1 - Prólogo.
- "Solo perdimos el tiempo, de haber sabido que se trataba de uno de tus juegos, hubiera mandado a otro demonio, pero al menos este chico será de utilidad"
La voz era muy horrible, una sensación nada buena, solo sentía miedo, ¿por qué pasó esto?, ¿Por qué estos dos monstruos aparecieron?.
No lo comprendía, no podía sentir mi cuerpo, ¿acaso había perdido la vida?, pero si así fuera, ¿por qué ellos no están aquí?.
- "No te acerques, yo seré a quien lleves, pero déjalo en paz".
Esa voz, ¿por qué la siento familiar?, ¿por qué no puedo dejar de pensar en el dolor que esas palabras me provocan?, debería de estar feliz por qué nada pasará, aunque una enorme tristeza crecía dentro mío.
- "Bien, almenos tú me serás de mayor utilidad que este niño, vámonos".
La persona se empezó a alejar, pero quiero ir tras ellos, ¿por qué no puedo moverme?, ¿por qué no puedo hacer nada?, ¿Quiénes son esas personas?.
...
Abrí mis ojos mientras mi respiración era agitada, el sudor corría por mi rostro, otra pesadilla que no logro entender, esto me hace sentir peor. No lograba entender nada, este sueño era distinto a los últimos que he tenido, ya que en este las personas que hablan, no parecen ser nadie que conozca.
Un pesado suspiro escapo de mi boca mientras volvía a acotarme en mi cama, aunque no paso mucho tiempo de paz, ya que apenas mi espalda toco la suavidad del colchón, la puerta de mi habitación fue abierta, unos sonoros pasos se escucharon y apenas me senté en la cama, las cortinas de la ventana fueron abiertas, haciendo que la luz del sol me diera directamente en la cara, obligándome a cerrar los ojos para no lastimarlos.
- Buenos días Kessho.
Apenas logre acostumbrarme a la luz de la habitación, logre distinguir ciertos colores que no combinaban con los tonos claros de mi habitación.
– Buenos días señor Rengoku.
Dije mientras comenzaba a estirarme para despertar a mis músculos, todo bajo la mirada de mi maestro, un hombre no muy mayor, rostro serio pero a la vez tranquilo, cabello llamativo debido a que este era de colores similares a las flamas, ojos bicolor y un cuerpo bastante trabajado, debido a su entrenamiento desde temprana edad, el señor Rengoku Kyoyuro.
Este me vio de manera tranquila, aunque la verdad casi siempre me ve así, por lo que solo me levante de la cama y este se dirigió a la salida, por lo que comencé a seguirlo hasta el baño de la finca donde vivíamos.
– Parece que no dormiste bien, otra de sus pesadillas.
dijo mas que en pregunta, sonó como afirmación, solo asentí en respuesta mientras lo veía quitarse la ropa, este al ver mi respuesta se acerco a mi y puso su mano en mi cabeza.
– Es bastante raro que tus pesadillas sean relacionadas a las personas que te rodean.
Dijo con una sonrisa que parecía ser para ayudarme, pero esta vez era distinto.
– Esta fue distinta.
Dije en un susurro que sabia que el podría escuchar, ya que se encontraba muy cerca de mi, este solo abrió sus ojos en sorpresa e inclino su cabeza en señal de confusión, por lo que sabia que debía de explicarle.
– Esta vez no había nadie que conociera, solo había una persona y solo pude escuchar dos voces que no recuerdo haber oído, pero ambas me hacían sentir de una manera diferente.
Dije mientras trataba de alejar su mano para poder quitarme la ropa y poder tomar un baño, lo entendió al ver como mi mano derecha quitaba su mano de mi cabeza y la izquierda tomaba mi ropa y la movía, por lo que alejo y se acerco a la puerta que dividía el baño para sacar dos toallas, una la amarro a su cintura, siendo esta lo único que traía puesto, la otra me la arrojo y norte mucho en estar en las mismas condiciones que el.
Ambos entramos al baño y no tardamos mucho en limpiarnos, solo que la mirada del señor Rengoku era un poco mas seria a la que siempre tenia, por lo que al terminar de bañarnos, solo pude intuir que trataba de entender un poco mi ultima pesadilla.
Al salir del baño cada quien se fue a su habitación a prepararse para el dia que se venia, y como siempre, supuse como seria el mío, por lo que no tarde mucho en vestirme, mi ropa era una bastante diferente a la que debería de usar un chico de mi edad, pero dada las circunstancias a las que estamos era aceptable, esta era una especie de uniforme color rojo, no tan intenso como mi cabello pero si lograba destacar, mi cabello largo solo lo amarre en una coleta y unos zapatos especiales para entrenar, una vez vestido salí y me dirigí a la cocina, sabia bien que el señor Rengoku tardaría un poco mas en cambiarse, por lo que una vez este saliera el desayuno ya estaría listo para ambos, así que me puse manos a la obra.
...
– Sabroso.
El señor Rengoku tenia una extraña manera de disfrutar su comida, ya que casi a cualquier coa que comiera, diría que esta es sabrosa, por lo que acostumbrarme a esto fue un poco mas difícil de lo que pensé.
Mire el tazón de arroz frente a mi y comencé a comer, la verdad el dormir poco es molesto, y mas si al despertar tengo mi entrenamiento, por lo que debo de comer bastante para evitar desmayarme o algo parecido, por lo que siempre como una cantidad mas grande a alguien promedio, una vez termine, vi al señor Rengoku ponerse de pie y salir al patio de la finca, por lo que lo seguí, después de todo no puedo evitar pasar algo como esto.
...
Caí al suelo mientras mi respiración se aceleraba, el usar varias posturas seguidas era algo que aún no podía manejar, pero seguía empuñando la katana con la que entrenaba, vi al señor Rengoku acercarse a una gran velocidad, por lo que rodé a la derecha y apoyaba mi peso en mi pierna derecha y me lanzaba a atacarlo con una estocada, la cual bloqueo con su katana, ejerciendo algo de fuerza este me lanzo hacia tras, por lo que de un salto retrocedí unos dos metros.
– No dejes que el oxigeno se quede estancado solo en una parte de tu cuerpo, trata de realizar la sexta postura mientras te acercas.
Dijo en un gran tono, por lo que hice caso a sus palabras trague todo el aire que pude y di un salto directo a el, recordando la posición que debía tener mi cuerpo, pero al no poder recordar bien me detuve frente a el, solo para recibir un puñetazo en mi abdomen, sacando todo el aire acumulado en mis pulmones haciendo que terminara en el suelo mientras tosía por la falta de aire.
– Aun te cuesta recordar las posturas, aunque manejas cinco de estas, piensas mucho en que debe de hacer tu cuerpo, eso hace que tu mente y cuerpo no estén sincronizados como deberían de estarlo.
El señor Rengoku me ayudo a ponerme de pie, ya que yo lo tenia un poco complicado, ambos nos sentamos en el suelo, sin importarnos mucho por que nuestra ropa se ensuciara, ya que esta ya tenia bastante polvo por nuestro entrenamiento, apenas toque el suelo una especia de calabaza de barro fue puesta frente a mi, supe que se trataba de agua, ya que ambos habíamos sudado mucho.
– Lamento no ser un buen sucesor.
Dije mientras bajaba la cabeza, pero no tardo mucho tiempo en escuchar la vox del señor Rengoku.
- No digas eso Kessho, eres un excelente sucesor, no todos tienen talento para aprender algo que su cuerpo rechaza de alguna forma, te has esforzado mucho en estos últimos cuatro años.
Dijo a lo que solo me hizo sentir mal.
– Pero la selección final...
Dije aunque fui interrumpido por el.
– Aunque la selección final este cerca, no debe de preocuparte en lo mas mínimo, talvez no domines del todo la respiración de la flama, y eso no significa que estas mal, eres la primer persona que no pertenece a la familia Rengoku en aprenderla y tus habilidades son iguales a las de cualquier Kanoto.
Dijo y eso me hizo sentir un poco mejor, por lo que trate de olvidar mi fallo como sucesor y decidí cambiar de tema.
- Disculpe, pero sabe cuándo volverá el señor Shinazugawa?.
- No lo se, pero espero que antes de tu primera misión, se que los dos son muy cercanos, algo difícil de conseguir con el, pero me alegra el que estés siendo más amable con las personas.
Dijo, aunque sabia que no era cierto, ya que evitaba hablar con las personas, pero me alegra que piense eso. El señor Shinazugawa es muy ... Intenso a la hora de entrenar, no por nada casi todas mis cicatrices son producto a entrenar con el, casi no se nada de su vida, pero aunque sea una persona de una actitud muy molesta, es una persona increíble, ya que es el pilar del viento, y también me enseño todas las posturas de la respiración del viento, pero no soy tan bueno como el incluso muchos piensan que soy su sucesor, y no de el señor Rengoku.
Seguimos hablando de cosas triviales, hasta que ambos escuchamos el sonido del cuervo del señor Rengoku, este se disculpo pero sabia que ser un pilar debía de ser muy complicado, por lo que solo lo vi salir de la finca mientras su cuervo lo guiaba hasta donde debía de ser su misión. Me levanté del suelo y camine de regreso al interior de la finca, es curioso que todos los pilares tengan una casa o finca cerca de la casa del líder de los cazadores, aunque nunca lo he visto, seguramente por el hecho de que no soy un cazador.
Al entrar mi vista se poso en una carta que había en la mesa del lugar, aunque mi curiosidad me gane, decidí no leerla, ya tenía bastante cosas en la mente como para intentar tener otro.
Camine de regreso a mi habitación, ya que mi cansancio por la falta de sueño era evidente, por lo que al entrar a mi habitación, me arroje sobre la cama y deje que mi cuerpo descansara, el cansancio era tanto que el sueño no tardo en llegar y tampoco que mis comenzaran a cerrarse.
...
La noche llegó y yo despertaba apenas, parece que dormí más de lo que pensaba, pero se sintió bastante bien.
Sali de mi habitación, y no era de sorprender que el señor Rengoku siguiera fuera, esperaba que la selección final llegara, ya que así lograría ayudar al señor Rengoku a luchar contra los demonios, y también por haber cuidado de mi durante los últimos seis años.
No supe mucho de lo que había pasado, solo recuerdo el despertar y la primer persona que vi fue al señor Rengoku, este me dijo que había dormido por ocho meses, pero no lograba recordar nada de lo que había pasado, tampoco quien era, y al ser un poco difícil el explicarme las cosas sin evitar querer decir mi nombre, este me puso Kessho, ya que encontró rodeado de varios pedazos de vidrio, me explico vagamente quien era el, un cazador de demonios y que veían de una familia que había estando cazándolos desde hace mucho tiempo.
- ¿Seré un buen cazador?, O ¿seré digno de ser el sucesor del señor Rengoku?.
Esas preguntas que siempre me invadían, por una parte estaba feliz de que la selección final se acercara, pero por otra no, se que muchos de los que intentan volverse cazadores, pierden la vida en ese lugar.
Solté un suspiro y me cambié por una ropa más cómoda para dormir, no era bueno dormir con mi ropa de entrenamiento, espero no tener ese sueño de nuevo.
...
Las flores, el cielo azul que ilumina todo, esa tranquilidad que siento que ya he sentido, ¿pero donde?, Desde que llegué a aquí no he salido de la casa.
Será que estoy en un sueño, mire mi ropa y está era distinta, se parecía mucho al uniforme del señor Rengoku, solo que yo no poseo el haori de flama.
Es un lugar extraño, no hay nada más que un cielo azul y un campo de flores bastante lindas.
El caminar y el poder recoger las flores me ayuda, es como si algo dentro de mi quisiera el nunca despertar y estar aquí.
- "Vete de aquí, no sabes que este lugar es peligroso".
Volteé mi vista y vi a una de las siluetas que tenía, pero está estaba mirándome fijamente.
- "Tienes que escapar, estaré bien te lo prometo ..."
La voz empezó a ser cada vez menos audible, es raro, pero siento que lo he visto antes.
La silueta empezó a desaparecer y comencé a correr para poder alcanzarlo, pero por más que corría está se alejaba más, era como si me tratara de decir algo, por lo que al ver que este estaba comenzando a alejarse mas y mas, decidí hacer lo único que sabia que me ayudaría a alcanzarlo.
- Concentración total.
Empecé a concéntrate en mi respiración, esto es algo que el señor Rengoku me enseñó primero, la técnica de respiración total, la cuál aprendí a usar desde los trece.
Empecé a correr y dejar una pequeña luz detrás de mi, esto ya lo podía hacer al igual que el señor Rengoku, aunque el dejaba la suya como una flama.
Me acerque a la sombra pero está desapareció, el frío empezó a apoderarse de mi cuerpo, no sabía que era, pero no me gustaba nada, sentía que algo malo estaba pasando, pero no sé el que.
...
Desperté y estaba tirado en el piso, el vaso con agua que estaba en mi mesa se había caído sobre mi, dejando mi camisa mojada y húmeda, me queje ante esto, aunque me había sorprendido que mi cuerpo no estuviera cansado, o mi respiración fuera irregular ante un sueño extraño, era raro
Me puse de pie y mire por la ventana, los primeros rayos de luz comenzaban a verse, por lo que deduje que el sol estaba comenzando a salir, me acerque al armario donde mi ropa estaba y me puse otra pijama, aunque note que aún tenía los dos pendientes que usaba, estos me los regalo un amigo del señor Rengoku, uno tenía una piedra de color roja y la otra la tenía de color morada, es bastante lindo los colores que utilizaron.
Si el amanecer está cerca, significa que el señor Rengoku no debe de tardar en llegar, así que debo de estar listo para mí entrenamiento de hoy.