Susurros salados

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Summary

La historia detrás del bonito faro de Puerto Azul se ha convertido en un emblema para el pueblo. Esto llegó a oídos de Xander Wilde, un periodista turístico que desea escribir sobre Puerto Azul para la revista de viajes que él mismo creó. Dispuesto a sumergirse en la triste y hermosa historia, se contacta con la dueña actual del faro, la nieta de los protagonistas de la historia.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prólogo

El hombre miró el papel arrugado donde estaba escrita la dirección de la casita colorida donde vivía la señora que le contaría la historia del faro.

Celine Dolhoffen, la nieta mayor de aquella pareja que dio vida a aquella vieja, pero hermosa historia.


Se alisó la camisa de color perla y tocó el timbre, poco después un hombre mayor le abrió la puerta.


—Mi señora lo espera en la sala.


—Muchas gracias, señor...


No recibió respuesta, lo que lo ruborizó. Para acabar con su vergüenza, entró a la casa y se dejó guiar hasta la sala de estar, donde lo esperaba una mujer joven, de tal vez unos veintitrés años. Llevaba un vestido noventero de color negro con un escote no tan pronunciado. Le quedaba divino, y ese collar de perlas solo la hacia verse más elegante. O por lo menos eso fue lo que pensó Xavier.


La voz delicada de la mujer lo hizo salir de sus pensamientos.


—Es un gusto conocerlo, señor Wilde —empezó la mujer, extendiéndole su mano.


—Dígame Xavier, por favor —correspondió el saludo —, y también es un gusto para mí conocerla.


Ella sonrió.


—Tómese la libertad de tomar asiento en donde desee, ¿quiere algo, té o café?


—Un café estaría bien —expresó Xavier, sentándose en el pequeño sofá frente a ella, enseguida sacó su libreta y su lapiz, emocionado por escuchar y empezar a hacer notas.


—Lo veo muy emocionado, Xavier.


—He escuchado varias versiones, supongo que me emociona escuchar la historia relatada por uno de los familiares directos de los protagonistas.


El mayordomo le entregó una taza de café al muchacho, este dio las gracias y volvió a ver a Celine. Ella suspiró.


—Todo comenzó en las rocas que visten la orilla de las playas de puerto azul...