Chapter 1
Aún recuerdo la primera vez que te vi, tu habías ido la Páramo para que tu "hada madrina" te diera un pequeño recorrido por el Páramo, ella te dejó en la orilla de un río y luego se fue a recoger unas bayas que crecían al otro lado del Páramo, te quedaste jugando con el agua, sumergiendo tus manitas en esta y creando ondas, yo estaba en la rama de un árbol presenciando todo, me parecías muy lindo, quería bajar a saludarte pero mis alas no respondían, solo me quedé ahí, estático hasta que tu "hada madrina" llegó con la bayas, te las dio y luego siguieron caminando.
Por mucho que yo quería seguirlos no me pareció lo correcto, no solo porque estabas con el hada oscura más poderosa, si no porque también me daba algo de vergüenza ser descubierto, una vez los perdí de vista baje de la rama y luego toque el agua.
La segunda fue aún mejor, yo estaba hablando con unos amigos sobre una inseguridad que tenía por el tamaño algo pequeño de mis alas-que es de cinco centímetros-, en eso llegaste a ese lugar, aunque la diferencia es que ahora ya sabías cómo era el Páramo y sabías caminar por ahí solo. Al vernos solo nos saludaste educadamente y seguiste tu camino, más ese saludo para mi fue más que suficiente para hacer que un carmín suave se mostrara en mis mejillas, tu voz era hermosa, tan hermosa como la de un ángel y tu apariencia solo ayudaban más a esa imagen. Mis amigos lo notaron y me molestaron con dos durante semanas, pero eso no me importó, solo me repetía una y otra vez esa frase con tu voz angelical.
La tercera fue en tu cumpleaños, todos los seres del Páramo estaban invitados por lo que fui, yo estaba con mis ropas habituales pero tú estabas elegante, parecía que ese día te coronarían, me quede embobado y después de tres años, me arme de valor y me dirigí a ti -Hola.- dije, tu me miraste y me devolviste -Felicidades por sus dieciséis años, su majestad.-tu reiste ligeramente, tu risa era el saludo. majestad. increíblemente hermosa.
-Muchas gracias... ¿am...?-
-Tom! Mi nombre es Tom.-
exclamé, llame la atención de algunos invitados, tanto criaturas mágicas como humanos pero no me importó.
Después de ese día comenzamos a hablar, al parecer mi personalidad te agrado, siempre que ibas al Páramo te escuchaba gritar mi nombre, y yo siempre respondía a tu llamado, y cuando yo iba al palacio te asegurabas de darme los mejores platillos y la mejor comodidad, éramos los mejores amigos. Era muy común ver a los reyes vernos mientras tu leía y mi cabeza reposaba en tus piernas, tu "hada madrina" poco a poco me tenía confianza y ya no me miraba de manera amenazante.
¿Quien hubiera dicho que después de cinco años, ambos terminaríamos así? Miro cómo estás en el balcón de la habitación, aunque me das la espalda se que cargas a un bebé castaño rojizo en tus brazos, tus hombros suben y baja de una manera un poco disimulada, me acerco a ti por detrás y te abrazo. -¿Estas feliz?- escuchó tus sollozos y apenas puedo ver cómo las lágrimas bajan por tus mejillas, beso tu cuello con cariño e intensifico el abrazo.
-Como no tienes idea.- me respondes mientras comienzas a besar la frente de nuestro hijo y las lágrimas de felicidad aumentan.
Miro la hermosa escena y luego suspiro para comenzar a oler tu cuello, el silencio reinaba pero de repente un grito nos saca de ese tranquilo silencio.- ¡Papá! -no es la primera ni la última vez que eso pasa, extiendo mis alas y comienzo a volar pero antes de ir a la habitación de la cual provenía el grito te veo.
-Matilda heredo tus genes.- me miras enojado y luego me respondes.
-Ella heredó los tuyos, Tom.-
-Lo que digas, Mattie~.- y me voy volando antes de que me lances cualquier cosa que puedas cargar mientras me gritas mío y un insultos.
One-Shot hecho