I
|Tipo de diálogo|
—Diálogo.
—pensamientos—
[Nombre de habilidad]
Cambio de escena: -X-
Si llega a haber un Flash-back terminará con este símbolo: -Ω-
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Sus movimientos fueron suaves, el tarareo evitaba que el silencio fuera dominante, la sonrisa en sus labios mostraba su calma y el brillo en sus ojos la vida que aún permanecía dentro de ella. Sus manos se movieron de manera diestra al lavar cada plato y cubierto que aún permanecía sucio, está tarea habría terminado antes, de no ser por la mala costumbre de sus hijos de llevarse vasos a su habitación y jamás devolverlos después.
La puerta se abrió, sus ojos levantaron la mirada levemente antes de volver a su tarea. Dejando el último plato aún húmedo sobre los demás ya apilados, permitió que el agua escurriera suavemente por sus dedos, la sonrisa en sus labios incremento mientras se daba la vuelta.
—¿Barry? ¿Eres tu cielo?
Preguntaría por su otro hijo, Pero este último acostumbraba a llegar más tarde de lo acostumbrado, supuso que estaba en edad de interesarse en las chicas o simplemente le gustaba pasar mas tiempo con sus amigos, era un buen muchacho y sabía que no estaba en malos pasos, lo conocía bien, por lo que no se molestó en reprenderlo severamente o buscar control total sobre sus acciones. El mismo siempre había sido muy responsable para su corta edad.
—Si, llegamos.
Aún con su sonrisa, una mueca se formó en su rostro al escuchar la voz de su hijo mayor, se notaba enojado por lo que secó completamente sus manos en su pantalón antes de ir a la sala de estar, ambos estaban ahí, aunque no como le gustaría. Mientras que Barry tenía tierra y un moretón en la mejilla, Nathaniel, su hijo mayor, tenía los nudillos rojos y cortados. No le gustaba sacar conclusiones y era evidente que el daño en sus nudillos no era proporcional al moretón en la mejilla de Barry, algo más había pasado.
—Ven aquí, Barry.
Su orden fue rápidamente acatada, mientras ella se arrodillada para estar a la altura del menor, este último se fue acercando con pasos tentativos y la mirada baja, sabía que estaba triste o probablemente avergonzado, aún no sabía cómo certeza que fue lo que pasó, y eso era molesto.
—¿Que fue lo que pasó, Nathaniel?
Sus manos se posaron en las mejillas de su hijo, el mejor tenía los ojos en una leve tonalidad roja, el labio partido y su mejilla con un moretón que no hacía mas que oscurecer su ya desagradable color. Nathaniel se dejó caer en el sillón, tardó varios segundos en responder antes de suspirar pesadamente.
—Lo de siempre.
Esa no era una respuesta que le gustaría oír, era triste que esa simple palabra haga que entienda con tanta claridad, eso mostraba que esto no era algo de una sola vez y aunque le doliera no había mucho que ella pudiera hacer, no es como que pueda llevar a niños a la cárcel por ser unos idiotas. Hablar con el director tampoco era una opción, el sujeto era un imbécil lo suficientemente incompetente como para hacerse de la vista gorda, con tal de no tener problemas con los demás padres.
—¿Puedes traerme algo de alcohol?
—Claro, ¿Algo más? también puedo traer la botella de licor en tu baño.
Ahora fue su turno de suspirar, Pero no dijo nada más, Nathaniel ya se estaba alejando en busca de lo pedido y Barry parecía haberse relajado notoriamente, al menos su cuerpo ya no estaba tan tenso como cuando llegó. Barry y ella compartieron miradas, ella no tenía que hablar para ser entendida, Barry sabía perfectamente lo que quería saber.
—Esos chicos estaban molestando a los niños porque, "parecían tontos" No... No me pareció bien.
Una mueca se formó en su rostro al escuchar eso, Pero fue rápidamente cambiando por una sonrisa, Barry siempre había sido bastante especial en ese sentido, tenía un claro código de justicia y un corazón noble, no podía decir lo mismo de Nathaniel, quien desde que aprendió a hablar parecía siempre ser grosero y sarcástico, sin molestarse en mirar de reojo a nadie a menos de que sea necesario, no era alguien introvertido, Pero era evidente que las personas eran desagradables para él; Al menos, en su mayoría.
—¿Y tú hermano?
Para su diversión, la mirada de Barry se desvío hacia las escaleras, justo el lugar donde Nathaniel había desaparecido de su vista hace apenas unos segundos. Su hermano nunca había sido precisamente amigable con nadie, siempre parecía hostil, hubo un tiempo donde trato de imitarlo, pero simplemente iba en contra de su naturaleza el ser grosero con las personas, mucho menos decirles idiotas abiertamente solamente porque se equivocan; errar es humano, dijo su padre.
—No le importo, solo intervino cuando era a mi a quien golpeaban.
—Si, no me sorprende.
Una sonrisa nerviosa se formó en los labios de Barry, Nora no tuvo que preguntar para saber que el mayor estaba detrás de ella, siempre había sido bastante silencioso, era el espanto de esta casa, no había fantasmas pero tenían un Nathaniel, sea como sea, alguno de los dos tenía que matarla de un infarto algún día; prefería que sea el fantasma.
—¿Que? ¿Recibió puntos de bonificación si actuó como si me importará?
Nathaniel ignoro las miradas sobre su persona, su cuerpo se desplomó en el sillón al lado de Barry, el menor fue rápido en apoyar su espalda en el hombro del mayor. Sabía que su mejilla no necesitaba alcohol, pero las manos de Nathaniel si, el estaría bien en un par de horas, tal vez en dos días el moretón desaparezca y su labio partido ya no sea visible.
—Muéstrame esas manos.
—¿Vas a proponerme matrimonio? Tengo que pensarlo ¡Esto es demaciado repentino! ¿¡Me veo bien para la ocasión!? Se honesto Barry.
Barry no se molestó en tratar de esconder su diversión, su risa fue suave e infantil, sus pequeñas manitas se posaron sobre su boca mientras veía como su madre hacía escurrir el alcohol en los nudillos de su hermano, quien hizo un mueca sin querer hacer audible el dolor por el ardor; otra cosa sobre el, era bastante orgulloso. La puerta volvió a escucharse, las risas de Barry se detuvieron mientras se daba la vuelta, ya ni siquiera recordaba lo de la pelea o los golpes, al parecer su hermano había sido lo suficientemente amable como para ayudarlo a olvidar eso.
—¿Que pasa?
Un hombre fue quien entro, cabello castaño y un rostro maduro y envejecido, su voz era gruesa y potente, lo suficiente para hacer que Barry se estremezca si llega a escucharla a media noche, Nora fue la primera en hablar, ahora con su esposo en la casa podían olvidar el asunto y cenar. Después les podría un castigo, pero ahora no.
—Nathaniel y Barry tuvieron una pelea...
—¿Oh, sí?
El hombre hablo de manera distraída, su maletín fue puesto en su lugar habitual y su saco fue despojado de sus hombros, Nora miro a sus dos hijos con una sonrisa antes de asentir silenciosamente, Nathaniel parecía menos Malhumorado que al inicio, pero seguía viendo esa mirada astuta en su rostro, eso no significaba nada bueno; al menos en su experiencia.
—Y Ganaron.
—Ah, Bien hecho.
El hombre finalmente volteo, su mirada se veía risueña y orgullosa al mirar a ambos infantes, pero su felicidad se tuvo que disimular al ver la mirada retadora de su mujer, tal vez Nathaniel no le tenga miedo, Pero el y Barry pertenecían al sector masculino que les gustaba vivir.
—Oh, y también, No más peleas, ¿Está bien?
Barry Asintió, no estaba en su naturaleza discutir sobre algo que realmente quería, pero Nathaniel bufo y se burló, en sus palabras, su padre tenía una linda correa bien puesta sobre el cuello, decía que los hombres eran unos maricas por tener miedo a las mujeres, tal vez sea porque no tenía sentido de supervivencia.
-X-
La noche siempre fue algo agradable para el, los sonidos nocturnos eran mejor que cualquier sonido blanco que pudiera poner en un celular, el ulular de los buhos, el crujir de la madera y el canto interminable de los grillos, eran suficiente como para hacer que duerma de manera cómoda; hoy fue diferente, Nathaniel no podía dormir.
Sus ojos dolían, su cuerpo se sentía pesado y los párpados de sus ojos pedían, exigían, ser cerrados, pero sin importar cuánto lo intento, sin importar cuantas veces se revoloteo en su cama no logro conciliar el sueño, había tenido un presentimiento, su estómago ardia y sentía un cosquilleo en la nuca. Algo no estaba bien.
Hubiera preferido seguir sumido en sus pensamientos, con suerte eso lo haría dormir con el tiempo, pero el sonido hueco de algo caer llamo su atención, y un escalofrío recorrió su cuerpo por completo. No fue el único en notar los ruidos debajo de ellos, Barry parecía finalmente haber despertado y aunque miro en su dirección, la oscuridad de la noche evitó que pudiera notar si estaba dormido o despierto, tampoco parecía lo suficientemente lúcido como para notar el brillo cerúleo que desprendían sus ojos.
Los ojos de Barry se desviaron y, por inercia, los suyos hicieron lo mismo. A Nathaniel le gustaban los animales, creía que esas pequeñas criaturas eran verdaderamente más sinceras y honestas que cualquier humano en la tierra, no era de sorprender que más de una vez trajo perros callejeros a la casa o una bolsa llena de renacuajos; sabiendo esto, no era raro ver una enorme y bien cuidada pecera en la habitación, los pequeños animales bailaban los unos con los otros dentro del agua, agua que parecía flotar, había llegado al punto de que parecía que la gravedad era una mentira. Isaac Newton era un maldito mentiroso; Ya no sabía en qué confiar.
Nuevamente, un golpe seco llamo su atención, el grito que resonó con fuerza segundos después fue el incentivo que necesitaban para quitar las sábanas de sus cuerpos, Barry fue el primero en levantarse, sus pequeñas y cortas piernas, proporcionales a su edad, se movieron rápidamente fuera de la habitación, el hecho de que la puerta aún permaneciera abierta ayudo a acortar tiempo.
Nathaniel no bajo, su atención volvió hacia los peces ahora luchando por permanecer en el agua flotante. se movió con calma por la habitación, sus dedos recorrieron la madera de su pequeño escritorio mientras tarareaba una melodía, los gritos en la planta inferior y el viento cortante fueron sonidos prominentes, su sentido auditivo era lo suficientemente fuerte como para escuchar todo con tanta claridad que parecía que el mismo estaba allá abajo.
—Dicen que el destino es algo inevitable, no existe el poder humano suficiente para poder cambiarlo...
Finalmente llegó con sus mascotas, sus dedos tocaron el agua con calma mientras sus ojos se desviaban a sus espaldas, los gritos aún permanecían, Barry estaba claramente aterrado y Nora estaba por sufrir un ataque cardíaco, su corazón latía con demasiada fuerza y no dudaba que alguna arteria esté a nada de ser obstruida. Como sea, esto ya estaba previsto desde hace tiempo.
—Lamento no poder cambiar esto, Nora.
Sus ojos volvieron a desviarse. una sombra se cernía de entre la oscuridad, no se molestó en tratar de buscar sus distinciones físicas o las facciones de su rostro, no le importaba si era alguien moreno, alto, rubio. Con saber que estaba presente era más que suficiente.
—Lamento no poder cambiar esto, Barry...
Los ruidos finalmente desaparecieron, el silencio se hizo pesado mientras aún se mantenía en su posición, la sombra no tardó en desvanecerse y la soledad lo embriagó durante largo rato; al menos sus peces habían vuelto a su pecera.
—Pero está vez, no puedo hacer nada.
Fin.
|Nathaniel Henry Allen|
"Te aterroriza perder a alguien que te importa. Y la persona que más te importa la alejas. Nadie puede arrebatarte lo que ya no tienes".