Semillas de Emperadores

Summary

Dos emperadores de un vasto y fructífero imperio tienen la misión de encontrar una esposa que les brinde herederos. Yuuji, heredero de una familia noble a punto de ir a banca rota por las deudas que dejó su madre, tiene que asistir a la ceremonia de elección de la esposa/ emperatriz, en dónde se realizará una prueba. ¿Podrá aprobar?¿Qué futuro le espera en el caso de que apruebe?¿Podrá amar y ser correspondido? Advertencia: *Sukuita (Sukuna x itadori) *Trio, existen dos versiones de Sukuna (quienes son los emepradores), más Yuuji. * Si no te gusta el ship no lo leas. *Relación hombre x hombre. *Omegaverse. *La parte de la prueba está inspirada en un cuento infantil (que no recuerdo el nombre, si me ayudan con eso estaría genial), todo lo demás es gracias a mi cabeza loca. * +18 (esto no solo significa NSFW, también abarca otros ámbitos, lenguaje mal hablado, muerte, etc) *No se admiten comentarios tóxicos.

Status
Ongoing
Chapters
28
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

La Prueba

En cierto imperio, existían dos emperadores, ambos de nombre Ryomen Sukuna, los cuales según tradición antes de siquiera tener el poder, debían pelear a muerte, sin embargo la crueldad del anterior emperador desde su niñez hasta su edad adulta, les hizo cambiar de idea.

Ahora ambos gobiernan y para evitar problemas con la descendencia acordaron que sus herederos tendrían el mismo beneficio de gobernar que ambos, sin embargo la madre debía ser la misma o de lo contrario sus hijos tendrían disputas por culpa de tener distintas madres, las cuales por obvias razones podrían tener distintas ideologías.

El poder es algo serio y no había tiempo para lidiar con problemas familiares.

-Y es por eso que Uraume debes encargarte de buscar una esposa para ambos.

Dijo el más alto y corpulento de los dos, un hombre de cuatro ojos y brazos. Se encontraban en la sala del trono, el lugar estaba iluminado por velas, por eso se sentía el ambiente algo oscuro y frio, ambos hombres vestían con kimonos de mujer y bastante elegantes, para más comodidad, el mayor con kimono de color negro y el menor de color blanco, la tela brillaba incluso si la luz de las velas era tenue, demostrando la calidad a la que tenían acceso.

La persona quien les sirve se encuentra de rodillas y alzando la mirada algo nerviosa, tras escuchar la petición.

-Mis señores, entiendo mi misión y su preocupación, pero dudo que alguien acepte está locura.

Conseguir una esposa no era una tarea muy difícil, sin embargo la petición requería que fuera la misma para ambos, literalmente será una esposa compartida y duda que alguien en sus cabales acepte tal cosa, por mucho que se le ofrezca el trono en bandeja.

-Ryomen, ya te explico el porque ¿Acaso no es suficiente?

Hablo el menor de los dos esta vez. Este poseía dos brazos, no tendrá cuatro como su hermano y a pesar de que se vea como una desventaja es todo lo contrario, podía ser igual de poderoso que su hermano mayor. Uraume, intenta mantener actitud estoica, ante su tono, Sukuna, al hablar era frio como el hielo, llegando a transmitir esto sin ningún esfuerzo, aún así, no pensaba retroceder, no por nada era fiel sirviente de los dos.

Incluso en sus momentos más difíciles logro cooperar con ambos para eliminar al anterior emperador, un desgraciado a su parecer, por lo que convencerlos de cambiar de pensar no debería costar o eso creyó.

-Sukuna sama, escuche bien, pero ninguna mujer u omega estaría dispuesto a esto.

-¿Por qué?¿Crees que no pueda con ambos?

El menor de los Sukuna ríe de forma divertida, haciendo clara referencia al ámbito de la intimidad, pero Uraume iba un poco más allá de eso.

-Amo, esa persona tiene que amar a ambos y ambos amarla por igual...

Se escucha una risa estruendosa por todo el lugar, el mayor tenia dos brazos en el estómago y con los otros dos golpeaba el trono. Uraume, intenta mantener la compostura en lo que el otro emperador capta su atención.

-Tonterías -interrumpe frunciendo el ceño-, ocúpate de cumplir las órdenes.

-Uraume, nos basta con que esa persona sea honesta, fiel y lo más importante...

-Que sea fértil -interrumpe el menor-, el resto nos da igual.

Tenía que admitirlo, había perdido, a pesar de saber que ir contra los dos era una tarea imposible, de todas formas quiso apelar, aunque no le importaba en realidad el hecho de que la mujer elegida fuera compartida y que amara a ambos, más bien le preocupaba que no resistiera en el lecho.

-De acuerdo, si no les importa realizaré una prueba a los nobles para encontrarla y por supuesto cumpla con sus requisitos.

-Como sea, no tardes.

Uraume, en cuestión de unas horas había mandado a un grupo selecto de guardias y mensajeros de palacio para que entregarán la invitación obligatoria para asistir a la prueba de selección.

Una vez cumplida esta etapa, se dedicó a realizar los preparativos para dicha prueba.

“Honesta”

“Fiel”

“Fértil”

Los dos primeros requisitos lo confirmaría en la prueba, pero el último tendrían que notificárselo sus amos con el pasar del tiempo.

-Espero que con esto, encontremos a nuestra futura emperatriz.

Ahora, se encontraba en una especie de enorme jardín, con una cantidad inmensa de flores variadas y exóticas, más hierbas medicinales

-Pero antes solo quiero que filtren esto...

Hace un ademán para susurrar a la servidumbre más leal, quienes asienten y como si nada se retiran

-Espero eso nos ayude a filtrar más rápido a las y los candidatos en el caso de que sea un Omega el elegido.

Mientras, en otro lugar del imperio, unos soldados cabalgaban a toda velocidad en lo que escoltaban al mensajero. Una vez llegado a su destino tocan un cuerno para que quienes se encontrarán en aquella residencia salieran a recibirlos.

Así es como siguieron con el proceso hasta llegar a la residencia de un noble algo apartada de la mayoría. En su día, esta residencia era muy colorida y llena de vida, ahora sí la miras puedes apreciar que las cosas no van bien, el color de las paredes no se había renovado y el portón principal seguía siendo de la misma madera de hace diez años, enorme y pesada a diferencia de las modernas que se habrían sin dificultad. En base a las características, es probable que estén endeudados, pero eso no era su asunto, el mensajero debe cumplir la orden, ya que, quienes habitaban el lugar seguían siendo considerados parte de la nobleza.

-¿Puedo saber que se les ofrece?

Un hombre mayor de edad abre las puertas con algo de dificultad, solo para asomarse y observar a los recién llegados, aún si los miraba con recelo debían entregar el mensaje.

-Nuestros señores solicitan la presencia de una dama u Omega para que asista a la prueba.

-¿Prueba?

Pregunta confundido, tenía entendido que las pruebas a los nobles eran una vez al año, pero en otro lugar, además sus nietos hace mucho que no asistían.

-Es para encontrar a la futura emperatriz de ambos, la asistencia es obligatoria.

El mensajero le entrega el pergamino y el hombre lo mira en shock por el mensaje.

-Pero...

Mira al mensajero como esperando más detalles, en cuanto al mencionado este se da media vuelta y los guardias hacen lo mismo, tenían mucho que hacer como para dar explicaciones.

-Encontrara los detalles de la hora y día en el pergamino, hasta luego.

Los hombres se retiran a toda prisa levantando una nube de polvo, Wasuke, ahora más que sorprendido, estaba preocupado.

Una vez que leyó todo suspira con pesadez y se dirige al interior de su hogar, es ahí cuando encuentra a su nieto menor, Itadori Yuuji, quien lo espera con un rostro que denotaba preocupación y el hombre supone que es por su actitud al leer el mensaje.

-¿Sucede algo abuelo?

El hombre lo mira de pies a cabeza, su nieto omega se había convertido en un chico saludable y era casi la viva imagen de su padre, sino fuera porque este no usaba anteojos, mentalmente espera que ambos emperadores lo consideren atractivo. Pero primero, había que hablar de ello.

-Descuida, esos mensajeros portaban buenas noticias, sin embargo tenemos que hablar con tu padre, reúne a todos en el comedor.

El joven le sonríe de forma amplia, al parecer consiguió aliviarlo y de paso aliviarse a si mismo, la sonrisa de su nieto era tan radiante como el mismo sol y suspira esperando que eso nunca desaparezca, desea de todo corazón que sea feliz, lo quiere demasiado y tiene miedo de que le hagan daño más aún por ser Omega.

-De acuerdo, no tardaré.

Y tal cual, en un par de minutos reunió a todos, ya que su padre Jin y hermano mayor Choso estaban trabajando juntos en el taller de carpintería, taller que nació debido a la necesidad de obtener dinero y así pagar las deudas que había dejado la deudora de su madre Kaori.

El hecho de pensar en la mujer provocaba un sabor amargo en el paladar y sin que nadie lo dictará, como un pacto silencioso, ningún integrante de la casa mencionaba tan siquiera su nombre.

Una vez, Wasuke abrió el pergamino, miró fijamente a su hijo Jin y luego de reojo a Yuuji. El padre de familia inmediatamente captó el mensaje, lo que sucedería tenía que ver con su pequeño y Choso solo pudo sentir una corriente helada por la espalda.

-Bueno, esa es la orden ¿Qué vamos a hacer?

Wasuke, había leído el pergamino, la prueba para encontrar al o la candidata a emperatriz de ambos emperadores, era justo el día de mañana al medio día, los jóvenes elegidos por las casas invitadas debían asistir con sus mejores prendas y buena disposición, tal como había dicho el mensajero los detalles estaban en el papel, aunque también estaba la parte en que remarcaba que dicha asistencia era obligatoria.

No había que ser muy inteligente, para saber que sucedería en el caso de desobedecer dicha orden, Choso, mira el papel y aprieta los dientes con fuerza.

-¿Qué vamos a hacer? ¡Nada! -golpeando la mesa- ¡No pienso dejar que mi hermanito vaya a ese lugar para ser mujer de dos hombres!

El abuelo lleva una mano a la cabeza, esperaba que eso no se complicara más, ya de por sí Choso se altera por cualquier cosa negativa que amenacé la seguridad de su pequeño hermano.

-Choso -el anciano frunce el ceño-, entiendo tú preocupación, pero entiende es una orden obligatoria.

Jin, suspira y se acomoda los lentes para posterior tomar el pergamino y leer un fragmento, específicamente el de la asistencia.

-El abuelo tiene razón -Jin, cierra el pergamino-, piensen que asistirán la mayoría de hijos nobles a ese lugar, en el caso de que faltemos se hará notar, queramos o no.

-Pero estamos al borde de la banca rota, apenas sobrevivimos ¿Crees que les importará la asistencia de Yuuji?-desvía la mirada hacia Yuuji- No lo creo.

Choso, se aferraba a la más mínima esperanza, deseaba que la cantidad de nobles sea suficiente para que Yuuji pase desapercibido, deseaba que no hubiera una lista, pero conociendo a los de palacio era más que obvio que habría una.

-Hijo, órdenes son órdenes, además por algo recibimos una invitación.

Choso, bufa al saber que ya no tiene escusa. Hay un silencio en la sala, el anciano mira a cada uno, en eso decide enfocar la mirada en su nieto quien hasta ahora se mantenía en silencio, el joven solo parecía mirar el suelo, quien sabe en qué pensaba.

-Ya se que piensan ambos -tomando asiento en lo que mira a Jin y Choso- ¿Pero que hay de ti Yuuji?

El joven alza la mirada, para observar a todos, quienes le miraban preocupados, como odia eso, le gustaría evitar estar en esa situación, su existencia como Omega complicaba todo y como tal le tocaba estar en situaciones complicadas. Está vez es algo demasiado importante, de la que no puede escapar, si por el fuera, diría que no, pero es consciente de su rol más que nadie en esa casa y sabe que no puede abandonarlos, no quiere desatar la ira de los emperadores y perder todo lo que ama.

Es por eso que está dispuesto a sacrificarse para asegurar el bienestar de los suyos.

-Papá tiene razón, órdenes son órdenes si no asisto se darán cuenta y estaremos en serios problemas -nervioso al sentir el aroma de Choso-, tengo que ir en representación de la familia.

Traga grueso en lo que se atreve a mirar el rostro de su hermano, estaba dolido, tiene deseos de tranquilizarlo.

-Choso-ni, no te preocupes por mi, además nada asegura de que sea escogido.

Hubo un silencio y el hermano mayor golpea la mesa.

-Yuuji...¡¿Por qué eres así?!

-Choso -Jin, habla suave para calmarlo-, entiendo cómo te sientes, pero no tenemos otra opción.

El hermano mayor no dice nada y sale rápido del lugar, no quiere escuchar más y Yuuji se siente mal, su padre le toca el hombro y le asegura que ya se le pasará.

Más tarde...

A pesar de las palabras de Jin, Yuuji es consciente de que si no habla con su hermano las cosas quedarán mal y no puede permitir eso, el ambiente de su hogar debe mantenerse como siempre aún en su ausencia, no quiere que nadie sufra por su partida, ya su lobo complicaba bastante todo.

-Choso-ni ¿Estás despierto?

Toca la puerta del cuarto, pero al no escuchar algún tipo de respuestas abre lentamente la puerta, en eso puede divisar a su hermano sentado frente a la ventana mirando a la luna, en lo que ocultaba su rostro entre sus piernas dobladas.

-Si, aunque ¿No deberías estar durmiendo?

Levanta el rostro y lo mira de forma acusadora, Yuuji suspira y entra de todas formas aún sin su consentimiento.

-Es difícil dormir, después de lo de hoy.

Se sienta al lado de su hermano y este pone mala cara.

-Si, pero necesitas estar descansado, anda ve a dormir.

Choso, no quería verlo a los ojos, no quiere que ese pequeño se aleje de él y de la familia, era un omega y gracias a esto era propenso a sufrir más que nadie.

-Soy tú hermano mayor y pese a que intento cuidarte siempre intentas demostrar que no necesitas a nadie -sonríe de mala gana-, creí que hacía bien en defenderte, pero al parecer no tienes miedo...

En eso escucha los gimoteos de su hermano y levanta la vista más que rápido.

-Choso-ni, si tengo miedo -intentando contener las lágrimas-, pero se que tengo que asistir, es mi deber, no quiero molestar a nadie y solo vine para decirte que pudo de todo corazón que en el caso de que me escojan y nos separen...

El mayor, interrumpe abrazándolo de golpe y sobando su espalda, no quería verlo en ese estado, gracias a esto se da cuenta de que su actitud lo obligó a estar así de triste, se siente idiota, se supone que como hermano mayor debe preocuparse de protegerlo de todo mal.

-Nunca lo harán -separándose para sujetarlo de los hombros-, tal vez te escojan y nos separen muros más altos que está casa, pero siempre nos tendremos en nuestros corazones.

Le dedica una sonrisa en lo que seca las lágrimas de su hermano con su kimono, Yuuji sonríe al ver el gesto de su hermano.

-Siempre seré tú hermano mayor y en el caso de que me necesites sabes que estaré aquí, igual papá y el abuelo, no lo olvides.

Yuuji, sonríe, gracias a las palabras de su hermano se sentía mejor, sentía que ahora tenía más valor para afrontar las dificultades que se avecinan.

-Gracias, Choso-ni.

El hermano mayor acaricia la cabeza de su hermano pequeño desordenando su esponjoso cabello rosa.

-Ahora ve a dormir, mañana será un día largo.

Yuuji, se secó lo que quedaba de lágrimas y se iba a su habitación, cuando de pronto.

-Además, recuerda que si te escogen debes complacer a dos hombres...¡Auch!

Yuuji, se acercó para golpear su hombro ¿Acaso eso fue un intento de animarlo?

-No digas eso, sabes que no será así.

El menor hace un puchero, pero no dura mucho ya que ambos rien, porque se dieron cuenta que pensar seriamente en algo que era probablemente difícil de ocurrir, era ridículo y tal vez habían hecho ese drama por nada.

Yuuji, al final se fue a acostar y al día siguiente se levantó con dificultad, debido a que no pudo dormir bien por la preocupación.

Su padre le había preparado el baño junto con su hermano, como pudieron reunieron restos de fragancias en frascos y flores del jardín para perfumar a su querido Yuuji.

El abuelo, se había encargado de buscar las mejores prendas. Un suspiro salió de su boca al ver que la mayoría estaban en mal estado y otras sucias.

De pronto algo hace click en su mente, por suerte Yuuji aún le quedaba un traje que había usado en pocas ocasiones y antes de que quisiera venderlo como con las demás para costear gastos, lo oculto sin decir nada a nadie.

“Gracias, mi yo del pasado”

Dice, abriendo un cofre en dónde estaba el kimono, el cual era de un hermoso color durazno, con decoraciones de flores de cerezo bordados en hilo rosa.

-Abuelo, así que tú lo tenías.

Dice el menor con un puchero, mientras estaba cubierto solo por una tela en la parte inferior, recordaba como un mes antes había buscado ese traje para venderlo y conseguir algo de carne.

El hombre mayor lo miro y bufo en lo que se cruzaba de brazos.

-Tenia que ocultarte esto de lo contrario lo hubieras vendido -señalándolo-, eres demasiado bueno y eso no está bien ¿Qué habría sido de ti si no lo hago?

Wasuke, es cascarrabias, pero lo hacía por buenos motivos y de solo imaginar a su nieto presentándose con esa horrible ropa en vez de su ropa de lujo le hacía hervir la sangre, nadie de su familia pasaría vergüenza mientras el aún respirara.

-Entiendo, gracias.

Yuuji, lo mira nervioso para luego concentrarse en el traje que le entrega y una sonrisa fugaz aparece en su rostro, recuerda como hace dos años , a sus diecisiete recién cumplidos lo utilizo y como ese también ese día se río tanto con su familia que le llegó a doler la panza.

Wasuke, notando la actitud nostálgica de su nieto lo empuja a su habitación y cierra la puerta.

-¡Ya vístete o pescaras un resfriado!

Una vez Yuuji está listo, después de unas cuantas despedidas les dice que quiere emprender el camino solo y a pie. En todo caso no tenían carrozas, por el hecho de haberlas vendido.

-Seguro ¿Qué no quieres que vayamos?

Pregunta Choso a algo preocupado, el camino era largo y temía que aparecieran algunos asaltantes.

-Gracias, en verdad, pero prefiero hacer esto solo, estoy tan nervioso que no siento que pueda hablar algo.

Yuuji, toma un trozo de su manga y la apretar con fuerza, Wasuke, suspira y Jin sonríe.

-Además, deben cuidar al abuelo...

-Choso.

Jin empuja a su hijo mayor y este lo mira serio, Jin le guiña el ojo y este comprende el mensaje, así que con una sonrisa se acerca a su hermano.

-Choso-ni, en serio...

El hermano mayor, le da la vuelta y le toma del brazo, obligándolo a caminar, no quería que su hermano llegará tarde y que le dieran algún castigo.

-Vamos, te escoltaré hasta ese lugar.

Yuuji, suspira y hace caso, luego se suelta de brazo de su hermano, con la excusa de que ya era un niño grande y a pesar de lo dicho antes, al final si pudo hablar algo, gracias a que la presencia de su hermano lo ayudaba a relajarse, además de distraerse con las tonterías que este decía y de esta manera el trayecto se hizo más ameno.

Una vez llegaron al palacio, se encontraron con que los guardias solo permitían el acceso a los elegidos, Yuuji, miro a su hermano, este suspiro para luego dar una palmadita a su hombro y sin decir nada más se despidieron en un fuerte abrazo.

-Por favor, cuídate.

Susurro Choso, en lo que veía a su hermanito alejarse, deseando que todo saliera bien.


Continuará...