1
Hace 4 años
Cio se encontraba en un parque hermoso muy cerca de su casa, sentada en un banco viendo a su hermano jugar con otros niños cuando sintió la mano de alguien apoyarse en su hombro
-¿Puedo sentarme a tú lado?- Fue lo que escucho de aquel hombre. Él era alto, de hombros y espalda anchas, brazos con muchos músculos pero no exagerado se veía... Bien, tenia unos ojos azul celestes que la miraban con tanta intensidad.
-Mmm, si puede sentarse- Respondió la chica un poco cohibida, esa mirada se sentía como si lo conociera de toda la vida
-Disculpa si te estoy incomodando, es que es el banco que se encuentra mas cerca de los juegos- Dijo aquel hombre mientras se sentaba a un lado.
-No se preocupé- Dios ¿Cómo es posible que alguien se vea tan imponente y a la ves se perciba tan suave? Era como si aquel hombre fuera capas de romperle algún hueso pero algo en su cerrazón le decía que el no seria capas de hacerle ningún daño.
-¡¡Oye, Cio!!- Hay estaba su hermano con aquella voz tan chillona -¡¡Vámonos ya no quiero estar aquí!!
Con aquellas palabras dichas Cio simplemente recogió sus cosas, le dirigió la mirada más amable que pudo a el hombre y dijo
-Un placer haber compartido banco con usted, esperó tenga un buen día- Sin más salió a pasos apurados, pues se sentía absurda por lo que dijo.
Ella, la pequeña Cio no sabia que aquel había sido el primer encuentro que tenía con el que sería la persona de su vida.
Mientras la pequeña dama se había ido lo mas rápido que pudo, él hombre se había quedado en shock pues no esperaba que la pequeña soltara esas palabras, él siempre iba a ese parque esperando encontrarla más no esperaba dirigirle la palabra o obtener alguna respuesta.
Llevaba esperándola desde hacia 93 años el poder volver a estar con ella, poder volver a profesarle todo el amor que le tenia, solo tenia que esperar unos años más con un poco de paciencia y podría enamorarla.
Lo que ese hombre de mirada azul celeste no sabia era que esa pequeña dama no volvería a asomar su hermoso rostro por aquel parque.
Esa niña que comenzaba a convertirse en mujer nunca olvido a ese hombre y mientras crecía, maduraba y a la ves se convertía en una adolescente distante de su familia soñaba con aquel hombre.