Capítulo Único
La noche llegó finalmente.
Se escabulló sigilosamente de la habitación compartida con sus hermanos lobos, agarró dos pedazos de papel con párrafos escritos a mano en las carillas de cada una y con paso apresurado fué al bosque, sin importarle el cansancio que sentía por no dormir bien últimamente todas las noches.
Corrió lo que sus piernas le permitían en ese momento hasta visualizar una potente luz en lo alto de los árboles, era nada más ni nada menos aquel quien robó su corazón.
Su preciada y amada Luna.
- Bestia, viniste de nuevo.
- ¡Luna mía! Estás tan radiante y hermosa como siempre. Me alegra verte.
Dijo Alan un tanto sonrojado mientras se sentó en el frío y descuidado pasto del bosque.
- Veo que traes algo interesante contigo. Muéstrame.
El gran ente acercó su turbio rostro menguante hacia el lobo azabache, haciendo estremecer al pequeño y colorando más sus mejillas.
- E-está bien, de todas formas, planeaba mostrarle esto como regalo por llegar a mi vida...
Cubrió su rostro con las hojas que tenía en mano mientras que el más grande solo entrecerró su ojo, espectante de las acciónes de Alan.
Alan tomó aire y empezó a hablar con una voz serena.
“Luna, tu luz tan clara y brillante cautivó a mis ojos desde el primer momento en que te ví. Eres magnífica, tu existencia es simplemente perfecta. Tus ramas solo te hacen ver más atractiva y quisiera yo estar en ellas para que me lleves siempre a tu lado. Sé que suena egoista y hasta un poco molesto para tí, pero solo quiero que me prestes atención a mí. Te pertenezco Luna, si me pides cualquier cosa lo cumpliré porque mi propósito es servirte hasta el final de mis aullidos. No hay explicación para mis sentimientos, solo te amo...”
Al finalizar su discurso vió con temor a su amado, pues era más probable que lo rechazara y realmente tenía fé de que no fuera el caso.
Y entonces vió como la Luna falsa poco a poco se iba transformando hasta llegar a su tamaño mínimo, el cual seguía siendo bastante alto pero lo suficientemente mínimo como para entablar conversación con el lobezno.
Fué entonces que Luna se acercó a pasos calmados hacia el contrario, quien mantenía fija su mirada al más alto en busca de una respuesta.
Sintió como una de las manos pertenecientes a la entidad apretaba su cuello y por reflejo agarró los brazos de Luna para que lo dejase respirar, al mismo tiempo que sus piernas temblaban por el miedo.
- Solo mírate, tu especie me teme, es imposible para tí amarme. Acepta la realidad, Bestia.
- Lu... na... yo... sigo a...mand... ote...
- Eres necio, siempre lo has sido. Pero eso cambiará hoy. Te probaré que no puedes manejar a alguien como yo.
Soltó el cuello de Alan rápidamente causando que se derrumbe al suelo mientras que agarraba grandes bocanadas de aire, además de sentir ardor por la presión de sus dedos y un poco de sangre por las uñas filosas de ese monstruo que amaba tanto.
Con pequeñas lágrimas mientras se agarraba su cuello volteó con dificultad a ver el rostro de Luna.

Ya conocía esa expresión, así que solo tragó saliva con dificultad antes de pronunciar oración alguna.
- Hazlo, mi Luna. Estaré eternamente agradecido por dejarme ser parte de ti... Te lo he dicho antes y te lo seguiré diciendo. ¡Te amo tanto que haría cualquier cosa por tí!
Con las pocas fuerzas que le quedaban, arratró su cuerpo hasta llegar a la túnica negra que portaba la luna impostora y solo la agarraba con fuerza, aferrándose a ella.
El demonio abrió su ojo por la exclamación del más pequeño. Por unos segundos se mantuvo en silencio antes de poder actuar, haciendo que Alan ahora esté más nervioso que antes.
- Levántate.
- ¡S-Sí!
Confundido, el moreno se levantó rápidamente esperando alguna orden. No podía creer que Luna le tuviera piedad.
Entonces Luna empezó a acercarse peligrosamente hacia Alan, quedando solo unos cuantos centímetros de distancia entre ambos rostros, poniendo al lobo muy apenado por la situación.
- ¿L-Luna? N-no creo que debas acercarte así a mí.
- ... ¿Porqué?
Esta vez no obtuvo respuesta, el lobo jamás había tenido tan cerca a quien tanto amaba y admiraba, pero el demonio no se quedaría sin hacer nada.
Nuevamente posó sus brazos en Alan, pero esta vez un brazo rodeó la cintura del azabache mientras que con el otro bajó imprudentemente hasta sus glúteos.
- ¿Eh? Mi Luna~ e-esto es muy lascivo...
Bajó su cabeza para no hacer contacto visual con el demonio, comenzó a suspirar por el calor, su cara parecía un tomate y su cuerpo empezó a temblar por las caricias que le brinda el más alto.
- Bestia, mírame.
Sus orejas se enrojecieron y con mucha dificultad logró elevar su rostro hacia Luna.
- Dijiste que harías cualquier cosa por mí, ¿me mentiste acerca de eso?
- ¡P-Por supuesto que no! Mi vida entera es únicamente dedicada a tí y... si tú quieres esto entonces lo haremos mi Luna, aunque estoy nervioso. Jamás he hecho esto... c-con alguien más.
No se daba cuenta, pero su voz comenzaba a tornarse cada vez más aguda y baja. Las caricias del ente no le dejaban pensar, su mente estaba nublada por lo que solo esperó por las palabras de Luna.
- Quiero que seas mío, Bestia.
Un escalofrío recorrió su espalda a la vez que sentía su cara arder. Pidió permiso a Luna para poder desvestirse; sin embargo, el contrario solo agarró el cuerpo de Alan y lo empujó contra uno de los tantos árboles que había alrededor, haciendo que el hombre lobo suelte un quejido por el golpe, aunque no fue tan fuerte como para que lo deje sangrar.
Sabía que su Luna estaba desesperada y no quería que le destrozase la ropa, por lo que se desvistió lo más rápido que pudo hasta quedar su piel expuesta ante él. Estaba avergonzado.
- Emm... disculpa Luna, m-mi cuerpo no es algo agradable de ver para usted.
Pero antes de que pudiese reaccionar, el demonio solo lo volteó hasta que Alan quede de espaldas apoyándose en el árbol y su trasero quede a la vista del ser brillante.
- Interesante.
Con ambas manos agarró las mejillas traseras del avergonzado lobo y masajeó con lentitud, haciendo que Alan suelte unos cuantos gemidos poco audibles y alguno que otro quejido por las filosas garras del ente blanco.
- A-Auch... Mi L-Luna, no claves tanto t-tus dedos.
Pero el contrario hizo caso omiso debido a que solo estaba concentrando su mirada en una sola cosa en ese momento.
- Eres frágil, y veo que aquí también.
Rozó un dedo por encima de su entrada sin que sus uñas toquen su superficie, haciendo gemir al lobezno, poco a poco iba arqueando su espalda por el placer del momento. Por supuesto, Luna no dejó pasar esto y continuó con sus roces en la entrada del pequeño.
Vió como este se dilataba cada vez más por lo que solo entrecerró su ojo y su rostro se tiñó ligeramente en un tono rosado pálido por la luz que emanaba su cuerpo y cara, signo de que estaba apreciando mucho la vista aunque no lo admita.
- Estás listo.
- ¿Q-Qué?
Quería voltearse pero se asustó al sentir un gran falo palpitante entre sus nalgas, pero más le asustó el hecho de que sentía unos picos en dicha cosa, sin mencionar que el tamaño le llegaba hasta la mitad de su espalda.
- E-Espera-
Antes de poder pronunciarse, Luna ingresó su miembro entre las estrechas paredes anales de Alan, haciendo que pegue un grito un tanto desgarrador que quizo callar con sus temblorosas manos.
- D...ue...le
Sintió que iba a desmayarse del dolor. Dolía, y mucho. Sintió que lo acuchillaban en el interior y su entrada ardía, incluso sintió como la sangre goteaba de ese lugar. Empezó a llorar hasta que sus lágrimas calleron al césped en conjunto con las gotas de sangre.
- Bestia, ahora me perteneces.
Luna quitó la mano de la boca de Alan, la apoyó nuevamente hacia el tronco del árbol y la entrelazó, haciendo que el corazón del lobo palpite sin control.
- Ahh~ Luna... mi amada Luna... me haces daño... pero no quiero que pares. Si esto significa ser tuyo... e-entonces aguantaré cualquier cosa.
Dijo Alan con dificultad y con su mano libre acarició el rostro del demonio.
Ya no hay vuelta atrás.
Luna dió estocadas lentas, si bien solo ingresó la mitad de su miembro en el más pequeño eso no significa que no quería penetrarlo con todo, solo era difícil moverse. Con cada estocada iba desgarrando por dentro al lobo, era algo que tenía que soportar.
La mano de Luna que estaba libre empezó a recorrer la barriga de su preciosa presa, provocando un cosquilleo que no sabía que él podía sentir. Sin que él se de cuenta, Alan lo excitaba.
- ¿Lo sientes, Bestia? Somos uno aquí.
Mencionó con una voz ronca mientras presionaba el abdomen de Alan, a la vez que con tan solo unas cuantas caricias iba marcando con cortes ligeros por sus afiladas garras.
- M-Muy profundo.
El lobo no podía ver por las lágrimas, no sabía si podía diferenciar el dolor del placer ahora. Las estocadas de Luna eran tan lentas y tan profundas que sentía que su pene estaba por explotar. Poco a poco iba acostumbrándose e incluso a disfrutar un poco de los picos del miembro de su compañero.
- L-Luna mía... Aahh~ Dame más de tí~
- ...Siempre logras sorprenderme, Bestia.
Entonces la gran criatura añadió más velocidad a las penetraciones, en todo momento no dejó de entrelazar su mano con la de Alan. Era una sensación nueva para él en tantos milenios de existencia, sentía que podría volverse una adicción para él.
Por su parte Alan se sentía en el cielo, el calor que le brindaba Luna, ya no dolia tanto como antes pero aún sentia la presión de aguantar el gran tamaño del miembro del contrario. Sus cuerpos conectándose lo hacian sentir único, la experiencia era mucho mejor ya que podía oir los pequeños gemidos de su amado. Jamás pensó en terminar así la noche.
Con esto podía confirmar que sus sentimientos eran correspondidos, a la manera de Luna. No le importaba si no le decia un "te amo" porque sabia que la manera en como lo trataba su amado era distinta a la de los demás. Eso era prueba suficiente.
Siguieron así por varios minutos, no fué hasta que Luna dió estocadas más profundas que entendió que esto llegaría a su final.
- L-Luna Ahh~ p-porfavor... q-quiero que me llenes~
Volteó su cabeza hacia el ya mencionado con una sonrisa temblorosa, su cabeza daba vueltas por las fuertes emociones que sentía en ese momento. Alan ya se había venido dos veces y estaba por repetir una tercera, solo esperaba a que Luna suelte su semilla en él.
- Bestia...
Y entonces lo sintió, sintió el líquido llenarlo por completo, se vino en cuanto Luna dió la última estocada. Sintió ese líquido espeso blanquecino recorrer por sus muslos además de la sangre seca.
Alan se desmayó en cuanto el acto terminó.
Por el lado de Luna, agarró delicadamente el cuerpo de Alan que cayó rendido en el césped. Sacó su enorme miembro de él mientras lo vestía como pudo, solo para dejarlo recostado en el árbol que fué testigo de su acto de lujuria.
- Fué una noche satisfactoria... Alan.
Así como apareció en un inicio, se fué del lugar, no sin antes dejar unos cuantos rasguños y cortadas en el cuerpo de Alan, indicando que ahora es de su propiedad. Y nadie más que él y Alan conocen el significado de ellas.
Con la sangre del hombre lobo derramada en él, sin querer hizo un pacto con aquel demonio de ese bosque.
Fin.