Capitulo 1: El día que te conocí
Para Manjiro Sano levantarse temprano era toda una tortura, por eso en el momento que sonó su alarma sintió que todo su cuerpo luchaba contra su conciencia intentando aferrarse a su cama y a aquella vieja manta que acurrucaba en su pecho como si se tratara de lo más preciado que existía en el mundo para el.Las vacaciones de verano habían terminado y su nueva escuela lo esperaba con las puertas abiertas. Por eso su reloj sonaba con tanto volumen un lunes a las 5 de la mañana y con cada segundo que pasaba el dolor de cabeza que le provocaba aumentaba.
Estuvo tentado a volver a cerrar los ojos y dormirse nuevamente dejando que el primer día de clases se pasará sin su innecesaria presencia, sin embargo el pensamiento de su madre entrando furiosa a su habitación para levantarlo por la fuerza lo hizo reflexionar y levantarse perezosamente hasta el baño.
Termino de bañarse y cambiarse, tomo su mochila y salió de su casa intentando con todas sus fuerzas no regresar corriendo a su habitación para encerrarse el resto del día.
La realidad era que Mikey no quería ingresar a su nueva escuela, no conocía a nadie ahí y odiaba la idea de tener que socializar con gente nueva.
Su mejor amigo también iría a esa escuela, sin embargo Ken-chin estaría en un salón diferente, con un horario diferente, con personas diferentes y seguramente, con nuevos amigos, cosa que molestaba mucho a Manjiro.
No era su culpa, entendía que a diferencia de el, Draken era más agradable, sin embargo Ken-chin era suyo y no le gustaba para nada la idea de compartir a su mejor amigo. Vivía con el constante miedo de ser reemplazado, aunque eso era algo que jamás diría en voz alta, además eso no era posible, después de todo los dos se conocieron desde niños y eran casi como hermanos.
Después de un trayecto de más de una hora por fin llegó a su destino. Lo primero que noto es que la escuela era enorme, estaba llena de grandes edificios y miles de alumnos pasaban a su lado platicando en grupos sobre como les había ido en sus vacaciones. Volteo los ojos demostrando que ya había tenido suficiente de todo eso y apenas llevaba ahí aproximadamente 5 min, sin embargo ya no había marcha atrás por lo que busco su salón, no tardo mucho en encontrarlo, entro y se sentó en la silla más alejada del escritorio del profesor pero en las bancas de en medio ya que ahí los profesores no solian enfocarse, casi siempre bombardeaban a los de las últimas bancas con preguntas y los de adelante estaban muy expuestos ante la mirada de los maestros, definitivamente los mejores asientos eran los de enmedio.
- Vaya vaya vaya pero miren quién está aquí, el increíble Manjiro Sano.
Si había algo todavía peor que no conocer a nadie en tu nuevo salón, era si conocer a alguien y ese alguien fuera una de las personas más molestas que tuviste la desgracia de conocer en tu vida. Tan irritante como lo era Madarame Shion.
- El salón aún está bastante vacío¿porque no te sientas en otro lado Madarame?
- Oh vamos Mikey, no seas grosero, no conocemos a nadie aquí así que es claro que debemos permanecer juntos.
- No, no debemos.
- Que frío, ¿A caso estás molesto porque tú querido Ken no está aquí? - justo en el clavo.
- Cierra la boca si no quieres que yo te la cierre a la fuerza.
- Cuánta agresividad, seguramente nos la pasaremos muy bien juntos, te prometo que tomaré el lugar de Ryuguji muy en serio y así no te sentirás tan solito.
Las ganas de golpearlo eran inmensas, sin embargo Mikey era conciente de que golpear a un compañero en su primer día de escuela y en las primeras horas no sería precisamente bien visto. Seguramente lo llevarían con el director y llamarían a su padres, y definitivamente no podía permitir eso, era una pésima idea.
Los minutos pasaron y poco a poco el salón se comenzó a llenar. Pudo intentar hablar con alguien más para quitarse de encima a Madarame pero la verdad es que no le interesaba, lo único que quería era acabar con esa tortura para poder pasear por las calles de la ciudad hasta que el sol se ocultara.
Las clases pasaron lentas, como si el tiempo se empeñara en ir más despacio solo para alargar su tortura. La clase antes del descansó había sido la peor de todas, estaba tan cerca y tan lejos de tener su tan anhelado receso para poder recorrer la escuela y encontrar el mejor lugar para dormír sin que nadie lo molestará, por fin tendría su tiempo a solas, o ese era su plan hasta que el profesor salió unos momentos del aula y Mandarme arruino por completo sus planes.
- ¿Que piensas hacer en el descanso? ¿Puedo ir contigo?
Mikey no contesto, tal vez con ignorarlo bastaría.
- Oh vamos no seas tan cruel conmigo.
Siguió sin contestar
-Vamos, Draken tiene un horario diferente al nuestro, no podrás estar con el así que no es mala idea si estoy contigo.
Está vez cerró los ojos y fingió dormir.
Escucho como Mandarme resopló y chasqueo la lengua como muestra de inconformidad y no mucho tiempo después escucho como comenzaba a hablar con alguien más.
Mikey siguió con los ojos cerrados, no le interesaba en lo más mínimo saber con quién o de que hablaba la persona a su lado, lo único que quería era estar solo, realmente lo necesitaba.
Se sentía abrumado, cansado y harto de todo. Pensar en que ya no podría tener a Draken cerca lo irritaba, que Madarame estuviera a su lado no ayudaba y el pensar en el regreso a casa empeoraba todo.
Cualquiera pensaría que por su forma de ser Mikey amaría estar en su casa durmiendo todo el día en su cama, y realmente así era, pero hoy no solo estaría su hermanita en casa, también estarían sus padres, lo cual era sinónimo de gritos, peleas y golpes. Había tomado la costumbre de caminar por las calles hasta casi el anochecer para evitar estar en casa cuando sus padres estuvieran, hoy lo haría de nuevo, sin embargo tarde o temprano tendría que volver y ahí estarían ellos.
Cuando sus padres no estaban gracias al trabajo era mejor, podía llegar a casa más temprano y pasar el tiempo con Emma, su pequeña hermana a la que amaba con todo su corazón. Pero cuando alguno de ellos descansaba todo se volvía una tortura, y cuando los astros se alineaban y ambos estaban en casa las cosas se volvían un infierno.
-Mikeeeeyyyy
La irritante voz de Madarame lo saco de sus pensamientos. Volteo a verlo de la forma más molesta posible, estaba harto de ese tipo.
-Oh vamos no te pongas así , ya encontré a alguien más con quién pasaremos el descanso, lo acabo de invitar para que no esté solo.
- No digas estupideces, no invites a personas por mi. En primer lugar no quiero estar contigo en el descanso, quiero estar solo y en segundo lugar si tanto quieres compañía ya la tienes, ve con esa otra persona a mi no me interesa.
-Vamos no seas tan cruel, y tú disculpalo, suele tener mal genio. - dijo esto último dirigiendo su mirada hacia atrás de Manjiro - Vamos Mikey deja de ser tan amargado y al menos saluda, los voy a presentar.
Harto de la situación y queriendo ponerle fin a todo decidió voltear a ver a la persona con la que Shion hablaba con la esperanza de que fuera alguien más racional y entendiera que quería estar solo.
- Mikey te presento a Hanagaki Takemichi, Hanagaki el es Manjiro Sano
- Un gusto en conocerte Manjiro, puedes llamarme Takemichi.
- Quisiera decir lo mis...
Las palabras cortantes de Manjiro se atascaron en su garganta cuando vio por completo la cara de aquel chico de cabello rubio, su respiración se detuvo por unos segundos en el momento en que sus ojos chocaron con los de el. Azul y negro se mezclaron de una forma perfectamente impredecible.
- ...y-yo... s-solo dime Mikey
Manjiro regreso a su posición inicial sin poder decir lo que quería en un inicio al voltear a ver a aquella persona. Su corazón latía con miedo, intriga, desesperación, tristeza, enojo y emoción. Un remolino de emociones que no esperaba sentir tan pronto. Y aunque intento ignorarlo, el destino es inevitable, quien iba a pensar que el choque de azul y Negro que apenas y había durado un fugaz momento sería el inicio de toda una historia donde la constante frase en la mente de los involucrados sería " Si tu me quisieras."








