Ese momento crucial
Ese momento crucial
Spy x Family © Tatsuya Endo
Sinopsis: En un tejado de Berlint, Twilight y Thorn Princess compartieron sobre sus vidas, llegando a algo diferente por primera vez en los diez años que llevaban conociéndose.

En la noche silenciosa, Twilight estaba sentado en el tejado, con un cigarrillo en la mano, contemplando las estrellas brillar en el cielo oscuro. A los cuarenta y cinco años, estaba descubriendo por primera vez en su carrera como espía lo complicado que resultaba subir a grandes alturas.
Recordó cuando era joven y había sufrido por eso. Su líder de escuadrón en el ejército era un soldado mayor que deseaba invadir el territorio enemigo a cualquier costo. La incursión desde los techos fue su idea más lógica, pero terminaron irrumpiendo en un complejo de habitaciones donde solo se encontraban familias refugiadas.
Nadie sobrevivió.
Aquella masacre nunca se apartó de su mente, y una serie de acciones similares lo persiguieron durante toda su carrera como espía, y su sueño se desvanecía con cada nuevo amanecer. Los tormentos pesaban más y las expectativas de su motivación parecían inalcanzables. Twilight sabía que su sueño era utópico, pero al menos esperaba marcar la diferencia, dedicando su vida a ser un héroe en las sombras. ¿Pero qué significaba eso para los niños a quienes les había quitado sus familias? ¿Y qué quedaba para aquellos a quienes había fingido ser su padre solo para obtener información?
Con un suspiro, Twilight se dio cuenta de que estaba en un momento crucial, una oportunidad para reconocer que su vida había tenido un propósito, pero no uno que le satisfacía completamente.
De repente, el sonido de pasos en el tejado interrumpió sus pensamientos. Levantó la vista y vio a Thorn Princess, una antigua compañera y asesina, acercándose con una sonrisa cálida en el rostro.
—Qué sorpresa, Thorn —comentó con una risa suave—. Ha pasado mucho tiempo desde nuestra última reunión.
—Puedo decir lo mismo, Twilight. No esperaba verte asignado de nuevo en Berlint.
Twilight sonrió, agradecido por el encuentro inesperado.
—Sí, ha pasado bastante tiempo —respondió sinceramente—. ¿Cómo has estado?
Thorn Princess se sentó a su lado y, compartiendo el mismo cigarrillo, empezaron a ponerse al día. Hablaron sobre sus últimas asignaciones, recordaron su último encuentro en una misión, discutieron los desafíos que habían enfrentado y cómo sus nombres se mencionaban como leyendas urbanas. Luego, inevitablemente, la conversación giró hacia lo que había estado pensando Twilight desde el principio.
—Es curioso cómo nunca pensamos mucho en llegar a esta etapa, ¿verdad? —dijo Thorn Princess con una pequeña risa—. Pero aquí estamos.
Twilight asintió, sintiendo alivio al saber que no estaba solo en sus pensamientos.
—Ahora me pregunto si he tomado las decisiones correctas, si estoy donde debería estar en esta etapa de mi vida —confesó—. Si esta vida ha sido tan maravillosa.
—Ha sido maravilloso para las personas que logramos proteger, pero para nosotros…
El espía captó la insinuación implícita. Habían empezado sus carreras a edades muy tempranas. Ella por la necesidad de asegurar un futuro para su hermano, él porque perseguía un sueño propio. Tenían trece y dieciséis años, respectivamente. Se encontraron por primera vez cuando ella tenía veintisiete años y él, treinta.
Ella tenía cuarenta y dos años, y él cumplía cuarenta y cinco esa misma noche. Habían estado en la profesión por más de veinte años, y casi diez de esos años los compartían juntos.
—¿Y qué pasa con tu esposo? —preguntó Twilight—. Ese tipo con el bigote grueso.
Thorn Princess pareció tomar un respiro profundo antes de decir algo más. Su expresión, antes tranquila, se volvió más pensativa.
—Todo terminó —comenzó, su voz temblaba un poco—. Hace dos años, decidí divorciarme.
El silencio que siguió a sus palabras llenó el espacio entre ellos. Twilight miró a la asesina con extrañeza y preocupación, notando la sombra de incomodidad en sus ojos.
—Lo siento. No tenía ni idea —dijo él, con empatía en su voz—. Debe haber sido una decisión muy difícil para ti.
Ella, de forma sorpresiva para Twilight, negó con la cabeza. Recordando el momento en que tomó su decisión, se dio cuenta de que había sido una de las cosas más valientes que había hecho desde que recibió su primer encargo como asesina después de completar el entrenamiento básico en The Garden.
Cuando tenía treinta años, su soltería levantó sospechas, tanto que la policía secreta la había detenido en un par de ocasiones al ver su mano sin un anillo. Llena de pánico, recurrió a The Garden en busca de asesoramiento sobre cómo evitar ser arrestada. Desde su lugar de trabajo, le propusieron un acuerdo con el banquero.
Vincent Bennett, cinco años mayor en ese entonces, lucía un grueso bigote para parecer el perfil de un banquero serio en una organización paramilitar de asesinos a sueldo. No era el tipo de esposo que Thorn Princess había soñado durante su infancia, pero era lo mejor para evitar más acusaciones.
Presentar a su esposo fue complicado. Yuri no confiaba mucho en Vincent, aunque él se comportaba bien. Su hermana entendía por qué Yuri desconfiaba, ya que el hombre con el que estuvo casada por diez años resultó ser una mala persona.
—Eres realmente única, Yor Briar —solía decirle Vincent, usando su nombre real y manteniendo distancia emocional—. Como asesina, das miedo y no dejas a nadie con vida, pero como mujer, eres un dolor de cabeza.
Ella había aceptado cada palabra, sabiendo que era verdad, pero se consolaba pensando que solo así podría continuar con su trabajo sin miedo y hacer el bien, aunque tuviera que mancharse las manos con sangre. Este pensamiento la acompañó durante sus diez años de matrimonio y resultó efectivo hasta que enfrentó un problema por su incapacidad para concebir.
Vincent deseaba tener hijos antes de que Yor fuera mayor, pero ella nunca había logrado quedar embarazada. Su esposo la increpó con dureza, como solía hacerlo con aquellos que no firmaban adecuadamente sus cheques, e incluso intentó levantarle la mano.
Esa noche, Thorn Princess terminó fracturando el brazo a Vincent Bennett y nadie en The Garden cuestionó esa decisión ni las acciones que siguieron. Yor Briar volvió a estar soltera a los cuarenta años y hubo un nuevo banquero en su trabajo secreto que no se preocupaba por el aspecto de su bigote.
—Fue necesario —admitió ella con sinceridad—. Después de tanto tiempo, me di cuenta.
—Supongo que la vida nos lleva a confrontar estas cosas de todas formas —reflexionó Twilight, sus propias experiencias resonando en su cabeza—. Nos enfrentamos a misiones de vida o muerte, pero también a la realidad normal de a quiénes protegemos.
Thorn Princess observó a Twilight, notando la comprensión en sus ojos. Había algo reconfortante en la forma en que él la escuchaba, algo que la hacía sentir menos sola en su mundo de sombras y secretos.
—Es cierto —respondió ella, con la voz llena de emociones—. A veces, nuestras misiones nos llevan a lugares oscuros, pero la realidad suele ser más peligrosa.
Twilight asintió, sintiendo el peso de las palabras. Habían atravesado sus propias luchas internas, enfrentado demonios y tomado decisiones difíciles.
—¿Qué hiciste después? —preguntó Twilight, mostrando curiosidad por conocer más sobre la historia.
Ella exhaló, repasando mentalmente los años de su vida que la habían llevado hasta ese momento.
—Después de todo eso, decidí que necesitaba un cambio. No solo en mi vida personal, sino también en mi carrera en The Garden. Me di cuenta de que necesitaba encontrar un propósito más profundo.
—¿Y lo encontraste? —inquirió él.
Thorn Princess asintió, una chispa de alegría brillando en sus ojos.
—Sí. He estado retomando la cocina, aunque nunca fui muy hábil en ello, y también las manualidades. Ahora puedo replicar muchos platos que solía comer en la infancia con mi hermano, y también he aprendido a hacer diferentes decoraciones.
—Son metas interesantes, Thorn —sonrió Twilight, impresionado por la determinación.
Ella asintió, con una mezcla de humildad y orgullo.
—Espero que así sea. Pero sé que todavía no he terminado. Hay mucho más por hacer.
Los dos se quedaron en silencio, dejando que las palabras se asentaran entre ellos. En ese momento, Thorn Princess supo que no importaba cuánto hubiera pasado, siempre tendría a alguien como Twilight a su lado: un compañero en la oscuridad.
—¿Yor? —Twilight pronunció su nombre real, sorprendiendo a Thorn Princess. Muchas preguntas pasaron por su mente, pero decidió simplemente soltar lo primero que sintió.
—Me llamaste por mi nombre.
—Sí, es cierto —admitió Twilight, buscando sus ojos—. Sé que en todos estos años nunca planteamos la posibilidad, pero ¿te gustaría reunirte conmigo? Tu interés por la cocina me recordó cuando fingí ser un chef, así que pensé que podría darte algunas lecciones.
El ambiente se envolvió en un silencio de nuevo mientras Thorn Princess procesaba las palabras de Twilight. Aunque no venían de mundos diferentes, habían mantenido su relación de manera profesional, salvo en contadas ocasiones de debilidad. Sin embargo, se recompusieron después, enfrentando las realidades de sus trabajos y la posibilidad de no verse en otra ocasión.
—Eso es muy arriesgado viniendo de ti —murmuró Thorn Princess, rompiendo el silencio con una confesión sincera.
—Lo sé —afirmó Twilight, con una nota de resignación en su tono—. ¿Hay algo que te impide aceptarlo?
Thorn Princess sonrió, un destello fugaz de ternura en sus ojos endurecidos.
—No hay ningún motivo.

Nota de la autora: He estado trabajando en esta historia durante unas semanas y es algo que planee hacerlo extenso, pero no quería quedarme sin compartir al menos un primer vistazo porque no sé cuándo se actualizará más.
Espero que les haya gustado.
Ciao