Déjate cuidar

Summary

Un nuevo villano viene a Gótica y hace una alianza con el Joker para tratar de destruirla, siendo solo Flash, Linterna Verde y Batman quienes tratarán de detenerlo, pero Bruce acabará en medio de una aparatosa explosión. ⌫Hal x Bruce x Barry ⌫Bruce sumiso ⌫Temática Homosexual ⌫One-shot AU ⌫Contiene +18 explícito ⌫Los personajes pertenecen a DC comics ⌫El dibujo de la portada no me pertenece

Status
Complete
Chapters
1
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n/a
Age Rating
18+

Capítulo Único

Estaba acostumbrado a recibir golpes, a ser drogado con alucinógenos, a que los perros le atacaran y recibir balas de parte de los delincuentes que atrapara, pero esta vez fue demasiado, nunca se esperó una explosión tan fuerte.


La minimizó lo más que pudo por la seguridad de los habitantes de Gotham claro, pero como siempre se puso en tercer lugar, como siempre se puso en primera fila perfectamente dispuesto a morir con tal de lograr detener al villano, muchos dirían que antes que un héroe o un vigilante era un suicida extremo, pues la mayoría de sus planes incluían su muerte en forma de sacrificios épicos y trágicos o dramáticos, y esta no fue la excepción.


Pero regresemos un poco para entrar en contexto.


Un nuevo villano había llegado a Gotham City, su nombre tan patético y poco original como sus planes de purgar la ciudad, pero lo suficientemente idiota como para que el Joker pudiera manipularlo cual muñeca vudú solo para molestar a Batman.


Como era ya costumbre del Guasón decidió hacer otro de sus experimentos sociales descabellados donde o terminaban algunos muertos y otros traumados, o todos muertos o todos traumados, no había más; esta vez la receta incluía niños y ancianos encerrados en un hospital básicamente envuelto en C4 de un lado de la balanza y del otro los más importantes políticos y miembros del cuerpo policiaco bañados en gasolina.


Fue una suerte que esta vez nuestro caballero solitario no estuviera tan solo como acostumbra.


Aunque Bruce no lo veía como algo ventajoso, pues Hal Jordan y Barry Allen eran demasiado pegajosos y habladores cuando estaban con él, siempre tratando de ayudarlo y siempre estropeando sus detallados planes.


-Batman... ¿Batman?... ¡Batman! -Barry lo llamaba insistentemente caminando detrás suyo entre ese montón de contenedores donde se suponía que ocultaban a los políticos y a los miembros de la policía.


-¿Qué quieres? -respondió fastidiado mientras revisaba con sus gafas especiales el interior de cada contenedor y escuchaba la risa disimulada de Lucius Fox por su auricular.


-¡Quiero ayudar! -le reclamó gesticulando exageradamente, frustrado del artefacto que había puesto Bruce en su cintura cuando se descuidó: se trataba de una correa similar a la que ponen las madres a sus hijos para evitar que se pierdan cuando van a lugares muy transitados, pero reforzada para que Flash no pudiera desabrocharla, y si corría había una gran probabilidad de lastimar a Batman, cosa que Flash nunca se atrevería a hacer y el murciélago lo sabía- ¡Dile Hal! ¡También somos héroes!


-...


Cuando Linterna Verde no respondió Barry volteó a verlo extrañado solo para encontrase con que éste flotaba tranquilamente a un lado de Batman, quien muy a su pesar había entrelazado sus manos. Esto bastaba para tener a un Hal Jordan sonrojado y dócil. Barry parpadeó sorprendido antes de acercarse más a Bruce para tomar su mano libre y entrelazarla con la suya.


Y así se hizo el silencio y la tranquilidad.


Así es, Bats había aprendido a usar el cariño, enamoramiento y respeto que le tenían esos dos para manipularlos.


-Bien hecho Bruce -la voz burlona de Lucius se escuchó desde su auricular y Bruce se limitó a suspirar pesadamente, sintiendo con un sentimiento extraño como ambos héroes comenzaban a acariciar sus manos sobre los guantes.


Luego de eso todo pasó muy rápido.


La noche se resume relativamente fácil, el villano en turno desesperado por actuar adelantó sus planes y mandó a sus secuaces a atacar la estación de policía, el Guasón terminó matándolo por idiota, en medio del escándalo Batman mandó a Linterna Verde a apoyar a los policías mientras Flash usaba su velocidad para descuidadamente revisar el resto de los contenedores y él fue al hospital donde resultó estar el Guasón y tuvo que pelear contra él y sus secuaces mientras daba tiempo a que todos evacuaran y luego, cuando viera que no era posible salvar a todos llevarse la bomba a un lugar alejado y si no lograba alejarse lo suficiente a tiempo morir solo.


Al final todo terminó con los políticos, miembros condecorados de la policía y Fash medio chamuscados, Linterna Verde y todo el departamento de policías golpeados y sucios, y por último con el Guasón y Batman prácticamente en medio de una explosión en los barrios abandonados de Gótica.


El ruido ensordecedor de la explosión resonó en sus tímpanos aturdiéndolo, el humo y la luz hizo lagrimear sus ojos y que su vista se nublara, y no olvidemos la onda expansiva que lo hizo volar por los aires junto con varios escombros hasta caer en un edificio en ruinas con el traje desgarrado de sus hombros, cadera y cintura y varios hilos de sangre en su cuerpo además de su máscara hecha pedazos y una herida en su cabeza.


Debía admitir que aunque no fue la mejor noche, había tenido peores.


Se levantó con pesadez jadeando de dolor y tosiendo por las cenizas en el lugar.


-¡Bruce! -escuchó el grito lejano de Linterna Verde quien pronto estuvo a su lado preguntándole mil y un cosas sobre su estado.


-¿Cómo están todos? -le preguntó de vuelta en cuanto pudo enfocar su visión y ver lo sucio que estaba Hal.


-Todos están bien, Barry está ayudando a los pacientes del hospital mientras los policías se reagrupan, casi no hubo pérdidas -informó rápidamente, más enfocado en evaluar las heridas de Batman que en contarle lo que pasó-. Necesitas ir al hospital, déjame cargarte.


-Estoy bien -le cortó sujetándose el hombro con fuerza mientras se quitaba su cinturón de armas y comenzaba a caminar rumbo a su mansión lenta y dolorosamente.


-Creo que necesitas un espejo porque no estás nada bien -le reclamó yendo tras él, pero todos sabemos que si algo era Batman era obstinado.


-Hal, ve a casa o a ayudar en otra parte, yo estoy bien.


-Bruce, al menos déjame llevarte a casa -le pidió flotando a su lado mientras lo miraba con genuina preocupación mezclada algo de admiración por seguir en pie después de todo.


-Que estoy bien -repitió seco, de mal humor por no haber podido controlar mejor la situación y dándole mil y un vueltas a cada cosa que debería mejorar.


Hal se quedó atrás por unos segundos, viendo con algo de impotencia la figura dañada y solitaria de Batman alejarse a paso lento entre las calles destruidas de su ciudad. No podía dejarlo.


No esperó mucho tiempo hasta que una de las piernas de Batman falló por su tobillo herido y el héroe estuvo a punto de caer, pero antes de que pasara lo sujetó con cuidado de la cintura y pasó uno de los brazos del murciélago sobre sus hombros antes de verlo a los ojos casi suplicándole.


-Bruce, por favor, no es momento de ser obstinado.


Los ojos azules de una de las personas más acaudaladas del mundo examinaron el rostro de Hal por unos largos segundos antes de suspirar rendido.


-Está bien, Hal por favor ayúdame a regresar a casa -le pidió adecuadamente sorprendiendo a Linterna Verde.


-Con gusto -balbuceó un a torpe respuesta casi al instante antes de cargarlo en volandas de la forma más cuidadosa que pudo, y aun así sacando uno que otro quejido de dolor del vigilante nocturno, y la sangre de este no tardó en manchar ligeramente su traje verde, tragó saliva preocupado-. Llegaremos en un santiamén.


-Trata de no chocar con nada -le pidió en burla cerrando los ojos para descansar un poco.


A decir verdad la prisa hizo que casi chocara un par de veces, pero por suerte logró llegar rápidamente a la mansión Wayne donde Alfred ya los esperaba en la puerta.


-Necesita ayuda médica urgentemente -le avisó en cuanto estuvo frente a él.


-Deja de ser tan exagerado -le reclamó Bruce aún con los ojos cerrados.


-Bienvenido amo Bruce, señor Jordan -saludó el hombre mayor antes de dejarlos pasar y acompañarlos hasta la habitación de Bruce. Hal no notó el momento en el que había traído un botiquín pero no le dio importancia.


-Necesitaré que se retire el traje -avisó preparando los instrumentos-. Si fuera tan amable y ayudara al amo Bruce se lo agradecería señor Jordan.


Hal se mordió los labios repentinamente nervioso pero no tardó en concentrase de nuevo y comenzó a ayudar a Bruce con su traje, dejando a la vista las aparatosas heridas en el cuerpo de Bruce.


<<Parece de porcelana>> se maravilló como siempre que veía cualquier porción de piel del millonario y resistió la tentación de tocarlo, sus heridas eran más importantes.


Ambos miembros de la familia Wayne mantuvieron una entretenida plática mientras Alfred le limpiaba y cocía las heridas a Bruce, como si fuera completamente normal el hecho de que el millonario se encuentre desnudo lleno de heridas en su cuerpo y que el otro se encargara de tratarlas como todo un profesional mientras charlaban sobre nuevas posibles armas y planes.


<<Bueno ahora sé de dónde sacó lo extraño>> pensó Hal refiriéndose a Bruce mientras se paseaba por la lujosa habitación, esperando por si lo necesitaban para algo.


-Joven Jordan, si gusta puede asearse en el baño, está por allá -le ofreció el mayordomo sin dejar su labor de atender a Bruce.


-Gracias -se encaminó hacia el lugar indicado y se aseó lo mejor que pudo de forma rápida antes de salir.


-Le recomiendo una buena siesta -Alfred le ordenó más que recomendarle a Bruce y el pelinegro solo rodó los ojos mientras se ponía una de sus batas de seda y se encaminaba hacia el baño planeando asearse igual que Jordan.


La voz de Alfred fue lo único que hizo que pudiera despegar la vista de la torneada figura de Bruce.


-Señor Jordan por favor no olvide que el amo Bruce está herido -le advirtió Alfred deteniéndose en la puerta de la alcoba antes de voltear a mirarlo-. No le haga hacer muchos esfuerzos.


Hal se sonrojó captando la indirecta y asintió nerviosamente.


-¿Pasa algo? -la voz de Bruce le sacó un respingo y volteó a verlo, ahora eran los únicos en la habitación, negando con la cabeza avanzó hacia él para ayudarlo a llegar a la cama y sentarse.


-¿Te duele mucho? -le preguntó con preocupación aguantando la necesidad de acariciar sus heridas.


-Ya no tanto debido a las medicinas, gracias -le respondió-. Supongo que no saldré a patrullar en unos días.


-¿Días? -la palabra casi lo infarta y se acercó más al pelinegro quien no entendió su preocupación-. Deberían ser meses, podrían volver a herirte, tus puntos se abrirían en cualquier momento. ¿Y si no estoy?


Mil y un escenarios pasaron como ráfaga en la mente de Hal cada uno peor que el anterior, Gótica era una ciudad demasiado peligrosa para alguien tan dispuesto a pelear y morir como Bruce Wayne.


-Relájate Hal, esto no es nada, me he curado de peores heridas -Bruce le restó importancia como si se tratara de una noticia del clima.


-Eso es lo que me preocupa, no se supone que sea así.


-Estaré bien -le remarca con lentitud sin dejar de mirarlo inexpresivo.


-Prométeme que descansarás al menos dos semanas -le pidió acercándose a la cama y Bruce lo miró con una ceja alzada-. No me iré si no me lo prometes.


Bruce suspiró con pesadez, todo el mundo era demasiado exagerado cuando se trataba de él.


-Lo prometo, ahora ve a casa.


Hal lo miró intensamente por un par de segundos en los que los ojos azul tormenta de Bruce le devolvieron la mirada, entonces giró el rostro y fue su turno de suspirar.


-Bien.


Estuvo por darse la vuelta para salir por la ventana de la habitación pero la idea de despedirse con un beso lo detuvo.


¿Bruce se enfadaría mucho? Está herido, así que podría no pasar de un pequeño golpe en el rostro, algo que era considerablemente mejor a arriesgarse en otro momento y enfrentarse a cualquier otra de sus armas.


Respiró hondo y se giró hacia Bruce avanzando decidido y rápido hasta él para dejar un rápido beso en su mejilla y de inmediato comenzó a levitar dispuesto a salir como rayo del lugar.


-Hal -lo tomó de la mano antes de que pudiera huir y le obligó a voltear.


-Yo ah... -desvió la mirada tratando de pensar en una buena excusa que dar cuando la mano libre de Bruce lo tomó del mentón y le hizo agacharse antes de juntar sus labios.


Hal abrió más los ojos por la sorpresa aún con sus labios sobre los del pelinegro quien ahora acariciaba ligeramente su mejilla con sus delgados dedos.


<<¿Este es el cielo?>> Se preguntó con emoción antes de cerrar los ojos y corresponder al beso comenzando a tallar suavemente sus labios contra los de Bruce mientras ponía su mano libre en la cintura ajena y se sentaba en el borde de la cama.


-Gracias -murmuró Bruce sobre sus labios cuando se separaron y de inmediato Hal lo tomó por la nuca para volver a besarlo, esta vez más intensamente y acercándose hasta quedar casi abrazados.


-Te amo, te amo, te amo -repitió una y otra vez entre besos húmedos y grandes sonrisas.


-Hal... es suficiente -se quejó Bruce casi sin aire tratando de empujar al castaño, pero Hal volvió a abalanzarse sobre él, esta vez aprovechando que había abierto la boca para juntar suavemente sus lenguas y jugar a enredarlas por varios segundos antes de separarse y dedicarse a dejar pequeñas mordidas en el labio inferior de Bruce.


Una de sus manos se deslizó hasta la espalda baja del contrario y lo acercó con algo de fuerza hasta que Bruce estuvo pegado a su pecho.


-Estás sonrojado -le avisó con gracia llevando su mano libre hasta una de las mejillas rojas de Wayne para inmediatamente esconderse en el cuello de este evitando que lo alejara, y distrayéndolo cuando dejó un nuevo beso esta vez en su pálido cuello.


-Hal, no te aproveches -lo regañó empujándolo sin mucha fuerza debido a sus heridas.


-Tengo que, oportunidades como estas pasan cada año bisiesto -se excusó subiendo su rostro para besar la mejilla de Bruce.


-Eso es porque te doy la mano y me tomas del pie -se quejó frunciendo el ceño.


-Que gran idea -murmuró Linterna Verde y Bruce no pudo evitar sorprenderse cuando sintió como era jalado por su tobillo sano y caía de espaldas en la suave cama, ahora con Hal sobre él sosteniendo sus caderas-. Adoro cuando te sonrojas.


Hal puso una de sus rodillas entre las piernas de Bruce y coló una de sus manos bajo su camisa de dormir comenzando a acariciar de forma sugerente su cintura desnuda y con su otra mano uno de sus muslos.


-Tienes dos segundos para alejarte -le advirtió el pelinegro de forma amenazante y de inmediato Hal estaba de pie al lado de la cama viendo cómo Bruce se volvía asentar con cuidado.


-¿Cómo están los pacientes del hospital Barry? -cuestionó de un momento a otro y Hal casi grita del susto al ver la estela de Flash entrar por la ventana y un segundo después pudo enfocar bien al héroe quien los miró por turnos con una expresión de seriedad en su rostro.


-¡No es justo! ¡Yo también quiero! -se quejó ruidosamente sin contestar la pregunta, subiendo a la cama para abalanzarse sobre Bruce y robarle un largo beso.


-¡Oye ¿Qué no ves que está herido?! -le reclamó Hal empujándolo para abrazar protectoramente a Bruce quien apenas recuperaba el aliento con el ceño fruncido.


-Dios, parecen unos mocosos -se quejó pasando el dorso de su mano sobre sus labios.


-Así nos amas -se regodeó Barry acercándose de nuevo para acariciar uno de los muslos del millonario mientras Hal de nuevo no perdió el tiempo y se dedicó a besar su cuello una vez más.


-Les recuerdo que estoy herido -murmuró a duras penas cuando Hal lo derribó de nuevo y se apoderó de sus labios.


-Seremos suaves -insistió Barry comenzando a bajarle los pantalones de pijama y besando sus muslos en cuanto los retiró por completo.


-Muy suaves -secundó Hal acomodándose en el costado libre de Bruce y una vez que Barry se deshizo de su ropa interior ayudándole para abrir con cuidado las torneadas piernas que ambos adoraban morder.


Pequeños gemidos salían de los finos labios de Bruce bajo las suaves caricias de ambos hombres sobre él que se agasajaban a su antojo, desnudándolo y paseando sus manos por cada rincón de su cuerpo.


-Barry -suspiró cuando uno de los dedos del nombrado se introdujo en su interior y tuvo que aferrarse a los hombros de Hal cuando un segundo dedo le acompañó y comenzaron a jugar en su interior simulando embestidas mientras Hal acariciaba su miembro y mordía sus labios.


-¿Te gusta? -le preguntó el castaño, bajando para besar con cuidado su pecho, evitando sus heridas y delineando sus cicatrices con su lengua.


Uno de sus gemidos respondió por él cuando tuvo ya tres dedos dentro suyo simulando lentas y profundas embestidas en su interior llegando hasta su próstata, entonces se obligó a abrir los ojos cuando sintió que unas esposas suaves y de color verde sujetaron sus muñecas sobre su cabeza hasta el respaldar de la cama.


-Hal -lo llamó aturdido jadeando cuando los dientes de Barry se enterraron con suavidad en uno de sus muslos internos.


-Confía en nosotros, se sentirá bien -lo tranquilizó acercándose de nuevo para juntar sus lenguas unos segundos antes de colocar también una mordaza en su boca.


Hal bajó al lado de Barry para abrir más las piernas de Bruce y comenzar a lamer su miembro mientras acariciaba sus testículos con sus manos y Barry introducía un cuarto dedo esta vez deteniéndose en su próstata para masajearla lentamente.


Un ruidoso gemido ahogado salió de los labios de Bruce y la saliva comenzó a derramarse por las comisuras de su boca al momento en que arqueaba la espalda y ponía los ojos en blanco comenzando a ver luces cada que los dedos de Barry se introducían en él y los labios de Hal se apretaban alrededor de su miembro.


-Mmg... -Bruce no podía hacer otra cosa más que retorcerse en la cama echando la cabeza hacia atrás comenzando a temblar por las estimulaciones.


Ambos héroes se deleitaron unos momentos más con la imagen de Bruce derritiéndose de placer entre las sábanas completamente indefenso ante ellos.


-Me toca ir primero -anunció Barry ya sin poder aguantar un segundo más al momento en que apartaba a Hal y se acomodaba entre las piernas de Bruce. Se le hacía agua la boca de solo ver el rostro excitado del pelinegro y su cuerpo cubierto de sudor, tembloroso por las caricias previas.


Hal no abrió la boca para replicar pues se encontraba demasiado absorto viendo la escena ante sus ojos, Barry ya sin la parte de arriba de su traje y con los pantalones hasta las rodillas comenzaba a penetrar lentamente a Bruce quien se retorcía de placer desesperado por apresurar al rubio derramando lágrimas cristalinas al no lograrlo.


Barry se quedó quieto, respirando hondo para no correrse tan pronto mientras sentía el cálido interior de Bruce amoldarse a su miembro con pequeñas contracciones, sintiendo con cierta ternura la forma en que las delgadas piernas del pelinegro se abrazaban a duras penas en sus caderas tratando de hacer que se moviera.


-Con calma Bruce -le recordó con cierta gracia, comenzando a recorrer el cuerpo ajeno con sus dedos hasta llegar a su miembro y masturbarlo con lentitud, pasando su mano desde la base hasta la punta y deteniéndose en ella para dejar un pequeño masaje con sus dedos.


Bruce sollozó en respuesta tratando de hablar pero la mordaza se lo impedía. Una mirada ente el castaño y el rubio fue suficiente para que decidieran retirarla.


-Ba-Barry -lo llamó con la voz temblorosa y lo miró suplicante.


El rubio sonrío enternecido por el cambio de actitud y comenzó a moverse en el interior de Bruce, con cuidado al inicio y después saliendo completamente para volver a entrar igual de lento que al inicio.


-Ah... Barry... Barry -lo llamaba con la cabeza ladeada fuertemente pegada a la almohada temblando entre embestida y embestida mientras las manos del rubio se dedicaban a apretar sus muslos-. Más rá-


La voz le falló cuando una mano de Hal se apoderó de su miembro acariciándolo con parsimonia mientras su otra mano jugaba con una de sus tetillas, acariciándola ente su pulgar e índice.


-Eres tan hermoso -murmuró embelesado y Barry asintió de acuerdo con él mientras paseaba sus manos por la delgada cintura del pelinegro y el sonrojo de Bruce se hizo más fuerte bajo las intensas miradas y suaves caricias.


-Creo que está listo -anunció Barry inclinándose sobre Bruce para que pudiera abrazarse a su cuel