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Un sonoro y molesto gruΓ±ido escapΓ³ del fondo de la garganta del rubio cuando se lanzΓ³ a la cama. No podΓa y tampoco ocultarΓa que mΓ‘s que enojado estaba furioso y el motivo era simple; por dΓ©cima vez en la semana, Yoshida, su novio, se negaba a pasar la tarde con Γ©l.
QuerΓa lanzar las almohadas contra la pared y patalear como lo harΓa un niΓ±o malcriado al que le han negado su capricho. De poco en poco la escasa paciencia de Denji iba desapareciendo y no era para menos.
Recordaba con nostalgia y un Γ‘pice de molestia cuando meses atrΓ‘s habΓa sido perseguido durante dΓas y sin descanso por Hirofumi Yoshida, un chico de llamativa cabellera Γ©bano y una aura misteriosa que estaba es su misma clase y cuyo comportamiento era cuestionable y muy similar a un acosador; uno que sabΓa todo sobre Denji.
Pero como el que persevera alcanza, despuΓ©s de varios intentos fallidos de Yoshida por conseguir una cita con Denji, varios gritos y negativas de por medio y el pensamiento pesimista de posponer su ambicioso deseo a al menos conseguir un tipo de relaciΓ³n con beneficios βmomentΓ‘neoβ, el rubio de afilados dientes accediΓ³ a su cita y en cuestiΓ³n de dΓas y con ayuda de pequeΓ±os detalles de parte del azabache se convirtieron en pareja.
Para sorpresa de sus conocidos y del propio Denji, su relaciΓ³n con Hirofumi parecΓa ir de maravilla. Yoshida era un chico extraΓ±o y que si lo pensaba demasiado podrΓa dar hasta miedo, pero que para su sorpresa actuaba como un verdadero caballero; siempre preocupΓ‘ndose por Γ©l, cumpliendo sus peticiones y siendo su maestro y cΓ³mplice en su camino de lujuria.
Demasiado bueno para ser verdad.
Es asΓ que para la buena fortuna de Yoshida βy la mala suerte de Denji en ese momentoβ el rubio estaba demasiado acostumbrado a su presencia y sus constantes mimos que pasar las tardes sin Γ©l se habΓa vuelto un completo fastidio.
Al principio Denji le restΓ³ importancia cuando creyΓ³ que esa serΓa su oportunidad de tener libertad para poder salir mΓ‘s con sus amigos y holgazanear tanto como lo deseara sin que nadie interpusiera en su camino. Sin embargo, toda aquella libertad no tenΓa el sabor dulce que tanto esperaba y creΓa anhelar, muy por el contrario comenzaba a hastiarlo.
ExtraΓ±aba la insistencia de Yoshida por permanecer a su lado, sus mimos exagerados y su extravagante forma de quererlo. AdemΓ‘s, su cuerpo, el que tanto acostumbrΓ³ a saciar su lascivia, comenzaba a necesitar al azabache.
ΒΏDΓ³nde estaba todo el esfuerzo de Yoshida por estar a su lado? ΒΏPara eso habΓa insistido tanto en salir con Γ©l su al final iba a dejarlo?
De tanto pensarlo, la mente de Denji hacΓa cortocircuito, pues sΓ³lo podΓa llegar a una conclusiΓ³n: los hombres eran unos malditos bastardos.
No obstante, la repentina lejanΓa de Hirofumi tenΓa una justificaciΓ³n y esa no era otra que la inminente temporada de exΓ‘menes que, al contrario del pasado, amenazaba ser letal.
Claro que esto no le quitΓ³ el sueΓ±o a Denji, despuΓ©s de todo se trataba de un simple nΓΊmero que no definΓa lo que en verdad era. Preocuparse era para idiotas sin preocupaciones por la vida real, o al menos eso era lo que decΓa para convencerse de que hacΓa lo correcto.
Empero, este βejemplarβ argumento no aplicaba para Yoshida, el cual veΓa esto como un tema demasiado serio.
Hirofumi estaba al lΓmite, lleno de ansiedad y con el peso de una gran responsabilidad sobre sus hombros. QuerΓa y debΓa ser el mejor, no sΓ³lo de su clase, sino de toda la escuela.
TenΓa que demostrarse a sΓ mismo, mΓ‘s que al resto del mundo, de lo que era capaz y que cuando se proponΓa algo nada era capaz de detenerlo.
DetrΓ‘s de todos sus esfuerzos estaba el deseo de querer ser el mejor para en un futuro (no muy lejano) darle lo mejor a su querido y torpe Denji, porque si, Yoshida Hirofumi ya tenΓa planeada su vida con el lindo rubio que tenΓa por novio. De mΓ‘s estΓ‘ decir que esto Denji no lo sabΓa.
Lo que parecΓa ser un escalΓ³n hacia un mejor futuro que Yoshida podΓa darle a ambos, para Denji sΓ³lo resultaba un fastidio.
βΒ‘Maldita sea! Llama al menos una vez.
Denji ahogΓ³ un grito de frustraciΓ³n y clavΓ³ su rostro contra la cama.
MirΓ³ con decepciΓ³n su telΓ©fono al comprobar que no tenΓa ni un sΓ³lo mensaje o llamada de Yoshida, sΓ³lo un par de textos de sus amigos; uno pidiΓ©ndole que dejarΓ‘ de ser tan dramΓ‘tico y no gritara tanto porque sus gritos llegaban hasta su casa y otro mensaje para pedirle βde una manera no tan educadaβ alimento para gato.
Denji no era paciente y su poca tolerancia hace mucho tiempo se habΓa ido por el caΓ±o, sΓ³lo querΓa ver a Yoshida. SΓ, era un dolor en el trasero y a veces demasiado empalagoso, pero le gustaba.
TenΓa que hacer algo para tener su atenciΓ³n de nuevo. Para tenerlo a Γ©l.
Lo querΓa a su lado y tan real como que se llamaba Denji juraba que lo tendrΓa. No importaba los trucos que tuviera que utilizar.
Porque para alguien que no conoce los lΓmites nada es imposible, ΒΏverdad?
Sin pensarlo mucho, Denji buscΓ³ el nΓΊmero de Yoshida en su celular y le marcΓ³.
El sonido del timbre sonΓ³ tres veces antes de que la llamada fuera respondida y la imagen del azabache se asomara en la pantalla de su propio celular.
El corazΓ³n de Denji se regocijΓ³ de ver al chico del otro lado, por cuestiΓ³n de orgullo no lo dirΓa en voz alta, pero estaba feliz de tener un poco de su tiempo.
Estaba decidido a hacerlo arrepentirse de descuidarlo tanto.
βHola, Denji. ΒΏSucede algo?
Las ojeras enmarcadas debajo de los profundos y cansados orbes oscuros y el cansancio teΓ±ido en la voz del chico provocΓ³ una punzada en el pecho del rubio. ΒΏQuΓ© tanto habΓa estado esforzΓ‘ndose? ΒΏDe verdad valΓa la pena molestarlo sΓ³lo por un capricho?
βHo-hola, Yoshida βtitubeΓ³ y rascΓ³ su nuca, avergonzadoβ. Yo, bueno, querΓa hablar contigo. Espero no estar molestΓ‘ndote.
βNo, no me molesta, todo lo contrario. βSonriΓ³ galante, olvidando por un momento lo que estaba haciendoβ. Me alegra que lo hicieras.
Hirofumi tambiΓ©n estaba feliz de poder ver un poco mΓ‘s a su querido rubio, la sonrisa en su cansado rostro lo delataba. Se habΓa dedicado tanto a estudiar que habΓa olvidado lo demandante que podΓa ser Denji.
Denji negΓ³ con la cabeza. Β‘No, no! No podΓa ser un mal plan distraerlo. Β‘Al carajo su maldito examen! Yoshida necesitaba descansar. Yoshida necesitaba de Γ©l.
Sin importar que, era hora de poner en marcha su plan.
βPareces ocupado βresoplΓ³ con fingida tristeza, Denji, y mordiΓ³ su labio inferior, acciΓ³n que no pasΓ³ desapercibida para la aguda vista del mayor.
βBueno, ya te lo habΓa dicho. Tengo un examen muy importante y necesito estudiar lo suficiente o si noβ¦
βEs una lΓ‘stima. βLa mano libre de Denji se posΓ³ sobre su pechoβ. Y yo que querΓa pasar tiempo contigo.
Los orbes de Yoshida se abrieron con sorpresa al darse cuenta de cΓ³mo el rubio desabrochaba con una lentitud cautivante uno a uno los botones de su blanca camisa.
Denji contuvo la risa triunfante que luchaba por escapar de su garganta. Su cuerpo y hasta el menor de sus movimientos era examinado por la atenta y minuciosa mirada de Yoshida, quiΓ©n parecΓa hipnotizado.
βΒΏQuΓ© pasa? ΒΏTe comieron la lengua los ratones? βCanturreΓ³ con sorna y acariciΓ³ su pecho desnudo con suavidad, como lo harΓa Yoshida de tenerlo a su lado.
La respiraciΓ³n del azabache se volviΓ³ agitada. ΒΏDenji estaba tratando de seducirlo?
βΒΏQuΓ© estΓ‘sβ¦? βTragΓ³ fuerte el azabache, intentando no perder ambas cabezasβ. ΒΏQuΓ© estΓ‘s haciendo, Denji?
La imagen del lindo rubio provocΓ‘ndolo y la habitaciΓ³n que parecΓa volverse mΓ‘s asfixiante provocΓ³ que la temperatura corporal de Yoshida aumentara y que su βamiguitoβ de abajo despertara de un sΓ³lo estirΓ³n.
βΒΏNo es obvio? Estoy acompaΓ±Γ‘ndote en tus estudios βrespondiΓ³ como si se tratara de algo obvio y comenzΓ³ a desaprobar sus pantalonesβ. Ese examen es muy importante para ti, asΓ que decidΓ acompaΓ±arte y darte Γ‘nimos. ΒΏO no te gusta?
ΒΏQuΓ© si le gustaba? Β‘Maldita sea! QuerΓa tenerlo enfrente en ese momento y ser Γ©l quien le arrancara la ropa con los dientes.
βNo es eso, pero no creo que funcione de esta forma.
βΒΏAh, no? ΒΏPor quΓ©? No te estoy deteniendo, ΒΏo si?
La mirada llena de lujuria y las pupilas completamente dilatadas que podΓa vislumbrar en los ojos de Yoshida a travΓ©s de la pantalla le dieron a Denji la seguridad para continuar y colocar el celular contra una de las almohadas delante de Γ©l.
Iba a darle un espectΓ‘culo digno de recordar.
Con movimientos suaves y seductores, Denji terminΓ³ por despojarse los pantalones y quedΓ³ solo en ropa interior; un pequeΓ±o bΓ³xer negro que se amoldaba a su figura, que aprisionaba su creciente erecciΓ³n y que levantaba su trasero.
Los ojos de Hirofumi brillaron ante tal imagen. Era tan clara que sus manos picaron queriendo tocar y apretar ese trasero a su antojo. PodΓa imaginar sus manos en esos montes, estrujΓ‘ndolos, dΓ‘ndole algunas nalgadas, ΒΏy por quΓ© no? TambiΓ©n mordiendo a su antojo.
Y ni hablar del blanquecino pecho de Denji. PodΓa imaginarse como una bestia hambrienta lanzΓ‘ndose sobre los rosados botones del chico, besando, succionando y dejando marcas sobre su torso como evidencia de que habΓa estado allΓ.
Denji ignorΓ³ la mirada lasciva de su chico y continuΓ³, ahora bajΓ‘ndose la ropa interior y dejando al aire su propio pene erecto. El aire frΓo golpeΓ³ su cuerpo caliente, erizando su piel y arrancΓ‘ndole un gemido involuntario. TenΓa las mejillas teΓ±idas de un ardiente carmΓn, su pecho subiendo y bajando con rapidez y su corazΓ³n latiendo con frenesΓ como si quisiera escapar de su pecho.
No estaba seguro de lo que hacΓa, pero tampoco era tiempo para arrepentirse. HabΓa llegado demasiado lejos y alguien como Γ©l no se rendirΓa con facilidad.
Con toda la fuerza que le quedaba, y antes de que sus temblorosas piernas le traicionaran, Denji se recostΓ³ en la cama, de frente a su telΓ©fono, dejando su cuerpo completamente expuesto para el azabache.
Yoshida se relamiΓ³ los labios y gruΓ±Γ³ por lo bajo. Usualmente, Denji no iniciaba el sexo, siempre se dejaba llevar y era fΓ‘cil de guiar y eso era lo que le gustaba, la facilidad con la que se adaptaba a Γ©l. Sin embargo, ver esa faceta del rubio, provocador y descarado le estaba encantando. HabΓa descubierto un nuevo fetiche por mirarle, aunque deseaba mΓ‘s poder tocar todo lo que veΓa.
Denji atrapΓ³ su miembro erecto entre su mano y comenzΓ³ un movimiento suave y preciso de arriba a abajo, y con su mano libre metiΓ³ dos de sus dedos a su boca y los lamiΓ³ con vehemencia, como si se tratara del miembro de Yoshida, ademΓ‘s que este le mirara con tanta atenciΓ³n sΓ³lo lo excitaba aΓΊn mΓ‘s.
βContinΓΊa estudiando, Yoshida βmusitΓ³ entre suaves sollozos e introdujo sus dΓgitos hΓΊmedos en su entrada para despuΓ©s comenzar a penetrarse, buscando el placer que tanto necesitabaβ. No te detengas por mΓ.
Ninguna palabra pudo formarse en la boca de Yoshida, quien obedeciΓ³ y bajΓ³ la mirada a sus libros, intentando ignorar el palpitante dolor en su entrepierna, pero como era de esperarse, los suaves gimoteos del rubio le impidieron concentrarse en el texto delante de Γ©l. Eran tan claros y jodidamente calientes que podΓa jurar lo tenΓa de frente a Γ©l.
Tantos dΓas en abstinencia comenzaban a pasarle factura, ademΓ‘s de que escuchar a Denji gemir del otro lado de la pantalla mientras le miraba estudiar lo calentaba mΓ‘s de la cuenta.
SΓ³lo podΓa imaginar a tener el rubio de rodillas frente a Γ©l, lamiendo y tragando todo su pene mientras gemΓa complacido, sΓ³lo para despuΓ©s calar en lo mΓ‘s profundo de su garganta y hacerle tragar su semen.
QuerΓa joderlo de tal forma que no pudiera pronunciar ninguna palabra coherente y que cuando terminarΓ‘n no pudiera ni siquiera ponerse en pie por si solo.
βOh, Denji. βSonriΓ³ y echΓ³ su cabeza para atrΓ‘s, sin ser escuchado por el rubio.
HabΓa perdido ante la provocaciΓ³n de su novio.
El sonido del zΓper bajar hizo eco en la habitaciΓ³n cuando Yoshida bajΓ³ la mano a sus pantalones, dispuesto a atender la dolorosa erecciΓ³n que habΓa provocado el rubio al otro lado de la pantalla. EmpuΓ±Γ³ su pene erecto, grueso y empapado de lΓquido pre seminal. MoviΓ³ su mano de arriba a abajo mientras vislumbraba el rostro sonrojado de su novio, gimiendo y masturbΓ‘ndose frente a Γ©l.
Se maldecΓa internamente, pues imaginaba que de no estar recluido en su habitaciΓ³n como una rata de biblioteca en ese momento podrΓa ser Γ©l quien estuviera penetrando con fuerza a Denji y el rubio no tendrΓa que conformarse con una videollamada para saciar sus deseos.
La situaciΓ³n no era diferente del otro lado porque tocarse frente al azabache no era suficiente para Denji. Estaba desesperado por sentir la longitud de Hirofumi abrirse paso a travΓ©s de sus paredes, golpeando con fuerza su prΓ³stata y haciΓ©ndolo gemir con desesperaciΓ³n mientras le pedΓa que gritara su nombre.
CΓ³mo reflejo, Denji clavΓ³ su mirada en la pantalla, y grande fue su sorpresa al percatarse del sonido de piel hΓΊmeda, la expresiΓ³n lujuriosa y los rΓ‘pidos movimientos que lograba vislumbrar eran de la mano del chico. SΓ³lo podΓa significar una cosa y eso eraβ¦
βΒΏTe las estΓ‘s jalando? βRiΓ³ divertido y complacido, Denji, de haber logrado su cometido.
Yoshida sonriΓ³ y mordiΓ³ su labio inferior.
βTodo esto es tu culpa, Denji-kunβ¦ DeberΓa castigarte por causarme tantos problemas.
Las palabras de Hirofumi fueron como un afrodisΓaco para Denji. Su vientre cosquilleΓ³ y sus paredes se contrajeron contra sus dedos al imaginar tener a Yoshida penetrΓ‘ndole con fuerza. ΒΏEstaba tan caliente o era Yoshida quien lo ponΓa asΓ?
Β‘Joder! Si esa iba a ser su condena con gusto iba a ser culpable de lo que quisiera, cuantas veces quisiera.
βEntonces hazloβ¦βSollozΓ³ con dificultad y acelerΓ³ los movimientos de sus manos. Estaba tan cerca de su orgasmo que no querΓa ni podΓa detenerseβ. Yoshidaβ¦
BastΓ³ un par de movimientos mΓ‘s para que Denji alcanzara su anhelado orgasmo, manchando su abdomen y las, hasta entonces, pulcras sΓ‘banas blancas de su cama.
El sonoro y dulce gemido que escapΓ³ de los labios del rubio cuando alcanzΓ³ su clΓmax provocΓ³ que Yoshida llegarΓ‘ a su lΓmite y se viniera en su propia mano, manchando su abdomen y parte del interior de su uniforme con gran cantidad de su blanquecino semen.
Denji limpiΓ³ el sudor de su frente con el dorso de su mano, intentando normalizar su agitada respiraciΓ³n. Su cama, al igual que Γ©l, estaba hecha un desastre y era casi un milagro que su telΓ©fono no estuviera en el suelo despuΓ©s de tanto ajetreo.
Sin embargo, podΓa decir que estaba satisfecho. DespuΓ©s de todo habΓa conseguido tener un poco de tiempo con Yoshida, aunque fuera de una manera muy particular.
βAhora te dejo estudiar βsoltΓ³ alegre, Denji y tomΓ³ el celular para terminar la llamada.
βΒΏQuΓ© crees que haces? βInterrogΓ³ con voz firme. Denji lo mirΓ³ confundidoβ. Primero me provocas y ahora quieres escapar como si nada. Las cosas no funcionan asΓ.
El rubio rodΓ³ los ojos.
βΒΏQuΓ© carajos quieres decir que no te entiendo?
Denji vio a Yoshida levantarse de su asiento y colocarse una chaqueta encima. ¿Acaso él�
βNo te muevas, ya voy en camino. βEl ronquido grave del azabache erizΓ³ la piel del rubioβ. Es mejor que te hagas responsable de lo que acabadas de provocar, Denji-kun.
Y sin mΓ‘s y ante un atΓ³nito Denji, Yoshida terminΓ³ la llamada.
El rubio suspirΓ³ entre risas al imaginar que explicaciones darΓa cuando no pudiera caminar con normalidad en por lo menos tres dΓas.
Definitivamente, tenΓa que hacer mΓ‘s videollamadas con su novio.








