─ 𓄼 ⊹ 01 ⭒◞ ─
Observaba el barco lleno de humanos.
La noche parecía que daba más emoción a esa gente, hasta algunos parecía que le hablaban a la luna.
Estaba escondido en unas rocas, escuchando el canto de los piratas borrachos.
Él movía su cola, observando como las distintas luces del barco, se reflejaban en el agua...
Esos espectáculos eran lindos en la noche, se distinguían mucho y le daban cierta diversión.
Si pudiera ser humano, tal vez estaría en ese barco.
—¿Lust?
El tritón miró a su izquierda.
—¿Pasa algo, querido?
—Si no es mucha molestia, esta vez, ¿podría empezar yo?
—¡Por mi no hay problema! Tú disfruta cariño, además, ¡mi voz esta algo oxidada ya!
—¡No digas eso! Cantas hermoso, te envidio completamente.
No pudo evitar reír, se recostó en las rocas, y observó el barco.
—Te dejaré hacerlo.
—¿¡De verdad!?
—Con la condición de que voy contra el capitán.
—¡Trato hecho! Aunque me quitas la diversión.
—Ustedes son las que se emocionan con esto, yo sólo vengo aquí de apoyo moral.
—¡Pero bien que cantas!
—¡Empieza a cantar antes de que me vaya a arrepentir dulzura!
La sirena no dudo en sonreír, y posarse en unas rocas cerca del barco.
Empezó a cantar, una melodía lenta e hipnotizante.
Cada persona en ese barco, poco a poco empezaba a escuchar.
Pronto, más sirenas se unieron al canto, cada una en una específica posición.
Lust miraba con una sonrisa juguetona a los piratas.
Poco a poco, esos hombres se acercaban a la orilla del barco, mirando a las sirenas.
Y de repente, parte de ese canto se volvieron burlas al ver como caían.
Cada persona en ese barco, lentamente caía hipnotizado al agua.
Morían al instante.
El triton también empezó a cantar, lleno de calma y fascinación al ver tal situación.
Amaba tener el don de sus compañeras, hipnotizar a los humanos con su canto.
Lo había descubierto no hace mucho, y en cada oportunidad usaba su canto.
Lust reía con tranquilidad, probablemente no había mucha gente en ese barco.
Faltaba el capitán.
El barco chocó contra unas rocas, pero no tuvo grandes daños.
—Bueno, ¡buen trabajo chicas! Yo me quedó con el capitán.
—¡Hasta luego Lust!
Las sirenas agarraron los cuerpos, y los hundieron.
Algunas agarraban las prendas de los piratas, usándolas como decoración.
Podría ser que algunas las usarán como trofeos.
Lust esperó en esas rocas, observando como todas sus compañeras se iban, y los cuerpos desaparecían.
En todo ese canto, no vió al capitán.
Pero, pronto pudo ver el distinguido atuento de capitán paseando por la cubierta del barco.
Él agradecía que esas personas no tuvieran sentido de la moda, así podía diferenciarlos.
El tritón empezó a cantar.
Sonreía, mientras su cola llena de escamas moradas y azules, se reflejaba en el agua.
El capitán volteo a verlo.
Lust cantó un poco más fuerte, tal vez así sería más rápido la muerte de ese pobre humano.
Ese humano, poco a poco, se acercaba a la borda del barco.
Pero de repente corrió hacía un cañon como si nada y empezó a cargarlo, apuntando hacia el tritón.
Lust cantó más fuerte, con una melodía más desagradable, y mezquina.
Dejó de sonreír al ver como sin esfuerzo, el capitán disparaba el cañon hacia él.
¿Qué estaba pasando?
Se aventó hacia el agua, esperando un poco.
Escuchaba el impacto de los bolaños en el agua, cubrió sus orejas.
No dudó en empezar a nadar lejos de esa zona.
Salía en repetidas ocasiones, para cantar y esconderse al instante.
¿Por qué no caía ese humano ante sus encantos?
Salió del agua otra vez, pero no contó con la misma suerte.
El capitán había sido astuto, lanzó una red hacía el tritón.
Tenía buena puntería.
Empezó a subirlo hacia el barco, tenía fuerza.
Lust se esforzaba por liberarse.
No pudo saber como terminó en la cubierta de ese barco.
—¡Habla mounstruo! Asesinaste a mi tripulación, y no dudaste en tratar de matarme.
Él lo miraba con desdén.
Lust no dudo en verlo igual.
Sonrió, y cantó una melodía suave.
Pero, nada pasaba.
En su mirada parecía lo más desagradable del mundo.
Dejó de cantar al ver como caminaba como si nada.
Estaba asustado.
Ahora que pensaba bien, no sabía que mierda estaba pasando.
En primera, estaba en una red de peces, atrapado en la cubierta del barco.
En segunda, su canto no tuvo efecto en un humano.
En tercera, el capitán rápidamente se acercaba con una hacha.
En cuarto, tenía un cuchillo relativamente cerca de su lugar.
Un segundo...
¿¡Qué mierda esperaba entonces!?
Con dificultad se arrastró al cuchillo.
Lo agarró, y empezó a cortar rápidamente la red que lo mantenía atrapado.
Soltó primero su llamativa cola, y no pudo evitar sonreír.
Pero, recibió un golpe en el pecho.
El capitán tenía un hacha posando en su cuello, un corte, y el tritón estaba muerto.
Lust lo miró asustado, sin saber que hacer.
—Te concederé unas últimas palabras, habla...
Él tritón no pudo evitar mirarlo, ya enojado y frustrado.
Oh, wow.
Desde su punto de vista, feo no era.
Bueno, para su gusto, claramente.
—¿Qué mierda...?
—Espera, no, ¿qué carajos...?
Ese humano lo miraba muy sorprendido, estaba exaltado y casi asustado.
Lust movió su cola en un movimiento rápido.
El capitán cayó al suelo, y el tritón sonrió, burlándose de él.
Agarró el hacha con la que estaba amenazado, y terminó de cortar la red.
Se acercó a la borda, aventó el hacha, estaba listo.
Pero, no entendía.
¿Por qué su cuerpo no se movía?
Miró al capitán una última vez.
Sólo, lo miraba sorprendido.
Su cuerpo tembló ante esa mirada.
Él ni siquiera agarró el cuchillo.
Seguía en el suelo, observando cada movimiento suyo.
Suspiró, y sonrió con un toque de burla hacía el capitán.
Lust no dudó en aventarse al agua, y nadar muy lejos de ahí.
El capitán sólo se levantó del suelo, ya algo cansado.
—¿Qué mierda me sucedió?
Lentamente, empezó a amanecer, iluminando la cubierta de ese barco.P