Lee JiHoon ♡ The perfect date.

Summary

Después de mucho tiempo soltero, Lee JiHoon se atreve a buscar citas por internet para encontrar a su chico ideal. En su búsqueda conocerá a cada personaje, o pastel como él les dice, que lo acercarán al indicado. O tal vez no.

Status
Complete
Chapters
13
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Perfil usuario.

➡️ Nombre: Kim MinGyu

➡️ Edad: 24 años

➡️ Estatura: 1,88cm

➡️ Peso: 68kg

📎 Soy heredero de una de las empresas más grandes de Corea, pero creo que tengo el privilegio de vivir con los pies en la tierra, mis padres me enseñaron la importancia de la humildad y el respeto. Disfruto de la buena comida al igual que de una buena compañía.

♥️💬 Mi chico ideal debe amar los viajes tanto como yo, debe ser divertido y estar dispuesto a entregarse completamente a mí, pues yo me entregaré por completo a él, debe respetar mis tiempos y trabajo. Busco una relación formal para sentar cabeza.



Era uno de esos fríos y lluviosos días de invierno en los que JiHoon prefería quedarse en casa pero en esta oportunidad no lo podría hacer por más que quisiera, podía jurar que su cama lo llamó antes de salir de la habitación y que su manta favorita se quedó llorando por su ausencia.

Tomó el paraguas negro que se encontraba en un costado de la puerta y lo abrió al salir del edificio.

Revisó una vez más el perfil del chico mientras iba camino al restaurante en el centro de la ciudad donde quedaron en reunirse. Era bastante guapo, al menos así se veía en su foto.

Esperaba que no fuera un experto en Photoshop.

Realmente estaba nervioso, sus amigos le insistieron tanto en que debería conocer a alguien, a pesar de que él también lo quería pero no saldría a buscarlo en una discoteca así que su mejor opción fue meterse en una página web de citas.

Llegó al restaurante y entró sacudiendo su cabello castaño de las pequeñas gotas que alcanzaron a tocarlo. Observó a su alrededor y sonrío, era el lugar más acogedor que había encontrado desde que llegó a la ciudad hace un año, los cuadros antiguos, las velas de colores, la madera clara de las mesas, los cojines, el ambiente tranquilo y relajado, todo.

Le encantaba pasar allí después del trabajo, la comida era bastante buena y podía pedirse hasta tres tazas del café que servían allí.

Y llevarse una para su casa.

—Buenas tardes —Saludó un chico pelinegro con una sonrisa amable —Por favor —Estiró su mano para guardar el paraguas del pequeño.

JiHoon se lo entregó —Gracias.

Caminó hacía una esquina, cerca de los ventanales donde había una gran cantidad de velas aromáticas, se quitó su abrigo y se sentó a esperar.

—¿Desea ordenar algo? —El mismo chico que lo recibió llegó a su lado con una libreta y lápiz en sus manos.

—Un café por favor —Pidió JiHoon.

El chico escribió y lo miró —¿Algo más?

—¿Tienen de los pasteles de frambuesa? —Era su favorito, la primera vez que lo ordenó no dejó de hacerlo nunca más.

—Sí, aún quedan —Asintió el chico después de mirar una de las vitrinas.

—Genial —Sonrió JiHoon, pero no era una buena idea que cuando su cita llegara estuviera devorándose un pastel, debía dar una buena impresión y seguramente de los nervios lo terminaría vomitando —Estoy esperando a alguien, cuando llegue lo ordenaré.

—Está bien, solo el café por ahora entonces —Tachó el pastel en su libreta —Enseguida lo traigo.

JiHoon le asintió y el chico se fue.

Miró cada rincón y leyó cada una de las velas que estaban al frente de él mientras esperaba, su café llegó e inmediatamente comenzó a tomarlo, faltaban cinco minutos y nadie llegaba.

El tintineo de las campanitas en la puerta avisarían si alguien entraba al lugar.

La posibilidad de que lo dejaran plantado existían tanto como sus nervios en ese momento, estaba preparado para aquello, simplemente terminaría su café, pediría uno para llevar y se iría a casa.

De pronto las campanitas sonaron y la puerta se cerró. JiHoon apoyó sus manos sobre la mesa y espero sin girarse a ver.

—¿Lee JiHoon? —Una voz hizo que el menor se levantara de inmediato.

Se volteó encontrándose a un chico alto, moreno y extremadamente guapo. La sonrisa del mayor fue lo que provocó que JiHoon sonriera.

Sus blancos colmillos en una coqueta sonrisa.

—Sí —Dijo el menor sentándose cuando MinGyu se sentó frente a él.

—Eres mucho más hermoso en persona —Elogió el mayor.

—G-Gracias —Tartamudeó JiHoon, si bien estaba preparado para todo lo que pudiese pasar, era su primera vez en esto de citas con desconocidos y lo nervioso se le notaría aunque no quisiera.

—Este lugar es muy pintoresco —Comentó MinGyu mirando a su alrededor —Hasta un poco común.

—Es uno de mis lugares favoritos —Dijo JiHoon acomodando el abrigo en sus piernas.

MinGyu posó sus ojos en el pequeño —Bien —Apoyó sus manos en la mesa —Tienes razón, no vine por el lugar sino por ti.

—¿Pedimos algo para comer?

—Me parece —MinGyu asintió y con la mirada comenzó a buscar al mesero —¡Oye, por aquí por favor!

El mesero llegó a su mesa —¿Qué ordenaran?

—¿Aquí conocen el filete? —Preguntó MinGyu con una sonrisa divertida.

JiHoon alzó la vista de la carta de comida y miró al mesero algo incómodo. No entendía del todo a qué se refería con su pregunta.

—Sí señor, aquí servimos filete —Quiso hacer una mueca pero terminó sonriendo. Debía ser amable con los clientes.

—Bien, quiero un trozo, bien cortado, no quiero que esté duro como una piedra, a término medio —Ordenó mirando la carta con desprecio —Si trae alguna salsa por favor que no tenga ajo, lo odio —Entregó la carta al mesero —Y un vaso de agua.

Para JiHoon la primera cita decía mucho, la primera impresión de la persona determinaba si existía la posibilidad de una segunda salida.

Esta iba por mal camino.

—¿Pastel de frambuesa? —Le preguntó el mesero a JiHoon.

—¿Pastel? —MinGyu sonrió mirando al pequeño —¿En serio?

JiHoon suspiró para tranquilizarse, no habían pasado ni siquiera diez minutos y ya quería irse.

—Sí, Pastel de frambuesa y otro café por favor —Pidió amablemente y el chico se fue.

—Pastel —Dijo MinGyu en un tono algo burlesco —Interesante almuerzo.

—¿No te gustan? —Preguntó JiHoon alzando ambas cejas. Tal vez no era el almuerzo más sano pero le gustaban los pasteles y el café de allí, si bien no almorzaba todos los días así, tal vez una o dos veces a la semana lo hacía.

—Hace dos años deje todo lo dulce —Sacó una servilleta limpiando su espacio en la mesa y luego limpio sus manos.

Para JiHoon eso explicaba su amargura. Las personas necesitaban azúcar para ser feliz.

Al menos a él, el chocolate lo ponía feliz, además de ese pastel de frambuesa.

—Cuéntame de ti —Habló MinGyu subiendo sus ojos del pecho del bajito hasta su rostro, le parecía lindo, demasiado —Solo sé que tienes 23 años.

JiHoon sonrió levemente, debía darle una oportunidad, se sentó derecho colocando todas las posibilidades de dejarse conquistar sobre la mesa, dependía solo de MinGyu.

Él demostraría interés en conocerlo más.

—Soy dentista, llegue a la ciudad hace un año, vivo en un depart-

A la mitad de la oración fue interrumpido por el celular del mayor.

—Debo tomar esta llamada, es importante —MinGyu tomó su celular y salió del restaurante, JiHoon lo siguió con la mirada. Atravesó la puerta y se quedó afuera.

Pasaron más de diez minutos y MinGyu seguía al teléfono.

La lluvia ya había parado pero el día seguía igual de gris y frío, así también se sentía JiHoon por dentro.

—Pastel de frambuesa —Llegó el mesero dejando el plato frente a JiHoon —Café y un filete sin ningún ajo intruso. ¿Su cita?

—Ya viene —Forzó una sonrisa y miró hacia una ventana, MinGyu parecía estar discutiendo —Gracias.

—Buen provecho —Le sonrió al pequeño.

Si hubieran pasado cinco minutos más JiHoon se hubiese levantado para irse, pero pasaron tres, contados por el menor, y MinGyu entró nuevamente.

—Disculpa, llamaron de la oficina —Se sentó en la mesa.

—¿Debes irte?

—No, no, lo solucionaré mañana —Miró sonriendo al pequeño y guardó el celular en su bolsillo —Ahora toda mi atención estará en ti. Me decías que eras ¿doctor?

—Dentista —Corrigió frunciendo levemente el ceño.

—Claro, claro, dentista —Pasó la mano por su cabello —Yo soy empresario —Tomó el tenedor mientras hablaba cortando un trozo de carne, lo escupió apenas entró a su boca —¿Qué es esto? sabe horrible.

JiHoon lo miró impresionado, el trozo de carne prácticamente quedó frente a su plato de pastel.

—¡Mesero! —Exclamó enojado y su ceño se frunció cuando llegó el chico —¿Qué es esto? ¿Una rata?

—Es filete, lo que usted ordenó —Dijo tranquilamente, miró de reojo a JiHoon quien bajó su cabeza de la vergüenza.

—No, no lo quiero —Empujó de mala gana el plato hacia adelante —He comido filetes en los mejores restaurantes del mundo, no me comeré esta porquería. Me quedo con el vaso de agua.

—Lo lamento mucho —Se disculpó llevándose el plato.

—Debes hacerlo —Murmuró MinGyu limpiándose la boca con una servilleta. Miró a su cita frente a él —Disculpa.

—Está bien —No lo estaba, la actitud arrogante del mayor lo estaba colocando de mal humor y pronto explotaría.

—Como te decía, trabajo en una empresa de automóviles, de hecho afuera tengo un modelo exclusivo, solo hay uno en el mundo ¿Quieres ir a verlo? —Trató de impresionarlo.

—No —Respondió seco JiHoon, no venía a conocer un auto, sino a él —Sigue contándome sobre ti.

—Vivo un poco lejos de aquí, cerca de un lago, tiene una vista impresionante, yo creo que te gustaría visitarlo.

Algo incómodo JiHoon se cruzó de brazos sobre la mesa y se inclinó un poco hacia adelante —Pero háblame de lo que te gusta hacer, que disfrutas o qué haces en tu tiempo libre.

—Me gustan los deportes.

Bien, eso pareció interesarle a JiHoon.

—Viajar, usar mi campo de golf y las fiestas con mis amigos, lugarcitos como estos no son mucho mi mundo pero si la recompensa era conocerte —Deslizó su mano por la mesa tomando la del castaño.

JiHoon la retiró lentamente.

—Te gusta viajar —Acomodó ambas manos en su regazo.

—Este año he viajado a 33 países por negocios pero de igual forma terminan en vacaciones o al menos para conocer el lugar, he tenido ciertos lujos desde pequeño, como dicen por ahí, nací en una cuna de oro —Se encogió de hombros bebiendo del vaso de agua.

JiHoon solo asintió con la cabeza ante su comentario. ¿Dónde se supone que estaba la humildad que puso en su perfil? Se notaba que no conocía la definición o que tenía completamente distorsionado el concepto.

Pero tenía de humilde lo que él de alto.

—¿Te puedo hacer una pregunta? —Preguntó interesado el mayor.

—Claro —Dijo JiHoon.

—¿Qué buscas en un chico?

—Algunas cosas las anoté en mi perfil —Sacó un pedazo de pastel llevándoselo a la boca —Pero me gustaría conocer a alguien divertido y amable, romántico.

MinGyu soltó una carcajada llamando la atención de algunas personas del lugar —Me refiero a íntimamente.

—¿Cómo? —Quería tener la mínima esperanza a que había escuchado mal.

—Ya sabes, cómo te gustan que sean en la cama, ¿salvajes o dulces? —Susurró con una sonrisa coqueta —Personalmente me gusta que el sexo sea rudo, quizás ocupar esposas.

JiHoon se espantó con solo escucharlo, no había tenido citas por internet pero sabía muy bien que en el primer encuentro no se debía poner a hablar de sexo.

—Esposas —Murmuró JiHoon incómodo.

—Me gustan los disfraces, los látigos también y las medias de rayas —Susurró bajando su mano y llevándola hacia el muslo de JiHoon por debajo de la mesa —Tú tienes bonitas piernas, estoy seguro que las medias te quedarían excelente.

JiHoon tosió escandalosamente llamando la atención de otros clientes y movió sus piernas hacia un costado.

—Como te decía —Se acomodó en la silla —Soy dentista, tengo una consulta.

—Interesante.

—Me gustan los perros, estoy pensando en adoptar uno, pero debo cambiarme de lugar porque en el edificio donde vivo no permiten masct-

El molestoso sonido del celular de MinGyu lo interrumpió nuevamente.

El mayor sacó el celular y miró al castaño —Debo atenderla.

—Adelante —Dijo con una mueca en sus labios, observó cómo salía del lugar contestando la llamada. Se volteó y suspiró profundamente mirando la hora de su reloj de muñeca.

Los gritos y reclamos de parte de MinGyu fuera del restaurante no tardaron en escucharse, lo peor es que las personas que comían allí miraban a JiHoon como si él fuera el culpable de irrumpir en su tranquilidad.

MinGyu estaba furioso, se notaba, tanto que cuando entró dio un portazo y su cara no se relajó cuando se sentó en la mesa frente a JiHoon. El menor esperó a que el moreno hablara primero.

De pronto MinGyu clavó sus ojos en él, seguía molesto —¿Te pido un favor?

—Claro —Dijo JiHoon.

—Dime ahora sí esto terminará en una cama o solo estoy perdiendo mi valioso tiempo contigo —Fue tan directo que dejó sin palabras al menor —Además el chico que está allá —Apuntó hacia otra mesa —Está muy bueno, pero no más que tú.

—¿Quieres tener sexo en la primera cita? —Preguntó frunciendo el ceño.

—A ver —Se inclinó hacia adelante acercándose a JiHoon —Mírame, soy guapo, tú estás hecho a mano, tengo ganas desde hace días y necesito tenerte en una cama.

—Dime que esto es una broma —Debía serlo.

—El dinero me sobra y puedo comprar las cosas con las cuales probablemente sueñes todos los días —Murmuró con el rostro serio —Pero tendrías que tener cinco trabajos, veinticuatro horas, siete días a la semana y aún así no podrías conseguirlas.

—No me importa el dinero —Exclamó enojado pero en un tono bajo, no iba a hacer un escándalo en su lugar favorito por un idiota que definitivamente no volvería a ver.

—Buena respuesta —Agrandó su sonrisa enseñando sus colmillos —Hazme creer que no te gustarán mis regalos y yo haré que te creo, ¿bien? Ahora vamos a mi casa ¿sí?

JiHoon bebió de un sorbo el café que le quedaba, tomó su abrigo y se levantó, MinGyu lo siguió con una sonrisa triunfadora en su rostro pensando en que lo había conseguido.

—¿Que fue lo que me dijiste al entrar? —Le preguntó JiHoon.

—Que me dijeras si esto terminaría en una cama o perdía mi tiempo aquí contigo.

—Estás perdiendo tu tiempo —Dejó el dinero sobre la mesa, pagando dos cafés y su pastel de frambuesa y se dio la media vuelta saliendo de allí. Olvidando su paraguas.

Tenía tanto coraje en ese momento que no escuchó el llamado del mesero, el cual levantaba el paraguas negro en su mano.