TU, YO Y EL MAR🌊

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Summary

Tu, el pronombre qué usaste para mencionarme ese día, el pronombre qué usaste para referite a mi en la noche que cambio todo a como lo conocíamos. Yo, el pronombre qué usaste para mencionarte a ti esa misma noche, la moche cuando nuestras miradas se cruzaron como en repetidas ocasiones y la aventura qué termino en desastre comenzó. Y el mar, un lugar que mantendría y viviría el secreto qué teníamos, una relación qué a los ojos de la sociedad era inmoral pero a los ojos del amor solo era el reencuentro de dos almas complementarias una de la otra. Tu, Yo y el mar, la frase que usaste cuando me tomaste de la muñeca impidiendo que me alejara, la noche que inicio en un antro y termino en la cama de uno de los dos. La historia qué una persona predijo desde el mentó en que nos vio a ambos años antes de lo sucedido, que inicio en un verano de 2008 y termino en uno de 2024.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1

01| 🌊The Archer 🌊

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30 de Julio de 2023

Puerta Vallarta, Jalisco

_________________________



Daniel:



"Sangre, lågrimas, dolor, fuego, cristales rotos y la oscuridad total para uno de lo que íbamos abordó, mi llanto mientras ella trata de moverme para que saliera, prometió hacerlo prometió salir de ahí también pero no pudo, solo me pidió qué corriera y no pararå hasta que oí el ruido de las ambulancias"



Respire agitado mientras miraba a mi alrededor encandilado por la luz de la pantalla plana enfrente de mi cama, estaba solo a 7 años después de ese día, el día en que mi vida cambió y descubrí lo que es cargar

con una culpa.


Busqué en mi cajón de la mesita de noche encontråndome con dos botecitos uno de plåstico y otro de vidrio, escondí el primero cuando mi puerta fue abierta y la silueta de mi padre apareció en ella.


—Otra pesadilla— asentĂ­ como un niño que se despertĂł por un mal sueño causado por algĂșn monstruo imaginaron pero esto solo eran recuerdos que me atormentaba en las noches, 7 gotas cayeron en mi lengua del gotero quĂ© Ă©l sostenĂ­a volviendo a sellar el botecito de cristal.


—Fue mi culpa.


—Fue un accidente, no te lastimes más por eso.


—Mamá......


—Ella no sabe lo que dijo, fue un accidente tu no hiciste nada— asentí abrazando mis piernas manteniendo la mirada abajo, acaricio mi cabello antes de salir regresando al pasillo dejándome solo de nuevo.


No rindieron efecto en su totalidad a las 7:30 ya tenĂ­a los ojos abiertos y la tenue luz que los rayos del sol emitĂ­an iluminaba parcialmente mi habitaciĂłn, un peso en mis piernas se habĂ­a hecho presente y fue subiendo hasta llegar a mi rostro maullando desesperada.


—Ya te escuche— era una amiga leal en mi vida, la pequeña gata quĂ© llegĂł como uno de los mejores regalos quĂ© he tenido, habĂ­a dejado de ser esa gata pequeña a ser una grande y gordita.


Mis pisadas con pesadez por levantarme a esta hora y debido a la falta de sueño hace qué mi recorrido por el pasillo fuera demasiado largo, llegue a la cocina encendí la cafetera y llenåndola de agua.


Calle los maullidos de mi gata al servirle su porciĂłn de atĂșn en su plato de comida, acaricie su suave lomo mientras comĂ­a antes de acomodar las 4 tazas en la barra de la cocina.


7:45 y serví la primera taza de café antes de que mi padre entrara terminado de ajustarse los botones de arriba de la camisa y un par de planos debajo de su brazo, era un arquitecto reconocido trabajaba en pocos pero grandes proyectos, pero daba clases en el CUC.


—Madrugaste, dormiste bien.


—Sip— le di la taza quĂ© aceptĂł antes de ir por las galletas de paquete azul cielo en forma de flor, remojĂĄndolas un poco en el cafĂ© amargo quĂ© tomaba por las mañanas.


El sonido de las llaves abriendo la puerta del apartamento me alegro un poco el día, corrí a ayudar a la mujer que entraba cargada de bolsas como todas las mañanas, llenas de verdura y despensa para la semana.

ServĂ­ la segunda taza de cafĂ© antes de agregar solo media cucharada de cafĂ© para endulzar un poco su cafĂ©, lo odiaba asĂ­ pero era por su salud y mi padre le prohibirĂĄ tomarlo con mĂĄs azĂșcar.


—Deje tu licuado en el refrigerador lo hice antes de irme a misa— mi padre le dio un beso en la mejilla antes de tomarlo y salir justamente a las 8 en punto del apartamento, pasamos de una hermosa casa a un apartamento para 4 personas.

Serví la tercera taza para mi antes de sentarme y mirar a mi abuela comenzar a cocinar el desayuno, nos habíamos tenido qué mudar cuando mis padres firmaron el papel y el juez dictaminó quien tendría la custodia.


HabĂ­a sido lo mejor para mi pero lo peor para mi hermana que no se  molestaba en echarme en cara lo que yo habĂ­a ocasionado, despuĂ©s de la muerte de Vera el matrimonio de mis padres se fue a pique y el punto final fue cuando salĂ­ del closet a los 14.


La situaciĂłn econĂłmica cayĂł un poco debido a que los ingresos se recortaron al de mi padre para sustentar los gastos, con mi abuela se evita los de la comida ya que recibe su pensiĂłn, la del abuelo y la del gobierno, ademĂĄs de ser ahorrativa no desaprovecha la oportunidad de tener una entrada extra para complacer algĂșn antojo de la familia.


De mi madre solo me quedan las visitas de 2 veces al año que ella misma optó por tener, le dolió el divorcio no mucho, se casó a los pocos meses y volvió a ser la mujer que era, con la mentalidad de que la moral estaba antes que todo.


—¡Daniela!— mi hermana melliza la adoración de mi madre, era una copia exacta de ella desde su actitud hasta sus intereses por ser el ejemplo a seguir, buscaba ser la Regina George de la escuela como odiaba a esas chicas, yo prefería más ser como Elizabeth James con mayor clase y elegancia.


—Preparaste el licuado tita, recuerda que no puedo comer demasiadas calorías— y el afán por mantener la imagen deseable hacia los hombres, pertenecía al trío de abejas reinas en el salón motivo por el cual solo gozaba de un poco de popularidad en mi generación.


—Y tu yogur tambiĂ©n— puso ambos platos delante de nosotros para que desayunaramos, a diferencia de mi madre ella no me culpa por la muerte de Vera nunca hablamos de eso cada uno llevĂł su duelo a su modo, pero si sentĂ­ un distanciamiento despuĂ©s de eso.


—Tengo una fiesta en la tarde-noche y uno de mis vestidos me queda algo grande podrías ajustarlo a mi talla tita— mi abuela asintió mientras ella sonreía y miraba sus historias en instagram, llegaba hasta tener más de 300 me gusta en una sola y ni hablar de las publicaciones.


Desde sus after parties en el Strana hasta las fiesta que organizaban diferentes chicos y chicas de diferentes preparatorias en la ciudad, de paga obviamente para ella uno o una del Conalep era como el que envidiaba por un poco de su atenciĂłn o por su existencia.


Yo me diferenciaba solo por ser el niño alejado, el hermano de Dani ArgĂŒelles o el que sufriĂł el accidente como se rumorea en la escuela o la mariposa ArgĂŒelles por como me tenĂ­an grupo de machos en la escuela.


—Y tĂș no saldrĂĄs.


—No tengo que ir a empedarme para darme a notar— hizo una mueca por mi comentario, mi nĂșmero de seguidores llegaba solo a los 1,000 y la mitad de ellos eran gente que no conocĂ­a y que tenĂ­an en comĂșn a mi hermana, publicaciones desde atardeceres hasta imĂĄgenes de alguno de mis lienzos.


—Quiero que se comporten, Rogelio y su familia vienen hoy.


—Los Ayala— ella asintió, Rogelio Ayala el mejor amigo de mi padre desde la prepa solo que uno es Abogado y el otro Arquitecto ambas familias ya tenían un par de historia desde los padres de ambos al ser socios y compadres.


La uniĂłn entre los Ayala y los ArgĂŒelles era algo que siempre estuvo presente entre las familias del viejo Vallarta, mi abuelo amasĂł su fortuna con algo que en un puerto turĂ­stico no puede faltar, los bares y restaurantes.


El bar Speakeasy en la zona romåntica y dos restaurantes qué formó asociado con Santiago Ayala el padre de Don Rogelio, ambas familias siempre han estado conectadas por un lado estrecho de amistad y económico por supuesto.


Tras la muerte de mi abuelo, mi abuela dejó que Don Santiago se hiciera cargo de todo y solo reportarå los ingresos qué le tocaban a ella al ser la viuda, pero se reconocía qué los restaurantes La Peñita eran obra de ambas familias.


Por supuesto que la descendencia de ambos tendría que seguir con la fraternidad, de el matrimonio de mis padres nacimos tres Vera, Daniela y yo y del matrimonio de Don Rogelio nacieron dos niños Adonis y Ares, sus nombres puestos por su madre Irina qué era historiadora.


Adonis y Vera fueron los mejores amigos y se pensaba que de ahĂ­ saldrĂ­a algo que unirĂ­a mĂĄs a ambas familias pero lamentablemente pasĂł el accidente, entonces los ojos de ambos padres se pararon a Ares y Daniela.


Serían tal para cual, Ares es demasiado egocéntrico y perfecto a los ojos de la sociedad, atleta, inteligente, carismåtico y guapo como su nombre un maldito dios griego el hijo de la verga, su defecto su impulso agresivo y el que cambiaba de novia como de camisa.


Envidia para nada, me llevaba bien hasta los 13, verĂĄn quĂ© este nĂșmero es demasiado para mi antes eramos inseparables la reencarnaciĂłn de Francisco ArgĂŒelles y Rogelio Ayala solo que todo acabĂł mal despuĂ©s de una pelea que termino en mi vergĂŒenza y pasĂł de ser mi amigo al de mi hermana en una semana.


Me dolió, algo que tanto no mucho tenía a Natalia también para hacerme compañía ahora, ya leerån mås adelante como nos conocimos y como también nuestras familias se relacionan.


DirĂ­a que es un pariente lejano pero demasiado caĂłtica, pero ordenada y sofisticada a diferencia de mi hermana y sus amigas Natalia preferĂ­a parecerse a Elizabeth James igual que yo.


—Que bueno asĂ­ me irĂ© de aquĂ­ con Ares.


—Solo tengan cuidado por favor.


AsintiĂł dejando el plato vacĂ­o sobre la barra, llevaba menos de la mitad del mio y habĂ­a perdido ya el apetito pero sabĂ­a que como toda abuela no me dejarĂ­a ir hasta que acabarĂĄ.


—Y tu porque no saldrás, ayer me dijiste que Natalia vendría.


—Si pero solo veremos tele y comeremos algo, no haremos nada alocado.


—DeberĂ­as, tienes apenas 17— vive tu adolescencia, mi padre y ella me lo repetĂ­an sabĂ­a que no debĂ­a ser como la de Daniela pero no me nacĂ­a desde hace 3 años que perdĂ­ las ganas de salir de fiesta y conocer a mĂĄs personas.


—Estoy mejor así, además para que vendrán los Ayala.


—Solo se que hay un partido de fĂștbol hoy ya sabes como son— eran uno de esos dĂ­as que la sala terminarĂ­a en desorden y con botellas de cerveza vacĂ­as y de tequila a la mitad.


Las reuniones terminaban en la madrugada, como todo aficionado del fĂștbol siempre festejaban por ganar o bebĂ­an por haber perdido, algo que mi madre considerarĂ­a corriente o vulgar.


Aun recuerdo lo perfeccionista qué era, nada podía estar fuera de su lugar y nosotros impecables para ella lucir qué su familia era un ejemplo a seguir y que las botas de las personas hablar solo cosas excepcionales era lo que importaba.


Algo por lo cual nunca encaje bien con ella, después de la muerte de Vera la luz en sus ojos solo era Daniela yo era el apestado qué sobraba cada que venía de visita, pero para mi vida personal era la primera en criticar y aportar.


—Quiero que te termines todo, se como eres— mi estĂłmago empezaba a doler y las nĂĄuseas llegaron solo era la mitad del plato y mi apetito era escaso, arrimĂ© el plato al fregadero al no poder comer otro bocado sin sentir asco.


—HablarĂ© con Francisco de esto.


—No solo es que me empalago el yogur.


—No solo es eso, cada vez que comes es muy poco estas bien mijito ocurre algo— quĂ© le decĂ­a que no podĂ­a dormir de nuevo, que la imagen de la muerte se mi hermana regresa cada que puede, que todo lo que las personas han dicho sobre mi es cierto, que me siento solo y abandonado con ganas de gritar pero sin poder hacerlo.


—Todo bien— la respuesta era no, me lo callarĂ­a y guardarĂ­a para mĂ­ no querĂ­a darles mĂĄs problemas, mi padre tenĂ­a escatimado el trabajo despuĂ©s de su divorcio al parecer el apellido de mi madre sĂ­ era importante, mi abuela era el Ășnico soporte "econĂłmico" estable quĂ© tenĂ­amos.


Sabía los gastos que tenían, los llegué a escuchar hablar sobre las cuentas, desde las colegiaturas, el costo de los autos, los servicios, la renta, los pequeños gustos qué nos dåbamos entre los qué entraban los de mi hermana en su mayoría.


"Sin mi no eres nada, los ArgĂŒelles solo tienen la fama"


Cuanta razĂłn tenĂ­an sus palabras, de patrimonio solo tenĂ­amos lo que generaba el restaurante y el bar de ahĂ­ no habĂ­a nada mĂĄs que nos sostuviera, ser arquitecto aquĂ­ era complicado no habĂ­a tantas construcciones y las que habĂ­a eran condominios en su mayorĂ­a.


De ahí solo le quedaban sus clases que como a todo profesor su salario era de 12,000 al mes osea 6,000 por quincena qué no abarcaba todos los gastos necesarios, sus pocas conexiones y amistades han hecho que siga teniendo no mucho pero su algo de trabajo en construcciones.


AsĂ­ que mejor me callaba y guardaba mis problemas para mi, para que ocasionarles mejor era mantenerse en silencio y mostrar la imagen del hijo consciente de la situaciĂłn, la rebeldĂ­a y caprichos se los dejaba a Daniela.


Cuando el agua de la regadera tocó mi piel hizo que el calor disminuyera, las temperaturas en esta época del año eran insoportables para mí, contaba para que la temporada de lluvias iniciarå.

Limpie el vapor del espejo del baño para lavarme los dientes, mantuve la mirada fija en mĂ­ por solo 15 segundos, 5 mĂĄs que la anterior, antes de bajar y mirar mi abdomen flaco y sin mĂșsculo.


Limpie la espuma de mis comisuras al terminar y tome la bĂĄscula quĂ© guardaba debajo del lavabo, espere a que los 0.00 aparecieran y juguĂ© con las platas de mis pies subiĂ©ndolas y bajĂĄndolas antes de subir y esperar a que el peso apareciera,  57.06 kg, bajo para mi estatura de 1.70 pero perfecto para mi, mi madre lo habĂ­a dicho.


—Para ambos bandos, los hombres se fijaran en el fisico, si quieres que no vuelva a pasarte pesa menos de 65 y tendrĂĄs al que quieras— lo recuerdo que fue despuĂ©s de que llegara a casa devastado, mi problema se habĂ­a cruzado con una de sus visitas por lo cual fue evidente quĂ© lo primero que hizo fue acudir a mi cuarto para preguntar quĂ© habĂ­a sucedido.


La guarde nuevamente al empezar a escuchar voces provenientes del pasillo, salĂ­ a mi habitaciĂłn eligiendo unos shorts cortos y una camisa grande holgada.


—¡Daniela, Daniel vengan a saludar!— la mueca en mi casa reflejo mi molestia por hacerlo, conocía lo que haría quedarme sentado en la cocina mirando hacia la sala o ayudando a mi abuela en pocas cosas mientras los demás miraban el partido en la sala.


Abrí la puerta y mi gata salió a la cocina junto conmigo, me detuve al final del pasillo recargåndome sobre el umbral del pasillo mirando como dejan las bolsas encima de la pequeña mesa del comedor y comenzaban a sacar las cervezas y sabritas de las bolsas.


—Dany mira que alto estas— sonreĂ­ al salir del Señor Ayala caminando a darle un saludo de mano y despuĂ©s uno a Adonis quĂ© habĂ­a guardado cosas en el refrigerador, el sonido de la puerta llamĂł mi atenciĂłn al verlo entrar.


—Wow el gym si rindió efecto idiota.


—Daniela— me sentĂ© en mi lugar de siempre mirando como caminaba hasta vaciar la bolsa de hielo en el congelador, despuĂ©s del regaño de mi abuela saludo bien a su "Mejor amigo".


Me entretuve jugando con mi pie y la gata cuando sentí el pellizco en mi brazo de mi abuela que señaló después al chico de ojos verde avellana.


—Hey— soltĂ© en un tono seco volviendo a prestar atenciĂłn a mi gata jugando, asĂ­ estarĂ­a hasta que Natalia llegara y espero que sea pronto la cite a la misma hora en la que ellos llegaban.


—Ares querido tengo gelatina, quieres un poco.


—Claro— AceptĂł el pequeño molde en el que venĂ­a la gelatina de fresa, era mi favorita y ahora se la comĂ­a gustoso baje de mi asiento cuando el timbre sonĂł, el sonido de mi salvaciĂłn habĂ­a llegado.


—Dios no sabes el trĂĄfico quĂ© habĂ­a— entro quitĂĄndose las gafas de sol mirando a las personas que se acomodan en la sala de estar y las que estaban en la cocina —AsĂ­ que las reuniones de la AA siguen—.


—Me da gusto verte camina.


—Nati, no pensĂ© que fueras a venir.


—Dany me invitĂł, mi madre envĂ­a saludos— su madre era ahijada de mi abuela de ahĂ­ el porquĂ© los Carrillo y ArgĂŒelles se conocen, la lleve hasta la mesa del comedor donde podĂ­amos ver todo, ademĂĄs de tener luz natural gracias a los ventanales.


—No mames con lo bueno que se puso Ares.


—¿QuĂ© sabes de la fiesta?.


—Cumpleaños de Guille, tenemos invitaciĂłn pero no aceptĂ©.


—Tienes miedo de que te invite a bailar— me reí y ella imitó mi risa de forma falsa, Guillermo trataba de pretender a Nat desde la secundaria —Mejor no tenía ganas de salir—.


—No, no me harás lo mismo que el verano pasados, hoy saldremos me oíste.


—No quiero.


—Pues te chingas porque yo si, wey necesito subir algo esta noche sabes lo que harán las imitadores pesadas.


—Así como que planeas, ir a tomar.


—Con moderaciĂłn y en un lugar con buena mĂșsica, se que tu sabes donde— en el bar, preferĂ­a estar solo en mi habitaciĂłn, ya me habĂ­a acostumbrado al abandono y al estar solo con mi gata.


Pasamos de estar tomando fotos random qué publicar a acabar en mi habitación con un bol de papas en medio de ambos, stalkeando el perfil del chico afuera.


—Como me caga tu hermana.


—Ya somos dos.


—Es una egoísta, no puedo creer que te haya hecho eso.


—Ya no importa eso ademĂĄs ya deje de sentir lo mismo por Ares— Sip me habĂ­a hecho ilusiones quĂ© terminaron rotas cuando me dejo de hablar despuĂ©s del horrĂ­fico dĂ­a  y que pasĂł despuĂ©s  ese verano salĂ­ del closet.


—Como digas, sabes que es malo que te engañes a ti mismo.


—No planeo volver a estar en una relación, sabes lo que opino de ellas ahora.


—No todos son como Samuel— era una de las tantas heridas en mi vida sin cerrar, ha pasado casi año y medio pero es como si fuera vigente, fue una relaciĂłn en la cual uno de los dos lo dio todo y creyĂł quĂ© las malas experiencias de otras personas podĂ­a ser diferente en la suya.


DescubrĂ­ quĂ© si no cumples con los estĂĄndares de la comunidad puedes salir lastimado, despuĂ©s que las primeras relaciones no son las mejores y menos cuando empiezan las prohibiciones, sabĂ­a que con Ă©l podĂ­a salir en pĂșblico pero habĂ­a cosas que no.


Odiaba tomarse de la mano, me ropa no tendría que ser ajustada o a mi molde siempre mås holgada desde entonces la uso así, se salía y se hacía lo que él dijera sino se molestaba, hubiera visto antes todas esas Red flag pero acababa de salir del closet y el rechazo en mi familia había sido parcialmente presente.


Buscaba alguien que mostrarå interés en mi y no creyera que había causado demasiado desastres, al principio fue lindo pero después los colores rosas y azules se tornar en grises y negros.


—PerdĂłn no querĂ­a mencionarlo, sĂ© que fue un hijo de puta.


—Ya no importa, hace mĂĄs de un año de eso estoy bien— Una vez me habĂ­a dicho que habĂ­a engordado con solo tocarme el abdomen, la ruptura vino despuĂ©s cuando me neguĂ© a tener relaciones al no sentirme listo.


Para Ă©l era un favor el quĂ© me hacĂ­a segĂșn sus palabras, que habĂ­a mĂĄs chicos que lo seguĂ­an quĂ© si yo no estaba dispuesto a eso alguien mĂĄs si, ahĂ­ fue cuando me di cuenta de que algunos solo buscan un acoston y no una relaciĂłn.


Fue cuando mi madre me dio el consejo y mi desorden alimenticio inicio, era consciente de lo que hacĂ­a pero solo querĂ­a que alguien me prestarĂĄ un poco de atenciĂłn  y no sentirme abandonado y solo como toda mi vida me he sentido.


—AĂșn hay alguien que no serĂĄ como Ă©l, hay quienes sĂ­ buscan algo serio.


—Se que lo habrá, espero estar listo para eso— me gusta creer en la idea de que si hay alguien y no perder la esperanza —Vayamos al bar—.


—Seguro no te sientas presionado por ir.


—Para nada, como tu dijiste me ayudaste hace un año estando aquĂ­ encerrada conmigo porque no tenĂ­a ganas de salir— suspire y me levante tomado algo mĂĄs adecuado para salir —Vayamos te la debo—.


—Para donde— me detuve junto a Natalia mirando a mi padre y al señor Ayala en el sillĂłn, mi abuela se cruzĂł de brazos mirĂĄndonos.


—Al bar, necesitamos salir regresamos temprano, lo prometo.


—Cuídate por favor— asentí antes de salir del apartamento, sabía el sufrimiento de mi padre al verme salir era algo que lo preocupaba.

Solo tuvimos que caminar unas cuadras antes de llegar al bar en la zona romĂĄntica, el sonido y las luces reflejaba el ambiente dentro para no ser temporada alta el lugar se mantenĂ­a lleno de locatarios.


—¡TĂ­o Chema!— Salude al hombre que regañaba a unos chicos detrĂĄs de la barra, sonriĂł al verme acercarme, mi tĂ­o era el segundo gay de la familia y mi padre me habĂ­a aceptado debido a que supo lo que sufriĂł mi tĂ­o Chema con el abuelo.


—Tu padre sabe que viniste.


—Nos dio permiso y todo— el bar era de lo Ășnico que se encargaba Ă©l, el restaurante era mĂĄs para la familia de Ares, el bar lo transformĂł de una cantina con mesas de billar a un cabaret de noche y bar familiar en las tardes.


Preparó dos bebidas sin nada de licor antes de dårnoslas, el ambiente empezaba después de las 9 cuando las imitadoras salían a escena, mi abuela se moriría al ver esto.


—Esto estĂĄ muy ligero— miro al chico que antes habĂ­a sido regañado atraiĂ©ndolo y pidiendo que agregara tequila a la bebida, una chica corpulenta como ella podĂ­a conseguirlo —Gracias guapo—.


—Harás que lo despidan al pobre.


—Pero disfrutaremos, dijiste que querías divertirte ¿no?— miro el vaso, era momento de pasar página por lo menos esta noche, quería olvidarme de todo y estar listo para el siguiente golpe de la vida, tome de fondo mientras Natalia gritaba animando.


—QuĂ© dirĂ­a Elizabeth James.


—Ella lo hizo por Nick Parker tĂș lo harĂĄs por Samuel— pensĂ© en alguien como Nick Parker pero no fue en Samuel, el rojizo en mis mejillas me delatĂł —O no es por Samuel, no me digas que es—.


—Eso se murió hace mucho, desde que llegó la primera.


—Cuantas lleva 10.


—15 en 5 años, un rĂ©cord quĂ© todos los del salĂłn envidian— 4 en segundo de secundaria, 5 en tercero, 4 en primer semestre y 2 el año pasado sumaban 15 en total pobres la mayorĂ­a terminaban con el corazĂłn roto y Ă©l con una cachetada en forma de gratitud.


—Por ahora está soltero, así que puedes sacarle provecho.


—15 novias suena muy hetero no crees.


—Lose perdona, pero mira mejor arriba, al centro y pa dentro— volviĂł a beber de fondo el contenido del vaso pidiendo otra ronda al chico de antes, aprovechaba quĂ© mi tĂ­o no estaba o se distraĂ­a y las pedĂ­a de ser una simple limonada paso a una toda seguida de mojitos.


Los vasos iban y venían mientras contåbamos las canciones de Gloria qué habían pedido algunos clientes, me comí los restos de hierba buena cuando la silueta de un adulto se hizo presente delante nuestra.


—Estas pendejo o que, sabes que tu padre me los mocha si te ve llegar así.


—No va a saber que fuiste tĂș— reĂ­ junto con Natalia soltando carcajadas —Ya nos vamos—.


—LlamarĂ© a tu padre.


—¡Noooouuuu!— protestĂ© tomando a Natalia del brazo —Nos vamos porque si no me chingan mi padre—.


Salimos tambaleando un poco pero algo conscientes, peleando con el teléfono hicimos que Siri nos dijera la ubicación del condominio para seguir sus indicaciones.


—Vamos a bailaaaaar— reĂ­ al sentir el jalĂłn en mi brazo que provocĂł el quĂ© tropezarĂĄ lastimĂĄndome el tobillo al caer de la banqueta —Hay perdĂłn perdĂłn, perdĂłn—.


—Shhh te van a oĂ­r— reĂ­mos otras vez en lo quĂ© me ayudaba a levantarme, el dolor habĂ­a hecho quĂ© la claridad en mi cerebro volviera.


Renquee por el dolor en mi tobillo, Nat se seguĂ­a arrepintiendo por haberme lastimado mientras reconocĂ­a las dos siluetas delante de nosotros.


—Que chingados pensabas, ve cómo vienes.


—CĂĄllate no grites— su voz resonaba en mi cabeza demasiado, mientras seguĂ­a con el regaño preferĂ­ mejor apoyarme sobre el auto oscuro estacionado en lo que era la zona del auto de mi padre.


—En quĂ© pensabas, sabes lo que dirĂĄ papĂĄ de esto.


—Me vale madres— exaspero molesta, me aferrĂ© al brazo de Natalia cuando ella jalo el mĂ­o —DĂ©jame—.


—CĂĄllate y camina— me neguĂ© a soltarme, miro molesta al chico a su lado que suspiro antes de acercarse igual.


—Dany dĂ©jame ayudarte.


—Tu deberías de irte, no oíste que ella me ayuda.


—Estás pendejo, deja que Ares te cargue en lo que yo me llevo a esta.


—Hey hey, esta tiene su nombre culera— tiró del pelo de Daniela haciendo que soltara un grito.


—Sube al auto estĂșpida— le abriĂł la puerta del auto para que subiera mirĂĄndome molesta — Esto me faltaba lidiar con dos borrachos—.


—Claro tu siempre eres la víctima.


—No voy a discutir contigo y menos en tu situación.


—Yo no necesito de ninguno de los dos, siempre me las he arreglado solo— trate de caminar hasta la puerta pero me dolía el caminar.


—No seas terco, deja que Ares te ayude— solo pude quedarme con la boca abierta al sentir como me tomaban por debajo de las piernas y por la espalda.


—SuĂ©ltame pendejo— patalee como niño pequeño logrando solo marearme en el intento, el suelo se alejĂł provocando sentir que era demasiado alto.


—LlĂ©vatelo— se dio la vuelta antes de entrar al auto y llevarse a Natalia quĂ© dormĂ­a sobre el vidrio de la puerta.


—Sujetate.....