Among The Cobwebs [Bbangsaz]

Summary

Después de ser mordida por una araña radioactiva, Kim Minji descubre que ha desarrollado poderes arácnidos asombrosos. [tw; sangre, muerte, entre otros.] No permito copias. ©kmhanbi.

Genre
Action/Romance
Author
Hanbi
Status
Complete
Chapters
26
Rating
n/a
Age Rating
18+

1; sea of problems

Me encuentro en medio de un sueño profundo, una especie de bruma que envuelve mi mente y me transporta a un recuerdo distante. Estoy de pie en un lugar que parece un aeropuerto, pero todo está difuminado, como si las imágenes fueran pintadas con acuarelas desvanecidas. A mi lado, mi hermano mayor, quien se aferra a mi mano con fuerza, como si quisiera protegerme de algo que no entiendo del todo.


Mi abuela está ahí también, sosteniendo una vieja maleta gastada y sonriendo con ternura. Pero mis padres, ¿dónde están mis padres? Puedo sentir que deberían estar aquí, pero sus rostros son solo sombras indistintas en mi mente.


La gente se mueve a nuestro alrededor, las voces son un murmullo incomprensible. Mi hermano me mira con ojos llenos de preocupación, tratando de explicarme algo que no logro entender. ¿Por qué estamos aquí?


La ansiedad se apodera de mí, y siento una opresión en el pecho. Quiero llorar, pero las lágrimas no vienen. Solo hay confusión y un sentimiento de pérdida profunda. Me doy cuenta de que este recuerdo borroso es un eco de una herida que nunca sanó por completo, una parte de mi, que se perdió en la niebla del tiempo.


Miro a mi alrededor una vez más, tratando de encontrar alguna pista, alguna respuesta a las preguntas que me atormentan. Pero el sueño se desvanece lentamente, como si alguien estuviera girando el dial de una radio, alejando el recuerdo.









- Señorita... señorita despierte.









Minji despertó de su sueño, confusa al escuchar una voz llamándola. Miró a su alrededor y se dio cuenta de que se encontraba en el tejado del colegio, en un rincón tranquilo donde a veces venía a buscar un poco de soledad y escapar del bullicio. El sol brillaba alto en el cielo, y sintió el calor en su piel, mientras el conserje, un hombre mayor con un sombrero desgastado, estaba parado enfrente de ella.


- Señorita, ¿qué hace aquí arriba? - preguntó el conserje con un tono amigable pero autoritario.


Minji se puso de pie, algo desconcertada por la situación. - Me quedé dormida, supongo...


El conserje la miró con una mezcla de preocupación y regaño. - No debería estar aquí, sabe. Ya es hora de ir a clase. Si la atrapan aquí, podrían llamar a sus padres.


La mención de sus padres hizo que un nudo se formara en el estómago de Minji. No tenía la menor intención de que la llamaran a casa por haberse quedado dormida en el tejado. Un disgusto momentáneo llenó su mente.


- Está bien, ya me voy. - dijo Minji con un suspiro, bajando del tejado y despidiéndose del conserje, quien seguía observándola con una expresión que mezclaba comprensión y advertencia.







Minji se dirigió apresuradamente a su siguiente clase, sin antes detenerse en su casillero. Mientras metía los libros en su mochila y cerraba la puertecilla, su mirada se encontró con la de su mejor amiga, Danielle, quien estaba con el ceño fruncido. Danielle era una chica vivaz con cabello castaño y ojos brillantes, siempre llena de energía y sonrisas. Siempre tenía una palabra amable para todos, y era el tipo de amiga en la que se podía confiar plenamente.


- ¿Por qué no estuviste en la clase de química? Te extrañé. - Danielle miró a Minji con curiosidad y un dejo de preocupación en su voz.


- Tuve un contratiempo en el tejado, el conserje me encontró. - Minji se acercó y caminó a su lado suspirando.


Danielle asintió comprensiva y se inclinó hacia Minji. - Ese conserje puede ser bastante estricto, ¿verdad? Pero no te preocupes, ya sabes que siempre estoy aquí para ti.






Danielle era alguien especial. Se conocieron hace dos años en una situación menos que ideal. Minji estaba siendo acosada por unos matones que la habían encerrado en un baño. Pero Danielle intervino, decidida y valiente, y sacó a Minji de esa situación, marcando el comienzo de su amistad.


Era increíblemente amigable y siempre estaba ahí para sus amigos. Su naturaleza confiable y su habilidad para escuchar sin juzgar, hacían de ella alguien en quien se podía confiar ciegamente. Desde entonces, se convirtió en la mejor amiga de Minji, en alguien a quien podía acudir en busca de apoyo y consuelo en los momentos difíciles.


Era un recordatorio de que, a pesar de las incertidumbres y las confusiones que la rodeaban, tenía personas maravillosas en su vida que la ayudaban.






- Oye, ¿sabes qué mi novia es amiga de la hija del director general de Pharmalite? esa gran farmacéutica popular. Estaba pensando que podríamos ir allí un día para conocerla y matar el tiempo.


-No sé... - murmuró Minji, jugueteando con un mechón de su cabello. - Me siento un poco fuera de lugar en esos ambientes. - la idea de conocer a alguien relacionado con una figura tan importante como el director general la llenó de nerviosismo.


- Eres increíble, y Haerin te adora. Además, estoy segura de que la hija del director no es tan aterradora como piensas. Deja de ser tan cerrada, ¿vale? Será divertido, te lo prometo. - Danielle colocó una mano en el hombro de Minji.


A pesar de sus dudas, las palabras de Danielle le dieron un poco de confianza. Minji asintió con la cabeza, sintiendo un pequeño atisbo de valentía. - Está bien, iremos. Pero prométeme que estarás a mi lado en todo momento, ¿de acuerdo?


-¡Por supuesto! Será genial, ya lo verás. Además, te prometo que te divertirás mucho. Y quién sabe, ¡podrías hacer una nueva amiga en el proceso! -Danielle sonrió y asintió con entusiasmo.


Con un poco de miedo pero también con una chispa de emoción, Minji aceptó la invitación.







A lo largo de los meses, Minji se dio cuenta de que tenía suerte con las amistades que había encontrado en Danielle y su novia Haerin. Hablar con Danielle siempre era fácil, incluso cuando no decían una palabra. Podían compartir silencios cómodos y risas espontáneas, creando una conexión que pocas personas entendían. Haerin, por su parte, era un alma amable y cariñosa que recibió a Minji en su círculo con los brazos abiertos.


A pesar de que Danielle y Haerin disfrutaban pasar tiempo a solas juntas, siempre incluían a Minji en sus planes. A menudo la invitaban a salir, ya fuera a cenar, al cine o incluso a las reuniones con otros amigos. Pero a pesar de sentirse bienvenida, Minji se encontraba atrapada en un dilema interno.


Verlas como pareja la hacía sentir feliz, pero también despertaba una sensación de incomodidad en ella. No quería ser el típico mal tercio, esa persona que estropea los momentos íntimos entre dos enamoradas. Además, las pocas veces que había intentado hacer amistades fuera de este círculo cercano, la habían dejado de lado rápidamente. La habían hecho sentir invisible y olvidada, como si su presencia no importara en absoluto.


Por eso, con el tiempo, Minji se volvió más cerrada en cuanto a hacer nuevas amistades. Sus relaciones se volvieron selectivas. Le costaba abrirse a nuevas personas, temiendo que, una vez más, sería relegada al olvido. Prefería tener unos pocos amigos cercanos y verdaderos que cientos de conocidos superficiales.


A pesar de estas reservas, Danielle y Haerin se convirtieron en su refugio. Minji agradecía cada momento que pasaba con ellas, sabiendo que tenía algo especial y auténtico en su vida, algo que no estaba dispuesta a perder por nada del mundo. En su compañía, aunque a veces luchara con su propia inseguridad, encontraba el valor para enfrentar el mundo exterior y seguir adelante. Eran su ancla en un mar de incertidumbre y por eso, les estaría eternamente agradecida.







El timbre final de la última clase resonó en los pasillos del colegio, marcando el fin del día escolar para Minji. Se despidió de Danielle con un abrazo rápido antes de encaminarse a casa. Al llegar, se encontró con que su abuela y hermano no estaban allí; probablemente estaban trabajando, al menos eso esperaba de su abuela. Su hermano, por otro lado, solía desaparecerse a estas horas y regresaba tarde, sin dar explicaciones de su paradero.


En su habitación, Minji se enfrentó al caos que reinaba en su cuarto. La ropa sucia estaba tirada por todas partes, y ocasionalmente se encontraban algunos trastes sucios. No solía hacer mucho después de llegar a casa; se encerraba en su habitación y dejaba de lado las responsabilidades. A menudo, se sumía en videojuegos, series y películas, o simplemente se dormía durante la tarde y la noche.


De repente, su celular comenzó a vibrar frenéticamente, desconcertándola. No solía recibir muchos mensajes, y mucho menos notificaciones de redes sociales. Lo habitual eran alertas de seguridad sobre incendios o terremotos. Era un mensaje de Dani:




Dani :)


¡Oye!

¡La amiga de Haerin aceptó la idea de quedar. Lo más seguro iremos mañana a las 3 de la tarde a la sede.


Estoy segura de que se llevarán genial y saldrás por fin de tu cueva.

¡Estoy tan emocionada! ❤️


Recuerda vestir bien, nunca sabes cuando tropezarás con el amor de tu vida. 😊


Cualquier cosa te avisaré con tiempo.


Bye bye! Descansa.




Minji se quedó pensativa. ¿Qué le esperaría mañana y en adelante? No tenía la menor idea.





~🕸🕷~




Minji se despertó sobresaltada por el sonido de la puerta de su habitación al abrirse lentamente. Su abuela estaba recogiendo la ropa sucia de su canasto para lavar, y la miró con una expresión cariñosa pero preocupada.


-¿Qué hora es? -preguntó Minji, todavía adormilada y confundida por el repentino despertar.


Su abuela suspiró suavemente mientras doblaba una camiseta. -Son alrededor de las 10 de la mañana, querida.


Los ojos de Minji se abrieron de par en par al darse cuenta de que se había acostado muy tarde la noche anterior, jugando videojuegos en su computadora. Se había perdido la cena y, aparentemente, había tenido un arranque de frustración a altas horas de la noche.


-Lo siento, abuela. No volverá a pasar.-se disculpó apresuradamente.


Ella sonrió con ternura y siguió doblando la ropa. -No te preocupes, cariño. Sólo asegúrate de cuidar tu salud y descansar lo suficiente.


-Hoy en la tarde saldré con Danielle y Haerin... -aprovechó el momento para cambiar el tema.


La expresión de la abuela de Minji se volvió seria mientras la miraba con preocupación. -Asegúrate de almorzar antes de salir y ten cuidado en tu camino. Y si surge algún problema, no dudes en llamarme, ¿de acuerdo?, también recuerda ser educada y amable con tus superiores.


Minji asintió; entonces, su abuela sonrió y salió de la habitación.






Minji se encontró absorta en sus pensamientos sobre cómo debía comportarse para causar una buena impresión. Era plenamente consciente de la importancia de la primera impresión, especialmente cuando se trataba de conocer a personas influyentes. Se preguntó si debía forzarse a ser un poco más interesante y extrovertida, incluso si eso iba en contra de su naturaleza reservada.


El nerviosismo la invadía, y no podía evitarlo. Minji trató de recordar algunos consejos de etiqueta social que había leído en línea, reflexionando sobre cómo podría destacar de alguna manera. ¿Qué tenía de interesante que pudiera compartir? Le gustaban los videojuegos y solía pasar su tiempo libre durmiendo, aparte de...


¡Ah, sí! La aviación. Minji sentía una gran pasión por la aviación y uno de sus sueños era estudiar Operaciones Aéreas y viajar por el mundo. ¿Llamaría la atención de alguien que se dedicaba a la medicina el interés de una adolescente por los aviones? Minji se encontraba en una lucha interna, sin entender a veces por qué le venían a la mente tales pensamientos.







Mientras Minji miraba su guardarropa, eligió un conjunto simple pero cómodo. Optó por una camisa negra holgada y la cubrió con un suéter a rayas en tonos rojos, blancos y negros. Se puso unos jeans negros con rasgaduras y para completar el conjunto, se calzó unas zapatillas rojas que combinaban perfectamente con las franjas de su suéter.


Cuando finalizó, tomó el autobús a Seúl.



~🕸🕷~




Finalmente, Minji llegó al lugar donde se encontraría con Danielle y Haerin. Al divisarlas a lo lejos, se apresuró hacia ellas, sintiéndose culpable por su tardanza.


- Lo siento mucho por el retraso... - dijo Minji, con la respiración entrecortada. - Perdí la noción del tiempo.


Danielle le sonrió amablemente, mientras Haerin asentía con comprensión. - No te preocupes en absoluto. - respondió Danielle. - Haerin y yo acabamos de llegar también.


Agradecida por su comprensión, las tres se dirigieron juntas hacia el impresionante edificio.






Minji se quedó boquiabierta al contemplar la magnitud del lugar. Nunca había imaginado que una empresa farmacéutica pudiera tener una sede tan grande y moderna.


- Increíble... - murmuró sin darse cuenta.


- Sí, es impresionante, ¿verdad? Vamos, vamos a entrar. - rió suavemente Danielle a su lado.


Al cruzar las imponentes puertas del edificio, Minji quedó maravillada por la elegante decoración y los intrincados detalles arquitectónicos que adornaban el interior. Las paredes de mármol pulido y las luces tenues creaban una atmósfera acogedora. Era como entrar en un mundo completamente diferente, y Minji se sintió un poco abrumada por la grandeza y modernidad del lugar.




- Buenas tardes señoritas, ¿en que las puedo ayudar? - se acercó una joven bien vestida, aparentemente la recepcionista, una mujer elegante y profesional.


- Hemos sido invitadas por Hanni, ¿ya se encuentra aquí? - Danielle respondió con entusiasmo.


- Ah, la señorita Pham. Por supuesto. - la recepcionista asintió.




¿Señorita Pham?




Justo en ese momento, las puertas del ascensor se abrieron con un suave ding, revelando la figura imponente de un hombre alto y esbelto que irradiaba una seriedad.


- Buenas tardes, señor Pham. Bienvenido de nuevo. Estas son las invitadas que estaban esperando para la visita por parte de su hija. - se apresuró a saludar al hombre con un tono de respeto en su voz.


- Gracias, Yoon. Asegúrate de que tengan una experiencia agradable durante su visita. - dijo el hombre mientras asentía ligeramente, su expresión sin cambiar.




El señor Pham Bu Thian estaba a punto de salir del edificio cuando su mirada se desvió hacia Minji. De alguna manera, notó que su rostro se tensó un poco, como si algo en ella le pareciera inusualmente familiar.




- Señor Pham, la limusina está frente al edificio. Debemos partir. - le informó uno de sus asistentes en voz baja y tono apresurado.


El hombre asintió en respuesta, desviando su atención. Se retiró, y la sensación de familiaridad en el rostro de Minji quedó suspendida en el aire.


Danielle y Haerin también observaron la interacción intrigadas, mientras Minji se encogía de hombros. No sabía qué diablos acababa de pasar.






- Por favor, diríjanse a la sala de espera de al lado. La señorita Pham las recibirá allí. - les informó la recepcionista.




Siguiendo las indicaciones, se encaminaron hacia la sala de espera, que parecía un espacio elegante y confortable. Mientras se acercaban, Danielle no pudo evitar hacer una broma para aliviar un poco la tensión del momento.


- ¿Creen que encontraremos el suero de la inmortalidad aquí, como en las películas de ciencia ficción? - Minji y Haerin se rieron ante la ocurrencia de Danielle. -¡No estaría mal! - añadió, jugando con la idea de descubrir un secreto tan asombroso.


La sala de espera les pareció una mezcla de modernidad y lujo discreto, con sillas de cuero cómodas y revistas sobre ciencia y medicina esparcidas por las mesas de café. La expectación y la curiosidad llenaban el aire.




La puerta de los laboratorios se abrió lentamente, y entraron dos personas: un hombre alto vestido con una bata de científico y una joven. El hombre tenía una expresión seria y a su lado, una chica bastante más joven que él, apenas llegaba a su hombro. Su cabello negro caía ligeramente más allá de sus hombros, con un flequillo que cubría su frente. Llevaba una vestimenta juvenil, destacando su edad, y su rostro irradiaba una belleza que no pasaba desapercibida.


- Vamos, Doctor Park, por favor, solo necesito que me guíe por las instalaciones un momento. Mis amigas quieren ver cómo se hacen los milagros aquí dentro. - la chica decía con entusiasmo mientras tiraba suavemente de la bata del hombre.


- Ahora mismo tengo demasiado trabajo, señorita Pham. Si me encontró sin hacer nada, fue pura coincidencia. - respondió el Doctor Park, con una expresión de resignación.


La chica cruzó los brazos y puso los ojos en blanco de manera juguetona. - Vamos, doc, no sea aburrido. Sé que tiene tiempo para nosotras.


El científico, suspiró con una sonrisa y respondió. - Esta bien, si me rebajan el salario seras la culpable.






Minji permaneció asombrada por la belleza de la chica, sintiéndose momentáneamente aturdida. Su mente se quedó en blanco por un instante. ¿Cómo alguien así podría ser real? ¿Cómo alguien tan atractiva podía pisar este mundo tan retorcido?


Después de saludar a Danielle y Haerin, la chica se acercó a Minji.


- No recuerdo haberte visto antes. ¿Eres amiga de Danielle y Haerin? Me alegra tener la oportunidad de conocerte. Soy Hanni. - sonrió.


- Sí, sí... Es un placer conocerte. Soy Kim Minji...- la sorpresa inicial de Minji se disipó y logró recuperarse lo suficiente para estrechar la mano de Hanni.






Esta ultima se volteó y se puso nuevamente al lado del científico quien aun mantenía su rostro inexpresivo. - Vengan por aquí, el es el Doctor Park Jimin, el se encarga principalmente de la zona industrial, donde se desarrollan la mayoría de nuestros fármacos.


El Doctor Park asintió. - Un placer. Por favor síganme.






El Doctor Park las guió a través de la vasta planta de producción, donde la actividad era frenética y organizada. Diferentes personas estaban llevando a cabo diversas tareas especializadas, cada una contribuyendo a un proceso meticuloso para crear medicamentos de alta calidad.


En una sección, científicos y químicos trabajaban en laboratorios equipados con instrumentos de precisión, mezclando y analizando compuestos para crear nuevas fórmulas. Otros estaban ocupados en la formulación de medicamentos, midiendo y mezclando cuidadosamente ingredientes activos y excipientes. Había científicos que realizaban análisis minuciosos de las sustancias químicas, garantizando que cumplieran con los estándares de calidad más exigentes. Algunos estaban revisando equipos y máquinas, asegurando que todo funcionara de manera eficiente.


- Hey hey. - Danielle se acercó con una sonrisa juguetona. - Te vi haciéndole ojitos a la futura CEO.


Minji frunció el ceño y negó con la cabeza, sintiendo que su rostro se calentaba ligeramente. - ¡Qué tontería! Apenas la conozco. Es solo que... bueno, es linda, eso es todo.


- Eres tan aburrida, ¿sabes? Deberías intentar abrirte un poco más. A veces, las sorpresas más increíbles están donde menos lo esperas. - Danielle soltó un bufido juguetón y le golpeó suavemente el brazo.


Se apartó de Minji y se unió a Haerin, dejando a Minji sola con sus pensamientos. A pesar de la conversación, no podía sacar de su mente la imagen de la hija del CEO. Era cierto que era increíblemente atractiva, pero para Minji no pasaba más allá de un gusto físico.




El Doctor Park habló un poco del proceso de análisis de diversas sustancias y cómo se estudian sus interacciones en el cuerpo humano. Habló sobre los rigurosos estándares de calidad que seguían y la importancia de cada paso en la investigación farmacéutica.


- El proceso de desarrollo de un nuevo medicamento es extremadamente complejo. Nuestro objetivo es entender cómo las sustancias afectan las funciones biológicas en el cuerpo humano. Esto implica una investigación exhaustiva en laboratorios y ensayos antes de que cualquier medicamento llegue al mercado. - explicó.


- Doctor Park, ¿cómo prueban los resultados en personas? Quiero decir, ¿cómo saben si un medicamento realmente funciona y es seguro para los seres humanos? - preguntó Haerin curiosa.


El Doctor Park sonrió ante la pregunta y asintió, apreciando el interés genuino de Haerin.


- Antes de que un medicamento llegue a las manos de los pacientes, pasa por una serie de ensayos clínicos rigurosos. En estos ensayos, voluntarios humanos, cuidadosamente seleccionados, participan para evaluar la seguridad y eficacia del medicamento. Estos ensayos están diseñados de manera ética y controlada. - continuó explicando. - Se dividen en fases. En la Fase I, se prueba el medicamento en un pequeño grupo de voluntarios para evaluar la seguridad y dosificación adecuada. En la Fase II, se amplía el grupo para observar la eficacia del medicamento y monitorear los efectos secundarios. Finalmente, en la Fase III, el medicamento se prueba en un gran número de personas para confirmar su eficacia y seguridad en diversas condiciones y grupos de edad. También cabe recalcar que en cada persona siempre habrá una reacción diferente al fármaco.


- Entonces, ¿una vez que pasa todas estas fases, el medicamento se aprueba para su uso general? - Danielle peguntó con interés.


- Exacto, pero incluso después de la aprobación, seguimos monitoreando el medicamento en el mercado para detectar cualquier efecto secundario inesperado y asegurar la seguridad continua. La seguridad del paciente es nuestra principal preocupación en todo momento.


Tanto Hanni, como Haerin y Danielle estaban prestando atención a las explicaciones, pero por otra parte, estaba Minji, que se había perdido entre toda la explicación no teniendo la menor idea de lo que hablaba el profesional.








- ¿Te esta gustando el recorrido? - Hanni, se acercó con una sonrisa curiosa en su rostro.


Minji se sintió un poco sorprendida por la pregunta, pero asintió con cautela. -Sí... definitivamente es interesante. Aprender sobre la investigación farmacéutica y cómo los medicamentos se desarrollan es fascinante.


- ¿Alguna vez has pensado en lo que te gustaría estudiar o hacer en el futuro? - Hanni parecía intrigada por la respuesta y continuó con su interrogatorio.


Minji se sintió aún más sorprendida por el repentino interés de la contraria. Dudó por un momento, insegura de cómo responder.


- Bueno, siempre he soñado con estudiar aviación. Me encantaría volar y la idea de pilotar un avión me parece emocionante. - dijo Minji.


- ¡Eso es genial! Nunca he conocido a alguien que quisiera estudiar aviación. Siempre escucho a las personas hablar de administración de empresas o medicina, pero eso suena increíble. - respondió Hanni. Su reacción positiva y genuino interés tomaron por sorpresa a Minji, haciéndola sentir más cómoda compartiendo sus aspiraciones con ella.




- ¿Y tú? Imagino que seguirás los pasos de tu padre, ¿cierto? - preguntó Minji, también algo curiosa por la contraria.


- Se podría decir que si. - respondió con desdén confundiendo un poco a Minji.


Antes de decir algo más. el Doctor Park se detuvo abruptamente. Llamando la atención del grupo de chicas. Miro su teléfono confuso, identificando inmediatamente el numero de teléfono que le estaba marcando en ese mismo instante.


- Señoritas, tengo que volver a los laboratorios superiores, las dejo por ahora, pueden ir a ver la exhibición en la otra sala o como deseen. Por favor vayan con cuidado. - avisó el hombre antes de retirarse apresuradamente.






- Creo que este es un buen momento para ir a la cafetería y relajarnos un poco, ¿qué opinan? - sugirió Haerin.


Minji asintió, pero sintió la urgencia de usar el baño. - Necesito ir al baño... ¿Me podrías indicar donde esta? - se dirigió a Hanni.


- ¡Claro! Sigue por ese pasillo, gira a la izquierda y verás las señales. - indicó Hanni con una sonrisa amistosa.




En su prisa por llegar al baño, Minji se volteó bruscamente y chocó con un científico que se acercaba rápidamente. El impacto fue tan fuerte que el científico perdió el equilibrio, y la caja que llevaba consigo se deslizó de sus manos, cayendo al suelo.


- ¡Oh, lo siento mucho! - exclamó Minji, sintiéndose culpable por el accidente. Se agachó rápidamente para ayudar, pero el científico, visiblemente nervioso, la detuvo con un gesto de la mano.


- No, no te preocupes, déjalo, yo me encargo. Solo necesito que te alejes de aquí. - Confundida y algo intimidada por su reacción, Minji dudó por un momento antes de dejar la caja en el suelo y retroceder un paso. El científico se apresuró a recoger los objetos y, sin decir una palabra más, se alejó rápidamente, llevándose la caja consigo.




Minji siguió por el pasillo indicado, guiada por las instrucciones que le habían dado. Se internó en el pasillo, su paso resonando en las paredes del lugar. Después de unos momentos, giró a la izquierda tal como le habían indicado y, encontró las señales que necesitaba para orientarse.




~🕸🕷~




Después de entrar al baño y hacer sus necesidades, Minji se acercó al lavabo y se miró en el espejo. Mientras se arreglaba un poco el cabello y acomodaba su ropa.


Dejó salir un suspiro, realmente estos lugares no eran su ambiente, no le disgustaba pero tampoco podía adaptarse,y le costaba un poco prestar atención a temas que realmente no despertaban tanto su interés.


Sintió un cosquilleo en la manga de su suéter. Instintivamente, intentó quitárselo, pero en lugar de desaparecer, el cosquilleo se convirtió en un dolor intenso.




¿Qué mierda?




Minji frunció el ceño mientras se levantaba la manga del suéter para ver qué estaba causando el dolor. Para su horror, encontró una araña, pequeña pero que a primera vista parecía inofensiva, que se había escondido allí.


- ¡JODER! -en un acto reflejo, dejó escapar un grito y, sin pensarlo dos veces, le dio un fuerte manotazo para deshacerse de la araña. El pequeño insecto quedó aplastado en su piel morena, mientras ella respiraba agitada por la sorpresa y la adrenalina.




Minji retiró su mano y algo extraño y pegajoso se esparció en su palma. Al instante, una sensación de asco recorrió su cuerpo y, sin pensarlo, con gestos rápidos y decididos, lavó su brazo intentando deshacerse de cualquier rastro del insecto. Pudo ver cómo los restos de la araña se deslizaban por el desagüe mientras fruncía el ceño, aún sintiendo la sensación pegajosa en su piel.


Después de asegurarse de que no quedaba rastro del insecto en su brazo, se concentró en lavar su palma. Luego, observó su brazo; en el lugar donde la araña la había mordido, se estaba formando un moratón rápidamente, como si su piel estuviera reaccionando de manera anormal a la picadura.


Una sensación de preocupación y curiosidad invadió a Minji mientras examinaba el moratón. No tenía idea de por qué la picadura había tenido una reacción tan inmediata y severa. Decidió mejor ignorarlo.




Minji volvió donde sus amigas. Hanni y Haerin estaban en el mostrador haciendo sus pedidos, y Danielle estaba en una de las mesas. Minji se acercó a ella.


- Oh, Minji, toma. - le extendió el menú. - Ve mirando lo que quieres pedir. Hanni dijo que no nos preocupemos por pagar, el lugar cubre el gasto. - sonrió.


Minji asintió y tomó el menú, pero mientras sus ojos recorrían las opciones, de repente sintió que su vista se volvía borrosa y su cuerpo se debilitaba. Su corazón empezó a latir más rápido, y la sensación de malestar se apoderó de ella.


- ¿Estás bien? - preguntó Danielle, poniéndose de pie rápidamente. - ¿Qué pasa, Minji?


- Creo que solo necesito descansar un poco. No sé por qué me siento demasiado cansada de repente...- Minji intentó sonreír para tranquilizarla, pero su voz sonó débil.


Hanni se acercó cuando notó el estado de Minji. - ¿Estás bien? Te ves muy pálida...


- No, no es nada. - negó Minji con la cabeza. - Iré a descansar a casa, gracias por la invitación. Estuvo entretenido.


- Min...- fue lo último que escuchó Minji antes de darse la vuelta y alejarse rápidamente, dejando a sus amigas confundidas y preocupadas en la cafetería.