Capítulo 1
This is me praying.
This was the very first page
Not where the story line ends
My thoughts will echo your name
Until I see you again
Cometió un error, uno simple, uno que por desgracia le está costando la vida. Por desgracia no puede entregar la suya…
—Vamos, Milo, solo tienes que dispararle a tu compañero y podrás salvar a todos los que están en esta sala. —Comento de forma tranquila una voz que provenía de un pequeño oso de peluche de color dorado—. Demuestra que eres alguien digno de ser un Moriarty.
Su cabellera dorada cubría sus ojos; estos se encontraban abiertos a más no poder, por más que su mente pensaba formas de poder salir de esa situación no llegaba a nada. A ninguna.
Su mano se aferró demasiado al arma que le había quitado al mago con anterioridad.
—Solo quedan 7 minutos… —La voz femenina hablo con calma. Se negó a mirar a la razón por la cual estaba haciendo todo eso.
—Una vida a cambio de otras cien, me parece un trato justo. —Otra vez soltó. Buscaba persuadirlo, trataba de convertirlo en un asesino, de eliminar a la persona que fue su primer amigo y amor…
—¿¡Por qué haces esto Ron!? —De repente grito Milo, el enojo y la desesperación se mezclaron en su tono de voz—. ¡Él no tiene nada que ver con nuestras familias! ¡Deja que se marche!
El oso guardo un extraño silencio, quizás Ron estaba reconsiderando sus palabras, puede que deje que Toto sea libre. Sin embargo…
—Pffff… —Se rio amargamente—. Claro que si… —Casi susurro con rencor, como si el supiera algo que el no.
Milo ni siquiera podía crear una pregunta correcta, quería respuestas, pero lo único que salió de sus labios fue un: —. ¿Qué…?
—¡Vamos! ¡Demuéstrale a todos los presentes que el gran descendiente de los Sherlock es un asesino! —De repente comenzó a gritar, casi emocionado—. ¡Demuestra que eres capaz de dejar atrás a tu ser querido con tal de ser el héroe en esta historia!
Milo miro aquel oso como si estuviera loco, él no era un asesino y menos sería capaz de dejar alguien que aprecia atrás.
No puede dejar atrás a Totomaru…
Su corazón no lo soportaría, no sería capaz de sobrevivir, pero tampoco podía dejar que 100 personas inocentes murieran.
Su mano se recargo en la puerta de donde se encuentra su pareja y compañero.
—Totomaru… —Murmuro con amor aquel nombre.
Recuerdos de cómo se conocieron comenzaron a invadir su mente.
¿¡Por qué no dispara!?
—Totomaru…
La primera vez que se dio cuenta que la razón porque su corazón latía más rápido, fue por el castaño. Le enseño que no estaba solo, le prometió que jamás lo abandonaría aun por sus extraños instintos asesinos.
¡Solo quedan 5 minutos…!
—Totomaru…
Isshiki le enseño más cosas; mas emociones… Y una de ellas fue el amor.
¡Vamos amigo, nosotros somos más!
¡El será recordado como un héroe!
—Totomaru… —Su visión se comenzó a nublar, no podía hacerlo, no puede elegir, no quiere elegir aunque sabe que opción es la evidente.
El recuerdo de cómo se dieron su primer beso resonó en su mente, la imagen de Totomaru sonrojado mientras le decía “Te amo” ardió en su memoria.
¡Solo queda un minuto, por favor, sálvanos…!
—Totomaru… Lo siento… —Susurro con la voz entrecortada, lagrimas manchaban su rostro, su expresión de agonía cualquiera podía ver, pero no los dejaría, no le mostraría a Ron que el tenia razón.
Le quito el seguro aquella arma y apunto a la perilla. Sus manos temblaban; sus piernas temblaron al igual que su agitado corazón.
¡30 segundos, vamos amigo!
—No… No te podre dar el anillo que te prometí… —El gatillo se presionó de manera lenta, muy lenta—. Ni tampoco nos veremos en el otro porque…
¡Queremos vivir…!
—Seré el verdugo de 100 personas... —Todos en la sala comenzaron a gritar de terror al ver como el gas empezaba a invadir el lugar—. Solo me hubiera gustado un beso tuyo por ultima vez…
Despertó adolorido, su cuello dolía demasiado y ni siquiera podía ver con claridad; todo le daba vueltas.
Intento mover sus brazos y piernas, no lo consiguió, alguien lo había atado. Intento gritar, llamar a Milo, pero tampoco lo consiguió.
Segundos más tarde su vista se logró enfocar y finalmente pudo apreciar la situación en la que se encontraba.
De manera algo torpe logro alzar un poco la cabeza, dejando que reposara en el sillón en el que se encontraba dormido.
Miro confundido a todas partes, no había nadie en aquella habitación.
“¿Dónde estoy…?” Se cuestionó en su mente, aquella sala le era ligeramente familiar, pero no podía recordar el porqué.
Tuvo que parpadear varias veces al darse cuenta que una persona se encontraba sentada del otro lado de la habitación, dicha persona lo miraba con un gran interés, pero poseía una gran sonrisa de superioridad.
Con toda la calma del mundo camino hasta donde el oficial se encontraba acostado.
—Isshiki Totomaru, es un placer poder tener este reencuentro después de la última vez nos vimos. —Aquella persona hablo con cierta emoción que hizo que sus instintos se pusieran en alerta—. Por supuesto que pido disculpas por la forma tan brusca en la que lo tuvieron que traer.
El castaño miro confundido aquellos ojos azules, eran demasiados llamativos para su gusto.
—Pero, sé que me perdonaras, ¿verdad? —Su mueca de burla se amplió más.
El castaño no quería asentir, pero aun así lo hizo. Su mirada de pánico debió de ser divertida ya que la otra persona se comenzó a reír.
Segundos más tarde se inclinó y acaricio algunos mechones del castaño.
—Por eso te quiero, Toto, eres demasiado bueno para este mundo… —Empezó lentamente, una sonrisa sádica se dibujó unos segundos en aquel rostro—. Yo te cuidare y protegeré para que nadie te pueda lastimar. Eliminare a todos los que te causen problemas o intenten separarnos…
Aquellas palabras le pusieron los pelos de puntos, intento de nuevo moverse, de forcejear contra el agarre; de liberarse…
Ni siquiera pudo hacer nada cuando sintió como su cabeza era colocada en la pierna de la otra persona.
Alzo un poco la vista, su mirada termino chocando con una azul. Este sonrió y le mostro una Tablet que poseía un video de varias personas en medio un espectáculo. Sin embargo, lo que más resalto fue ver a su pareja dormida entre la multitud.
—Empezaremos por alguien que solo te ha dañado desde que lo conociste. ¿Te parece bien?
“No Milo, por favor…” Suplico en su mente, su corazón se agito al ver como corrió a detener al mago. “Milo… Huye…”