Chapter 1
La chica nueva, spaghetti con albondigas y ojos azules.
El aroma a lluvia se filtraba por las ventanas de la cafetería y se mezclaba con el vapor de las cafeteras. Me encontraba mirando por la ventana, las gotas gordas caían con velocidad haciendo un ruido realmente relajante.
Una chica pisó un charco con sus botas rojas, sonreí sin querer.
Ella también amaba los días lluviosos.
Le encantaba caminar bajo la lluvia, mojando su largo cabello negro. Me acuerdo cuando nos escapabamos de casa y tomábamos la ruta más larga para ir a la mansión Lennox. Ella se quitaba sus zapatos y caminaba descalza todo el camino, sintiendo la tierra mojada debajo de sus dedos y pisando con fuerza cada charco. No le importaba lo antihigiénico que era o pescar un resfriado.
La lluvia suele ser melancólica en algunos casos, pero no para ella, en ella era energizante. Toda ella era energizante.
-¡Malena! ¿Estás bien?- preguntó Summer una de mis amigas.
-Sí, Malena. Parece que no estás aquí ¿Paso algo?- soltó Lucy mientras alzaba la ceja, por otro lado Adèle simplemente se escondió en su bebida.
Lucy, Summer y Adèle son mis amigas desde la preparatoria, las conocí en uno de los brunchs a los que mis padres por caridad decidieron asistir, este estaba organizado por el padre de Summer, el empresario William. Después de estar un año sin poder hablar con nadie más que con Tyler y mis hermanos, las tres chicas cayeron como bombas a mi mesa.
Toda mi energía social había desaparecido hace mucho tiempo atrás, así que en este tipo de eventos solo me limitaba a ser bonita y a actuar en el show de mis padres y su familia perfecta, claro que con mi carencia de emociones las interacciones que se daban a la fuerza con gente de mi misma edad resultaban en yo siendo una completa egocéntrica y intolerante, así que las repudie con fuerza, aún más por las miradas pícaras hacía mi acompañante Tyler, aunque sus deseos por los beneficios de mi amistad fueron más fuertes que la tentacion de un Lennox.
Las pobres chicas duraron aproximadamente un mes intentando tener mi favor. Sabía perfectamente lo que hacían, ser amiga de una Salvatore Fernández tenía peso y si eran mis amigas tendrían una excusa para invitarme a sus bailes y fiestas claro que con ello también a mis padres, así los padres de ellas tendrían una razón para acercarse a los míos y al círculo en donde pertenezco.
Mi caracter sin tacto no las ahuyentó, las tenía comiendo de la palma de mi mano y claro que me aproveche de eso, dure sin hacer ninguna tarea o levantarme a comprar algo en todo ese periodo de tiempo, incluso me limpiaba en su ropa solamente por diversión para ver la expresión de sus rostros.
Para todo el mundo ellas eran mis secuaces y yo la malvada líder que nadie podía tocar, pero eso no me importaba, nada me importaba.
Hasta que un día como era de costumbre se acercaron a mi mesa en la cafetería con mi desayuno preparado, Summer estaba tomando un té que la haría adelgazar suficientemente como para entrar en su vestido de graduación.
La rubia se paró al lado de mi para entregarme la tarea de matemáticas cuando empezó a hacerse para atrás de manera brusca dejo caer el libro y colocó las manos en su estómago, su expresión era todo un poema estaba totalmente roja y su cuerpo rígido como una tabla. Podía ver cómo pequeñas lágrimas se deslizaban por sus mellizas.
-Summer, ¿estás bien?- soltó Lucy.
-No estás haciendo lo que creo que estás haciendo, ¿verdad?- Adèle empezó a sudar frío, Summer solo soltó un "lo siento" y un apestoso olor inundó la cafetería.
Las tres se quedaron heladas, con los ojos saltones y sin mover ni un solo músculo.
-Summer, ¿Te acabas de cagar?- pregunté, para después echarme a carcajadas.
Sus caras, la situación y el hecho que les importaba más mi reacción a qué si a Summer se le reventara una tripa me parecía realmente gracioso. No me había reído así desde hace un año y medio en aquel entonces. Fue en ese momento cuando lo decidí que me las quedaría, después de todo en la preparatoria ya las habían bautizado como mis secuaces. Con el tiempo deje de ser tan mala con ellas y empecé a conocerlas de verdad, resultó ser que eran muy buenas personas y una buena compañía.
Ya no tenía que estar sola cuando Tyler se fuera a entrenar. Ahora las tenía a ellas y siendo nuestro primer año de universidad y con un antecedente de ricas malvadas, no pensaba que algo podía salir mal. Todo estaba bajo mi control.
O eso creí.
- Solo estaba pensando en algunas cosas- dije sonriendo ligeramente.
-En Tyler, ¿verdad?- Summer le dio un mordisco a un pedazo de lechuga.
-Sí, de seguro no te dejo en paz en todas las vacaciones- continuo Adèle en un tono pícaro.
-Fueron de compras, comieron en hermosos restaurantes y sobre todo no salieron de la cama, ¿verdad? - Lucy me dio un pequeño golpe en el hombro y para luego decir. - Detalles, ¡Detalles!
- Ya veo porque tienes esas ojeras, ¡eres una atrevida! - Summer me tiro una sonrisa. Yo, por otro lado me toqué rápidamente mis ojeras, no sabía que tenía unas.
Querían detalles, pero ¿Que detalles podía darles?, la verdad es que...
No me había hablado ni una jodida vez.
Ni un mensaje... nada. Me hubiera conformado con un "estoy bien perra".
Mi relación con Tyler era un tanto complicada.
Nuestras familias se conocen desde antes que naciéramos así que crecimos juntos, Tyler es un año mayor que yo y tiene dos hermanos, en realidad nunca me llevé bien con ninguno de los dos. La melliza de Tyler, Eloise por ejemplo tenía la sospecha de que me odiaba aunque no estaba segura de por qué.
Por otro lado tenemos a Damian, a pesar de tener mi misma edad nunca habíamos entablado una conversación que durará más de tres segundos. Damian era todo un misterio, un estirado cerebrito con unos lentes de fondo de botella que con los cuales apenas podías ver sus diminutos ojos a través de ellos.
El ojos de aceituna siempre se la pasaba en la biblioteca de la escuela, en clases particulares, entrenando, en tutorías, o en cualquier otro lugar menos en la mansión de los Lennox. A diferencia de los míos sus padres no lo obligaban a socializar por consecuencia lo veía a lo mucho dos veces al año y nuestra única interacción era un saludo cordial.
Pero con Tyler era diferente, me sentía atraída hacia el como un imán y como no hacerlo, el chico era perfecto de pies a cabeza. El primer recuerdo lucido que tengo de el es en una fiesta organizada por mi familia. El vestía un traje azul marino con el escudo de los Lennox en su pecho, con su cabello lacio dorado cubriendo su frente mientras me miraba fijamente con esos ojos grandes y verdes. Se encontraba llorando en uno de los baños de mi casa, al parecer había reprobado un examen y su padre lo había castigado por eso.
Seque sus lágrimas con una pequeña toalla y de mi bolsillo saque un par de galletas que me había robado de la cocina, el pequeño Tyler se las devoro mientras lloraba, yo intentaba consolarlo como lo hacía con mis hermanos así que lo abrace fuertemente y el se aferró a mi.
-Prometeme que no le dirás a nadie que me has visto llorar- dijo Tyler aún moqueando.
-Te lo prometo- solté mientras acariciaba su cabello delicadamente.
En ese momento lo sabía, estábamos destinados a estar juntos, yo era su confidente y mejor amiga. Estuvimos el uno para el otro, en los momentos difíciles y felices.
Estuve ahí cuando ganó su primer partido, cuando tuvo esa etapa en la que quería ser corredor de fórmula 1, también estuve cuando se quebró del brazo y tuvo que pasar tres meses sin poder entrenar.
A su vez el estuvo para mí cuando quería huía de casa, cuando obtuve un reconocimiento en ciencias y cuando ella se fue... El estuvo para mí en todo momento, podía esconder mi vulnerabilidad detrás de él. Tyler estaba ahí cuando no me podía levantar de la cama y cuándo me negaba a socializar por completo, sin el no se que hubiera hecho.
A el no le importaba lo que decían de mí, nunca se aparto de mi lado. El fue mi primer beso y mi primera vez, a pesar de nunca hacerlo oficial, todo el mundo sabía que estábamos juntos. Al pasar de los años mi chico lindo se había convertido en un hombre fuerte y apuesto, que tenia a todas las chicas a sus pies.
Ya para el último año de preparatoria, la fama de casanova lo perseguía y con muy buenos méritos, aunque al final de cada conquista o aventura él terminaba en mis brazos. Al final se creó un chisme por así decirlo, "no importaba cuántas veces estuvieras con Tyler o cuánta química tuvieran, él siempre regresara con Malena, así que no te hagas ilusiones".
Y era cierto, siempre regresaba a mí. Era mío. De todos modos estábamos prácticamente comprometidos, nuestros padres ya daban por hecho nuestra unión y nuestro futuro estaba sellado, en cuanto terminara la universidad me casaría con Tyler, me iría de casa y viviría como la esposa de Tyler Lennox... Sería una Lennox y eso significa tener el suficiente poder como para llevarme a mis hermanos conmigo y vivir una vida tranquila.
Ya todo estaba decidido o eso pensaba, en cuanto llego el verano las cosas empezaron a cambiar entre los dos, el hombre no me había invitado a quedarme en su casa como todos los años, tampoco me había propuesto un viaje y sus mensajes cada vez se hicieron más cortantes, no sabía lo que estaba pasando.
Me pase todas las vacaciones pensando en que hacer mientras veía películas ochenteras. Hasta que fuí a su casa, la primera vez me colé como cuando era una niña, pensaba hacer una entrada dramática trepando por el gran roble que estaba al lado de su ventana pero encontré su habitación vacía así que volví a entrar por la puerta de enfrente, me dijeron que se habían ido de viaje.
La perra se fue de viaje sin mí. Esto ya era preocupante.
- Nomás de pensarlo, me tiemblan las piernas- dije sin más.
Y mi trío de amigas se rió con emoción, hasta que Lucy miro atrás de mi, su semblante serio me llamo mí atención y volteé a su misma dirección. Era Tyler hablando con una chica que nunca antes había visto ni en su repertorio de chicas, ni en ningún otro lado, era una chica nueva.
Los vi platicando amistosamente, la chica era hermosa y tenía que admitirlo. Poco maquillaje, era sumamente natural, se veía refrescante como agua de manantial, cabello castaño claro recogido en una coleta alta, ojos color miel y con un pésimo sentido de la moda.
Bella pero carente de emoción, simple como un sandwich de una sola rebanada de jamón y queso.
- Solo es una de las chicas de Tyler, nada importante.- dije para calmar el asunto, pero algo llamo mi atención.
Las manos de mi querido Tyler acariciando uno de los mechones de el cabello de esa chica, para después colocarlo suavemente detrás de su oreja. Pero no fue eso lo que me molestó si no el escalofríos que sentí cuando observé como la miraba, sus ojos atentos a ella, con ilusión y jugueteo. Cómo me miraba a mí.
Mis pies se movieron solos y me coloqué entre los dos, ni siquiera le dí tiempo a Tyler para reaccionar cuando tome su rostro entre mis manos para besarlo apasionadamente.
-Te extrañe tanto, ¿Por qué no me llamaste?-solté dulcemente al terminar el beso.
-Te he dicho que no me besaras tan espontáneamente .- susurro en mi mejilla.
- ¿Que?, primero no me llamas en todas las vacaciones y ahora ya ni siquiera puedo besarte.
Después de tantos años de estar pegados como chicles ahora quería espacio.
-No, no es eso. Yo también te extrañe-su voz dulce y una pequeña sonrisa basto para calmar la furia que tenía en mí.
- Te fuí a buscar a la residencia Lennox, me dijeron que estabas de viaje, no me dijiste nada.
Hice unos pucheros reprochando, el me agitó el cabello bruscamente despeinandome.
- No fue un viaje de placer, tenía un asunto importante.
-"Asunto importante"- lo imite.
Los ojos de Tyler se desviaron a la chica nueva así que yo hice lo mismo, me sorprendió descubrir que era más baja que yo, ya que me llegaba al cuello y yo ni siquiera estaba usando tacones.
-Perdon por no presentarlas antes. Malena, ella es Susan Palmer.- dijo Tyler en tono amistoso.
Palmer, ¿Palmer?. No conocía a ninguna familia con dicho apellido, examiné a la chica de pies a cabeza y aunque lo notó mis ojos se establecieron en sus zapatos, en sus sucios y viejos zapatos.
-¿Eres becada cierto?, Ni siquiera eres de la ciudad, me imagino.- dije firmemente.
-No, no lo soy y tampoco soy becada, vengo de las afueras de la ciudad de un pequeño pueblo llamado Rosemary, mi padre tenía una granja ahí.
La voz de la chica era agradable aunque parecía que hablaba en 1.25x.
-Eso lo explica, chica que campo que ternura, una granjerita. Debe de ser agradable estar en un lugar climatizado después de oler estiércol de vaca todo el tiempo.
Tyler abrió los ojos sorprendió y yo me percate de algo, la blusa de la chica se me hizo familiar... Claro era de la hermana de Tyler, aunque en Eloise se miraba mucho mejor. Creo que es porque a la granjera le quedaba grande.
- ¿En el campo no venden ropa?, esa blusa es de Eloise, ¿cierto?- dije tocando delicadamente un encaje de la blusa para luego darle un ligero tirón.
- ¡Ah!, si... Es que... bueno, Eloise es tan amable y yo no tenía nada que ponerme en si y...- la chica se trababa tanto al hablar que no puede evitar interrumpirla.
-Si, Eloise es tan amable. No sabía que las "caridades" se extendían a los granjeros.- antes de que dijera algo más Tyler me levanto la voz interrumpiendo.
-¡Malena!, Estás siendo grosera con Susan, no deberías ser así con las personas- me reprochó Tyler. Yo por otro lado baje la cabeza apenada y subí la mirada fingiendo inocencia.
- Una disculpa, no se cómo tratar a las personas de campo, no quise ofenderte.- solté una ligera sonrisa.
Claro que quería ofenderla, esa fichita tenía que conocer su lugar antes de imaginar que tiene una posibilidad con Tyler.
En eso un compañero del equipo de fútbol americano que entrenaba con Tyler lo llamo para una plática en grupo, se despidió por el momento de Susan y se acercó a mi oreja susurrando un "se amable", para luego darme un beso en la mejilla.
Susan miro como Tyler se aleja pude ver como sus ojos lo recorrían de pies a cabeza mientras sonreía como una tonta.
- ¿Que estás mirando?-solté interponiendome en su campo visual. - Ni siquiera lo pienses granjera, no se que es lo que buscas revoloteando a su alrededor pero créeme que no lo conseguirás, el me pertenece.
- El no es como una cosa como para pertenecer a alguien.- soltó la castaña.
-No... no lo es, pero es mío. Creo que no lo sabes porque eres nueva, pero ¿sabes a quien tienes en frente?, soy una Salvatore Fernández, granjera y si sabes lo que te conviene te mantendrás al margen.
- ¿Te crees mejor que yo?- la castaña me alzo la voz haciendo que levantará la ceja sorprendida y esboce una pequeña sonrisa, su intento de hacerse la enojada era en serio entretenido ya que para mí Susan era tan pequeña que parecía un hobbit haciendo una rabieta.
- No lo creo. Lo soy, rata de campo...- antes de que pudiera decir algo más sentí una sensación caliente en mi mejilla, la hobbit me había dado una cachetada.
En mi vista periférica pude ver como mis tres amigas se paraban y venían corriendo a mi dirección pero yo las detuve alzando la mano en señal de alto, ellas me obedecierón quedándose en su lugar. Quería ver lo que la rata de campo haría a continuación.
-Te crees dueña de todo esto, crees que puedes tratar a otros como basura porque tienes dinero y belleza.
Mentiras no dijo
-Pero estás vacía, eres mala simplemente por diversión. He tratado a chicas como tú toda mi vida, chicas abusivas que creen que el mundo está a sus pies.
No se trababa para nada... Que conveniente.
- Al final del día te quedarás sola... No tendrás un verdadero amigo, jamás...- termino de decir la castaña intentando calmar su respiración. Su cara estaba totalmente roja.
Si que la había ofendido con lo de "rata de campo" una parte de mi pensó que estaba exagerando, pero la última frase que dijo sonó como un eco en mi mente "No tendrás un verdadero amigo jamas".
Entonces pensé en "ella" y su risa mientras jugábamos al te, vistiéndose como una adulta mientras pensábamos que estábamos desayunando con Tiffany's o los fuertes que hacíamos con las grandes almohadas de su cama y cuando lloraba mientras me abrazaba, fue entonces cuando mi sangre empezó a hervir y me acerqué peligrosamente a castaña, Susan se hizo para atrás un tanto asustada y dos personas aparecieron de la nada sujetandola y alejandola de mi.
-Una disculpa Malena, enserio. No sabe lo que dice es nueva- dijo una de las personas que la sujetaban era una chica de cabello teñido de un azul marino.
-No le haga caso señorita Salvatore, está confundida y alterada por qué tomo energizantes, mi más sincera disculpa- dijo la otra persona está vez un chico alto y delgado que usaba un top amarillo.
Yo rode los ojos exhausta y mire a Susan mientras daba un paso hacía delante.
-Veo que ahora no te trabas para nada. A diferencia de ti, yo que soy la "mala" no llegare a una agresión física contigo, es más a pesar de que puedo hacer que te expulsen inmediatamente te dejaré ir por esta vez. Pero te lo advierto, más te vale que no te interpongas en mi camino mucho menos con Tyler por qué haré de tu vida un infierno.
Moví la cabeza haciendo que los que creo eran sus nuevos amigos se la llevarán, pude escuchar a lo lejos un "acaso eres suicida" de parte del chico con top. Después de eso mis amigas se acercaron a mi preocupadas.
-Por dios Malena, ¿estas bien?- pregunto Adéle tocando mi mejilla.
-Esa tipa, ¡como se atreve a ponerte una mano encima!- exclamó Summer enojada.
-Esa chica habla como en una teen comedy, viendo el lado positivo somos "teen" pero no fue muy "comedy" su cachetada, aún me arde- solté haciendo una mueca de disgusto.
Estaba agradecida de que Tyler no había visto la escena que provocó la hobbit. Al terminar las clases espere a Tyler como siempre, pero este nunca apareció al contrario a la que si vi fue a la hobbit quien se marchaba en un Mercedes negro, si era tan pobre como un ratón, ¿porque la recogían en un Mercedes?, acaso.... ¿mintió?
No le tome importancia en su momento, tenía cosas que hacer así que me dirigí a la residencia Lennox, en cuanto llegue me escabullí por uno de los lados de la gran casa, por suerte nadie me vió. No quería que me obligaran a hacer una entrada formal. La casa de los Lennox era tan antigua que me resultaba interesante y muy elegante, por suerte mía justo enfrente de la habitación de Tyler se encontraba el gran y fuerte roble o como le llamábamos el árbol encantado.
Me acuerdo que cuando escapaba de casa e iba a buscar refugio con Tyler y su calida familia, pero me daba tanta vergüenza entrar por enfrente que escalaba ese gran árbol para llegar a su habitación aunque no fue fácil para mi, fue cuestión de práctica y error a veces me caía de tan alto que casi me fracturaba un brazo.
En una de esas caídas "ella" estaba a mi lado, habíamos robado caramelos para ver películas en la sala de cine que tenía la residencia Lennox, pero ya era tan tarde que Tyler nos abrió su ventana para entrar sin hacer mucho escándalo, aunque fue todo lo contrario. Al escalar una de las ramas se quebró haciendo que me resbalara y arrastrará todo lo que estaba detrás mi incluyendola a ella, así que las dos caímos como tablas por suerte el pasto estaba lo suficientemente alto como para amortiguar nuestra caída.
Tyler gritó de miedo.
-¡Oh por dios!, ¿están bien?- pregunto Tyler paniqueado.
- Si, si eso creó- respondí pero al momento de intentar levantarme fue en vano.
Me volteé a verla, fue el mismo caso, no podía moverse por el impacto. Aún puedo recordar nuestra expresión de terror simultánea.
-Creo que no nos podemos levantar- soltó la niña de cabello negro azabache y entonces escuché un grito ahogado de parte deTyler.
-Ire por mi madre y un doctor-dijo para luego desaparecer dentro de su habitación.
Nos miramos por unos segundos y comenzamos a reír.
-Me siento como en esa película en donde Bob esponja y Patricio estrella están siendo secados por una lampara.
-Cállate-dije para luego volver a reír. -Ahora no podré sacarme esa imagen de la cabeza- pude escuchar una tenue risa de parte suya.
Entonces nos quedamos en silencio, estábamos mirando al cielo y las luciérnagas que nos rodeaban, era un momento extrañamente hermoso.
-Nunca me había dado cuenta de lo hermoso que es el jardín de los Lennox- solté dando una gran calada de aire.
-Yo no me había dado cuenta de lo hermoso que es el cielo- soltó y rápidamente volteé a verla, se encontraba sonriendo ampliamente y yo hice lo mismo y volví a mirar el cielo. Era hermoso, la primera estrella había aparecido en un gran lienzo con diferentes tonalidades de azul, el viento golpeaba mi rostro y zumbaba tenue mente en mis oídos, una bandada de pajaros apareció en aquel lienzo pensé que a lo mejor estaban buscando un lugar en donde dormir.
-Quisiera ser una ave y poder volar. Tu crees que si salto de lo más alto de un edificio me salgan alas y volaré como esas aves...
Me agaché a tocar el lugar en donde estábamos aquella vez, me tomé el tiempo recordar su mirada, pero note algo. Habían recortado el pasto...
Subí más rápido de lo que pensaba, aunque me caí al pasar por la ventana, al llegar a su habitación estaba totalmente diferente, no había ni barcos a escala o autos, no estaba su gran librero y las paredes no eran azul marino, en cambio todo era armonioso en un estilo mediterráneo.
-Hasta que este hombre contrato un diseñador de interiores- solté dando un pequeño recorrido a su habitación, hasta que algo llamo mí atención era la fotografía de un hombre de cabello negro y ojos azules sosteniendo a un bebé recién nacido, antes de que pudiera checarla más detenidamente una voz grabe sonó detras de mi.
-¿Qué haces en mi habitación?
Era el hermano de Tyler, Damian. El chico dejo una bolsa negra detrás de un perchero y se dirigió hacía mi, yo retrocedí un poco, ya que al no recordar lo alto y grande que era, la diferencia física entre nosotros me resultó un tanto intimidante, aunque se me pasó cuando vi sus grandes lentes que hacían ver sus ojos como aceitunas.
-Como que es tú cuarto, aceitu... Damian. Este es el cuarto de Tyler y he estado aquí muchas veces.
-Ni me lo recuerdes, que asco-soltó rodando los ojos yo solo pude abrir la boca ofendida.
-Eso no importa, ¿por qué cambiaron de habitación? - solté incrédula, Damian paso saliva.
-Desde que una chica nueva y su familia se mudaron, tuvimos que acomodar un poco las cosas. Yo le ofrecí mi habitación porqué es una de las más amplias de la casa y Tyler quiso hacer lo mismo pero como no tiene una buena vista, así que me le dejaron a mi y Tyler se mudó al otro lado de la mansión que da al océano y yo me quedé al lado del viejo roble.
En ese momento solo podía pensar dos cosas, que era lo más largo que Damian me había dicho en su vida y en...
-¿Que chica?- pregunté, podía sentir como las venas de mi frente saltaban del coraje.
-Creo que ya la conoces, asiste a nuestra universidad su nombre es Susan, ella y fue algo complicado ya que...-Damian paro de hablar en cuanto miro mi rostro que creo que estaba tan roja como un tomate ya que me sentía hirviendo de la rabia.
El ratón de campo se había mudado con una de las familias más poderosas del país, con razón la habían recogido en un Mercedes. Ella se estaba quedando en la habitación de Damian que su vez estaba del otro lado de la mansión junto a la Tyler, además que podía ver a Tyler todos los días en la escuela y en la casa, desayunarían juntos y quién sabe que más... Esta mustia acabaría robando a mi hombre y su familia que se supone sería la mía. Ni muerta dejaría que pasará eso.
-Es tanto que pensar, necesito sentarme unos segundos- dije para luego acercarme a la cama pero Damian me detuvo agarrándome del brazo.
-¡Carajo Damian!, ¿Por qué estás sudado?- me solté rápidamente de el, no me había percatado de lo sudado que estaba, incluso su playera blanca se le transparentaba un poco y su cabello se le pegaba a la frente.
-Eso no te incumbe y no te sientes en mi cama- exclamó molesto.
-¡Por dios! Solo lo hago con tu hermano no tengo lepra.
Damian se quitó los lentes dejándolos en una mesita para luego masajear su entrecejo. -¿Podrías no mencionarlo?, mira no tengo tiempo para esto. Ya tienes que irte, así que te pido que te vayas.- Damian señalo la ventana, yo volteé a verlo sorprendida.
-Estas loco, si crees que voy a bajar por la ventana. Además vengo a ver a Tyler y eso es lo que haré.- dije empujándolo y haciéndome paso hacía la puerta, pero antes de que pudiera agarrar el picaporte Damian la cerro.
-No puedes salir de aquí, Tyler y Susan están por ahí y ellos no saben que ya llegue.
-Tyler y Susan,¿Juntos? Con más razón tengo que salir de aquí.- dije para volver a acercarme a la puerta pero una vez más fuí detenida por Damian.
-No quiero que se enteren de que estoy en casa, mucho menos así- señalo su ropa.
-¡A mí que me importa eso!, Me importa más saber porque una chica aparece de la nada y se queda en la casa de mi chico, ¿no tenía una granja?, o acaso ocupa más espacio que las vacas.
-No deberías hablar así de ella, Susan ha pasado por mucho. Perdió la granja y todos sus bienes materiales, incluso su ropa.
Entonces si había ropa en el campo.
-Su madre es una adicta a las apuestas, apostó todo y perdió la granja. Aún así estaban endeudados así que vendieron todo lo posible, pero su madre se fugó con el dinero de la venta, los dejo en la calle. Incluso apareció en la tele, mi padre reconoció al suyo, ya que eran mejores amigos en la universidad así que los ayudo a el y a sus dos hijos. Dicen que su madre era una mala persona y que le llegó a pegar en varias ocasiones.
"Le llegó a pegar en varias ocasiones", una avalancha de remordimiento me sacudió por completo, no debí de ser tan dura con ella. Después de todo no era su culpa que su madre fuese una adicta que la dejo en la calle y que ahora se haya convertido en una vagabunda sin hogar.
-Pobre indigente sin dinero. Creo que puedo entenderla un poco, no lo del dinero porque tengo mucho pero si la parte de su madre adicta, mi padre también me...
Antes de que pudiera terminar la frase unos ligeros pasos afuera de la habitación me interrumpieron, era Tyler sonreía sin darme cuenta pero mi sonrisa se borró en cuanto escuché la voz "dulce" de Susan.
-¿Tu crees que ya haya llegado Damian?- pregunto Susan.
-No lo se, veré si está en su habitación- respondió Tyler.
Damian y yo nos miramos incrédulos.
-Hay que meternos en el baño-sugerí.
-No, Tyler también checará el baño, mejor hay que meternos debajo de la cama.
-No me meteré debajo de la cama, estás demente.- antes de que pudiera objetar de nuevo, Damian me jalo del brazo y me metió debajo de la cama para luego meterse el, como no tuvimos tanto tiempo para acomodarnos el chico había quedado arriba de mi.
Entonces Tyler entro a la habitación, podía sentir sus pasos en la madera fría y el sonido que hacían.
Damian se dedicó a seguir con la mirada los pies del rubio sin embargo yo estaba divagando ligeramente. Nunca había tenido tan cerca a Damian, ni le había puesto la más mínima atención, así que en ese momento que lo tenía a centímetros de mi rostro, me pareció tan extraño que fuera tan diferente a sus padres y a sus hermanos.
En contraste con el rubio lacio característico de los Lennox, Damian poseía un cabello rebelde en un tono negro azabache, lo cual nunca se había visto desde hace cien años en la familia Lennox, había pensado que tal vez al momento en el que Tyler y yo tuviéramos hijos está "regla" por así decirlo se ropería pero Damian se me había adelantado.
-Revisare en el baño-dijo Tyler, para después entrar al baño, pero entonces Susan entro a la habitación.
-Espero que llegue para la cena, la señora Lennox preparará pasta, se ve que es muy buena cocinera-dijo Susan en un tono más agudo que el anterior.
Estaba halagando a su madre, buena suerte con eso. La señora Lennox, Elizabeth me quería tanto que de seguro me veía como su futura nuera.
-Tu madre es tan amable, que me apena que haga una fiesta de bienvenida para nosotros, ya de por sí nos han ayudado con la deuda y las lindas vacaciones que pasamos en la casa de verano, sin contar que me han pagado la matrícula para la universidad, creo que les debo mucho, les juro que les pagaré todo en cuanto pueda.
"Asunto importante" Ese era el "gran" asunto importante.
Paso todo el verano con ella y no me dijo nada, estaba echando humo por las orejas y ¿pagarlo todo?, con que lo iba a pagar, ¿con gallinas?. Pasaria toda su vida intentando pagarles y para eso tendría que estar cerca de Tyler y su familia, no podía permitirlo.
-No, nos debes nada. Has pasado por mucho, solo prométeme que disfrutarás la parrillada y que asistirás a la escuela-solto Tyler.
- Si claro que asistiré todos los días, hablando de la escuela, perdón por hacer que tuvieras problemas con tu novia- dijo Susan haciendo que volteara a ver los pies de Tyler esperando su respuesta ante ese comentario.
-No me causaste problemas y Malena no es mi novia.
Auch
-¿No lo es?, pensé que lo era.
Debió de haber estado contenta al escuchar eso, de seguro lo preguntó solamente para saber si era la novia de Tyler, ¡esa mustia! De pronto todo el remordimiento se había ido.
-Estamos juntos pero no lo sé, algo cambio. Ya no es lo mismo.
Mi corazón se detuvo por un momento, el quería dejarme por completo. Aunque no podía ver la cara de Susan podía asegurar que estaba sonriendo, pero no se la iba a dejar tan fácil, una Salvatore Fernández siempre persevera y eso era lo que haría, solamente tenía que hacer que Tyler me quisiera de nuevo y con más fuerza que nunca.
En cuanto a Damian después de escuchar el comentario de Tyler, podía sentir su mirada clavada en mi rostro, no estaba segura si quería ver mi reacción o estaba asegurando de que no me saliera debajo de la cama para ponerles una paliza a ambos.
-Ya veo, me sorprendió saber que una chica como ella fuera tu novia... Digo, no parece que tengan mucho en común.
La quería matar "una chica como ella", estaba hablando de la chica más hermosa de la universidad, con las mejores notas y la más veloz del equipo de natación, ¿ella que era? No era nadie comparado conmigo, alguien tenía que enseñarle su lugar a esa rata de campo.
Enojada intente salirme pero las manos grandes de Damian me jalaron por la cintura haciéndome enojar aún más.
-Sueltam...- antes de que pudiera decir algo Damian tapo mi boca y me miró fijamente. Me perdí en el, mi ceño fruncido se relajo un poco y había dejado de moverme. No pude notar en que momento Tyler y Susan salieron de la habitación ya que me encontraba presenciando algo mucho más extraño que su cabello azabache.
Cómo podía describirlo, ¿La primera nevada del invierno?, ¿El cielo en primavera? No, no era así. Era más bien como estar en un barco viendo el mar, cuando el sol está en lo más alto del cielo y la luz toca suavemente el agua, brillando.
- Rayos, pensé que nos descubrirían. Malena, ¿No pudiste quedarte quieta tan solo un momento?-dijo Damian quitando su mano de mi boca.
-Damian...-dije tenuemente.
-¿Que?...-me imitó.
-Tus ojos son azules- solté haciendo que Damian abriera los ojos por completo, para después salir rápidamente empujandome en el acto.
Cuando salí de debajo de la cama no pude evitar observar sus ojos con más detenimiento, ¿Cómo había podido ser tan ciega?, lo conocía desde siempre pero apenas me había dado cuenta del azul eléctrico de sus ojos.
-Tus ojos son realmente brillantes- en el momento en el que dije eso Damian se coloco sus horrendos lentes cuadrados y se dirigió hacía el baño. Entonces una curiosidad se apoderó de mi y lo seguí para después arrebatarle los lentes de la cara.
-¿Tan siquiera tienen aumento?- pregunté para después ponermelos, bufé en tono de burla. -No tienen aumento, ¿para que te pones está cosa horrenda si no los necesitas?
-Claro que los necesito- dijo quitandomelos. -Son para vista cansada, además eso no te incumbe, ya te puedes salir de mi habitación, tengo que darme una ducha.
Damian me empujó hasta la salida y cerro la puerta detrás de mí, ese chico si que era raro.
Busque la nueva habitación de Tyler con la esperanza de no encontrarme con la mustia, Damian tenía razón la vista del otro lado de la mansión era divina. Rápidamente encontré la habitación de Tyler, tenía la puerta abierta así que entré. Tyler estaba acomodando algunos libros, me miró y para después seguir acomodando sus libros sin inmutarse.
-Malena ¿Que haces aquí?- preguntó.
-No es obvió, viene a verte. Siempre quiero verte-dije mientras cerraba la puerta con llave.
Tyler se sentó en la cama y yo me subí en ella abrazándolo por detrás.
-Te he echado de menos-. Mis manos pasarón por su pecho y las baje hasta llegar a su vientre, pero no pude continuar ya que Tyler se zafó de mi agarre.
-No tengo ganas de hacerlo hoy-soltó mientras volteaba para verme, yo lo tome del rostro y coloqué un beso en su su labio inferior.
-Se que estás molesto-solte mientras acomodaba su cabello. -Odio que estés molesto conmigo, pero creo que se el porque. Fuí muy mala con la chica nueva, no debí de decir todo lo que dije, lo se. Pero te prometo que me disculparé con ella, enserio.
- ¿En serio lo lamentas?
No
-Si, con todo mi corazón. Por favor no me rechaces-dije para luego besarle el cuello hasta llegar a su clavícula, las manos cálidas de Tyler se posicionaron en mi cuello para luego pasar a mis rostro levantandolo, me beso tiernamente. Supe que había caído, el seguía siendo mío.
La primera vez que tuve sexo con Tyler fue a los dieciséis años en un campamento de verano, no sabíamos muy bien lo que estábamos haciendo, fue apresurado y torpe. Con el tiempo el sexo se convirtió en una actividad recurrente entre nosotros. El era muy vainilla, dulce y delicado; me gustaba eso de el, me hacía sentir querida.
Al principio fue lindo, pero caí en cuenta de algo, nunca llegaba al orgasmo. Todos los orgasmos que había tenido eran generados por mi misma, se había convertido en un problema, aunque nunca se lo pude expresar a Tyler tenía miedo de que ya no quisiera estar contigo, así que me enfoque en el. Me enfoque en hacerlo sentir bien a lucir bien para el, quería que se viniera todas las veces que pudiera hacerlo, de ese modo el volvería a mí deseoso por más.
Una parte de mi le daba satisfacción verlo tan vulnerable y tierno que el asunto del orgasmo pasaba a segundo plano, solo con sentir su calor y proximidad era suficiente para mí.
Apesar de todo, después del sexo no podía retenerlo en la cama ni siquiera veinte minutos. De todo este tiempo que hemos estado juntos solo dos veces lo había visto dormir a mi lado, todas las demás veces simplemente se retiraba dándome un pequeño beso en la frente y diciendo un "te veo luego linda" y esa en esa ocasión no fue la excepción solamente que en vez de su típica frase fue un...
- ¿Te quedarás a cenar?- dijo Tyler mientras se cambiaba al borde de la cama
-Si, oí que tu madre preparará pasta-respondí.
-¿Ah?, ¿Cómo te enteraste?.
-Damian me dijo- solté y Tyler alzo una ceja.
-Damian... ¿Desde cuándo hablas con Damian?, es un milagro.
-Creo que desde hoy, ya que entre a su "habitación" pensando que era la tuya, pudiste habérmelo dicho antes.
-No lo creí importante-dijo para después pararse de la cama.
-No crees importante que una chica totalmente extraña se mude repentinamente a tu casa y ni siquiera me lo comentas.
-No solo fue ella, también se mudó su padre y su hermano pequeño, aparte no es una extraña.
-Oh... Así que "la conoces muy bien"- comenté con ironía, Tyler negó con la cabeza.
-¿Estás molesta?-pregunto.
Claro que estaba molesta.
-No, después de todo no es su culpa. Aparte debemos ayudar a los más necesitados-comente sonriendo.
Claro que la ayudaría, la ayudaría a regresar de donde vino.
Tyler soltó una pequeña risita.
-No es divertido, Malena.
-No me estaba burlando-solté.
-Bueno, puedes aprovechar para disculparte en la cena.
Se me había olvidado, de "la disculpa".
-Si, claro-volví a sonreír como tonta y Tyler me dio un beso en la frente para después salir de la habitación dejandome sola.
Después de muchas veces de ser abandonada por Tyler, había desarrollado un gusto por dormir sola en su gigante cama. A diferencia de las siestas en mi propia cama, el descanso era más reparador entre las suaves sedas de su king size.
Después de dos horas de un delicioso sueño, me vesti y baje a la cocina en donde encontré ni más ni menos a Susan cocinando junto con Elizabeth y Eloise, se veían tan felices era la imagen perfecta de una madre y sus hijas.
-Malena, querida. No sabía que estabas aquí- me saludo Elizabeth dándome un fuerte abrazo. -Me ha ocurrido una tragedia, por accidente deje caer toda la pasta, pero Susan me salvó la vida y ahora preparará un delicioso espagueti con albóndigas, ¿Te gusta el espagueti?.
Prefería comer mierda
-Me encanta-solté sonriendo. -Me hubieran avisado, así podría ayudarles a cocinar.
-No sabía que cocinabas Malena, no te ves del tipo que cocina-dijo Susan soltando una risita.
Y ella no se veía del tipo que come tres veces al día
Estaba a punto de contraatacar, pero mire al lado de mi, Tyler se encontraba recargado en el marco de la puerta viéndonos.
-Las apariencias engañan, Malena es una buena cocinera, especialmente con los postres- dijo Eloise mientras picaba cebolla.
-Si, deberías probar su pay de manzana, es el postre favorito de Tyler así que lo hace a menudo- comentó Elizabeth.
-Bueno tenía que tener algo de dulce después de todo-dijo Eloise soltando unas risitas al igual que Susan, mi mano se tenso un poco al recordar todas las veces en las que les había preparado un postre.
-Eres tan ruidosa Eloise- Damian entro en la cocina para después darle un beso a su madre como saludo. -Los pays de manzana son un maldito asco, mejor deberían de hacer roles de canela con chocolate encima- Damian volteó a verme mientras se alzaba los lentes y en forma de burla, yo reí internamente.
Como de costumbre en la familia Lennox todos nos sentamos a comer en la gran mesa del comedor, siendo iluminados por velas. Aunque me encantaba comer en "familia" ya que no era tan recurrente para mi, esta vez fue un fastidio total. La nueva alianza que habían formado las dos chicas me parecia de lo mas irritante. Fueron dos horas soportando los comentarios de Eloise y la cara de mustia de Susan, por suerte tanto Tyler como Damian estuvieron hablando durante toda la cena. Yo no me atreví a decir ni una sola palabra por miedo a comentar algo inapropiado, mucho menos me anime a probar un solo bocado, aunque fuí juzgada por las miradas de las dos jovenes la pasta grasosa no me era para nada apetecible.
Estaba un poco triste ya que los abuelos de Tyler y su padre no se encontraban en casa, pero mirando el lado bueno Elizabeth me dió una porción de spaghetti en un recipiente de vidrio aunque yo me negé por lo hilarante de la situación, Elizabeth insistió. La madre de Tyler podía ser muy humilde y sencilla a veces.
Tyler me llevo a casa. Todo el camino no pude dejar de mirarlo, su cabello rubio siendo alborotado por el viento, se veia tan apuesto que intente poner mi mano sobre la suya para mí suerte el no la aparto. Mire por la ventana y cerré mis ojos sintiendo la brisa golpeando mi rostro, las luces de la ciudad, los sonidos del exterior y sobre todo la calida mano de Tyler. Amaba esos momentos en donde solo éramos el y yo, era como regresar en el tiempo en aquellos momentos en donde un beso bastaba para arreglarlo todo.
Tyler se estaciono en frente de mi casa y claro que mi madre salio a recibirlo, con una amplia sonrisa en sus labios carmesí.
-¡Tyler querido! Cuanto tiempo, es un gusto volver a verte. Tan guapo como siempre- dijo mi madre mientras Tyler salía del auto para saludarla.
-El gusto es mío señora Fernandez, queria comentarle que el día de mañana mi padre estara ofreciendo una parrillada de bienvenida para nuestros nuevos invitados, seria un honor si nos acompañaran.
- Claro que asistiremos, saluda a tus padres y a tus abuelos de mi parte- solto mi madre para luego darle un beso en la mejilla.
Tyler se dirigió hacia mi y me dio un pequeño beso en los labios, yo cerre los ojos como si estuviera dando mi ultimo aliento de vida y me quede en la entrada observando como se hiba sin querer mirar atras.
- Mi padre no ha llegado- solté tenuemente.
- No, ¿cenaste algo?- pregunto mi madre.
-No- respondí, volvi a mirar hacia el cielo y sonreí ligeramente aliviada. Al menos el no estaba en casa.
-Eso es bueno, estas engordando. Tienes que entrar en el vestido de mañana...- de pronto se detuvo y con ello mi corazón, mi madre se acerco a mi y agarro un mechon de mi cabello. -Hueles a su colonia- solto y yo volví a cerrar los ojos.
Me tomo del brazo y me metio adentro de la mansion. Me arrastro por los pasillos mientras me empujaba, las sirvientas no intervenian en este tipo de situaciones. Yo intentaba no gritar y entonces vi a mi hermana menor Alice de tan solo siete años se encontraba sosteniendo su osito de peluche mientras me miraba yo intente darle mi mejor sonrisa de "todo esta bien" y con una señal le dije que se metiera a su habitación, mi madre al ver que no avanzaba me tomo por el cabello haciendo que me callera de boca contra el frío marmol, esta vez si grite ligeramente llamando la atencion de mi hermano Lorenzo de quince años.
- No pasa nada Lorenzo- logre decir apenas.
Mi madre me volvio a jalar del cabello y me arrastro hacia mi habitacion aunque yo logre pararme no me solto en ningun momento, de reojo pude ver a Octavia que nacio un año despues que yo, Octavia se encontraba apoyada en la pared mientras observaba toda la escena sin hacer ninguna mueca.
Al llegar a mi habitacion me empujo hasta el baño y me arrojo contra la beñera, abrio la llave de la regadera haciendo que me mojara por completo.
- ¡Que te he dicho de no acostarte con el!, no puedes mantener las piernas cerradas- me grito mientras me lanzaba lo que creo que era un jabon. - Si sigues asi lo aburriras y no se casara contigo- Me tomo del rostro y lo alzo. -Tienes suerte de tener esa cara, no lo eches a perder... y quitate ese labial, pareces una prostituta- dijo pasando uno de sus dedos por mis labios lastimados. - Mañana tienes que lucir muy bien asi que no comerás en el almuerzo, ¿quedo claro?
-Si madre- respondí temblando por el agua fría de la regadera.
- Terminate de bañar y acuestate- dijo mi madre para despues salir del baño.
Yo intente pararme como pude y deje que el agua tocara mi cara para despues taparla con mis manos. No podia llorar, por que si lo hacía significaba que era real, que era débil y que estaba atrapada así que me dediqué a bañarme en silencio, me envolví en una bata y aún mojada me acosté en la cama y me quedé quieta como si tuviera todo el peso del mundo en mis estremidades como si fuera una roca o un arbol. Nada podía moverme excepto...
- ¡Malena!- era la voz de Alice, me pare rapidamente y le sonreí mientras abrí mis brazos a su dirección, la pequeña Alice corrió hacía mi abrazandome con fuerza, detras de ella estaba Lorenzo con un pequeño botiquín de energencias y Octavia se sento alado de mi, me observo el labio.
- No es una herida muy grave, estarás bien- soltó Octavia y yo bufé.
Lorenzo se dedico a curarme la pequeña herida de mi labio.
- ¿Estas bien?- pregunto Alice con ojos llorosos.
-Claro que estoy bien es mas, tengo algo para ustedes, pasame mi mochila- le dije a Lorenzo. Era un alivio que logre tirar la mochila a la cama antes de que mi madre me llevara al baño.
Lorenzo saco el recipiente de vidrio, fue un grato ver el brillo de sus ojos y la sonrisa de Alice y aunque no lo demostraba sabía que Octavia estaba feliz.
-Oh, por dios. ¿Es espagueti?- pregunto Lorenzo.
- Si es pasta, todo para ustedes-. Me dirigí a Octava y le pregunte. - No has cenado ¿verdad?.
- Mamá dice que tengo que bajar un poco de peso- susurro Octavia.
-Mamá dice muchas cosas- le sonreí. -Lorenzoquiero que vayas por tres tenedores- mi hermano fue corriendo a la cocina.
- ¿Y tu?, ¿Ya cenaste?- dijo Octavia.
-Estoy llena- mentí.
Al llegar Lorenzo con los tenedores mis tres hermanitos se dedicaron a comer el espagueti grasoso de Susan.
-Por fin comida de verdad y no esas cosas sin sabor que nos obliga a comer mamá- dijo Lorenzo mientras se metía toda una albondiga a la boca.
-No es ironico que a pesar de ser mitad italianos no se nos permita comer pasta- comente haciendo que Octavia riera un poco.
-Muy ironico- me respondió Octavia con una sonrisa en el rostro, de pronto aquel golpe en el labio ya no importaba.
Por otro lado Alica se dedico a comer mientras decia "¡Espagueti!, ¡Espagueti!, ¡Espagueti!", incluso tuve que limpiar su menton ya que se le habia llenado de tomate.
Mire la escena mis hermanos comiendo y riendo, en ese momento pense "al menos saque algo bueno de esa rata de campo".
- Acaso eres suicida- soltó Jeremy mientras me sacaba de la escena.
-Bueno, me enoje. Pero es que ella es muy mala.
- Se supone que lo sea, es Malena Salvatore Fernandez hija de Damiana Saltavore y Carlos Rivera Fernandez dueños de una cadena hotelera multimillonaria. Ella es intocable, al igual que Tyler. Estan juntos desde siempre- dijo Clara.
-Esta con Tyler.... ¿son novios?- pregunte preocupada.
- Nadie lo sabe- me respondió Jeremy.
-Pero el es tan amable y ella es...
- Es mala pero es fabulosa- dijo Jeremy completando mi frase.
- Simplemente si no quieres problemas no te le acerques ni a ella y mucho menos a Tyler- me advirtio Clara.
Como le explicaba que me encontraba durmiendo a cuatros metros de el.
-Si, asi que ni siquiera lo pienses. Muchas lo han intentado estar con Tyler pero siempre termina regresando con Malena- Clara alzo la ceja y Jeremy hizo una mueca de miedo.
-Si, pero esa mujer es de temerle. Eso que viste no es nada- dijo Jeremy haciendo que volteara para prestarle mas atencion. -Dicen que en la preparatoria era toda una bruja, hay rumores sobre que llego a obligar a una chica a comer basura.
No me daba miedo eso, las chicas como Malena nunca acaban bien. Esos niños ricos creen que lo tienen todo. Unos mimados eso es lo que son, por eso el hecho de que Damian y Eloise no eran asi me sorprendió mucho, sobre todo Tyler que era tan amable y atento... Cambio mi perspectiva por completo.
-Pero eso no es lo peor- solto Clara.
-¿Hay mas?- pregunte intrigada.
-Oh... si que hay mas-respondió Jeremy.
Entonces lo escuché y me lleve mis manos a la boca de la impresión, no podia pensar que eso era verdad aunque tampoco podia negarlo. No podia imaginar que alguien fuera tan malvado.
-Se corre el rumor de que hubo un accidente... mas bien un asesinato y que los padres de Malena cubrieron todo este hecho- conto Clara casi susurrando.
-Si... dicen que Malena asesino a su mejor amiga Akiko por un arranque de celos aunque no se sabe en realidad, pero como ya habia dicho Clara los padres de Malena pagaron para que todo se quedara oculto y que no saliera a luz, borrando toda la existencia de Akiko por completo...
~ Susan Jones