🐊Lágrimas de cocodrilo🐊
Pov Lucas
Formar parte de este nuevo grupo me llenaba de una alegría que no sabía explicar… pero jamás imaginé que terminaría sintiendo algo así por nuestro tierno y encantador líder.
No importaba si había cámaras encendidas, mis ojos siempre terminaban buscándolo, y seguro que eso me delataba. Tenía una necesidad casi obsesiva de estar cerca suyo, de tocarlo. Hasta ahora solo me atrevía a tomarle la mano o a abrazarlo, y con eso me conformaba… aunque en el fondo anhelaba mucho más.
—Baekhyun —llamó Taemin hyung.
Yo me estiraba al otro lado de la sala, pero no dejaba de mirarlos de reojo. Hablaban animadamente, y la sonrisa de Baekhyun brillaba más que de costumbre. De repente, alzó la vista y se encontró con mi mirada. Me sonrió suavemente, y yo le devolví el gesto antes de volver a mi estiramiento, aunque mi mente ya no estaba en los ejercicios.
Cuando terminamos la práctica, Ten se acercó a mí.
—¿Qué te gustaría comer? —preguntó sonriendo.
—Mmm… —me quedé pensando un instante—. Quizás algo de comida de aquí.
—Tienes razón. Desde que llegamos no hemos comido más que platos coreanos.
—Exacto. Vamos a decírselo a los demás.
—¡Me parece genial! —dijo él, y me abrazó por el hombro con cariño.
Justo en ese momento llegaron Baekhyun, Taemin y Kai.
—Ya nos vamos —anunció Baekhyun antes de salir del salón.
—¿Estará bien? —preguntó Ten bajito.
—Seguro que sí —respondió Kai—. Además debe tener hambre… ya saben lo mucho que le gusta comer.
Asentí.
Al salir, vimos que Baekhyun se había quedado hablando con el coreógrafo.
—Vayan adelantándose en el autobús —les dije a los demás—. Me quedo un momento con él.
—¿Pasa algo? —me preguntó Ten.
—No, nada… solo quería proponerle lo de la comida local —aclaré con una sonrisa.
Cuando se fueron, me acerqué a Baekhyun. Al escucharme, se le iluminó la cara.
—¡Me encantaría! —dijo entusiasmado.
Durante el trayecto hasta la residencia no paró de contar anécdotas y hacernos reír a todos. Al llegar, cada uno fue a su habitación para bañarse y cambiarse. Yo me dirigí directo a la habitación que compartían Baekhyun y Kai.
—¿Vienes a ver a Baekhyun? —me preguntó Kai al salir por la puerta.
—Sí, si no es molestia.
—Para nada. Nos vemos abajo.
Entré en la habitación, pero no lo vi. Entonces escuché un ruido fuerte que venía del baño y corrí hacia allá.
—¿Baekhyun hyung? ¿Estás bien?
Al abrir la puerta, lo vi apoyado contra la pared, con los ojos llenos de lágrimas. Me asusté y me acerqué de inmediato.
—¿Qué pasó? ¿Te hiciste daño?
—Al salir de la ducha me resbalé y me golpeé la frente —dijo frotándose la zona.
Lo miré con atención, no tenía ni una marca, ni un moretón… pero seguía sollozando y tratando de aguantar la risa. Era tan inocente y tan infantil a veces que no podía evitar sonreír.
—Hyung, ya deja de llorar —le dije con tono suave—. Todos sabemos que son lágrimas de cocodrilo.
—¡No es cierto! —hizo un puchero irresistible.
—Claro que lo es… —me acerqué un poco más, bajando la voz hasta que solo nosotros dos podíamos escuchar —. Pero ¿y si te beso? ¿Así dejarás de hacerlo?
Sus ojos se abrieron de par en par, sorprendido.
—¿P-puedes? —alcanzó a balbucear.
Me acerqué aún más, acuné su mejilla con la mano derecha y uní mis labios a los suyos, fue solo un roce leve, casi un susurro. Me separé un segundo y vi que tenía los ojos cerrados, esperando. Sonreí y volví a besarlo, esta vez sin detenerme.
Lo acorralé suavemente contra la pared, y el beso se hizo más profundo, más intenso. Bajé una mano hasta su muslo y lo acaricié despacio, mientras con la otra seguía sosteniendo su cara. Bajé mis besos por su mandíbula hasta llegar a su cuello, y ahí soltó un gemido muy bajito.
—L-lucas… —susurró mi nombre con voz entrecortada.
Seguí besando su piel sensible y luego volví a buscar sus labios, con más ganas que nunca.
—¡Baekhyun hyung! ¡Ya vamos a comer! —la voz de Taeyong sonó desde el pasillo.
Nos separamos de golpe, pero Baekhyun no se alejó del todo.
—¡Ya voy! —respondió él, y luego me miró con esa sonrisa que me desarmaba.
No pude resistirme, le di un beso rápido más antes de salir del baño.
—Por cierto —le dije bajito— me gustas mucho. Y este no será el último beso.
Sus mejillas se tiñeron de rojo, pero sonrió con ternura y salimos juntos.
Mientras comíamos todos reunidos, no podía apartar la vista de él. Veía cómo reía con los demás, cómo hablaba animadamente con Mark… y cada vez tenía más ganas de besarlo de nuevo. En un momento, levantó la vista, se encontró con mis ojos y me dedicó una sonrisa solo para mí.
*Fin*








