Tu corazΓ³n tiene dientes
βSi no te entrometieras, Ryusei, Baji-san podrΓa avanzar mΓ‘s rΓ‘pido.
Y ahΓ vas de nuevo.
Ya ni siquiera llevo la cuenta de cuantas veces hemos discutido por lo mismo; te parezco una mala influencia.
βAlgΓΊn dΓa lo harΓ‘ βme limitΓ³ a responder, sabiendo cuanto te molestarΓ‘sβ. Todos aprenden a su tiempo, asΓ que deja de comportarte como si fueras su madre, Matsuno.
La mirada furiosa que me das me hace querer molestarte mΓ‘s.
Soy tu rival por elecciΓ³n y sΓ© que a veces quieres que desaparezca.
Pero asΓ como intentas repelerme hay βalgoβ que nos ata, porque ni con todo el desdΓ©n que te esfuerzas por mostrarme eres capaz de alejarme, y eso no me hace mΓ‘s que querer tomarte.
Un masoquista que quiere lo que no puede tener, eso es lo que has hecho de mΓ, chico lindo.
βMe preocupo porque soy su amigo βrespondes con insolenciaβ, eso es lo que hacen los buenos amigos.
No importa que pase, siempre vas detrΓ‘s de Γ©l, ofreciΓ©ndole devociΓ³n y pidiendo atenciΓ³n.
Al principio fue divertido mirarte, pero ahora me fastidia porque a quien quiero que le prestes atenciΓ³n es a mΓ.
QuizΓ‘ deberΓa dejarte ir y mandar todo al carajo aceptando que perdΓ, pero soy terco y egoΓsta, y me niego a perderte o dejarte con Γ©l.
βY si eres tan bueno, ΒΏpor quΓ© aΓΊn no logras avanzar? βTe provocΓ³.
βΒ‘Silencio los dos! βEl grito de Keisuke y el golpe sobre la mesa ahoga nuestras palabrasβ. Dejen de pelear por estupideces, yo puedo hacerlo solo.
El ambiente se queda en silencio mientras esperamos que Baji resuelva los simples ejercicios de matemΓ‘ticas que tiene como tarea.
Mis dedos golpean con impaciencia la mesa. No, no me divierte gastar mi tiempo de una forma tan aburrida, pero es un sacrificio que aceptarΓ© si eso significa tener mΓ‘s de ti.
Luces tan concentrado que no me molesto en disimular como te observo a detalle, y tΓΊ no tardas en descubrirme cuando levantas la mirada.
Mi primera impresiΓ³n es que fruncirΓ‘s el ceΓ±o y que tu lindo rostro me mirarΓ‘ con odio, pero para mi sorpresa una sonrisa apenas visible se asoma en tus labios.
Siento como juegas con tu pie por debajo de la mesa, escalando con lentitud mis piernas y llegando a mi entrepierna, y yo sonrΓo porque sΓ© lo que significa.
ΒΏQuΓ© pensarΓa Γ©l si supiera que bastan unas caricias sobre tu piel desnuda para hacerte olvidar hasta su nombre?
Con esa cara tan linda nadie pensarΓa que eres un descarado que pide ser follado por su βrivalβ.
No eres sano porque cada parte de ti me enferma poco, y eso en lugar de alejarme me hace querer mΓ‘s.
Atrapo tu pierna y comienzo a acariciarla lenta y suavemente, de la misma forma que sΓ© te hace jadear.
Pronto tus mejillas se tiΓ±en de carmesΓ y tus ojos me atrapan, envueltos en deseo. Y no puedo mΓ‘s que sonreΓr orgulloso al saber que yo soy el causante.
Soy yo el ΓΊnico capaz de despertar tus deseos y liberar tu lujuria, y eso me encanta.
Somos la perdiciΓ³n el uno del otro.
βSe hace tarde, Baji-san βanuncias y le levantas de golpe. ΒΏNo te importaba tanto que avanzara?β. Tengo que irme a casa.
βClaro, Chifuyu, nos vemos maΓ±ana.
SΓ³lo puedo ver cΓ³mo te disculpas con Baji y te marchas a casa, sin dirigirme la palabra, y yo sΓ© que esa es mi seΓ±al
Hay algo en la manera con la que miras a travΓ©s de mis ojos que me hace dudar si voy a conseguir salir con vida de esta.
Peleas sucio, pero amas con tanta dulzura que eres adictivo y letal como una droga.
Yo deberΓa ser el cerebro de esta retorcida relaciΓ³n, pero me jodes tanto que no puedo ni pensar.
Pelea, empΓΊjame, dime cuΓ‘nto me odias, quizΓ‘ de esa forma dejes de ser todo lo que pienso.
βNo lo odies. βLas palabras de Keisuke intentan darme alientoβ. AlgΓΊn dΓa se llevarΓ‘n bien.
RΓo en mi interior, si tan sΓ³lo supiera que te conozco mΓ‘s de lo que Γ©l llegarΓ‘ a hacerlo, seguramente se morderΓa la lengua.
βLo sΓ©.
ΒΏPero cΓ³mo puedo culparlo de pensar que me detestas? Algunos dΓas eres lo mejor que hay en mi vida, entonces te conviertes en alguien a quien no conozco y me apartas.
Espero unos minutos mΓ‘s y tambiΓ©n me despido de Baji antes de salir de su casa para ir en tu encuentro.
A cada paso que doy no puedo evitar que tu imagen cruce mi mente.
Tal vez yo soy quien estΓ‘ mal porque cada pequeΓ±a mentira hace que sienta mariposas, y no sΓ© por cuΓ‘nto mΓ‘s pueda soportar esta realidad.
QuizΓ‘ deberΓa tomar esta oportunidad para acabar el cΓrculo vicioso en el que nos encontramos.
DeberΓa irme a casa, asΓ ya no me buscarΓ‘s y volveremos a ser los rivales de siempre, pero como siempre mis pasos me llevan a ti.
ΒΏCuΓ‘ndo es que caΓ por ti?
Ni siquiera tengo que tocar la puerta cuando apareces delante de mΓ y me arrastras al interior de tu casa.
Me abrazas y pegas tu cuerpo contra el mΓo. De inmediato siento tu calor, quemΓ‘ndome, arrastrΓ‘ndome al infierno del que, por mΓ‘s tortuoso que sea, no quiero escapar.
βTardaste. βTu aliento cΓ‘lido choca en mi boca y me pierdo a mΓ mismo cuando me doy cuenta cuanto deseo estoβ. Por un momento creΓ que no vendrΓas.
Aprietas mi camisa con fuerza, como si no quisieras dejarme ir.
Dices odiar tenerme cerca, pero tus manos se aferran a mΓ y no me sueltas.
βSerΓa incapaz de decepcionarte, chico lindo βconfieso antes de lanzarme a devorar tu boca. No voy a jugar con mi suerte y arriesgar que te arrepientas.
Tu corazΓ³n tiene dientes, pero estoy dispuesto a soportar cada mordida.
Yo tampoco voy a dejarte ir.








