Inspiración
Miró nuevamente la entrada de ese imponente edificio en el centro de la ciudad. Tenía aproximadamente entre 40 o 50 pisos de altura, lo cual cada vez que acudía a aquel sitio, lograba sorprenderlo.
Suspiro hondo, acomodó por milésima vez su atuendo que le parecía lo más formal que pudo encontrar en su armario. Se colocó un colgante en su cuello en la cual residía su tarjeta de identificación de la empresa y dio un paso dentro de esas puertas giratorias de la entrada principal
Camino hasta llegar a los torniquetes para el acceso a los elevadores, se acercó lo suficiente para poner su dedo en el panel de lectura del escáner, para que verificará su identidad por medio de la huella digital.
Fueron solo unos segundos antes de que apareciera en la pantalla de aquel artefacto su foto, la cual fue tomada cuando empezó a trabajar ahí, y su nombre completo “Furihata Kouki”
Las puertas de cristal se abrieron ante él, dándole acceso a pasar. Kouki entró ligeramente cohibido por toda esa situación que lo había llevado a estar en ese edificio. Pero sabía que era necesario si quería evitar algo aún peor.
Al entrar caminó un par de metros hacia el podio principal para solicitar un piso, seleccionó el número 31 y posterior a ello espero a que le indicará en la pantalla el elevador que debía tomar para llevarlo a su piso. Esperó unos segundos antes de subirse y aguardó con unas cuantas personas para llegar a su destino.
Al entrar a ese piso, fue a la recepción del lugar, se acercó para anunciar su llegada. La señorita que atendía, le indico en qué sala lo estaban esperando. Kouki agradeció y fue en dirección al número de sala que le señalaron
Al caminar por los pasillos veía gente muy apresurada de un lado para el otro, unas pegadas a sus computadoras y se notaba un ambiente estresante. Se imaginó que ese departamento estaría en un momento de liberación de algún libro, revista, manga u otro.
Siguió su rumbo, sin dejar de curiosear a cada paso que daba, aquella pregunta que rondaba en su cabeza desde que le había propuesto trabajar para ese sitio. ¿Cómo es que había llegado a ese punto?
Desde pequeño, había anhelado convertirse en escritor, era aquel sueño que desde la juventud comenzó a perseguir y que de alguna manera pensó que era imposible después de un par de desilusiones. Se había conformado con compartir algunos escritos con sus allegados.
Sin embargo, jamás se imaginó que pertenecería a la empresa Kiseki, una de las editoriales más reconocidas en Japón, con un sin fin de escritores muy buenos en el ámbito. El ser parte de esa empresa lo consideraba un milagro, tal como el significado del nombre de la compañía
Un cazatalentos se había puesto en contacto con él una vez que vio una publicación de un escrito en una plataforma de lectura gratuita y pública y le había ofrecido un lugar en esa compañía. Aun con eso, Kouki se sentía inseguro sobre sus capacidades y de cómo había llegado hasta ahí, le parecía casi irreal.
No estaba del todo seguro del porqué lo habían contratado y que en ese momento se encontraba en la etapa del desarrollo de un borrador para una novela nueva. Estaba aterrado por no cumplir las expectativas que estaban puestas en él desde la compañía. Pero no había marcha atrás.
Y por si fuera poco, como si eso no fuera lo suficientemente intimidante, no, había otro peldaño más que debía tener en esa cuesta arriba.
Su editor asignado
Esa persona era simplemente imponente, y a Kouki le causaba tal nerviosismo que le hacía estragos en su cuerpo… incluso de solo escuchar mencionar su nombre
Akashi Seijurou
Aquella persona, era uno de los editores más prestigiosos de Kiseki, tenía bastantes buenas referencias sobre su trabajo y los libros en los que había sido partícipe. Lo habían asignado a Kouki hacía un mes atrás, ya que su editor anterior había sido ascendido y con ello se encargaron de conseguirle otro lo más pronto posible. Y el que le habían asignado era sin duda, brillante en su oficio.
Sumando a la descripción de ese hombre, era ridículamente atractivo. Furihata debía admitir que había aprovechado un par de veces para mirarlo más de cerca en las reuniones que habían mantenido y le parecía demasiado injusto por parte de las deidades que aquel hombre poseyera esas facciones simplemente perfectas. Y qué decir del cuerpo marcado que tenía, su complexión era delgada pero sus músculos estaban bien trabajados.
Pero había un problema, él era a lo que podrían denominar como una persona realmente aterradora, en toda la extensión de la palabra.
Furihata no mentía sobre lo temeroso que se sentía cada vez que tenía que interactuar con él. Incluso por esa misma razón, prefería tener cualquier tipo de conversación con aquel hombre, en las oficinas de la empresa.
Cómo políticas y beneficios de Kiseki hacia los escritores, les daba la facilidad de solicitar que sus editores fueran a sus casas para las revisiones de sus trabajos, pero él prefería no hacerlo.
No tenía ni la más mínima intención de dejar que esa persona entrara a su hogar. Su lugar seguro en la vida. No, definitivamente no permitirá que ese hombre entrara ahí.
Así que ese día, llevaba en sus manos un folder donde residían hojas con algunas ideas para su nueva novela, los bocetos aún eran muy superficiales, sin embargo, tenía que entregar algo pronto, tenía algunas fechas de entrega establecidas.
― ¡Oh! Furihata-kun ― lo llamó alguien que le resultó familiar. Se giró para ver a aquella persona y sonrió al darse cuenta a quién se refería
― ¡Kuroko-san, qué gusto encontrarlo! ― dijo con alegría Kouki
― Furihata-kun, te he dicho que no me hables tan formal, tenemos casi la misma edad ― indicó el peliazul con una estoica expresión
― Lo siento, lo siento. Es solo que le… te tengo mucho respeto Kuroko… -kun ― dijo cohibido el castaño. Admiraba al chico peliazul que tenía enfrente, era uno de los editores de la compañía y a su edad había participado en varios libros hasta ahora
Así que Kouki estaba encantado de poder conocerlo y quién se había vuelto en un amigo en el tiempo que llevaba ahí, incluso habían intercambiado números de celular, aunque casi no era muy frecuente mandarse mensajes por lo demandante que era la profesión de Kuroko
Pero habían salido a comer y cenar varias veces, donde habían descubierto que tenían cosas en común que los había vuelto cercanos. Incluso llegó a preguntarse porque no mejor le hubieran asignado a Kuroko como su editor, eso hubiera sido muy genial.
― ¿Vienes a ver a Akashi-kun? ― preguntó el chico y Kouki asintió un poco nervioso ― Todavía te aterra, ¿ cierto? ―
― Shh ― dijo nervioso y le tapó la boca a su amigo ― No lo digas tan alto Kuroko-kun ― dijo sonrojado
― Tranquilo Furihata-kun, no eres al único que intimida. La mitad de la empresa le tiene miedo y los demás es porque aún no lo conocen o están enamorados de él. ¿Sabes que eres la envidia de varios escritores? ― informó con una media sonrisa, casi imperceptible pero en realidad estaba divirtiéndose con la expresión de Furihata
― Creo que cometieron algún error en la asignación de personal entonces ― Kuroko lo miró confundido
― Furihata-sensei, llegó ― una voz los hizo romper su conversación.
En cuanto lo escuchó, Kouki irguió su cuerpo de manera automática y se tensó por completo
― Pasemos a la sala ― ordenó el pelirrojo manteniendo la vista en el castaño
― ¡Si! ― respondió como si fuera una autoridad militar quien le había hablado
Kuroko sonrió divertido por el efecto que tenía en el castaño, sentía un poco de compasión por la situación de Furihata.
― N-nos vemos Kuroko-kun… ― se despidió antes de dar media vuelta y seguir al pelirrojo hacia la sala. Parecía que marchaba detrás de un general, estaba dando cada paso de manera tiesa y controlada
Kuroko observó como ambos chicos se alejaban
― ¿Ese era Furi? ― preguntó detrás de él un chico de cabello rojizo oscuro, que estaba quizá 20 centímetros más alto que el peliazul
― Si, vino a una revisión ― informó
― Parece que aún no se acostumbra a Akashi ―
― No y espero que su colaboración funcione pronto. Furihata-kun tiene talento, solo falta que se lo crea… ― agregó pensativo Kuroko al verlos entrar finalmente a una sala
― Hay que mandarle mensaje a Furi por si quiere comer con nosotros ― sugirió Kagami
― Si, lo invitaré ―
― No sirve ― sentenció con dureza en su expresión Akashi. Mientras dejaba de lado una de las hojas que traía Furihata ― La trama principal es demasiado predecible ― crítico con desagrado ― La siguiente ― solicitó mientras extendía la mano
Kouki tomó otra hoja y se la entregó en las manos. Dirigió la mirada a la expresión del rostro de Akashi e incluso con esa mirada severa se veía bastante atractivo también. El castaño sacudió su cabeza recordando que estaba en medio de una revisión, tenía que dejar de estar baboseando el rostro de su editor.
Espero unos minutos en lo que leía otro boceto que había traído consigo
― Tampoco funciona, es demasiado corto para lo que buscamos ― soltó con firmeza y extendió de nuevo la mano ― La siguiente ―
Kouki repitió la misma acción y esperó
― Aburrida ― dijo y miró a Kouki ― Siguiente ― Kouki le pasó la última hoja de sus manos.
Cada rechazo de sus ideas se sentían como dagas encajandose en su cuerpo. Su estabilidad mental y emocional era demasiado sensible por cualquier tipo de comentario y era algo con lo que estaba aprendiendo a lidiar
Pero cada palabra severa viniendo de ese pelirrojo, lo dejaba por los suelos. Sabía que su editor no tenía responsabilidad sobre eso, pero había escuchado que los editores solían levantarle el ánimo a sus escritores y había esperado que fuera así, sin embargo, a diferencia del suyo que solía dejarlo totalmente desmotivado en cada visita
Kouki pensaba que si aquel hombre supiera cuánto tardó en escribir cada una de esas ideas… Habían sido semanas enteras… y a Akashi le resultaba tan sencillo desecharlas de esa manera.
― Está ― despegó la mirada de la hoja para observar al castaño ― No es mala pero necesita pulirse demasiado. Los personajes se sienten vacíos y sin objetivos claros, las situaciones son confusas, pero pueden mejorarse ―
Kouki sintió un gran alivio al escuchar que por lo menos una de las tantas ideas que había generado, tuviera potencial. Si bien no habían sido comentarios tan positivos, pero era de lo mejor que había recibido en esos treinta minutos que llevaba en esa habitación con su editor
― Puede iniciar con esta ― le indico, regresando la hoja a su dueño ― Si se le ocurre algo mejor puede enviármelo por correo, venir a la oficina o puedo ir a su casa. Cómo lo prefiera ― ofreció Akashi mientras se ponía de pie y se cerraba los botones de su elegante saco
― S-se lo enviaré por correo ― respondió Kouki de inmediato ante las opciones que le dieron
― De acuerdo ― respondió y endureció su expresión. Kouki se asustó al ver qué lo había enfurecido ― Nos vemos en un par de semanas para el seguimiento, puede llamarme si necesita algo más de mi parte ― le dijo antes de salir de la habitación
Kouki relajo todo su cuerpo y dejó caer su rostro sobre la superficie de la mesa. El frío de la superficie calaba su piel, estaba funcionando como tranquilizante
― No se si podré soportar nuestras conversaciones ― se quejó en susurro mientras veía el sitio que había dejado vacío Akashi
Podría ser el hombre más atractivo del mundo, pero tenía una personalidad demasiado intimidante. Aunque debía admitir que incluso hasta cuando estaba molesto o cuando lo regañaba le resultaba muy cautivante, lo cual podría considerarse masoquista de su parte.
Kouki entendía porque algunas escritoras o escritores querían estar en su lugar, es decir, estar un tiempo considerable a solas con él era lo que buscaría cualquier chica, pero eso era antes de que lo conocieran realmente.
Su celular vibró y miró que le había llegado un mensaje de Kuroko, invitándolo a comer con él y Kagami para charlar. Kouki aceptó y decidió esperarlos un par de horas en ese sitio.
Kuroko le sugirió darse una vuelta por las instalaciones en lo que hacía tiempo, le dijo que no debería tener problemas problemas mientras llevará el colgante con su credencial, así sabrían que era escritor.
Así que decidió caminar entre los pasillos buscando no molestar a nadie en el proceso. Le gustaba observar a las personas realizar su trabajo, se notaba el empeño y pasión por lo que hacían, al parecer había un revuelo por algunas entregas de una revista mensual.
Durante aproximadamente una hora continúo con su recorrido, curioseando por los alrededores deteniéndose en puntos específicos que le llamaron la atención, como el departamento de mangas, el área de marketing donde se diseñaban las publicidades que saldrían en tiendas o en espectaculares.
Siguió avanzando mientras miraba a los lados para seguir observando, sin embargo chocó con alguien
― ¿Perdido? ― preguntó un hombre frente a él
Kouki le llegaba al pecho, alzó la mirada para encontrarse con un pelinegro con una expresión de molestia.
― Ah… yo… ― tartamudeo y no sabía cómo contestar que solo estaba paseando. El hombre pelinegro solo se rió un poco
― Tranquilo, solo bromeó. Me imagino que solo estabas dando una vuelta por los departamentos ― dijo con una sonrisa que aligero su expresión seria y molesta
No sabía si ya era natural en su rostro. Kouki asintió rápidamente
― Eres escritor, por lo que veo ― inquirió nuevamente recibiendo otro asentamiento por parte del castaño, el cual se preguntaba cómo se había dado cuenta ― Los gafetes tienen el color por la clasificación del tipo de trabajo que realizas aquí. Nuestro color es el verde ― explicó el hombre mientras tomaba ambos gafetes, el suyo y el de Kouki
El castaño hizo una expresión de sorpresa y de curiosidad, no le habían explicado eso antes.
― Tu eres, ¿Escritor? ― preguntó titubeante
― Si, escribo novelas ligeras ― mencionó con una media sonrisa ― ¿Y tú? ―
― Yo escribo novelas de suspenso y crimen ― explicó el castaño ligeramente cohibido ante la mirada penetrante de aquel chico
― Fascinante ―
― Gracias ― respondió con un tinte carmesí en sus mejillas
― Nijimura Shuzou, un gusto ― extendió su mano para estrecharla con el castaño, quién la recibió con entusiasmo
― Furihata Kouki ― respondió
― Y bien, Furihata-kun. ¿Cuánto llevas en la compañía? ― cuestionó mostrando un claro interés
― Ah, llevo algunos meses ―
― Puedo darte un tour por la empresa, si quieres ― dijo con una sonrisa amable
― ¿Ah? No, no quiero ser una molestia ―
― Para nada, acabo de salir de una junta con mi editor. Tengo tiempo ―
― Bueno, si no causó problemas ― aceptó ligeramente intimidado ante la invitación
― No habías dicho que tenías demasiadas cosas que hacer y por eso terminamos antes la reunión, Shuzou ― una tercera voz se hizo presente
Ambos escritores reconocieron bien de quién provenía, se dieron la vuelta al mismo tiempo para encararlo. El cuerpo de Kouki se tensó nuevamente, no tenía planeado volverse a encontrar con Akashi.
― ¡Qué sorpresa, Seijurou! ― dijo con ironía el pelinegro ― No fue mentira, sin embargo, me encontré a Furihata-kun y amablemente le ofrecí darle una vuelta por el edificio. Es también escritor, te lo presento ― explicó sin darle mucha importancia a la expresión del pelirrojo
― Nos conocemos bien Shuzou. Furihata-sensei también está a mi cargo ― explicó
―¿Ah sí? ¡Qué coincidencia! Furihata-kun, espero no te este intimidando este hombre ― dijo mientras pasaba su brazo sobre los hombros del castaño y se acercaron más a Akashi ― Suele mantener esta expresión de ogro pero ese es su estado natural para cuando esta feliz, triste, enojado... ― explicó Shuzo con una sonrisa burlona causando que la expresión de molestia de Akashi se incrementará
― Deja de decir tonterías Shuzou y ponte a trabajar en ese manuscrito ― amenazó
― Oh, vamos Seijurou, no seas aguafiestas ― indicó ― Además, puedo asegurarte que pronto estará el borrador, confia en mi ― dijo mientras guiñaba el ojo a su editor
Kouki observaba la conversación con incomodidad, no quería seguir entre esos dos más tiempo, así que decidió utilizar una táctica que solía hacer en situaciones como esa. Saco su celular, miró la pantalla y colocó el móvil sobre su oreja
― Oh, lo siento. Debo contestar esta llamada, si me disculpan ― interrumpió la creciente discusión entre el pelinegro y Akashi para alejarse de ahí.
Pudo sentir las miradas sobre él, así que buscó alguna cabina lo más alejada de ellos para tomar su llamada ficticia y desaparecer del campo de visión de esas dos personas, así que bajo un par de pisos por las escaleras.
Soltó un suspiro en cuanto estuvo dentro de la cabina, pasó por su mente que tal vez hubiera sido mejor rechazar la invitación de Kuroko para evitar ese extraño encuentro. Y tal como si hubiera invocado a aquel chico, su celular comenzó a vibrar mostrando en pantalla el nombre del peliazul. Contestó la llamada para descubrir que podían adelantar el horario de comida y que lo verían en el lobby del edificio para ir juntos.
Kouki no era nada bueno relacionándose con las personas, tenía solamente un mejor amigo y algunos conocidos con los cuales no tenía tanto contacto ya que prefería estar encerrado en su mundo escribiendo o viendo series de televisión.
Le costaba trabajo estar en lugares concurridos o mantener una conversación con muchas personas, pero, en Kuroko había encontrado a un buen amigo con el cual podía platicar sin problema, al igual que con Kagami, a quien conoció por medio del peliazul.
Salió de la cabina asomando su cabeza de un lado al otro para ver si no se encontraban cerca su editor y el pelinegro. Después salió de ahí para dirigirse al elevador. Presiono el botón para solicitar ir a planta baja y espero a que se abriera el que le habían indicado. En cuanto se abrieron las puertas estuvo apunto de decir que iría por las escaleras mejor.
― ¡Oh! Furihata-kun, pensamos que te habías ido ― dijo el pelinegro a lado de Akashi que también lo observaba con una expresión neutra
― Ah… si… bueno apenas termine mi llamada ― comentó desde afuera del elevador
― Será mejor que te subas o se cerraran las puertas ― intervino Shuzou a lo que Furihata rápidamente se metió ― Seijurou y yo vamos a ir a comer juntos. ¿Quieres acompañarnos? ― preguntó de manera amigable, recibiendo una mirada sorprendida de Kouki y Akashi lo miró con incredulidad y molestia
― Ah… no, muchas gracias por la invitación, pero ya tengo un compromiso ― comentó de la manera más educada posible mientras por dentro estaba deseando que el elevador se apresurara para salir de ese lugar y no estar cerca de esas dos personas.
― Oh, de acuerdo. En otra ocasión será, entonces ―
― Claro ― contestó en voz baja mientras desviaba la mirada a otro sitio para no tener que verlos. Miraba de reojo el indicador led donde se mostraba en qué piso se encontraba
Una vez que se abrió la puerta, Furihata hizo una pequeña reverencia ante los hombres ― Gracias, hasta luego ― dijo antes de salir apresurado
Camino fuera de los torniquetes y encontró a Kuroko y Kagami esperándolo en el lobby. Apuró el paso y se acercó a ellos.
― Hola Furi ― saludo despreocupado el pelirrojo
― Furihata-kun, justo a tiempo. Vamos ― invitó el peliazul antes de emprender el paso al sitio donde comerían
Temeroso vio cómo volvía a tintinear la pantalla del teléfono fijo de su departamento, anunciando que se había acumulado otro mensaje en su bandeja de entrada.
Kouki no sabía si quería escucharlos, en pocas palabras, no estaba preparado para ello. Akashi lo intimidaba de sobremanera considerando que lo había tratado cuando estaba de “buenas”; si a eso se le podría considerar estar de buen humor. Pero, no tenía idea de cómo podría ser cuando estuviera furioso, y es que evitar sus llamadas por aproximadamente 3 semanas, no había sido la mejor de sus decisiones.
Solo que cuando recibió la primera llamada se imaginó que era porque no había mandado las otras ideas a su correo y también lo que habían quedado en corregir sobre la que seleccionaron.
Pensó que se demoraría un par de días más, se lo mandaría y no habría problema. Pero ese par de días se convirtieron en uno tras otro, transformándose en una semana… Y con ello, recibió el siguiente mensaje en su contestadora que tampoco quiso escuchar ni mucho menos responder ni dar señales de vida.
Furihata se autoconvencia que mientras terminara lo más pronto posible las ideas y además trabajara en las correcciones que le dio, las mandaría y ese problema jamás habría surgido. Sin embargo, la misma presión y la falta de inspiración había provocado que la semana de retraso se convirtiera en otra más.
Y como consecuencia también creciera el número de mensajes acumulados en su contestadora, dichos mensajes que Furihata había decidido que jamás serían escuchados.
Decidido en esforzarse y no seguir postergando más su trabajo aunado a su falta de inspiración, decidió pasar un par de días en la casa de campo de su mejor amigo, Kise Ryouta, quien de manera recurrente se la ofrecía para cuando la necesitara, esta vez le tomó la palabra.
Regularmente Ryouta no la usaba porque viajaba demasiado y su agenda siempre estaba llena. En esa ocasión durante su estancia no tuvo oportunidad de ver a su amigo, y pasó una semana ahí. Pero no obtuvo resultados positivos.
Lo primero que hizo al llegar a su casa de regreso, fue ver el número de mensajes que se habían acumulado.
50 mensajes
Sí… estaba bien muerto.
Pero en esta ocasión Furihata sabía que ya no era posible seguir huyendo de la situación, ya no había forma de autoengañarse de que podría lograrlo en otra semana más, era momento de ser honesto con su editor y compartirle que tenía un bloqueo con respecto a su trabajo. Así que con valentía presionó el botón para que se reprodujeran los mensajes desde el primero.
“Hola, habla Akashi. Furihata-sensei, le he mandado mis comentarios de lo que me ha compartido por correo, estoy al pendiente por si tiene alguna duda o que nos veamos en la oficina. Buen día”
“Akashi al habla, Furihata-sensei, no he recibido aún las otras días que habíamos platicado hace unos días. ¿Necesita ayuda? Espero su llamada”
“Soy Akashi, Furihata-sensei. ¿Todo bien? No he recibido mensajes de su parte, no se si tenga problemas con su teléfono y no esté recibiendo mis mensajes. Así que también le mande un correo donde esta mi numero celular para poder comunicarnos. Estoy en espera”
“Soy Akashi. Furihata-sensei, no he tenido noticias de usted. Podemos tener una reunión en la oficina si así lo requiere”
“Habla Akashi. Furihata-sensei, es importante que nos comuniquemos para poder conversar de los manuscritos”
Cada mensaje se notaba el tono más molesto, Furihata estaba aterrorizado de haberlo dejado de esa manera. Además, Kouki sabía que le debía una gran disculpa a su editor, era solamente que lo aterrorizaba… Recargó su rostro sobre la mesa donde estaba escuchando los mensajes, los cuales cada vez se convencía en que al terminar de escuchar el último, le llamaría para disculparse.
“Furihata-sensei, he conseguido la dirección de su casa y voy para alla”
Kouki dio un respingo saltando de la silla totalmente alarmado ante aquel último mensaje, observó el registro de la llamada y tenía unos 30 minutos que había sido hecha. Su corazón comenzó a latir a mil por hora, casi como si se le fuera a salir.
¿Todavía tendría tiempo de regresar a la casa de Ryou-chan? se preguntó espantado el castaño, aun no había desempacado así que podría ir de vuelta.
Comenzó a caminar de un lado a otro intentando buscar qué posibilidades tenía, sin embargo su prioridad ahora era salir de su casa antes de que llegara. No quería tener a ese hombre ahí, siempre había evitado esa situación. Pero...
Como por arte de magia su timbre sonó
Aterrorizado miró la puerta, escuchando por segunda vez aquel timbre. Y entonces, entendió que no habría más escapatoria, era momento de enfrentarlo. Trago saliva y con nerviosismo abrió la puerta dejando ver al hombre pelirrojo.
― Buen día Furihata-sensei ― saludó con una sonrisa la cual era muy claro que era fingida porque una venita sobresalía sobre la frente de su editor ― Me da tanto gusto saber que se encuentra bien ― mencionó mientras echo una mirada al cuerpo de Kouki
― S-si A-Akashi-kun… Y-yo… estaba a punto de llamarle ― dijo tartamudeante Kouki antes de que el hombre diera un paso hacía enfrente
― ¿Le parece si continuamos esta conversación en su casa Furihata-sensei? ― sugirió manteniendo aquella fingida expresión que parecía contener una irá dentro de ella
Kouki solo asintió y lo dejó pasar a su casa.
― Y bien… ¿Tiene algo que decirme Furihata-sensei? ― preguntó el pelirrojo quién estaba frente a Kouki.
Ambos estaban sentados sobre su respectivo cojín en el tatami. Delante de ellos una pequeña mesa de madera se interponía.
El castaño con la cabeza inclinada hacia abajo, esa posición lo remontaba en aquellas épocas cuando era reprendido por sus padres en ese mismo sitio.
― Lo siento Akashi-san. He tenido un bloqueo y no he escrito nada hasta ahora, creí que podía resolverlo pero... al final solo termine alargando mi respuesta ― confesó
Escuchó un suspiro por parte de Akashi que provocó un estremecimiento en Kouki, temiendo lo peor.
― El bloqueo es demasiado común en los escritores, pero solo es una etapa. Todavía tenemos tiempo mientras entreguemos a más tardar en 2 semanas más, un borrador mejor elaborado ― habló ahora de manera calmada. Kouki alzó la mirada sorprendido por lo comprensivo que había sonado aquello.
Él esperaba quizá un regaño o reclamo o algo diferente. Su editor anterior lo regañaba siempre que se retrasaba así que era algo a lo que estaba acostumbrado. Pero vio la expresión de seriedad del pelirrojo y ya no tenía aquella ira con la que había llegado a su casa.
― Lo mejor será que vaya a su estudio y comience sensei ― explicó
Kouki lo miró aliviado casi conmovido por la manera en que lo había tomado aquel hombre que le aterrorizaba, había temido tanto el resultado de esa situación cuando en realidad era algo que solo había estado en su cabeza, ya que su editor resultó ser una persona muy amable y comprensiva.
Sintió cómo su cuerpo se relajó después de toda esa tensión que había acumulado durante semanas.
― Vendré todos los días a revisar su avance, para asegurarme que no vuelva a pasar ―
Y entendió que había pensado demasiado pronto sobre lo comprensivo que podría ser su editor. Claramente era un controlador, pero Kouki debía admitir que era resultado de su propia irresponsabilidad al no haber entregado el manuscrito.
Seijurou se levantó de donde se encontraba ― No se moleste en acompañarme a la salida, usted enfóquese en escribir, sensei. Nos vemos mañana ― tomó la gabardina que se encontraba colgada en el perchero cerca de la salida, se colocó sus zapatos y con su portafolio en mano, abrió la puerta para salir de ahí.
Furihata dejó caer su rostro sobre la mesa de madera frente a él. Detestaba tener ese bloqueo mental, no era bueno sobrellevando la presión ni el estrés. No sabía cómo iba a soportar lo que le esperaba. No solo lo presionaria para que terminara de escribir, también tendría a ese hombre como distractor visual cada vez que se acercara a él.
Y la verdad, es que no sabía cuál de las dos cosas era peor.
― Sensei, deje de distraerse y termine la hoja ― escuchó detrás de él a Akashi
De inmediato Kouki volvió a enfocar su mirada a la laptop que tenía frente a él y comenzó a teclear nuevamente.
Ese era el quinto día que iba a su casa y que incrementalmente pasaba más tiempo en ese sitio. Cuidándolo y acechándolo para evitar que su atención no se desviara y siguiera escribiendo.
Había librado ligeramente el bloqueo que tenía, había buscado inspiración en un par de libros pero en ese momento no sentía que estuviera haciendo un buen trabajo, consideraba que solo lo estaba haciendo porque se sentía cada vez más arrinconado por las instrucciones de su editor.
No ayudaba nada el hecho de tener paseando a Akashi por su casa de una manera despreocupada, casi como si fuera dueño del lugar. Le inquietaba que encontrara algo en sus cosas que lo pusiera en vergüenza ante él, o también lo ponía nervioso cuando sentía su mirada sobre él. En ocasiones solía percibirlo, lo miraba como si lo analizará para escudriñar cada parte de él.
Le daba mucho miedo decirle eso a Akashi; que se fuera de su casa para que pudiera concentrarse mejor, por eso mantenía esa situación así.
Lo que era verdad es que cuando lograba concentrarse y enfocarse; comenzaba a escribir sin prestar atención a lo demás, sin embargo, eran lapsos muy pequeños ya que solía distraerse con facilidad.
Una de esas distracciones era cuando desviaba la atención hacia Akashi, quien había encontrado un sillón en la habitación lo suficientemente cómodo y estratégicamente posicionado para vigilar a Furihata, mientras leía algún libro o algunos papeles que traía consigo.
En aquellas distracciones, que eran comunes, su mente divagaba con respecto a la vida de su editor.
¿Será que es un hombre con compromiso? ¿Tendrá novia? ¿o novio? o incluso… ¿estaría casado? No dudaba que tuviera a alguien en su vida, era demasiado guapo como para que una chica o chico no se le hubiera declarado y además llamaba mucho la atención.
No sabía mucho de su vida privada, pero le daba mucha curiosidad también. ¿Sería una persona cariñosa con su pareja? O ¿sería igual como lo era en el trabajo?
― Furihata-sensei, no se distraiga ― volvió a llamarlo haciendo que el castaño diera un respingo
― N-no ― tartamudeó avergonzado
― ¿En qué está pensando, sensei? ―
― No… yo no, n-nada ― aseguró el chico con las mejillas sonrojadas por sentirse al descubierto de lo que había estado pensando momentos antes
― Es claro que miente, sensei ― dirigió la mirada al castaño quien rápidamente la desvió ― Puedo notar que se sonrojó sensei, ¿acaso estaba pensando en algo indecoroso? ― sugirió el pelirrojo
Kouki abrió los ojos como platos, sorprendido por aquel comentario que le pareció increíblemente confianzudo por parte de su editor.
― ¡N-no! ¡Claro que no estaba pensando en algo así! ― exclamó indignado
― Entonces, ¿qué fue lo que estaba pensando? ― insistió con una media sonrisa, al parecer estaba divirtiéndose con la forma en que había reaccionado Furihata
― E-en n-nada ― sentenció entrecortado. Y volvió a recordar sus pensamientos al ver el rostro de Akashi, quien lo observaba fijamente.
Aquello provocó que se sonrojara aún más. De inmediato desvió la mirada del pelirrojo para evitar que se diera cuenta.
― ¿Ah? ― Akashi había notado aquella reacción involuntaria del castaño ― ¿Acaso estaba pensando en mi, sensei? ―
Furihata volvió a verlo nuevamente sorprendido por el atrevimiento por parte del pelirrojo. Nunca lo había escuchado hablar tanto en todo el tiempo que había estado en su casa y mucho menos para burlarse de él
― ¡¡P-por supuesto que no!! ― exclamó totalmente rojo de la cara y elevó el tono de su voz
Akashi soltó lo que pareció una carcajada, tapó su boca con la mano para evitar que saliera un sonido de ahí.
Kouki lo miró indignado, se estaba burlando de él.
― Puede preguntar lo que quiera sensei. No suelo hablar de mi, pero por usted puedo hacer una excepción ― ofreció con una sonrisa burlona en su rostro
― No quiero saber nada. Y ya no hable Akashi-san, no puedo concentrarme ― respondió Kouki haciendo una rabieta por el comportamiento de su editor.
Giró su cuerpo hacía su laptop y retomó su escritura. Kouki por fin se había atrevido a hablarle de esa forma y se imaginó que ahora la persona detrás de él, estaría furioso, pero se equivocó. Y lo supo cuando escuchó lo que claramente era una carcajada acallada por parte del pelirrojo a sus espaldas.
― No hablaré más sensei ― dijo Akashi y Kouki volteó en dirección a Seijurou, para observar una media sonrisa burlona
El castaño lo miró con resentimiento antes de volver a enfocar su mirada a la pantalla.
Kouki no tenía idea que eso era solo el inicio de lo que le esperaba a partir de ese momento con sus interacciones con Akashi. Y si consideraba que antes estaba estresado, no podía imaginarse cómo serían los días posteriores al tener a su editor burlándose de él.
― ¿Está pensando nuevamente en mí de una manera indecorosa, sensei? ― preguntó el pelirrojo en otra ocasión cuando vio distraerse a Furihata
― ¡Qué no! ¡No he pensado de ninguna manera en usted! ― exclamó el castaño sonrojado y molesto
― Bueno, entonces continúe con su trabajo ― respondió divertido el pelirrojo
― ¿Necesita que le de un pequeño masaje en los hombros, sensei? Para relajarse ― ofreció fingiendo inocencia Akashi
― ¡No, gracias Akashi-san! ¿Qué no tiene otro escritor al cual vigilar? ― retó el castaño
― Déjeme pensarlo… ― tomó su barbilla mientras miraba hacia arriba ― No, usted es el único, sensei ― respondió con una sonrisa que cautivó a Kouki pero de inmediato lo miró molesto
― Pues debería buscar otra cosa que hacer, Akashi-san ― respondió antes de regresar la mirada a la pantalla y escuchar la risa acallada del pelirrojo
― Le traje un café, sensei ― habló muy cerca del oído de Kouki mientras dejaba la taza sobre la mesa
Furihata se alejó de manera rápida de Akashi y colocó la mano sobre su oreja mirando avergonzado al pelirrojo. Le había erizado por completo la piel de pies a cabeza de solo escuchar su voz demasiado cerca de el
― Akashi-san, no se acerque así de repente. Me asusto ― reclamó Kouki
― Lo siento, sensei ― se disculpó, pero no había una verdadera intención de arrepentimiento
Kouki desvío por milésima vez la mirada hacia aquella figura que se encontraba sentada sobre el tatami, justo en una de las salidas que daban al estanque principal de su casa.
Era verano, así que a pesar de tener el aire acondicionado, abrían las puertas corredizas de algunos cuartos para que entrara la brisa que de pronto cruzaba por ahí.
Pero ahí estaba aquel hombre pelirrojo disfrutando de aquella brisa mientras cerraba los ojos, y el castaño aprovechaba eso para voltear a verlo de manera discreta. Akashi había dejado el saco de su traje sobre el perchero y se había abierto un par de botones de su camisa
Y justamente era por esa última cuestión por la que Kouki no podía evitar mirar hacia donde se encontraba. Ahora podía tener una mejor apreciación del cuerpo de Akashi. Su clavícula perfecta, la cual se veía más tentadora por el sudor que comenzaba a impregnarse en su piel.
Su tez blanca, como de porcelana estaba expuesta, y qué decir de aquellos pectorales que se asomaban sobre su camisa.
¿Cuánto ejercicio hará para tener aquel cuerpo? ¿Cómo se verán sus abdominales? ¿Será todo natural? No, lo importante es que estaba distrayendolo...
― ¿Será que sensei está disfrutando la vista para sus pensamientos lujuriosos? ― hablo Akashi con los ojos cerrados
Kouki se sobresalto y regreso la vista a su computadora
― N-no se de que habla, Akashi-san ― dijo haciendose el tonto
― Sensei, no sea tímido. He notado que me observa desde hace rato ―
― Y-yo… no… ― inició Kouki sin voltear hacia donde estaba Akashi, no quería observar la sonrisa burlona de su editor cuando le hacía esos tipos de comentarios. Estaba arrepentido por haber volteado tantas veces para que Akashi lo notará
― No mienta sensei ― dijo divertido Akashi
Kouki se puso más nervioso cuando escuchó que la voz de Akashi se encontraba más cerca de él, pero no tenía el valor para voltear. Se sintió un poco acorralado, tal vez Akashi lo había hecho a propósito
― B-bueno en realidad usted no debería estar ahí exhibiéndose… ― le reclamó infantilmente
Recibiendo una carcajada por parte de Akashi
― Ah~ ¿Así que yo tengo la culpa de que sensei esté mirándome de manera lasciva? ―
― ¿Q-qué? ¡N-no es eso! Y ,¿Sabe que? Déjeme concentrarme, tengo que terminar esto ―
Kouki ignoró a Akashi después de eso y se enfocó en la pantalla de la computadora nuevamente.
― Hay que corregir esto. El comportamiento del personaje no parece coherente con respecto a lo que se ha desarrollado hasta ahora en la historia e incluso la redacción se vuelve confusa aquí y aquí ― explicó Seijurou señalando algunas secciones con el plumón rojo que había usado para encerrar algunas palabras también.
Estaban los dos sentados juntos sobre el tatami frente a la mesa de madera que tenían en la sala, estaban en una fase de revisión después de días en los que Furihata había adelantado algún par de capítulos
Kouki no respondió nada ante lo que había dicho Seijurou
Particularmente, ese día no estaba de tan buen humor. Las dudas se iban acumulando en su cabeza, sobre si lo que escribía podría tener la misma aceptación que su libro anterior. Estaba preocupado si les resultaría aburrido a sus lectores o si fracasaria en esta ocasión.
Incluso sobre si el rumbo de la historia estaba bien o tendría que modificar todo desde cero. Y el hecho de que su editor le corrigiera a diestra o siniestra solo provocaba que desconfiara más de lo que ya lo hacía de sí mismo.
La inspiración era intermitente y sentía que por lo mismo, tenía huecos o esas inconsistencias que comentaba el pelirrojo en su manuscrito. Pero es que su cerebro de alguna manera estaba frito, no sabía cómo proseguir y era cierto que el tener a su editor vigilandolo no ayudaba al estrés acumulado.
Y lo que había estado postergando en confesar, finalmente sucedió
Estaba harto
― Sabe que Akashi-san… he tenido suficiente* ― soltó con frustración. Su rostro tenía una sonrisa ácida y su mirada comenzaba a cristalizarse ― No puedo continuar, ya no sé si lo que escribo es lo suficientemente bueno… las ideas en mi cabeza ya no brotan como antes, yo creo que ya no sirvo para esto ― conforme iba hablando el tono de voz iba incrementando.
Cada palabra iba cargada de frustración y también dolor, el castaño no se percató cuando las lágrimas eran parte de su discurso
― No sé la razón del porque el primer libro tuvo éxito… tal vez fue un golpe de suerte… no se… yo…― hizo una pausa de unos minutos, en donde hubo un silencio sepulcral ― Lo que si se que… es que amo escribir, pero ahora parece un tormento día con día al no sentirme satisfecho con ello… yo solo ya no quiero… ― finalmente dijo derrotado
Y de pronto, su expresión cambió a molestia
― Y también no ayuda que usted se esté burlando de mí Akashi-san y que esté distrayendome con su presencia… ¿Sabe lo complicado que es concentrarse teniéndolo observandome a cada instante? ¡No lo creo! Es frustrante no solo tenerlo ahí presente sino también invade mis pensamientos tan continuamente que me siento patético… ― soltó molesto Kouki mientras miraba con recelo a Akashi quién se había quedado callado y atento a todo lo que Furihata había dicho
Con una expresión neutra que no sabía descifrar Kouki, no sabía si quería gritarle, responderle todo lo que había dicho o incluso consolarlo como quizá era parte de lo que un editor haría.
Ahora que Kouki había soltado lo que había acumulado, de alguna forma sentía un alivio, no quitaba el hecho de aquellas emociones, pero había dicho lo que quería…
Y antes de poder adivinar el siguiente paso de su editor, se había acercado a Kouki deslizando su mano primero sobre su cuello para llegar a una parte de la nuca, enredando sus dedos entre los mechones cafes
Y solo unos instantes bastaron para sentir los labios de aquel hombre sobre los suyos
Kouki cambió radicalmente de expresión a una de sorpresa. Con los ojos abiertos como platos, las cejas levantadas acompañando a toda esa expresión de desconcierto, mientras sus labios y su cavidad eran devorados por la lengua y boca del contrario
Furihata tardó en reaccionar unos segundos antes de comenzar a ser partícipe de aquella batalla entre lenguas. Casi con desesperación tomó la ropa de su editor entre sus manos y aquel pelirrojo hacía cada vez más presión de su cuerpo hacia el de Kouki.
El oxígeno fue la causa de la separación de ambos, a unos centímetros de distancia se miraron a los ojos, las pupilas dilatadas de ambos, indicaron que estaban excitados y con ganas de querer continuar.
Furihata tenía miles de preguntas y requería explicaciones sobre el comportamiento de su editor, de lo bizarro que era esa situación, de haber pasado de un episodio de catarsis a uno sexual en un abrir y cerrar de ojos. Sin embargo, hasta él sabía que en ese momento todo pasaba a segundo plano, notaba el deseo y tensión sexual que existía entre ambos.
Y si solo se presentaba esa oportunidad una vez en la vida, estar con un adonis como el hombre que tenía enfrente… no lo desaprovecharia
Así que al diablo todo…
Kouki fue quien inició en esa ocasión el acercamiento. Jalo por la ropa a Seijurou para volver a besarse con desesperación. El pelirrojo aceptó gustoso aquella invitación y sin cruzar palabra continúo lo que había incitado
Akashi inclino más su cuerpo hacia el de Kouki, haciendo que el último comenzará a recostarse sobre el tatami con Seijurou encima de él, mientras se besaban con desenfreno, Seijurou fue deslizando su manos por debajo de la playera que tenía Kouki
Los dedos fueron acariciando primeramente el abdomen del castaño, estremeciendo el cuerpo del susodicho. Con habilidad fue deslizando la playera del escritor hacia arriba, para exponer su piel semi bronceada y asomando sus pezones los cuales comenzaban a endurecerse.
Tomó uno de los pequeños botones rosados y lo apretó provocando que Kouki arqueara su espalda dando un mejor acceso al pelirrojo, quién aprovechó aquel movimiento para dejar la boca del castaño y dirigirse a introducir aquel pezón en su boca. La lengua delineaba la aureola causando escalofríos en el escritor.
No había notado que las manos del mayor ya se encontraban sobre los resortes de los pantalones cortos que ese día vestía, y junto a su ropa interior hizo un rápido movimiento para bajarlos al mismo tiempo.
Akashi se alejó para ayudarle a quitar aquellas prendas, las deslizaba disfrutando como las sacaba de sus delgadas piernas, y durante el proceso de aventar la ropa lejos de ahí y regresar sus extremidades sobre el tatami, acarició la piel y las acercó a su boca para dejar pequeños besos en los muslos, pantorrillas y abriendo las piernas de par en par
Kouki lo miró ligeramente sorprendido y cohibido, al verse expuesto de esa manera, cada roce era como si se quemará su piel, quedaba tan caliente que le resultaba complicado sobrellevar cada sensación.
Seijurou lo iba tentando en cada movimiento, aquel recorrido de besos tenía un objetivo claro, se acercaba peligrosamente al miembro de Kouki el cual estaba ya erecto pidiendo a gritos ser atendido. El castaño no dejaba de mirar como aquel hombre parecía un depredador, cada movimiento parecía el indicado para acorralado y devorarlo.
Los ojos heterocromaticos lo observaban también mientras se acercaba más y más. Kouki vio una sonrisa lasciva en el rostro de Seijurou antes de sentir como introducía su pene en su boca
Cada segundo era una descarga de placer al sentir como aquella húmeda cavidad tocaban sus terminales nerviosas de su miembro, era demasiado que soportar, dejó escapar gemidos cuando sintió como el pelirrojo comenzó a succionar su miembro dentro de su boca
Kouki involuntariamente colocó las manos sobre el tatami, buscando sostenerse de algo, sus uñas se enterraban en la madera, pero no sabía cómo digerir aquel placer que estaba brindándole Akashi.
Casi con maestría, el pelirrojo usaba su lengua para recorrer el falo y detenerse en la entrada, intentando meter la punta de su lengua en el orificio del miembro, consiguiendo que el castaño gimiera más fuerte y ahora sus manos estuvieran enredadas sobre los cabellos magentas.
Seijurou satisfecho, sentía como iba creciendo dentro de su boca el miembro del escritor, disfrutaba los gemidos que cada vez eran menos controlados y acallados por la mano del castaño. Estaba perdiendo la total compostura y eso le encantaba.
Antes de que se viniera dentro de su boca, sacó su miembro, recibiendo un gemido de disgusto por parte de Kouki. Con una sonrisa en el rostro Seijurou miró la expresión llena de placer del escritor, sus cabellos se pegaban a su frente por el sudor que había comenzado a deslizarse sobre su cara, las pupilas dilatadas y su rostro sonrojado
― Lubricante ― mencionó aquella palabra, sin más explicaciones
Kouki tardó unos segundos en reaccionar y le señaló con cierta vergüenza un buró cerca del librero. Seijurou se levantó y abrió aquel cajón, y encontró todo lo necesario para continuar con aquello, había un par de juguetes sexuales que le pareció que era información relevante para posteriormente molestar al escritor sobre ello, así que solo tomó el lubricante y varios condones que estaban también ahí.
Al estar frente a Kouki, Seijurou comenzó a desnudarse. Se desabrochó la camisa botón por botón, que ese día había elegido. Kouki podía saber que estaba tardando, con el fin de molestarlo, pero debía admitir que el verlo desnudarse frente a él, era un deleite.
Pudo ver el abdomen bien trabajado, se había imaginado que así sería, pero definitivamente la realidad había sobrepasado su fantasía.
Cuando liberó su miembro con la última prenda que le quedaba se quedó asombrado y asustado por lo grande que era. Estaba dudando si eso entraría en él, un escalofrío recorrió su cuerpo, con anticipación de querer tenerlo dentro.
― No se preocupe sensei. Haré que entre ― dijo sonriendo de manera burlona mientras tomaba su miembro y le mostraba su extensión
Kouki se avergonzó por haber quedado expuesto con su pensamiento. La forma en que le había hablado le parecía tan excitante, por alguna razón no tenía miedo, Akashi le generaba confianza en muchos sentidos.
Vio como Seijurou tomó la botella y colocó aquel líquido viscoso sobre sus dos dedos, una gran cantidad para después acercarlos hacia la entrada de Kouki. El heterocromatico lo miró por un momento, el castaño asintió antes de que introdujera sus dígitos
Seijour dilató la entrada con movimientos constantes buscando aquel punto que lo hiciera sentir placer, no tardó mucho en encontrarlo logrando que Kouki gimiera y su entrada se aferrara a los dedos de Seijurou. Cuando considero que estaba lo suficientemente dilatado para que pudiera recibirlo, sacó los tres dedos que había utilizado
Ambos estaban ansiosos por llegar al acto principal, Akashi se posicionó entre las piernas de Kouki, con el condón puesto, guío la punta de su miembro a la entrada húmeda del castaño, y fue empujando lentamente su pene dentro de él.
Deslizando lentamente, disfrutando cada milímetro que iba adentrándose, Kouki arqueaba su espalda y algunas lágrimas involuntarias se asomaban sobre la comisura de sus ojos. Jamás había experimentado tener dentro de él, algo que lo llenará de esa manera.
Tanto Kouki como Seijurou jadearon cuando llegaron a estar unidos por completo, se quedaron unos momentos así, Seijurou recargando su peso frontal con los brazos, los cuales estaban a los lados de la cabeza de Kouki, su pelvis chocaba con el cuerpo del castaño, mientras que este último había colocado sus manos a los costados de Seijurou, y sus piernas las tenía tan abiertas cómo podía para darle acceso al pelirrojo.
Y entonces Seijurou comenzó el vaivén dentro de Kouki, sacaba todo su miembro para embestirlo por completo. El chapoteo que hacía el lubricante con el miembro del pelirrojo eran parte de los sonidos que resonaban en el lugar.
Sus pieles chocando también se incorporaban a esa melodía agregando un toque peculiar aquel rechinido de la madera del tatami en cada embestida, que era resultado de aquellos movimientos salvajes
Cada embestida hacía que Kouki gimiera sin control mientras enterraba las uñas en la piel de Akashi, enredo sus piernas en la cintura del pelirrojo para ayudarlo a empujar su cuerpo y por consecuencia su miembro dentro de él.
Akashi disfrutaba como las paredes de la entrada de Kouki lo succionaban, y se contraian cada vez que tocaba cierto punto con su miembro. Seijurou gruñía de placer y jadeaba al aumentar la velocidad de las embestidas, sentía como su miembro estaba creciendo dentro de Kouki, indicando que estaba a punto de terminar.
El castaño no estaba tampoco alejado de ese mismo final, y entonces, Akashi aceleró más sus embestidas, sacando por casi por completo su miembro y arremetiendo contra la entrada de Kouki sin piedad, los dos gemían en éxtasis por las sensaciones que experimentaban, sabían que no tardarían mucho en llegar al clímax
― Si~, así Akashi-san ― indicó el castaño cuando el ritmo parecía llevarlo al cielo ― Más fuerte ― pidió ― Ah~ así~ ― dijo antes de seguir jadeando intentando articular algo más
Akashi aceleró aún más el ritmo y fue cuando ambos llegaron al clímax, Akashi, terminando dentro de Kouki, y este último, sobre el abdomen de ambos. La pelvis de Akashi seguía embistiendo de manera errática mientras continuaba viniendose dentro del castaño
Akashi dejó caer su cuerpo sobre el de Kouki, quién lo recibió con los brazos abiertos aferrándose a aquel cuerpo que estaba encima de él. Kouki estaba comenzando a regresar a sus sentidos y a su parte racional de la situación.
Pero antes de poder procesarlo mejor, sintió como Akashi salía de él, para hacerle un nudo al condón y colocarse otro de nuevo. Kouki lo miró extrañado por sus movimientos
― Aún no hemos terminado sensei ― dijo con una sonrisa de lado y el castaño sintió como con facilidad cargó su cuerpo, para darle vuelta y quedará boca abajo sobre el tatami.
Seijurou tomó los costados del cuerpo de Kouki, sobre su cintura para cargarlo y empinar su trasero, dándole un acceso total a la entrada del castaño.
Las grandes manos del pelirrojo se posicionaron en el trasero redondo de Kouki, los amaso un poco antes de tomar cada una de las nalgas del castaño y abrirlas con sus dedos y con ello pudiera ver más claramente la entrada de Kouki. Eso le permitió ser más certero cuando lo penetró nuevamente.
Ambos suspiraron cuando volvieron a unirse, el pelirrojo comenzó a embestirlo y a masturbar al mismo tiempo el miembro de Kouki, inclinó su cuerpo para estar encima de la espalda del castaño permitiéndole dejar algunos chupetones en el cuello del escritor y un par de mordidas en la nuca.
― Esto apenas va iniciando sensei. Cuidare bien de usted ― susurro al oído del escritor, erizando por completo el cuerpo de Kouki, expectante a lo que vendría.
El intenso dolor en sus caderas y en su trasero le recordaba que tan salvaje fue el sexo que mantuvo con el hombre que estaba a su lado. El pelirrojo estaba dormido con una sábana cubriendo su cuerpo desnudo.
Kouki admiro el rostro perfecto de ese hombre, incluso después de la extenuante sesión de sexo, parecía como si estuviera listo para una sesión de fotos. Ese hombre era endemoniadamente guapo.
Kouki soltó un suspiro y tenía que admitir que había tenido el mejor sexo de toda su vida. El hombre no solo era atractivo y un excelente editor, también era un genio en la cama, había llegado a orgasmos que jamás había imaginado que existían.
Su cuerpo se sentía adolorido y relajado, por más contradictorio que eso pudiera escucharse, incluso su mente ahora estaba despejada, tan libre y tan clara como en mucho tiempo no lo había estado. En ese momento, casi como por arte de magia, llegó una chispa de inspiración para continuar su libro.
Con dificultad se levantó, tomó cualquier prenda que estaba en el suelo para ponérsela en la parte superior del cuerpo y cuando iba a buscar algo para ponerse en la parte inferior, otra idea surgió en su cabeza y le dio prioridad a escribirlo para que la idea no se le escapara. Fue directo hacia su escritorio donde se encontraba su computadora.
Se sentó y comenzó a escribir como si no hubiera un mañana. Ni siquiera noto cuando comenzó a amanecer o cuando Akashi se levantó y lo llamó un par de veces pero estaba tan concentrado que no lo escucho. O cuando el hombre había dejado el desayuno sobre su escritorio con una nota.
Hasta que vacío toda su mente y dejó plasmadas las ideas por escrito que habían llegado esa madrugada a él, fue cuando giró su rostro y vio la comida ahí, la cual ya estaba fría al igual que el te que residía en la taza.
Despegó la nota y leyó el mensaje que había dejado su acompañante
"Fue una noche grandiosa, sensei. Note que ha regresado su inspiración, me alegro. Puede quedarse con mi camisa, le dejo el desayuno y analgésicos por si tiene dolores musculares. Regresaré mañana para continuar con la revisión”
Kouki volteó a ver su cuerpo, se dio cuenta que había tomado la camisa de su editor, se sonrojó de inmediato por ese hecho y por aquella insinuación sobre el dolor muscular. A su mente llegaron imágenes muy claras de aquella noche.
¿Cómo se suponía que volverían a verse sin que fuera incómodo? ¿Su relación que sería? ¿Casual? ¿Un desliz? ¿Será que necesitaría un cambio de editor?
No sabía cómo podría repercutir eso con su trabajo
Kouki nunca se imaginó que aquel incidente se repetiría… y menos de manera tan continúa.
Lo hacían de manera fogosa y cada vez que podían, Incluso solo necesitaban un par de miradas para iniciar ese tipo de interacción.
Kouki no sabía cómo debía definir su relación.
Porque no solo el sexo era de lo mejor, sino que de alguna manera hacia que Kouki tuviera chispas de inspiración que no había experimentado antes y que surgían cada vez que terminaban aquellas sesiones salvajes de sexo, como resultado, ahora fluía mucho mejor la generación de su nuevo libro.
¿El sexo era lo que necesitaba para salir de ese hoyo de bloqueo?
La respuesta era claramente que si
Y no solo cualquier sexo, no, era sexo con el hombre más candente con el que había estado, Akashi Seijurou.
Pero seguía siendo su editor, no había influido de manera negativa aquellas actividades, pero tampoco sabía si lo mantendrían o sería algo pasajero. Le causaba incertidumbre sobre si eso que sucedía entre ambos, su editor podría hacerlo con algún otro escritor a su cargo
¿Sería el único?
Y otra cuestión que le rondaba en la cabeza era... ¿Qué quería que Akashi-san fuera para él?
― Osea, ¡¿Estás acostándote con tu editor?! ― preguntó Kise sorprendido mientras miraba incrédulo a Kouki
― Ryouta no grites… ― pidió avergonzado Kouki ― Y si… me estoy acostando con mi editor ― confirmó
― ¡No puedo creerlo Kou! ¡Quiero detalles! A ver muéstrame fotos de quién es tu editor ― exigió su amigo y Kouki le mostró su celular donde tenía las redes sociales de Akashi ― ¡¿Te estás comiendo a este hombre?!― preguntó aún más sorprendido que antes ― Kou, tu estándar se elevó bastante con este Dios griego… ― dijo mientras seguía viendo fotos de Seijurou
― Bueno… solo he salido con dos personas ―
― Y de esas dos este es el mejor... y por mucho quiero agregar ― indicó ― ¿Y es bueno en la cama? ― preguntó curioso el rubio
Kouki se sonrojó de inmediato ante la pregunta solo desvió la mirada de su amigo antes de contestar ― Muy bueno ― enfatizó y el rubio lo miró divertido
― ¡Muy bien Kou! ― dijo alegre ― Espera… ― Kise cambió su expresión a una más seria ― ¿Ustedes están saliendo o solo es casual?
― Pues lo clasificaría más como casual. No hablamos sobre eso en realidad… ―
― ¿Un desfogue para los dos entonces? ―
― Si… podría llamarlo así. Aunque para mí, es más una fuente de inspiración ― Kise lo vio confundido ― Se que sonara extraño, pero… cuando terminamos de hacerlo, me es más fácil escribir, es como si liberará una fuente de ideas en mi cabeza ―
― Osea lo estás usando… ―sugirió fingiendo indignación
― ¡No! ― gritó de inmediato Kouki
Ryouta soltó una carcajada ― Es broma Kou. Se que no serías capaz de hacerle eso a una persona ― aseguró ― Lo que me preocupa un poco Kou… no es buena idea relacionarse con la gente con la que trabajas y menos tan cercana… ya que si las cosas no funcionan, se vuelve demasiado incómodo ―
― ¿Lo dices por Kasamatsu? ―
― Es un buen ejemplo. No es como si no hayamos disfrutado nuestra relación, pero dejas de tener un límite entre la vida personal y profesional y se vuelve muy complicado ―
― Lo sé … ― dijo desanimado Kouki
― Y tú, ¿Quieres algo casual o una relación con el? ―
― Yo… ― hizo una larga pausa, era algo que se había preguntado también. Ryouta lo miró con comprensión, conocía como era su amigo, tanto como para también saber qué estaba pensando
― Me parece que tú quieres algo más formal, pero tienes miedo que el no y todo se acabe ― dijo sorprendiendo a Kouki por verbalizar sus miedos que tenía al respecto
― Si… creo que es eso ― confesó
― Kou, tienes que ir por lo que quieres. Si lo que quieres es tener una relación así con él, hazlo, da miedo pero, tienes que arriesgarte, puedes ganar más de lo que te imaginas y en caso de que te rechacen, bueno pues aquí estaré para apoyarte. Si lo que quieres es algo más casual, deja las cosas como están y disfrútalas sin prejuicios. Pero si tienes expectativas diferentes y no eres honesto contigo mismo, vas a terminar sufriendo Kou ―
Furihata escuchó el consejo de su amigo, sabía que tenía razón con lo que le decía.
― Gracias Ryou ― le sonrió a su amigo ― Voy a pensarlo bien, para poder hablarlo con Akashi-san ―
― ¡Bien! Estoy a un mensaje o llamada de distancia Kou. Ya sabes que siempre tendré tiempo para ti ― le dijo antes de abrazarlo
Ryouta veía a Kouki como su hermanito menor, se llevaban un par de años, y se habían conocido desde pequeños. Se consideraban mejores amigos y a pesar de que tuvieran carreras diferentes, con agendas complicadas, buscaban tener un espacio para conversar
― Y de cualquier manera, ― inicio Kise alejándose de Kouki ― Si sexo es lo que requieres para inspirarte, yo te puedo presentar a unos amigos… ― levantó ambas cejas mientras lo miraba divertido
― ¡Cállate Ryou! No te hubiera dicho nada ― le dijo sonrojandose mientras escuchaba la carcajada de Kise
Después de darle muchas vueltas al tema, lo cual era difícil, ya que si pensaba que el sexo no se podía mejorar, pues estaba completamente equivocado .
Akashi le enseñaba nuevas posiciones, lugares y puntos de placer que no conocía. Era un mundo nuevo que se abría ante él. Seijurou era gentil en ocasiones o demasiado salvaje en otras. Pero no había existido un momento en que no lo disfrutara.
Por eso le resultaba muy difícil poder concentrarse en qué sería la mejor solución para esa extraña relación entre ellos. Pero había tomado ya la decisión. No sabía si era lo mejor o no, pero era lo que le resultaba más fácil y menos doloroso
En ese momento estaba sentado en una de las cafeterías cercanas a la oficina donde había acordado una cita con Kuroko
― Hola Furihata-kun ― dijo acercándose
― Kuroko-kun, muchas gracias por hacerme un tiempo en tu agenda ― diciendo eso hizo una reverencia ante el chico ― Pedí tu bebida favorita, no tardan en traerla ―
― Muchas gracias Furihata-kun, y no hay de que agradecer, me da gusto que podamos tener un espacio para conversar. ¿Cómo has estado? ¿cómo te va con tu nuevo libro? ― preguntó Kuroko con aquella estoica expresión que lo caracterizaba.
La mesera fue a dejarle su malteada de vainilla y a Kouki un té verde.
― Bien, todo va avanzando bien Kuroko-kun. Hemos estado trabajando arduamente Akashi-san y yo ―
― Si, me alegra que ya te lleves mejor con él ―
― Si… bueno, es parte de lo que quería platicar contigo ― dijo un poco nervioso sobre cómo podría iniciar esa conversación
― Dime ―
― Yo quisiera saber si estarías de acuerdo en que le pida al gerente si podría solicitarte como mi editor asignado ―
― ¿Tuviste un problema con Akashi-kun? ― preguntó con una micro expresión de preocupación
― ¡No! Es muy bueno en su trabajo y hemos colaborado bien, es solo que creo que desde el inicio no creo que lo hayan asignado de manera adecuada conmigo ― dijo Kouki dándole vueltas a la situación
― Habías hecho un comentario similar la vez pasada, pero Furihata-kun, nosotros somos quienes seleccionamos a los escritores con los que trabajaremos. El gerente solo da la última autorización ante el departamento ―
― ¿Eh? ―
― Si, nuestras asignaciones no son al azar. Nosotros lo hacemos de acuerdo al perfil del escritor y el género que escribirá ―
― Eso quiere decir que… ―
― Que Akashi-kun fue quien te eligió ―
La expresión de desconcierto en el rostro de Furihata fue notoria. Ahora estaba más confundido por las intenciones de Akashi.
― Antes de acceder a tu petición, me gustaría saber cómo fue tu interacción con Akashi-kun, Furihata-kun. Cuéntame ―
― Ahm… bueno al inicio no fue nada buena… ― confesó Kouki
El castaño le contó a Kuroko las primeras 3 o 4 semanas, cuando había evitado los mensajes de Akashi, lo había ignorado y evitado
― ¿Ignoraste a Akashi-kun? ― preguntó incrédulo el peliazul
― Si, lo sé, suena horrible de mi parte. Pero mi justificación es que tenía un bloqueo y aparte me aterrorizaba el hombre ― dijo rápidamente Kouki, temiendo que Kuroko lo descartara como escritor por su irresponsabilidad
― Lo que me sorprende es que él haya decidido continuar como tu editor ― dijo serio mientras se quedaba pensativo por la situación ― No se si sepas la fama que tiene Akashi-kun en la empresa, pero el tiene pocos escritores asignados ya que ha descartado a varios con los que ha trabajado, no tolera a cierto tipo de escritores, a los egocéntricos, irresponsables o los que solo lo hacen “perder el tiempo” como lo dice regularmente. Cómo da buenos resultados, el gerente respeta mucho su decisión… por eso me extraña que no te haya botado desde la primera semana por tu comportamiento ― soltó haciendo que Kouki solo asintiera nervioso
― Tranquilo Furihata-kun, no pasa nada. No te juzgo, solamente me sorprendió un poco. Y después, ¿Qué sucedió? ― preguntó mientras le daba un gran sorbo a su malteada, curioso de lo que podría contarle el castaño, se estaba tornando interesante...
― Bueno, después llegó a mi casa y comenzamos a trabajar. A partir de ahí fue más veces por semana, se volvió una rutina que… ―
― Espera, espera ― pidió Kuroko dejando sobre la mesa su bebida ― ¿Akashi-kun está yendo a trabajar a tu casa? ― nuevamente la micro expresión de sorpresa apareció en su rostro
Kouki lo miró un poco confundido por su reacción ― Eh… si.. ¿por qué? ―
― Akashi-kun nunca toma las sesiones de trabajo en las casas de sus escritores, siempre los cita en la oficina ― informó
― ¿Eh? ¿Entonces por qué conmigo si lo hace? ―
― Esa es una excelente pregunta Furihata-kun… ― dijo antes de quedarse pensando mirando a su malteada
Kouki observó nervioso a Kuroko, esperaba que no hiciera más preguntas o conexiones al respecto, no quería dejar al descubierto lo que también había sucedido entre ellos
― Lo que es un hecho es que te trata de manera diferente que a sus otros escritores, es un poco sorprendente ver ese comportamiento en Akashi-kun, no es del perfil que estaría en la casa de su escritor acarreandolo. Quizá me estoy adelantando pero puede ser que esté interesado en ti de otra manera. Es solo una suposición, no me hagas mucho caso… y pensándolo bien, en el tiempo que llevo de conocerlo no he sabido que tenga pareja o algún tipo de relación romántica antes, incluso en la preparatoria cuando nos conocimos. Siempre ha sido muy reservado con esas cosas… ―
― ¿Q-qué? C-claro que n-no Kuroko-kun… dudo que esté interesado en algo más… ― dijo tartamudeante el castaño y se sonrojaba de sobremanera
― Era solo una idea. De cualquier manera Furihata-kun, no parece que estén mal, de hecho creo que Akashi-kun tiene bastantes consideraciones contigo, porque no mejor hablas con él y arreglan lo que esté generando fricciones ― sugirió el peliazul
― Yo… ―
― ¿Por qué no vas a verlo? Todavía debe estar en la oficina, según recuerdo todavía tenía juntas por la tarde con algunos de sus escritores ― informó Kuroko, sin embargo, vio inseguro a Furihata de aquella sugerencia ― Inténtalo y si no funciona, pedimos el cambio, ¿Te parece? ―
― De acuerdo Kuroko-kun ― dijo finalmente, no muy convencido sobre eso, pero también tenía dudas que quería preguntarle a Akashi
Nervioso, indicó en la pantalla al piso al que iría. Había estado dándole vueltas sobre que le diría a Akashi cuando llegara a verlo, tenía curiosidad sobre porque tenía esas consideraciones con él. ¿Acaso había una posibilidad que le gustará y no fuera algo meramente sexual? Y ¿Porque lo había elegido?
Al llegar a recepción le indico a la señorita si podía avisarle a Akashi que había venido a buscarlo, la mujer le indico que podía pasar a la pequeña sala de espera a unos cuantos metros de ahí
― ¡Oh! Nos volvemos a encontrar Furihata-kun ― una voz hizo que saliera de sus pensamientos. Alzó su rostro para ver a la persona que lo había llamado
― Nijimura-san, buena tarde ― saludó el castaño poniéndose de pie para hacer una reverencia a su sempai
― Qué coincidencia… ya que estamos aquí, ¿Qué te parece si te invito un café? ―
― ¿Eh? Muchas gracias pero es que yo… ―
― Me sentiría muy ofendido si me vuelves a rechazar una invitación ― insistió el pelinegro acercándose a Kouki, iba a colocar su mano alrededor de los hombros del castaño
― No es eso, es que yo... ― murmuró Kouki
Antes de que tocará al castaño, Akashi quitó la mano de Nijimura y lo alejó de él
― No te metas con él, Shuzou ― advirtió el pelirrojo con una mirada intimidante ― No creas que permitiré que lo ocupes como inspiración para tus novelas ―
― Vaya, vaya… ¿desde cuándo me prohibes encontrar inspiración? Si tú eres el primero que me invita a buscarla ―
― Si, pero él es diferente ―
― ¿Por qué? ¿Por qué él es diferente? ¿Que… ― lo miró con desconfianza pero entonces entendió la situación ― ¿Ah? ¿No me digas que ustedes dos…? ― preguntó sorprendido el pelinegro
― Si, estamos saliendo ― confirmó Akashi haciendo que Kouki lo mirara incrédulo
― Ah… ya veo. Lo siento Seijurou, no sabía. Buscaré inspiración en otro lugar entonces ― dijo resignado el pelinegro ― Si me disculpan es necesario que encuentre a alguien pronto si quiero terminar mi manuscrito para la siguiente semana ― agregó divertido y se dirigió al elevador
― ¿Q-qué… fue… ? ― inicio desconcertado el castaño
― Furihata-kun, no te acerques a él― dijo con el ceño fruncido ― Escribe novelas ligeras eróticas y suele buscar inspiración teniendo sexo con gente al azar ― explicó
Pero a Kouki no le importaba en lo más mínimo eso. Su cerebro se había desconectado cuando había escuchado a Akashi decir que estaban saliendo
― Akashi-san… ― inició llamando la atención del pelirrojo, quién lo miró atento ― Usted y yo… ¿Estamos saliendo? ― preguntó esperanzado y confundido al mismo tiempo
― ¡Claro! porqué más seguiría acostándome contigo. Después de la tercera vez que lo hicimos te lo propuse, ¿Recuerdas? Fue después de aquella ocasión cuando lo hicimos en la cocina y te puse sobre… ― antes de que siguiera revelando aquellos detalles, Furihata le tapó la boca al pelirrojo
― N-no lo diga en voz alta Akashi-san ― pidió avergonzado, se había acordado de aquella ocasión, aquella posición había sido la gloria. Pero no recordaba que hubieran hablado de eso durante del sexo
― Cuando te deje el desayuno te lo propuse ― y recordó que el se desconectaba del mundo cuando escribía después de tener sexo con Akashi. Estaba simplemente sumergido en su mundo, aprovechando el lapso de inspiración y todo pasaba a segundo plano. Seguramente le había contestado a todo que si
Y Kouki quería golpearse contra la pared más cercana. Había vivido semanas de calvario, dándole vueltas a lo que era su relación, con incertidumbre de que lo rechazara, para que al final del día, él ya había aceptado salir con Akashi.
― No me escuchaste, por lo que veo ―
― Creo que estaba muy concentrado que no me di cuenta ― confesó avergonzado el castaño ― P-pero… yo sí quiero salir con Akashi-san… ― dijo mientras jugaba con la tela de su ropa mirándolo de reojo avergonzado
Akashi lo tomó de la mano y se lo llevó jalando, sin alguna explicación. Kouki lo miraba desconcertado sin saber a dónde se dirigían
― ¿Akashi-san? ―
― Tu te lo buscaste Furihata-kun, lo haremos en una de las salas ―
― ¡¿Qué?! ¡No! ¡Espere! ― pidió pero había sido demasiado tarde, Seijurou había tomado la decisión al ver la expresión adorable del castaño. Lo había encendido tan rápido que sentía la necesidad de tener debajo de él a Kouki gimiendo su nombre.
Mientras tanto Kouki, ya había considerado que el cambio de editor estaba totalmente descartado