Capítulo 1: Puedo Regresar
—N-no… Aún no…
Dando pequeños pasos apoyado por una pared a su lado, un peliverde susurraba para sí mismo en un intento por mantenerse consciente.
El dolor le punza con cada paso que da, siente como algo caliente resbala por su cara y brazo pero no puede saber exactamente qué es, pues está enfocando toda su energía en caminar y mantenerse despierto.
—Ugh… quema…
De su boca, que se abre constantemente en busca de oxígeno, en lugar de saliva fluyen riachuelos de sangre.
—Gagh…
Con cada respiración que da, siente como sus pulmones arden.
—¿C-como…?
A la par de que su cuerpo sufre por el simple hecho de caminar y respirar, su mente no para de generar preguntas y por ello cada vez siente con más fuerza que su cuerpo le es arrebatado por el cansancio.
¿Cómo había llegado a esta situación? ¿Qué había pasado? ¿Por qué era él quien tenía que sufrir?
—Haa… Puak.
Su visión se había vuelto oscura durante un segundo, que fue suficiente para enviarlo al suelo en un charco de su propia sangre.
Estando contra el suelo, boca abajo, pudo ver mejor qué era lo que le punza: un cuchillo de mango negro, que normalmente vería en una cocina, clavado en su brazo izquierdo.
Aún sin estar de pie, podía sentir como sus piernas temblaban por el sobreesfuerzo que había estado poniendo sobre ellas, además de los muchos raspones que tenía en sus rodillas.
—N-no…
El simple hecho de que no hubiese muerto hace tiempo era un milagro, no podía determinar cuánto tiempo llevaba caminando con todas esas heridas sobre su cuerpo, pero sí tuviera que apostar, diría que más de media hora.
Arrastrándose por el suelo como un gusano, el peliverde podía sentir como algo caliente salía de sus ojos, las lágrimas se mezclan con su sangre seca.
A medida que se arrastra por el suelo sucio del lugar en el que estaba piensa y reflexiona.
—(¿Qué le hice yo al mundo… Para tener que pasar por todo esto?)
No lo entendía.
No lo entendía en absoluto.
Intentando buscar en sus memorias la razón de que esté ahora arrastrándose por un lugar desconocido, no encuentra respuesta alguna.
Tenía una madre que lo quería y era correspondida por él, tenía amigos cercanos, había vivido hasta ahora como un niño común y corriente.
Entonces: ¿Por qué se estaba arrastrando en un intento de seguir con vida?.
Sintiendo como su conciencia se empezaba a desvanecer, como un pitido ahogaba todos los sonidos que lo rodeaban y como su cuerpo le era arrebatado dejando de ser él mismo, se lamentaba en silencio.
Entre todos esos manchones negros que nublan su vista, puede ver como algo o alguien se acerca a él.
Sinceramente no le interesaba si era alguien que le iba a ayudar o poner fin a su sufrimiento, pues ya no tenía fuerzas como para oponer la más mínima resistencia a quien sea que se había apiadado de él.
Pero, en el fondo de su corazón, esperaba que fuese la primera opción. Deseaba vivir por sobre cualquier cosa, eso era lo que lo había mantenido consciente hasta este punto, ese deseo que le había permitido arrastrarse hasta su aparente salvación había sido consumido por la llama que representaba su vida y con ello algo había nacido dentro de él.
Un vago recuerdo llegó a su mente, había escuchado por parte de uno de sus amigos que en ese mundo, en donde las personas nacen con una particularidad especial, estas se pueden basar en la personalidad de la persona y en casos muy especiales
En sus deseos.
En un mundo donde el 95% de la población nacía con un superpoder o habilidad llamada particularidad, existe otro 5% que desafortunadamente nace sin esa particularidad y el peli verde, que en su deseo de mantenerse con vida, camino y se arrastró en busca de salvación aún cuando se estaba desangrando, pensaba que nunca tendría uno de esos dichosos poderes.
Ese pensamiento, qué era compartido por sus allegados, lo había llevado de una u otra forma a su situación actual.
Aún sin un lugar al que volver, sin personas en las que pudiese confiar, podía estar seguro de que ahora no moriría.
Como si el mundo hubiese escuchado sus súplicas, como si su deseo hubiese sido lo suficientemente fuerte como para cambiar algo, alguien se presentó a su ayuda a la par de que sentía como algo nacía dentro de él.
La llama de su vida se mantendría ardiendo por mucho tiempo, él y lo que nació este día se aseguraría de ello.
—No… quiero morir.
Y con esas últimas palabras, su mente se hundió en la inconsciencia.
...
Parte 2
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Duele… Quema… Ugh… ¿Cuándo va a acabar todo esto…?
Mientras sus pensamientos se entrelazan, repite una y otra vez esas palabras, en un intento banal de minimizar todo lo que sentía a la hora de usar su particularidad. Dolor remanente inundaba su cuerpo cada vez que volvía, pequeños espasmos envolvían sus extremidades junto a destellos de sus memorias antes de tener que reiniciar y volver a intentar una vez más.
Una y otra vez, debe haber otra forma…
Lo había hecho cientos de veces solo con la esperanza de abrir con sus propias manos, dedos y uñas, de ser necesario, el camino qué quería. Sin importar cuanto dolor, cuantas torturas, cuantas veces tuviera que ver la muerte a los ojos él iba a forjar su camino hacia su deseo anhelado.
Había sacrificado decenas de vidas con tal de poder seguir adelante. No es que no le viera valor a las vidas distantes de él, sino que creía que él era el único capaz de portar y lograr que su sueño se volviera una realidad.
Había conocido cientos de personas, buenas y malas por igual, según su juicio, qué en algún momento le habían ayudado de una u otra forma.
Lo siento, espero que estés mejor del otro lado…
Él mismo conocía perfectamente la sensación de morir, fría y solitaria, aunque tenía el firme pensamiento de que cada quien experimentaba la muerte de distinta manera. No le deseaba a nadie el dolor ni el solitario sentimiento que le traía a él la muerte.
Muchas veces durante sus cientos de regresos había pensado en rendirse, en dejar todo de lado y simplemente dejar de activar su particularidad cada que se sentía en peligro.
Maldición…
Aunque esa tarea se le había imposibilitado de sobremanera, pues en un acto inconsciente había estado manteniendo su particularidad activa en todo momento y por ello había regresado nuevamente. Un ciclo constante de regresos frustrantes lo había llevado a utilizar toda la ira y resentimiento que llegó a sentir como combustible para ponerse de pie una vez más.
—Toc toc, despierta Izuku.
Un hombre vestido con un abrigo verde, un pantalón marrón oscuro y, como única muestra de que era alguien especial, una mascarilla en forma de pico, imitando la parte inferior de las máscaras usadas durante la peste negra, entró en la habitación en la que se encontraba Izuku.
—¿Sabes algo? Es fastidioso qué casi siempre estés así, como si estuvieras muerto, aunque igualmente ya encontré lo que buscaba en ti así que solo dilo y descansa —el hombre se acercó a la cama en la que Izuku descansaba y lo tomó por la mandíbula obligándolo a mirarlo a los ojos.
Izuku, sin importarle menos las palabras del hombre, siguió pensando para sus adentros.
—Vamos, ya sabes las palabras mágicas en las que tanto trabajamos juntos.
A pesar de que la máscara en forma de pico evitaba qué la parte inferior de su cara se viera, se podía notar una gran sonrisa en él.
—¿Cómo inician? Yo… —el hombre se mantuvo expectante a las acciones de Izuku, esperando a que su boca se abriera y dijera algo.
—Yo puedo… —Izuku finalmente reaccionó, ya sea voluntaria o automáticamente, a las palabras del hombre y de su boca empezaron a brotar palabras que aparentaban no tener sentido.
—Parece que ya volviste en ti, termina la oración y acabemos con esto.
—... Yo puedo volver de la muerte.
La boca de Izuku se abrió lentamente para dejar salir esas extrañas palabras y, en consecuencia, él hombre lo soltó, dejándolo caer sobre la cama y alejándose hasta la puerta de entrada lo más rápido qué pudo. Durante unos instantes nada extraño pasó, aunque de un momento a otro un "tic" se escuchó en la habitación y con ello…
—Parece que tu voluntad no era nada del otro mundo —el hombre abandonó la habitación, dejando la puerta abierta de par en par. También dejando expuesta la escena qué se desencadenó dentro de la habitación.
Izuku, aun recostado en la cama, escupió un coágulo de sangre que se había mantenido atorado en su garganta, antes de llevar su mano derecha hasta su pecho y buscar algo que ya no estaba allí.
Tanto su caja torácica como todo tejido qué pudiera proteger los órganos vitales alojados en su pecho habían desaparecido de un momento a otro, producto de una pequeña explosión nacida desde su corazón.
Su conciencia se mantenía a flote lo suficiente como para notar la repentina desaparición de sus órganos internos gracias a que la misma "bomba" qué había estallado en su interior contenía adrenalina, analgesicos líquidos y demás compuestos qué le daban, para su desgracia, unos segundos más de vida antes de su inevitable muerte.
—Esto es… —dando un breve susurro entrecortado por el dolor, Izuku dejó caer su brazo luego de hacer su análisis respecto a la situación.
Desde hace tiempo, cuando apenas había llegado a ese mundano lugar, él hombre enmascarado había hecho una pequeña configuración a su estructura interna usando su particularidad, había puesto una pequeña bomba en su corazón que se activaba al usar ciertos comandos de voz.
Cosas como revelar su particularidad o él funcionamiento de esta hacia qué la bomba se activará y destruyera su interior. Aunque tenía la certeza de que eso iba a pasar si activaba alguno de esos comandos, una parte de él quería creer que eso no funcionaria y era una simple forma de intimidación por parte del hombre para mantenerlo a raya.
Pero viendo con pesar su situación actual, nada sobre ese asunto era falso, ese hombre lo había condenado a sufrir en silencio cargando con ser la única persona, aparte del hombre, conocedora de su situación.
—Esto es más una maldición qué una bendición… —exhalando su último aliento en un suspiro, Izuku cerró los ojos pesadamente.
A veces agradecia tener su particularidad y a veces la maldecia con todo su ser, poder regresar de la muerte, algo que a primera vista sonaba muy estúpido y casi irreal, cosa que hubiera deseado qué se mantuviera de ese modo.
No la entendía completamente y no deseaba hacerlo, pero se veía en la penosa necesidad de buscar en sí mismo información sobre su particularidad, sobre su poder.
Aunque aún habiendo muerto cientos de veces en busca de los límites de su poder, no había logrado ver al completo todo lo que su particularidad escondía y, como muestra de ello, el paisaje qué se cernía en frente de él se le hacía tan desconocido.
Un mar gigante, qué no pasaba de sus tobillos, reflejando tenuemente un rojo carmesí, casi como si hubiera sido bañado por sangre.
Él, siendo tan pequeño como podía ser ante tal mar qué se cernía bajo sus pies, solo podía observar hacia abajo, sin querer observar el paisaje completo no despegó la mirada del mar carmesí.
Lo podía sentir, había algo llamándolo a dejarse caer ahí mismo, a dejar todo de lado, a dejar atrás todo el sufrimiento, todos los intentos, todas las personas que había conocido, todo su ser y todo por lo que luchaba.
Lo podía escuchar claramente, algo clamando su nombre e instándole a quedarse allí, a levantar la mirada del suelo y dejarse caer en el mar carmesí qué lo rodeaba.
Aunque, en contraste al calmado mar carmesí, su rostro se torció en un semblante de ira y desprecio sin igual.
Sus dientes rechinaron, todos sus músculos se tensaron, oprimiendo una fuerza desgarradora en su cuerpo, su boca se abrió para expresar todos sus sentimientos.
—¿Tirar todo por lo que me he estado sacrificando…? ¿Dejar a un lado todos mis objetivos…? ¿Ignorar todo por lo que lucho y abandonar mi sueño…? ¡No hay manera en que permita eso! ¡Todas estas sensaciones de calma y paz se pueden ir a la mierda! ¡No dejaré de luchar, de intentar y de lograr mis sueños y objetivos! Jamás, hasta ver mis sueños reflejados en ese mundo tan asqueroso en el que nací, dejaré de luchar.
Negando todo lo que se le estaba ofreciendo en el momento, gritó con todas sus fuerzas hacia el destino qué se le había dado y se negó a quedarse quieto viendo cómo su sueño no solo se perdía sino que era ignorado por el mundo.
No levantó la mirada y en cambio empezó a caminar, como un signo de rebeldía, mientras maldecía una y otra vez el destino qué se le había entregado inicialmente.
Camino y camino hasta que ese mar carmesí fue reemplazado por la oscuridad absoluta, qué lo envolvió, lo negó y luego lo escupió en otro lugar alejado de allí…
...
Parte 3
…
El dolor, los recuerdos, fragmentos perdidos de su mente, todo lo golpeó de repente y entonces fue que reaccionó y todo volvió a su mente.
El mundo retorcido en el que vivía, uno que a la larga no se podría mantener a sí mismo y ni siquiera, aunque las personas hicieran esfuerzos sobrehumanos, tendrían la más mínima esperanza de sostener a su sociedad.
Desde su perspectiva, el sistema de poder qué manejaba su mundo era totalmente estúpido, uno sin un sentido claro, todo predominado por el azar.
El 90 por ciento de la población obtenía un poder en base al azar o la genética preestablecida dejada por sus padres o incluso abuelos, mientras que un 10 por ciento, gente desafortunada, no obtenía nada y en cambio era repudiada como inútiles qué no servían para nada.
Los que obtenían particularidades también tenían su propio estatus quo, fuertes y débiles, aunque ciertamente la mayoría aspiraba a lo mismo: ser héroes reconocidos. Los de particularidad fuerte eran alabados, sin importar su clase social u origen, mientras que los de particularidad débil eran dejados de lado en su mayoría.
Como era natural, los fuertes llegaban a la cima mientras los débiles se mantenían detrás de ellos, esperando a ser protegidos, o en su defecto, menos afectados.
De allí, y de viejas historias, nacieron los héroes: personas a menudo con particularidades fuertes o útiles qué se preparaban durante 3 años para ser llamados "Héroes Profesionales" y se dedicaban a resguardar a los más débiles.
Pero, como siempre, había desafortunados qué por x o y razón terminaban discerniendo de la idea principal de los héroes, proteger y salvar vidas con sus particularidades, y las usaban para causar estragos en mayor o menor medida.
El bien y el mal, la cordura y la locura, la luz y la oscuridad, así se había dividido la sociedad actual y a causa de ello, como era de esperarse, nacían más víctimas de las circunstancias y tomaban el camino de la villanía.
Él mismo, Izuku Midoriya, era uno de esos desafortunados afectados por las circunstancias, pero a diferencia de los otros que se dejaban llevar por sus emociones él se tomó su tiempo para pensarlo fríamente.
Y, ¿cómo no hacerlo? El poder que obtuvo sumado a sus circunstancias se lo permitieron, incluso si era en contra de su voluntad.
Parte 4
—Ya tuve suficiente tiempo para pensar… —suspiró con suavidad mientras se ponía sobre sus pies.
Cuando regresó en sí se encontró sentado en una silla de metal colocada en el centro de una sala blanca con manchas de sangre pintando las paredes.
De inmediato reconoció el lugar y llegó a una conclusión rápida.
—Regrese una semana completa…
La sala blanca era donde el hombre de mascarilla experimentaba con él, por lo que no se quedó demasiado tiempo allí.
En cuanto asomó la cabeza por la puerta de la sala se encontró con un pasillo igualmente blanco, aunque cada 8 metros había un guardia vigilando y cada 16 otro pasillo.
Antes de salir revisó uno de sus bolsillos, notando en el proceso que no tenía camisa y solo mantenía un pantalón blanco, rotó en la parte de los tobillos.
Ignoró esos hechos y de su bolsillo derecho sacó una pequeña hoja de papel la cual de manera inmediata devolvió a su lugar mientras suspiraba.
—(Llegó el momento, solo tengo que encontrar a las personas adecuadas).
Se encorvo un poco, flexionó sus rodillas y dejó caer sus brazos para luego salir de la sala y girar lentamente a su izquierda.
Ninguno de los guardias lo volteó a ver y en cambio lo ignoraban con descaro, cosa que Izuku aprovechó para sacar, sin que nadie se diera cuenta, la pequeña hoja y dejarla caer.
La hoja se mantuvo unos segundos en el aire antes de deslizarse por debajo de una puerta blanca a su lado, mientras que él caminaba a paso lento hacia otro lugar más alejado.
Pasó frente a varios guardias más antes de dejar de caminar y voltear a ver a su derecha, en donde había una puerta que se camuflada con la pared.
Intentó levantar su brazo izquierdo para abrir la puerta, aunque, cuando puso presión en su antebrazo, una punzada detuvo todo su accionar. Su mirada se clavó en donde sintió dolor y al reconocer la fuente de este volvió a enfocar su atención en la puerta.
Hace años, cuando “obtuvo su particularidad", cuatro para ser exactos, había mantenido durante un largo tiempo un cuchillo clavado en su antebrazo izquierdo y por ello cuando lo extrajo se le habían quedado restos oxidados del cuchillo allí.
No era algo letal y por ello el hombre de mascarilla no lo había ayudado, lo que dio como resultado el dolor casi insoportable en ese brazo cada que lo intentaba usar más de la cuenta.
Su brazo derecho empujó la puerta, qué se abrió y entonces se encontró nuevamente con la habitación en la que el hombre lo había llevado a su muerte.
"Puedo regresar de la muerte
Unas fugaces palabras cruzaron su mente antes de que su cuerpo entrara en la habitación y se dejará caer en la cama qué había en ella.
"Alguna forma de salir de aquí"
"Ella también debe salir…"
"Ella pasaría perfectamente por aquí…"
"Ellos deben morir"
En su cabeza pululaban recuerdos de sus anteriores reinicios, intentos fallidos qué le habían servido para acumular experiencia y crear un plan con el que poder llegar a su objetivo principal en el momento.
Aunque en medio de todos esos recuerdos se colaron varios que hubiera preferido olvidar.
"Puedo regresar de la muerte"
"¡Por favor, no te vayas!"
"No mires~"
"No mires…"
Una punzada atravesó su corazón mientras su cuerpo temblaba violentamente al recordar todas sus vivencias pasadas, incluyendo las anteriores al "despertar" de su particularidad.
Su mente agotada solo podía dejarse llevar por el mar de recuerdos llenos de sangre que no se alejaban de sus pensamientos, mientras que una solitaria lágrima se deslizaba por su mejilla.
…
…
…
Unas pequeñas aclaraciones para cerrar este primer capítulo.
Los capítulos tendrán de entre 2 a 5 partes cada uno.
Los capítulos contarán de entre 2.000 a 5.000 palabras.
Las descripciones físicas que dé sobre los personajes estarán basadas en las que hay en la wiki de Boku no Hero Academia, habiendo cambios en las vestimentas en algunas ocasiones.
Hay muchas, en serio, muchas cosas que no recuerdo de la trama original de BNHA por lo que habrá muchas partes en las que pondré cosas originales, aunque todas estarán justificadas para evitar agujeros en el guión.
Como es natural este fic tardará un tiempo en actualizarse debido a que también tengo otro al cual debo prestarle atención.
Y poco más se puede decir, gracias por leer este capítulo, traeré capítulos nuevos lo más pronto que pueda.
Lean Berserk.
Conteo de Palabras: 3368
Chau.