Sometimes [Sanji]

Summary

Porque, sinceramente, sin él no sería el rey de los piratas. Dedicado a Melanie.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo único

A veces se pone a pensar qué sería la tripulación sin Sanji. ¿Seguirán su aventura como ahora o jamás hubieran podido avanzar del paraíso? Se lo cuestiona mucho, y siempre llega a la misma conclusión.

Sanji es tan importante como todos.

Le gusta verlo cada despertar, probar sus deliciosos platillos, verle sonreír, fumar, desistir ante los encantos de sus compañeras y pelear con Zoro. Es completamente feliz cuando ríe, cuando le habla con un cariño discreto al estar solos, cuando el respeto se le sale y pese a todos los problemas que causa le trata como lo que es, su capitán.

Puede ser un idiota y no darse cuenta de algunas cosas, pero cuando encuentra al rubio profundamente dormido en la mesa de la cocina, sin cuidado alguno de su posición, el entrecejo se le arruga de sobremanera y un gruñido se le sale. Sabe que Sanji posee una flexibilidad inigualable, pero aprovecharse de ello y dejarse caer como si nada sobre la madera no le gusta.

Le ha encontrado en muchas ocasiones de la misma manera, y siempre hace lo mismo aun si se está muriendo de sueño. Le quita el cigarro—el cual irresponsablemente sigue prendido— y lo carga hasta el sofá próximo, donde deja su cabeza reposar en sus desnudas piernas luego de ponerle una manta encima. Es atrevido, por lo que acariciar su flequillo jamás deja de pasar. ¿Cómo le hace para tener una melena tan suave como la de su navegante? Han de compartir el mismo shampoo.

Delinea la rizada ceja y sonríe, un tanto por lo curioso de la forma, otra por verle renegar entre sueños por el tacto. Sanji es tan delicado, y a la vez tan varonil. Sabe que es el capitán de una tripulación pirata, pero tiene esos sentimientos hacia sus compañeros que le obligan a tratarlos como su tesoro más preciado. Está contento de tenerlo ahí, con él, siendo su cocinero y amigo fiel.

Nuevamente los actos atrevidos hacen aparición, pero en lugar de pasar sus yemas por los vellos faciales del mayor esta vez se declina por jugar con el cuello de su camisa antes de desfajar la misma para la comodidad ajena. ¿Quién duerme con cinturón?

Entonces, recordando la primera vez que se vieron, le cambia el flequillo de lugar y peina sus cabellos. Zeff estaría orgulloso de ver el hombre en que se ha convertido su mocoso. Y, ante el repentino movimiento del otro, Luffy se sonroja. Porque, ¿qué diría Sanji cuando le viera ser tan cursi por la noche, mientras se estremece en sueños? No sabría reaccionar, y agradece que sólo haya sido un reflejo y sus pesados párpados no se abrieran.

Está inmensamente feliz de haber encontrado el Baratie, está orgulloso de haberlo rescatado de Big Mom y está agradecido con el destino por mantenerlo consigo.

Porque, sinceramente, sin él no sería el rey de los piratas.