La razón de la princesa
Dia lluvioso y frío, con el helado viento zurcando el inframundo, el ambiente vasto cubierto por una espésa neblina fusionada a una penumbra apenas rota por la tenue luz de los faroles de la calle.
Charly despertaba con migraña, no podía aceptar despertar ante el molesto sonido de su alarma en su hellphone.
""Odio esto...nuevamente despertar asi...""- dijo Charly tras darse vuelta en la cama y terminar viendo la fotografía rota de Vaggy y ella tirada a un costado, aún con los cristales roto de la fotografía;
tirada hace unos dias
""Cuando ella me amaba me sentía tan feliz, los momentos que pasamos eran dichas que se han esfumado a un lugar que ni yo misma sé.""
Dijo Charly lagrimeando.
Un leve silencio se esfumó ante la princesa levantándose, colocando una música triste en su teléfono tras abrir los ventanales del penultimo piso del Hotel sentía las rafagas frias del aire ingresando en su cuarto.
De algún modo era tranquilizador solo olvidarlo todo, solo llorar y de ser posible solo apagarse en esa sombra oscura que ocultaba su cuarto.
Estaba mirando la espesa neblina tratando de perderse de todo, hasta empezar ahora a notar los gritos de algunos demonios.
Tras el suspiro pesadamente auto impuesto a ella y estar aún con migraña, delirio existencial, ira y millares de sentimientos más, gritó molesta.
""¡¡Ya basta de muertes tan temprano...ya para Alastor!!...por todos los infiernos...¿por que demonios tengo soportar esto?"". Gritó molesta Charly, no por lo que acontecía sino por sus problemas en si que la atormentaba y buscaba una excusa para culpar a alguien por su malestar y desquitar su
frustración.
En el jardin del Hotel:
Había zurcado dificultósamente los rosales del hotel, el demonio apenas pudo pasar dejando en las espinas partes de piel y ropa.
El cuerpo lleno de rasguños por las plantas y cortes profundos de ciertas garras pertenecientes a cierto ente vestido de rojo, que ante sus ojos era la misma parca.
Aún rememoraba ese día como siempre haciendo con su pandilla su rutina diaria de robos, destrozos y cosas normales, no había drama en sus pasos, hasta que al lider de la pandilla se le ocurrió atacar el hotel de la princesa estúpida.
No había drama...¿que podría salir mal?...dijeron mientras terminaron lanzando una pedrada al ventanal de la recepción.
Recordó esos ojos en forma de reloj con pendulo girando sin control, las astas gigantescas que habían sido usadas para destrozar a uno de sus camaradas, las garras que arrancaron la piel del rostro de otro, la música de radio con estática que destruía los timpanos de todos y los gritos....los pedidos de ayuda...
Cuando el demonio pensaba en librarse del demonio de la radio, tentaculos comenzaron a surgir de todas las sombras comenzando a tratar de agarrarlo.
Cuando pensaba que estaba liberado empezaron a surgir esqueleticas manos de las sombras razgando y aprisionandolo al fin como ganchos a la carne.
Alastor se manifestó de las sombras con una perturbadora sonrisa pronunciada y pura locura en su paso.
""Oh...que ven mis ojos...otra botana para degustar....tus amigos fueron de mala calidad, siquiera pudieron acceder a ser considerados de interes..."
Dijo Alastor con una sonrisa brutal.
Pero tras el grito de cierta princesa se detuvo.
""Caramba, ahora que le sucede a esa niña caprichosa""
Dijo Alastor soltando al demonio desde los casi 3 metros que presentaba su transformación
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