Karma Obligatorio

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Summary

¿Una chica que le hizo la vida imposible durante meses? ¿Ahora quiere que sean amigos o algo mas que amigos? Eso jamas. (De pronto la historia tengo otro rumbo asi que 0 iluciones) la idea original puede que se publique en otro libro.

Genre
Romance/Other
Author
Sea
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
13+

Chapter 1

— ¿Que haces hay sentado? — Mire para arriba y me encontré con los ojos cafés oscuros de Samantha. — ¿Y al frente de la oficina del coordinador? — En sus ojos se notaba la intriga.

— Saqué un siete. Un... Maldito... Siete. — Movió su cuerpo para quedar frente a frente conmigo.

— ¿Por un siente? No creo que te hayan mandado a la rectoría por un siete.

— Ammm.... Bueno, puede ser que haya insultado a un profesor... — Desvíe la mirada hacia el piso

— ¿Tu estás loco o que? ¿Por qué hiciste eso? —

[...]

—¡Sr.Rojas! Necesito hablar con usted del último examen.

—¿Qué pasa? — Saqué el examen de mi maleta y se lo mostré. Era un examen que hicimos hace una semana.

—¿Qué pasa con el?

—¿Le podría pedir que lo revise otra vez? Me esforcé en ese examen, y no creo a ver sacado un siete. — Agarro el examen y solo lo miro por encima.

—Toda está bien calificado, no tengo nada que revisar. Es un siete. — Me entregó el examen y siguió con su camino.

—¡Sr.Rojas por favor! ¿Lo puedes revisar bien?


— Me acerque y lo agarre del hombro


—No tengo nada nada que revisarle. Es un siete cerrado. —Me empecé a desesperar—¡Hay vamos! ¿Qué tan difícil es revisarlo otra vez? ¡No es muy difícil! — Se dio la vuelta por completo y me miró con una muy mala cara.

—Si es muy difícil, tengo más salones que calificar. Le pido el favor que se retire.

¿Que putas le costaba revisarlo viejo estúpido?— Dije en mi idioma natal y con un tono algo elevado. El se dio la vuelta y me miró.

— No se lo que dijo pero ese tono no me gustó. A la dirección Sr.Clay.

[...]

— Y bueno esa es la razón del por qué estoy aquí. — Samantha solo me miraba con una expresión de decepción y confusión. — No me mires así.

— ¿Y como quieres que te mire? Y solo por un siete. — En eso salió el director con una hoja en su mano.

—Sr.Clay aquí tiene su observador. Ya se puede retirar. Y le recuerdo que está falta de respeto queda en su expediente universitario.

—Si señor. — Agarre la hoja y me fui con Samantha hablando. El reloj marcaba las 3 de la tarde. Ya me podía ir a mi casa.

Me despedí se Samantha y me bajé por las escaleras, el ascensor era muy concurrido o muy lleno. Además así llegaba más rápido. Vi la puerta, y hay estaban.

Pero, una de las caras no la reconocí. Me acerque lentamente, intentando identificar a la otra persona. Llevaba poco tiempo en esta institución, solo me quedaban 6 meces y empezaba la dichosa Universidad.

¿Qué si tenia miedo? Obviamente si, todavía no tengo claro que voy a estudiar... Me da miedo escoger la carrera incorrecta o que simplemente, cuando la este aplicando, me de cuenta que no es lo mío y arrepentirme toda la vida por escoger esta carrera y no otra.

Muchos me decía que todo estaba en mis nervios y los pensamientos que me atormentaban. Sabia que era cierto, pero yo no podía controlar esos malos pensamientos.

—Hola! — Dije llegando a la puerta de cristal donde estaban.

—¡Cian! Hola! ¿Cómo estas? Oye te queríamos presentar a alguien. Ella es Marina — Señalo a la chica que estaba al lado suyo, parecía tener un lunar blanco, por que sus don mechones frontales estaban blancos de raíz, a menos que fuera tintura, pero se veían muy naturales.

Estire mi mano a donde estaba ella — Un gusto, Cian — Ella solo me miro de arriba a abajo y luego me volteo los ojos. Quite la mano y vi como Sara le pegaba un codazo.

Después, nos fuimos. Las cosas estaban muy tensas de cierto modo. Todos me incluían al grupo, pero Marina me hacia sentir rechazado del grupo cada que tenia la oportunidad.

Íbamos a dejar a Sebas en su casa y empezó a llover. La tormenta era bastante fuerte y no tenia ganas de mejorar. Afortunadamente era viernes.

—Cian— me llamo la madre de Sebas, El y yo éramos muy buenos amigos desde la infancia, nuestras madres ya se habían conocido y se llevaban bastante bien. — Llama a tu madre, para que te deje quedar. —

—Si señora, y muchas gracias. — Saque el celular de mi maleta —

— ¿A el? — Todos miramos a Marina — ¿Por que a el? ¿No tiene mejores opciones para invitar a quedar a su casa o que? — Habia un silencio en la sala bastante incomodo. La señora Swift iba a decir algo pero fue interrumpida por Sara.

—¡Okey! ¡Nos tenemos que ir! — Dijo Sara empujando a Marina a la puerta— ¡Ya llego nuestro Uber, así que Adiós! ¡Muchas gracias por todo Señora! ADIOS! —Cerro la puerta y luego— ¿¡QUE CARAJOS TE PASA?! — Se escucho la voz de Sara.

Yo después de eso me empecé a reír. Pero como vi que nadie se rio me calle aguántame las ganas de decir muchas cosas que me pasaron por la cabeza.

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