Prólogo
Sus corazones arreglaban cosas que nunca podrían pertenecerles. El ser humano estaba creado para querer todo lo que no le correspondía tener.
Sin embargo, aún hay esperanza para la pobre humanidad. Para dos pobres enamorados que apenas entienden lo que significa esa palabra. "Amar".
—Adrien, ¿Puedo decirte algo? —preguntó amorosa esa joven mientras lo veía con dulzura.