste algo de dinero antes de salir de casa debido a tus intenciones, así que... ¿Qué dices? Por las habitaciones no te preocupes, hay dos, son pequeñas pero funcionales, tengo y tendré suficiente comida para ambos, te prometo que la historia que te conté no es mentira, no te haré nada y entenderé si me dices que no.


Liam se quedó en silencio un momento, Christopher tenía razón, él quería morir y no tiene ningún plan ahora que decidió vivir, la propuesta no estaba mal, de hecho, era el único camino, pero no quería sentirse una carga o causar problemas e incomodidades.


-¿Estás seguro de que quieres que viva contigo? Ni siquiera nos conocemos.


-Entonces hagámoslo, conozcámonos. -el mayor llegó con dos tazas de café-. Toma la taza si estás de acuerdo, recházala si no quieres.


Liam vio las tazas y jugó un momento con sus dedos pensando su decisión, pronto suspiró y la tomó bebiendo un poco, Christopher sonrió tomando un sorbo.


-Iré a preparar tu habitación, hay algo de arroz y carne en la cocina, si quieres puedes servirte. -le dedicó una sonrisa y se levantó entrando a una de las habitaciones.


Tiempo después, Christopher salió diciendo que todo estaba listo, Liam pidió permiso para irse a bañar y el pelinegro dijo que si, al irse, él sonrió.


-"¿Estará bien?" -se preguntaron ambos al mismo tiempo.


[ 1 año después]


-¡Chris! ¿Porque tardas tanto? Llegaremos tarde. -Liam abrió la puerta de la habitación dejando ver que Christopher estaba arreglando su cabello-. Ni siquiera tienes tanto cabello! Vámonos ya.


-Haré como si no me dolió. -hizo un puchero triste y gracias al espejo, el menor pudo verlo, se acercó y le dio un abrazo disculpándose-. Ya esta, vámonos.


Liam sonrió y después de que tomaron sus cosas salieron de la casa, se subieron al auto del Chris y llegaron hasta el restaurante donde habían hecho una reservación.


-¿Quién diría que algún día comería acá? -dijo Chris una vez que se bajaron.


-Le dije que lo traería para su cumpleaños si lograba conseguir dinero. -ambos entraron y el recepcionista los llevó a su mesa.


-Me alegro que la demanda haya resultado, pero no pensé que te quedaría tanto dinero, casi se me cae la boca cuando anunciaron la cantidad.


-Liam soltó una risita-. Le dije que venía de una buena familia, pero ya no hablemos de eso, es su cumpleaños, pida lo que quiera, lo que gastaremos aquí no es nada para todo lo que ha hecho por mí.


-Bien, te dejaré consentirme, pero nada de regalos o citas costosas después de esto, necesitas ahorrar ese dinero hasta que consigas un buen trabajo. -por más que esto se sintió como un regaño, el menor solo escuchó la palabra "citas", este sonrió asintiendo y ambos ordenaron.


Pasaron una media hora en el lugar, resumida en comer y conversar, Liam miraba su teléfono cada cierto tiempo revisando la hora y se repetía: "Aún no", Christopher notó esto, pero prefirió no decir nada, una vez que se retiraron, el mayor condujo de vuelta a casa, Liam abrió la puerta dejando que Christopher entrara primero, lo primero que este notó fue a una perrita sentada la cual movió la cola y se acercó al mayor una vez que lo vio.


Este se arrodilló al instante con una expresión de asombro y cargó a la perrita dejando que esta lamiera su rostro, después de un tiempo, una sonrisa surgió y empezó a acariciarla


-¿Cómo? -preguntó Christopher al menor una vez que lo vio acercarse.


-Liam sonrió y los ojos del mayor se llenaron de lágrimas-. Digamos que el dinero hace maravillas.


-No sé cómo lo hiciste o cuanto te costó, pero agradezco que la encontraste, esta tan linda, incluso más que la última vez que la vi, muchas gracias. -Christopher bajó un momento a la perrita para abrazar al menor.


-Feliz cumpleaños Chris. -al separarse, Liam acarició un poco a la perrita-. Iré a traerle algo de comida y agua a Blipi. -el mayor asintió comenzando a jugar con la perrita.


Blipi era la perrita que Christopher tenía cuando vivía con sus padres, pero él la dejó en un refugio por miedo a que ellos le hicieran algo cuando se volvieron más violentos, se prometió que al vivir solo la buscaría, pero al llegar al refugio le dijeron que una familia la había adoptado.


Jugaron por un momento con Blipi mientras Christopher le compartía algunos datos de ella a Liam, el menor le enseñó que le había comprado algunos juguetes y una cama.


-Chris, ¿podemos ir a un lugar más?


-Claro, ¿dónde?


-Es una sorpresa. -el mayor solo asintió con una sonrisa y después de acariciar a Blipi un poco más se levantó y ambos salieron de la casa.


Liam le había pedido manejar y Christopher aceptó, el viaje duró unos 20 minutos, se detuvieron justo en el lugar donde se vieron por primera vez, ese puente que ahora era especial para ambos, se acercaron y el menor disfrutó un momento del viento antes de tomar un poco de aire y dirigirse a Christopher.


-Los primeros días después de que decidí vivir, cada que pasaba por este puente, sentía ganas de llorar, de solo recordar que estuve a punto de quitarme la vida me provocaba un escalofrío, talvez no era tan valiente como pensé, de todas formas, estuve muy agradecido contigo, es por eso que la primera semana trataba de hacer muchas cosas por ti... parece que ahora yo también puedo ver este puente como algo especial.


-Christopher sonrió y se acercó acariciando su cabello-. ¿Porque te diste cuenta que la vida si puede ser linda?


-Porque te conocí. -Liam hizo que Christopher se sentara y se hizo a su lado-. La verdad es que me gustas, tenía miedo de decírtelo porque sé que solo me ves cómo alguien al que ayudaste... no tenía planeado hacer esto hoy, no quería arruinar tu cumpleaños, quería que este día fuera especial para ti por todo lo que has hecho, pero mi corazón dolió cuando te vi sonreír al cargar a Blipi... porque tenía miedo de no volver a ver esa sonrisa, pero al mismo tiempo supe que tenía que decir esto ahora o seguiría lastimándome al fingir que no siento nada por ti... haré lo mismo que tú hiciste, vete si te desagrado, o quédate si no te molesta tanto.


-¿Y que tengo que hacer si te correspondo?


-¿Eh? -Liam se giró viendo al mayor y este le sonrió.


-Pequeño tonto. -dicho esto Christopher lo abrazó -. ¿Solo te veo como alguien que ayudé? ¿Arruinar mi cumpleaños? ¿Estás hablando en serio? Acabas de alegrarme el día, además... -el mayor se separó acariciando sus mejillas-. Eres muy malo fingiendo, solo estaba esperando el día en el que por fin me lo dijeras.


-¿Eh? ¿Desde cuándo lo sabes?


-Desde que comenzaste a llamarme Chris, cuando ya no te molestaba que te llamara pequeño tonto y sonreías cada que te acariciaba la cabeza.


-El menor bajó la cabeza mientras se cubría el rostro por la vergüenza-. No pensé que fuera tan obvio...


-Christopher soltó una risa-. ¿Y qué harás ahora? ¿Darás el siguiente paso o lo tendré que hacer yo?


-No hables por ahora, estoy superando esta vergüenza.


-Está bien. -El mayor miró hacia arriba-. Parece que va a llover, así que puedes esperar hasta que suceda para que repitamos completamente el momento en el que nos conocimos, seria romántico, ¿verdad? -entonó con cierta burla para hacer sentir mejor al menor.


-Esta vez fue Liam el que soltó una risa y levantó la cabeza viendo al mayor con una sonrisa-. Chris... ¿puedo ser tu novio?


-Claro que sí, pero yo tengo una pregunta mejor. -Se acercó tomando con ambas manos el rostro del menor-. ¿Puedo besarte?


-Por supuesto que sí.


Con una sonrisa, Christopher rompió el espacio entre ambos al acercase lentamente, no sin antes sonreír cuando notó como Liam cerró los ojos antes de besarlo, el menor tenía un revuelo de emociones, sentía felicidad y emoción, pero también algo de nervios debido a que este era su primer beso, era lento y suave, ya que Christopher no quería incomodar a su ahora novio, se sentía como si el tiempo hubiera parado y solo fueran ellos en el mundo.


Y como si hubieran escuchado al mayor, comenzó a llover, haciendo que ambos se separaran con una ligera risa.


Liam se acercó nuevamente dejando un pequeño beso en los labios de su novio y lo levantó para que ambos corrieran un momento bajo la lluvia, ambos sabían que, así como la primera vez, iban a enfermarse, pero en ese momento se sentían tan felices que ignoraron todo.


Dos corazones rotos que se encontraron una noche lluviosa y pronto se dieron cuenta que eran la mitad restante del otro.


¿Todo fue una casualidad o el...?


¿Destino?